6 de septiembre de 2007

PENSAMIENTO POLITICO DE JUAN MANUEL DE ROSAS




ALGUNAS CONSIDERACIONES PREVIAS: El tema fundamental de este trabajo es el pensamiento político de Juan Manuel de Rosas, además se tendrán en cuenta algunos aspectos referentes a su accionar político concreto.

Como digo más adelante, la intención es resaltar algunos puntos relevantes de este tema, dar vista al abordaje que al respecto se hace desde distintas visiones, y despertar el interés por este aspecto de la formación de nuestra cultura.


Presunto empirismo del pensamiento político de Rosas: Es un lugar común y reiterado, presuponer un carácter totalmente empírico a la formación política e ideológica de Rosas, si es que se acepta tal categoría en el Restaurador. Mucho de lo relativo a este tema, limita la cuestión al “perfil” de un gran empresario ganadero de la época, e incluso según el autodenominado cientismo social, solo un ganadero “grande”. Este determinismo vacuno es el más utilizado entre sus detractores e incluso es frecuente en algunos de sus menos felices defensores.


Concepción reduccionista de la cuestión: Todo se limitaría, apenas a una experiencia práctica como estanciero, jefe de peones a la vez gauchos y soldados, conductor de duros criollos e indios de la “franja” de frontera rural, y según algunos exaltamientos: “ Vigoroso desbravador de baguales, que puesto a Gobernador, desbravó a una sociedad chúcara y resabiada...” . (Sic).


Nuevas visiones: Tales entusiasmos, tanto los adversos como los favorables, merecen una revisión, como decíamos cuando yo era mocito. O una nueva mirada, como dicen algunos ahora. (ojo!..., hay quién mira y no ve, y hay quien ve y revisa).


Lo rural en su exacta dimensión: Por supuesto, no se pretende negar que la personalidad de Rosas estaba marcada por su experiencia como estanciero y conductor de hombres de frontera, esto es insoslayable, pero bajo ningún aspecto excluyente o prioritario


Algunos enfoques correctos: Autoridades como Enrique Barba, Fermín Chávez y Arturo Sampay han escrito claramente al respecto. Y aunque sus valoraciones sobre Rosas son distintas, todos ellos coinciden en la existencia de algo más que una formación empírica, rural y vacuna. Incluso autores formados en el autodenominado “cientismo”, se atreven a matizar la opinión de los precursores de tal orientación en nuestro país, y elaboran trabajos valiosos y novedosos respecto a este tema. Se puede o no estar de acuerdo total o parcialmente con ellos, pero aportan interpretaciones inteligentes. Incluso en muchos casos se atreven a matizar las un tanto estructuradas opiniones de los precursores del “cientismo”, dando oxígeno al espacio de esta corriente, a veces muy acotada por el neo mitrismo en el que suele encapsularse Halperín Donghi, o la ultra síntesis que practica Romero, hijo. Entre los cientistas que señalábamos como felizmente renovadores, mencionamos a Pilar Gonzalez Bernardo, y Jorge Myers, que abordan el tema con novedad e interés. Todos los nombrados, y otros estudiosos de esta cuestión, en cuya obra se fundamenta este trabajo, están mencionados en la referencia bibliográfica que se adjunta.


Límites de este trabajo: El propósito de estas líneas es sintetizar ciertos aspectos y establecer alguna reflexión, no sé si novedosa, para provecho del estudioso de nuestro devenir histórico.


Los “Planes” de 1818 y 1819: La supuesta indiferencia de Rosas con relación a las cuestiones políticas durante el proceso de la Independencia, se ha convertido en una de las versiones más difundidas e instaladas en la historiografía “oficial”, aunque no se corresponde con los hechos reales en forma absoluta. Si bien el mismo Rosas reconoce que no activó en forma directa, hoy diríamos militante, en la Revolución, es necesario puntualizar algunos aspectos. En 1818 y 1819 formó parte integrante y responsable de una Comisión Oficial, convocada por el Directorio, ante la amenaza de una expedición europea, que se dirigiría a tomar Buenos Aires, para encarar la restauración borbónica en Sud América.


La evacuación urbana y la resistencia rural, frente a la amenaza realista: También debía expedirse sobre las posibilidades de evacuar a la población de la ciudad hacia la zona rural, y efectuar una guerra de resistencia prolongada en base a milicias de caballería gaucha e india.


Entusiasmo de Rosas: La acción del joven estanciero Rosas en esta Comisión fue entusiasta y protagónica. Los dos proyectos que presentó, fundamentados, explícitos y minuciosos, excedían incluso la mera coyuntura y establecían verdaderas propuestas de desarrollo integral para la Campaña,. Rosas refleja en estos escritos no solo un conocimiento inteligente y creativo de la realidad rural, también lo conceptualiza en forma clara y precisa: en el marco del Agrarismo Republicano o Cincinatismo.


Cicerón, Burke, Paine y De Maistre, en las pampas: Los dos conceptos mencionados, que luego serían fundamentales en el discurso rosista, ( Ver Myers, Jorge; “Orden y Virtud...) son tomados de Cicerón, el que incluso es citado en prolijo latín. En el plan de 1818 se reproducen párrafos de Burke y De Maistre, notables pensadores del Tradicionalismo del siglo XVIII, y se utilizan argumentos de Paine, revolucionario inglés muy radicalizado, pero solo para caracterizar ciertos aspectos del sentido común del hombre de campo ( Ver Sampay, Arturo E.; “Las Ideas Pol...”


A partir de 1820: El año 1820 es considerado un año “bisagra”. Sin entrar a considerar esta denominación, se nota que la intervención de Rosas en las cuestiones públicas es cada vez más frecuente e importante.


Los papeles públicos: Esta actividad práctica va acompañada por la producción de numerosos documentos, que se unen en una articulación dialéctica llamativa: la idea de orden y poder, ensamblados con los cambios necesarios para mantener la convivencia social y la inmanencia de la virtud.


Forma y estilo, lecturas y reflexión, amplitud temática: Estos escritos, siempre precisos y detallistas, denotan una gran capacidad reflexiva, y un claro hábito de lectura en temas políticos y filosóficos, lecturas que son aplicadas con inteligencia y creatividad en el discurso rosista. Es necesario señalar que estas características se extendieron a temas no políticos, y que su hábito y gusto por leer y escribir abarcó también la narrativa, la reflexión moral, las instrucciones administrativas y técnicas para las estancias, el vocabulario de la lengua pampa...( Ver Chavez, Fermín; “ Escolio sobre Rosas...”; “La Libreta de Rosas”.Venturini, Aurora; “Mercedes Rosas...”).


Finalidad Práctica y directa: La escritura rosista, en general, presenta la característica de una finalidad claramente práctica y directa. No se trata de ensayos o artículos periodísticos. Menos aún de obras con pretensión académica. Son cartas, anotaciones mensajes oficiales, instrucciones, a lo sumo proclamas o mensajes a la legislatura. Sin embargo trasunta en forma clara una base de erudición y saber; y refleja y evidencia la existencia de un pensamiento político elaborado.


Condición intelectual de Rosas: Por lo tanto, se hecha por tierra el tan común y apresurado juicio sobre la pobreza de erudición e intelectual de Rosas y su “brutalidad”. Es tan común escuchar qué Rosas era ignorante, porque nunca escribió un libro. ¿Es que la sola autoría de una publicación, ya habilita para ser sabio? Por otra parte, en todos los aspectos Rosas escribió mucho y bien. Además el no se proponía como escritor político, aunque en su exilio lo pensó y tal vez no se ha dicho la última palabra en este sentido. Se asumía como gobernante y conductor de hombres, y elaboraba el pensamiento político con la misma contundencia y claridad que actuaba de acuerdo a sus convicciones y conciencia.


“Carta de la Hacienda de Figueroa”, pieza clave del pensamiento político de Juan Manuel de Rosas: Es conveniente señalar en este punto, que uno de sus escritos fundamentales, donde quedan muy claros sus principios de Confederación, Soberanía y Constitución Política Previa a la Constitución Escrita; tiene la característica de “documento práctico”. Me refiero a la “Carta de la Hacienda de Figueroa”, concebida por Rosas como un “memo” o “instructivo” para que Quiroga acuerde con los gobernadores del interior sobre el tema de un congreso constituyente, durante la crisis de 1834. En realidad es un verdadero manifiesto razonado sobre la forma y oportunidad en que se debe constituir el país.


En esta pieza angular del pensamiento político de Don Juan Manuel de Rosas, se sostiene claramente la prioridad del Orden Político como base segura del Ordenamiento Jurídico, y por supuesto queda muy claro que junto a la capacidad práctica del Restaurador existe una base de lecturas y reflexiones, tal como se nota en todos sus escritos, fundamentalmente en los producidos durante su etapa pública.


De Aristóteles a Barruel, las Encíclicas Antimasónicas y las doctrinas del gobernante absoluto: Sus expresiones políticas del período 1829/ 1852, dan cuenta de su conocimiento con respecto de la obra de Barruel, y sus lecturas, de las cuales estaba particularmente orgulloso de la “Ética para Nikómaco”, de Aristóteles (Ver Sampay; op.cit. pags 24). Sus comunicaciones con la Santa Sede demuestran el dominio de los conceptos de las encíclicas condenatorias a las logias masónicas y de la diplomacia vaticana, lo que se observa en otras producciones de su despacho. (Ver idem pags. 24/25).



Gaspard Real de Curban; la ciencia política de la Reacción: Según el Dr. Sampay, en su obra “Las ideas políticas de Juan Manuel de Rosas” (Ver Bibliografía), la influencia doctrinaria principal en el pensamiento político del Restaurador fue la lectura de “Ciencia de Gobernante”, debida a la pluma de Gaspard Real de Curban, (1682-1762), consejero de la corona francesa y teórico de la monarquía absoluta. Es reputado como un verdadero maestro de las doctrinas de la Ciencias Política del Siglo XVII, que hace especial hincapié en el gobernante absoluto como pieza clave de la realidad política. Por otra parte la obra de Curban preanuncia a los autores de la Ciencia Política de la Reacción, en la que es fundamental la Sabiduría del Gobernante, su capacidad de Conducción. Esto es una respuesta a los racionalistas ilustrados, pués estos suplantan la “conducción” política por la “norma” jurídica y al conductor político por el intérprete de códigos jurídicos. En una palabra; el criterio “racionalista ilustrado” subordina el “orden Político” al “ordenamiento escrito jurídico constitucional como previo y necesario.


Ilustración, liberalismo y constitución ideal: Así se explica el constitucionalismo ideal como forma previa y prioritaria para los “ilustrados” dieciochescos y los liberales decimonónicos; y sus confesos discípulos, los “unitarios rivadavianos” e incluso los “románticos del treinta y siete”, en verdad más afrancesados que románticos, alejados del pensamiento de Herder, más cómodos con Lerminier, mal difusor de aquel, y pésimo traductor de Von Savigny Pero también hubo en el Río de la Plata lectores de las doctrinas de la conducción política, conocedores de Ciceron, Real de Curban y Burke, para quienes constituir idealmente primero, y ordenar la realidad política después resultaría tan disparatado como, en el campo, uncir el buey detrás del arado.


Prioridad de la Constitución Real o de la Constitución Ideal tema siempre actual: Cabe señalar que estamos frente a una de las polémicas más importantes y fundamentales en la cuestión del pensamiento político, y por supuesto en la práctica política, sin la cual el pensamiento se transforma en un mero macaneo supuestamente académico. Podemos arriesgar que en Platón se nota una tendencia a colocar lo ideal sobre la realidad política . Aristóteles, contrariamente considera que la idea constitutiva surge de una necesaria y previa reflexión sobre la realidad De allí en más queda instalado el tema en el pensamiento occidental. Es interesante observar que, dentro de una misma línea u orientación , hay posiciones encontradas al respecto. Y en otros casos autores y políticos opuestos en términos generales, coinciden en este punto. Por ejemplo Burke y Paine, en todo disienten, pero en la prioridad de la realidad política coinciden totalmente.


Discutible criterio de la Ilustración Liberal: Esto ha posibilitado que todo un espacio historiográfico, limitado a un reduccionismo lamentable, abunde en imágenes estáticas, tan apreciadas por algunos sociólogos, inmóviles y en un engañoso “blanco y negro”. El liberalismo instala el discutible concepto de la prioridad de la constitución escrita, desapareciendo la importancia de la ciencia política, y tal como señala Sampay, hay matices y excepciones.


Alberdi y Rosas: Señalo por mi parte que uno de esos matices o variaciones es el discurso político de Juan B. Alberdi. Federal y formalmente rosista entre 1834 y 1837, durante ese tiempo publica el “Fragmento Preliminar al Estudio del Derecho”, donde considera la realidad histórica como fuente del derecho. En 1838, en pleno conflicto con Francia, “descubre” como muchos otros “románticos” que Rosas es un “ tirano”. Se autoexilia en Montevideo donde se dedica a combatir a Rosas, con la pluma ....Viaja por el mundo y descubre el “positivismo”, sobre todo en la versión de Spencer, que es altamente racista. Condena en masa a las masas mestizas de Argentina y América. En las “ Bases” invierte los términos del historicismo y afirma que la Argentina no tiene historia...y para que la tenga hay que darle una constitución escrita. La culpa de todos estos contratiempos la tienen Rosas y sus cómplices. Luego, alineado con Urquiza, rompe con el círculo liberal porteñista, y va revisando algunas cuestiones; denuncia a Mitre y a Sarmiento como déspotas tiránicos, frente a la Guerra de la Triple Alianza condena el genocidio paraguayo, revalorando al criollo y al indio. Tras una entrevista con el exilado Rosas insiste en sus planteos de idealismo constitutivo pero recuerda con disgusto haber combatido al Restaurador, con la pluma...y por fin termina en su vejez diciendo que Rosas no fue “tan” tirano, quienes vinieron después fueron peores. Y llega a decir: “...pobre de aquella nación cuyo fundamental cimiento es una constitución escrita; una caja de cerillas puede destruirla”. Y se arrepiente de haber escrito las “Bases”. En fin, aunque es apreciable tal capacidad de autocrítica, la firmeza de convicciones de Rosas se agranda frente al conflictuado Alberdi.


Rosas, Alberdi y Lasalle: El historiador Gonzalez Arzac, (Ver Bibl.) puntualiza en uno de sus trabajos, que Rosas y Alberdi coincidieron en condenar la constitución ideal como garantía de la constitución real. Uno desde siempre y basado en una firme formación. El otro luego de una serie de avatares y a través del tiempo. Por los mismos años Ferdinando de Lasalle, socialista revolucionario alemán, también se manifiesta francamente en contra de la constitución ideal. Lasalle fue maestro de Marx,, quien luego le criticara; debido a la política pragmática de Lasalle que proyectaba una alianza con el Conde Bismark, Canciller de Prusia y tradicionalista, en contra de la burguesía liberal financiera. Es interesante puntualizar, que todos estos personajes, de alguna manera coetáneos y vinculados a la política práctica y teórica, en una época en que sus patrias construían el Estado Nacional, desde distintas posiciones ideológicas y con actitudes diversas, llegaron a la misma conclusión: Constituir primero la realidad, y después la constitución ideal se escribe sola.



Iñigo Carrera, Roberto L.




Bibliografía:


- BARBA, Enrique; “Correspondencia entre Rosas, Quiroga y Lopez” – Hyspamerica- 1985, Pags.7/45—90/105.


- CHAVEZ, Fermín, “Escolio sobre Rosas Escritor”. En Revista del Inst. de Inv. Históricas Juan M. De Rosas N° 32 “La Libreta de Rosas” Colección Estrella Federal 1995.


- GONZALEZ ARZAC, Alberto, “Pensamiento Constitucional de Rosas”; en Rev. Del Inst. de Inv. Históricas Juan Manuel De Rosas. N° 30.


- MYERS, Jorge; “Orden y virtud, el discurso republicano en el régimen rosista”. Univ. Nac. de Quilmes. 1995.


- SAMPAY, Arturo E. “Las ideas políticas de Rosas” Centro Ed. 1975.

ROSAS HOY



"El Sable que me a acompañado en toda la Guerra de la Independencia de la América del Sud, le será entregado al General de la República Argentina don Juan Manuel de Rosas, como una prueba de satisfacción, que como Argentino he tenido al ver la firmeza con que a sostenido el honor de la República contra las injustas pretensiones de los Extranjeros que tratan de humillarla". JOSÉ DE SAN MARTÍN (3era cláusula de su testamento)

Algunas definiciones nos refieren a la historia como narración y exposición de los acontecimientos del pasado. Esta acepción se centra fundamentalmente en la actividad de un individuo o conjunto de individuos que - método mediante - abordan el universo de lo pretérito. La ciencia histórica tiene por principal objeto acometer desde el presente al pasado.

Pero en sentido absoluto, la historia da cuenta de "la relación de los sucesos públicos y/o políticos de los pueblos, o de los sucesos, hechos o manifestaciones de la actividad humana de cualquier otra clase" . Esta segunda definición vincula "lo histórico" no ya a una actividad o profesión, sino a un fenómeno social que revela el acontecer de una comunidad - es decir - el desarrollo evolutivo de una sociedad determinada que cobra vital importancia no sólo en el devenir del presente sino en la cimiente del futuro.

El principal desafío de la investigación histórica que se desarrolla en el ámbito de una nación, es el de contribuir desde una perspectiva científica, a la generación de un relato común que – transmitido a través de las instituciones y de los ciclos educativos – se torna posteriormente en noción común del pasado. Dicho relato debe por su parte sustentarse en un sólido principio de veracidad. Pero debemos comprender que la producción historiográfica nunca es aséptica, y aunque una de las funciones principales de las academias sea la de lograr la máxima asimilación entre relato y verdad, ciertos preceptos, presupuestos, y por que no prejuicios, nutren al historiador y determinan su obra - mas aún - cuando la misma se encuentra contenida en un proceso político convulsivo y/o antagónico.

Lo que el revisionismo ha denominado acertadamente como historiografía mitrista constituye a todas luces una visión parcial de nuestro pasado. Y es esencialmente parcial por que ha soslayado deliberadamente componentes sociológicos, históricos y culturales fundantes y determinantes de nuestra composición nacional. El mitrismo histórico, más allá de ciertos logros en materia hermenéutica, respondió esencialmente a la necesidad política de establecer un relato funcional al conglomerado político, económico e intelectual que triunfó en Caseros, y en tanto, al modelo de país que este preveía. En ese sentido la historiografía post Caseros, se impuso, o mejor dicho, intento de imponer al país entero un relato histórico funcional una Argentina que se anhelaba repoblada por las "razas aptas" - y que con el tiempo - olvidaría su pasado prehispánico por "bárbaro", e hispánico por "decadente".

Todo proyecto que pretende imponerse requiere de su antagonista y quien mejor que JUAN MANUEL DE ROSAS y los caudillos federales para convertirlos en el referente de lo "indeseable". Que mejores antagonistas que quienes se sentían legítimos herederos -protectores de una herencia desgraciada y degenerada.

Pero más allá de esta estratagema la realidad tarde o temprano termina imponiéndose, ya que como nos enseña JUAN FRANCISCO CIRIGLIANO toda la historia es nuestra historia. Somos históricamente un todo enseña el maestro, "el conquistador y el indio, el godo y el patriota, la pampa privilegiada y el interior relegado, el inmigrante esperanzado y el guacho condenado". Y como somos históricamente un todo, si nos quedamos con una parte "siempre llevaremos a cuestas un cabo suelto sin anudar, siempre cargaremos un asunto inconcluso que no lograremos cerrar, siempre habrá un pedazo de nosotros que no lograremos integrar. Y todo aquello que uno no contacta ni incorpora y, por tanto, no cierra, eso no desaparece, continúa llamando, sigue siendo un mensaje en espera de ser recibido, reclamando, ser escuchado" (CIRIGLIANO).

No cabe duda que Caseros significó en nuestra historia la derrota transitoria de un proyecto - que a todas luces - tenía un basamento en el sustrato argentino mucho mas aferrado y afectivo que el de las luces del puerto. Las investigaciones de QUESADA, SALDIAS, SCALABRINI, ROSA y otros han demostrado palmariamente la coexistencia de proyectos bien diferenciados de país. Aunque ciertas corrientes de orientación liberal o marxista continúen (en clara sintonía con el mitrismo) planteando antagonismos, unos de índole unos civilizatoria, y otros de índole clasista, lo cierto es que el resurgimiento durante el siglo pasado de diferentes vertientes de un nacionalismo de cuño federal (de la cual, el peronismo fue su mas poderosa) el antagonismo nación antinación es el que ha determinado y sigue determinando la política de una argentina sujeta aun a un régimen semicolonial.

La magna tarea emprendida durante el siglo pasado por el revisionismo histórico se encuentra hoy inconclusa, y el desafío de las nuevas camadas de revisionistas es el de incorporar definitivamente en nuestro relato histórico aquellos sucesos y protagonistas que han sido arbitrariamente desconocidos y suprimidos por la historiografía oficial. En tal sentido la figura de JUAN MANUEL DE ROSAS emerge del pasado hoy no como aquel exponente de un cesarismo vernáculo, sino como el emergente de un mayoritario sustrato argentino que - en ciertos períodos- ha logrado


imponerse el poder.

ROSAS emerge hoy, no como el exponente de una nación que fue sino - como enseñaba JAURETCHE - como antecedente y componente esencial de una argentina que esta siendo y que lucha denodadamente por un destino digno y autosuficiente.

Rosas Hoy titulé este breve opúsculo, no como apelación melancólica a una gloria pasada, sino como anhelo vital de un argentino que aspira a un futuro basamentado en una tradición y una historia que debe ser objeto de orgullo, como aquel que aflora de la dignidad de Vuelta de Obligado.



Francisco José Pestanha

29 de agosto de 2007

SANTIAGO DE LINIERS VISTO A TRAVES DEL TESTIMONIO DE LOS ACTORES DE LAS INVASIONES INGLESAS


INTRODUCCION

En este Bicentenario de la Defensa, evocaremos la figura de Santiago de Liniers a través del testimonio de los testigos de aquellos heroicos sucesos.
Santiago de Liniers y Bremond nació en Francia, de noble familia. Abrazó a edad temprana la carrera naval pasando tres años como paje del gran maestre de la Orden de Malta, donde recibió excelente enseñanza. Regresó a Francia, pero en 1774 decidió ofrecer sus servicios a la Corona española. Acompañó a Pedro de Cevallos en su expedición al Río de la Plata en 1776 pero regresó a España, donde cumplió varios años de actividad naval en el agitado período que siguió.
En 1778 volvió al Río de la Plata y fallecida su primera esposa, contrajo matrimonio con la hija de Martín Sarratea, prominente comerciante y hacendado criollo de la zona. De 1802 a 1804 desempeñó funciones como gobernador político y militar de las Misiones, pero regresó a Buenos Aires asumiendo el cargo de jefe de la estación naval. Desempeñándose en el puerto de la Ensenada recibió la noticia del desembarco inglés en Quilmes. Al poco tiempo, Liniers, ferviente católico, juró ante la imagen de Nuestra Señora del Rosario en el Convento de Santo Domingo, liberar a Buenos Aires del dominio británico, ofreciéndole las banderas que tomara al enemigo.
Asimismo mantuvo una entrevista con Martín de Alzaga, poderoso comerciante y hombre público español de origen vasco, quien le convenció de que todo Buenos Aires se oponía a la ocupación británica y que sólo se necesitaba in líder que provocara un alzamiento. Liniers accedió a dirigirse a Montevideo para conseguir tropas del gobernador Ruiz Huidobro que le proveyesen la habilidad profesional y el equipo militar requeridos, mientras el criollo Juan Martín de Pueyrredón instaba a los paisanos a la rebelión y Alzaga movilizaba a los porteños.
El 12 de agosto de 1806, Beresford fue obligado a rendirse en la heroica Reconquista. Un año después, otro jefe británico, Whitelocke se vio obligado a firmar el armisticio el 6 de julio de 1807, después de enconada lucha y considerables bajas. Liniers era el héroe del momento, especialmente entre los criollos, que lo consideraban su jefe y el símbolo de su victoria.
En los siguientes testimonios hallaremos opiniones a favor y en contra de Liniers que nos acercaran a analizar su perfil humano.

JUAN MANUEL DE ROSAS

Juan Manuel de Rosas (1793-1877). Militar y caudillo, estanciero y gobernador de Buenos Aires, interrumpió sus estudios para formar la compañía de niños para luchar contra las invasiones inglesas (1806-1807). Desde su exilio en Southampton (Gran Bretaña), en carta a Josefa Gómez del 2 de mayo de 1869, recordaba el Restaurador: “De 13 años, me presenté voluntario al ilustre, y noble amigo de mis padres, el Excmo. Señor general D. Santiago Liniers. Me destinó a un cañón para conducir cartuchos. Tengo la carta honrosa que me dio para mi madre, al siguiente día de terminada la victoria”.
Este relato de Rosas es tardío, pasaron más de seis décadas de los sucesos comentados, pero es innegable su participación en la Reconquista y Defensa y su afecto a Liniers.

FRANCISCO SAGUÍ

Francisco Saguí, comerciante, nació en Buenos Aires en 1785, de familia criolla sin sobrados recursos, aunque descendiente de los Home de Pesoa.
Fue alumno de Francisco Argerich y con un pequeño capital que le proporcionaron sus padres se inició en el comercio.
Apoyó la Revolución y más tarde fue cuñado de Juan Manuel de Rosas, pues se casó en 1814 con su hermana Andrea Ortiz de Rozas. Se desempeñó en el Tribunal de Alzadas y posteriormente en el de Comercio pero fue destituido del mismo por ser enemigo de la causa de la federación. Hacia 1844 escribió una crónica sobre “Los últimos cuatro años de la dominación española en el antiguo Virreinato del Río de la Plata desde 26 de junio de 1806 hasta 25 de mayo de 1810”. Saguí falleció en Buenos Aires en noviembre de 1847.
En esta crónica destaca el débil carácter de Liniers frente a los prisioneros británicos, lo que ocasiona su lamentable fuga después de la Reconquista: “Es aquí la ocasión en que debemos manifestar un acontecimiento ingratísimo, en perjuicio de la heroica bravura de los voluntarios reconquistadores: obra todo del carácter infelizmente débil y condescendiente de Liniers”. Detalla la fuga de Beresford y Pack a Montevideo: “Después de la toma de esta plaza por sir Samuel Auchmuty, fue precisa su internación a Catamarca; lo cual por su fuga quedó frustrado; fuga en que Dios sabe si se abusó por segunda vez de la excesiva bondad del señor Liniers: a lo menos (y esto fue público) se abusó de su nombre”. Saguí reproduce en su crónica el oficio de Liniers al Cabildo del 2 de marzo de 1807 que da cuenta del hecho señalado anteriormente: “Tengo el honor de escribir a V.V.E.E. sea con el triste motivo de tener que reconvenirles sobre los procederes de dos jefes de su nación, el mayor general Beresford y el teniente coronel del regimiento N° 71 don Pack, quienes olvidados de los sentimientos del honor han profugado contra su palabra y el juramento que otorgaron el día 6 de septiembre pasado, y el primero con la nota de haber propagado una insurrección en este país en que la mayor parte de sus viles cómplices, ya bajo el yugo de la ley pagarán pronto su horroroso delito, no habiendo servido semejante quebranto de la fe pública y del derecho de gentes sino a exaltar más y más el alto entusiasmo de todos los habitantes de esta ciudad; muy prontos y muy dispuestos a sepultarse bajo las cenizas de sus edificios, antes que entregarse a otra dominación que la de su legítimo soberano”.

MATEO MAGARIÑOS

El siguiente testimonio titulado “Defensa de los sucesos que tuvieron lugar, no aceptando la separación de Elío, y admisión de D. Juan Angel Michelena” es obra del influyente español Mateo Magariños (1765-1838).
Este personaje integró la Junta de Montevideo que se opuso a Liniers en 1808. Hombre de impetuoso carácter, vino a América a la edad de 8 años.
Fue abogado y amigo de varios gobernadores montevideanos, especialmente de Francisco Javier de Elío y Gaspar de Vigodet.
Su prestigio fundado en los innumerable servicios que prestó a la Corona y al Cabildo, señaladamente en ocasión de las invasiones inglesas (durante las cuales colaboró en la Defensa con gran desinterés, creando y manteniendo, aparte de su contribución pecuniaria directa, el cuerpo de “Cazadores de Magariños”), le valió ocupar altos puesto públicos y diversas distinciones. Magariños enemigo de Liniers, lo califica de partidario de Napoleón y de dar la gloria de la victoria sobre los británicos a sus paisanos franceses: “En septiembre de 1806 le sugirió la sangre francesa que corre por sus venas a el Excmo. Sr. D. Santiago Liniers dar parte como su fuera su legítimo soberano al pérfido zorro Napoleón, y suponiendo la victoria debida a sus disposiciones militares arrancó a la nación, que le distinguía en el mando y abrigaba en sus entrañas el concepto que en todas épocas ha merecido atribuyendo...la principal parte de su gloria a 4 de su nación que concurrieron en masa con los legítimos y verdaderos españoles, que exponiendo sus vidas y caudales merecieron eternizar sus nombres, y sepultando en el olvido y queriendo si le fuese dable sobre las cenizas de estos levantar los clarines de su fama para los franceses”. Recordemos que en la Reconquista participaron cuatro lanchas de abordaje armadas pro el capitán francés Hipólito Mordeille.

IGNACIO NUÑEZ

Ignacio Núñez (1792-1846), patriota, oficial y periodista, a la edad de catorce años se alistó en el regimiento de los húsares y luchó en la Reconquista. Años después fue político y escritor. Se desempeñó como funcionario de la secretaría general de la Asamblea General de 1813. Su testimonio es objetivo, pues fue testigo presencial o, por lo menos contemporáneo de los sucesos.
En sus “Noticias Históricas de la República Argentina” traza una biografía de Liniers: “Liniers nació en Francia, en Niort, lugar de Peiton: su padre fue oficial de marina, y la madre correspondía ala antigua nobleza”.
Núñez tras narrar las vicisitudes de la Reconquista destaca el júbilo popular de la Reconquista: “La reconquista llenó de júbilo a todo Buenos Aires: todas las clases, todas las condiciones quedaron satisfechas. El comandante Liniers, o el reconquistador, como se le llamó desde entonces, reuniendo el sufragio universal, vio en sus manos de desagraviarse y asegurar su fortuna...El comandante Liniers era un hombre de un carácter formal, pero generosa y condescendiente: su trato era decente, pero familiar; pero sin vanidad ni ostentación: él no pudo por lo tanto dejar de ser el primer jefe de este país, que recibiese y agasajase con igual afabilidad a los pobres y a los sucios, a los negros y a los blancos, al soldado y al oficial, produciendo de este modo un gran trastorno en las viejas y tirantes abitudes”.

Por Sandro Olaza Pallero

Bibliografía:

- CUTOLO, Vicente, Nuevo Diccionario Biográfico Argentino, Buenos Aires, 1983, tomo VI.

- SOMOZA, Manuel Benito, Los trabajos sobre temas históricos y cómo realizarlos, Buenos Aires, 1979.

- PALOMBO, Guillermo, Invasiones inglesas (1806-1807). Estudio documentado, Buenos Aires, 2007.

MALVINAS Y PENSAMIENTO NACIONAL

Síntesis de la Conferencia dictada por Francisco José Pestanha
en Chascomús: “Malvinas y Pensamiento Nacional”, (26/6/07)


Vine a Chascomús a transmitirles humildemente una mirada desde nuestra perspectiva nacional respecto a la recuperación transitoria de nuestras Malvinas en el año 1982. Para ello, creo conveniente comenzar efectuando un juego de posiciones mostrándoles como tal fenómeno es abordado en la actualidad desde las posturas ideológicas denominadas clásicas; como liberalismo o el marxismo.
En efecto, este año se cumplen 25 años de la recuperación las Islas Malvinas. Si efectuamos un sucinto recorrido por los periódicos o por los debates mediáticos sobre la cuestión, podemos observar perfectamente que aparecen - por un lado - las reflexiones de los clásicos del liberalismo, donde la gesta de 1982 emerge como una especie de pecado: como la imperdonable trasgresión de haber “invadido” (noten que muchas veces se utiliza el término “invasión”) el territorio de una nación poderosa representante del progreso. En síntesis, el 2 de abril de 1982 para esta postura, representó el desliz cometido por un país emergente que se atrevió a desafiar a otro de la OTAN. Una especie de desafío de la barbarie contra la civilización. Para los otros, es decir para los representantes de la izquierda tradicional en sus diferentes versiones, Malvinas no constituye un hecho históricamente relevante, en tanto, no se encuadra en la dinámica de la lucha de clases. Desconocen la realidad en tanto ignoran la desigualad existente en nuestras relaciones con los británicos y los antecedentes históricos de tales relaciones. Malvinas para ellos además, fue un evento enmarcado dentro de un proceso militar que represento el mal absoluto (aparece la barbarie) - y en tanto - del mal absoluto, no puede surgir ningún hecho positivo.
A continuación, cabe referirme a otra postura que ha cobrado importante dimensión en estos últimos tiempos. La del autodenominado “progresismo”. El progresismo es una corriente que en nuestro país tiene un vasto desarrollo, y que de alguna manera, nos remite históricamente a cierto ideario romántico de principios del siglo XVIII. En sintonía con la postura sustentada por las izquierdas tradicionales, y por haber acontecido durante la tiranía militar, la recuperación de las Islas para los “progres” (cariñosamente) forma parte integrante del mal absoluto. No obstante algunos de ellos se arriesgan a rescatar la conducta y actuación de algunos veteranos de guerra. Si bien resulta positivo este reconocimiento, la tendencia general del progresismo es a victimizar tanto los que combatieron eficazmente (y que no tienen antecedentes en el proceso represivo) como a los soldados conscriptos que participaron en la batalla. Ambos entonces resultaron víctimas del mal absoluto al igual que el conjunto de la sociedad argentina. Para un progresismo que aspira a monopolizar el discurso como hace años lo hacia el neoliberalismo, la gesta de Malvinas aparece en síntesis como una decisión táctica del mal absoluto (dictadura militar) para perpetuarse en el poder, decisión que requirió, para tales fines, la utilización de ciertas victimas. Es por ello que en los manuales de historia la gesta de Malvinas aparece como el principio del fin de la tiranía.

Una mirada desde el Pensamiento Nacional

Nosotros analizamos Malvinas desde una tradición de pensamiento. No lo hacemos desde un lugar de libre-pensadores porque estamos sujetos a una forma determinada de mirar las cosas. El pensamiento nacional, no comparte ninguna de las visiones anteriores, que reitero, han sido simplificadas a los fines didácticos, pero preservando eso sí su lógica de razonamiento.


Nuestra mirada respecto el conflicto de 1982 se sustenta en una serie de operaciones intelectivas que inicialmente recogen los siguientes datos: A) La de Malvinas, fue la primer batalla protagonizada por nuestro país durante el siglo pasado. En este aspecto, no hay desacuerdo. B) El antagonista fue el Reino Unido de la Gran Bretaña – quien salvo escasísimas disidencias internas – es considerado usurpador ilegítimo de nuestras tierras. Además cabe preguntarse: ¿los conflictos entre nuestro país y Gran Bretaña se circunscriben al del 82 o se remontan hacia atrás en el tiempo? Sobre esto volveremos mas adelante destacando que existe una larga historia de relaciones bilaterales conflictivas entre Gran Bretaña y Argentina. C) La recuperación transitoria se operó en el marco de una de las tiranías más duras que tuvo la argentina. D) La recuperación transitoria de nuestras Islas: ¿qué sentimiento despertó en los países iberoamericanos como Perú, Ecuador, etc.…? Apoyo. Es mas, llegaron a ofrecernos implementos bélicos y tropas para atacar a los ingleses, conscientes que aquí había una dictadura. Cuba por ejemplo, país que se expreso numerosas veces contra la tiranía, ofreció apoyo explicito.


Sentido común – dimensión afectiva de pensamiento nacional

Una de las grandes enseñanzas que nos legó Jauretche es aquella que nos refiere a la potencialidad del sentido común. Podemos definir al sentido común “como aquel instrumento que te permite discernir lo que más te conviene en un momento determinado”. Íntimamente ligado al desarrollo de este fenómeno, el pensamiento nacional parte de una premisa que tiene que ver con la relación afectiva respecto al objeto pensado. El pensamiento nacional, justamente se define como nacional, porque tiene como objeto la identidad nacional, y además, por que reconoce una relación afectiva positiva y de pertenencia con lo pensado. El pensador nacional se siente profundamente argentino y ama a la argentina El primer requisito para pensar en nacional es amar incondicionalmente a la patria. Nosotros, los pensadores nacionales amamos a nuestro país y anhelemos contribuir a mejorarlo con nuestra producción. El pensamiento Nacional, es esencialmente crítico, pero crítico desde el aprecio, desde el afecto, desde el compromiso. El Pensamiento nacional si critica, lo hace con la aspiración de reparar, de mejorar.
Aplicando los dos principios expuestos precedentemente cualquier Pensador Nacional que aspira a abordar las cuestión Malvinas, debe hacerlo desde un previo y necesario análisis respecto a los antecedentes históricos de las relaciones bilaterales entre nuestro país y Gran Bretaña. La costumbre o estrategia de “aislar” el fenómeno de 1982 de sus antecedentes deviene de una tradición liberal.
Por ende, cuando miramos los antecedentes históricos de las relaciones bilaterales entre Gran Bretaña y nuestro país. ¿Que encontramos? En síntesis: en 1806 y 1807 las invasiones inglesas, una tentativa Británica para apoderarse de un sector estratégico del Virreinato del Río de la plata a fin de satisfacer necesidades de su política imperial. Veinte años después aparece un acuerdo entre el gobierno de Bernardino Rivadavia y la Baring Brothers que demuestra a las claras las condiciones de desigualdad entre Inglaterra y nosotros. Mediante ese acuerdo, sustentado en compromisos anteriores algunos expresos y otros naturalmente encubiertos, Gran Bretaña impuso una articulación económica sumamente beneficiosa para su metrópoli que tendrá consecuencias traumáticas en las décadas subsiguientes para nosotros. El acuerdo muestra la desigualdad de hecho entre una potencia y una nación emergente. Veinte años después de estos dos episodios acontece el bloqueo Anglo francés, decisión unilateral de dos potencias que desconocen la soberanía argentina en razón de sus intereses comerciales. A veces no se tiene cabal conciencia de la significación del bloqueo. Los Anglo franceses representaban la OTAN de la época. Traían acorazados - no eran barquitos - y utilizaron aquí la primera cohetería antecedente de lo que hoy conocemos como misiles. Si bien en la “Vuelta de Obligado” no se obtiene específicamente un triunfo militar (la victoria se materializa en la batalla de Quebracho). “Obligado” implica un tremendo golpe a las pretensiones anglo- francesas que terminaron capitulando frente a la inquebrantable voluntad del pueblo argentino y su gobernante, Don Juan Manuel de Rosas, de defender la soberanía nacional. Años más tarde, a partir de la batalla de Caseros que derriba a Don Juan Manuel del gobierno con la intervención de potencias extranjeras como el Brasil y mercenarios europeos, Gran Bretaña, comienza a tener un protagonismo cada vez más descomunal en la economía local. En medio de la crisis del 30, un acuerdo Roca-Runciman, vergonzoso para los intereses de nuestro país, replanteara las relaciones entre Argentina y Gran Bretaña otra vez en condiciones desfavorables. Por ultimo, la batalla de Malvinas en 1982, y luego los acuerdos de Londres y Madrid en 1989 y 1990 determinaran toda la política económica posterior. De esos acuerdos no se habla. Por dichos acuerdos, presumimos, nuestro país se comprometió, entre otras obligaciones, a pagar los gastos de reparación de guerra que son costumbre y derecho internacional. Respecto a las cifras, ellas se desconocen en virtud que están sujetas a secreto diplomático. Mas allá de lo expuesto, estamos absolutamente convencidos que ambos acuerdos tuvieron incidencia respecto del proceso acontecido en la década de los `90, y además explican el rol de España, uno de los países menos desarrollados tecnológicamente en Europa, que apareció como industrial del petróleo y de la telefonía Argentina.
Expuestos los antecedentes históricos queda claro la imposibilidad de abordar la gesta del `82 como un evento asilado.
Insistimos con otra importante conclusión: Nuestro país mantiene relaciones bilaterales desiguales con Gran Bretaña desde hace más de 150 años, y la guerra de 1982 constituye un hito más en dichas relaciones. Tal desigualdad se mantendrá intacta en el futuro en tanto y en cuanto no tomemos cabal situación de nuestra posición.


Zonceras, sentido común y Malvinas

Otro fenómeno sobre el que Jauretche hizo especial hincapié es el de las zonceras criollas que compiló en un manual muy gracioso y a la vez muy ilustrativo. Las zonceras son aforismos (la mayoría sin sentido) que los argentinos, sobre todo los porteños, solemos repetir sin cuestionar su veracidad. Jauretche era un hombre del interior, un paisano profundamente observador de las cosas nuestras. ¿Que son las Zonceras? Son “principios introducidos en nuestra formación intelectual desde la más tierna infancia, en dosis para adultos y con apariencias de axiomas, para impedirnos pensar las cosas del país por la simple aplicación del buen sentido, del sentido común”. El decía que la zoncera madre que las parió a todas es “civilización o barbarie” qué es una zoncera sarmientina. Sarmiento, perteneció a una generación de argentinos que pensaban, algunos de ellos ingenuamente y otros no tanto, que de alguna manera nuestro país estaba poblado con gente indeseable. Imagínense: Sarmiento vive en un momento donde comienza el esplendor del mundo sajón: El mundo inglés entra en una fase de progreso y expansión industrial, en apariencia, indefinido. En tanto el imperio Español entraba en decadencia. Porque España - vale recordar - fue un imperio que duro casi trescientos años (desde principios de 1500 hasta fines del 1700). El Inglés propiamente dicho duró ciento y pico. Si la eficacia se mide por la durabilidad podríamos decir que fue más eficaz el imperio español que el imperio Inglés.
Como decía Sarmiento y los suyos viven la época de esplendor del imperio Inglés que es un imperio de blancos, nórdicos. Los intelectuales de Buenos Aires miraban para acá y veían indios, mestizos y españoles; por lo que consideraban imposible el “progreso” con este componente social.Había una absurda integración entre progreso y raza. El error de la generación de Sarmiento es craso. No entendieron conceptualmente, inclusive científicamente, que una nación es lo que es.
Ellos entonces sentían que con el material humano que había aquí no se progresaba y de allí surgió la idea de “gobernar es poblar”. Poblamiento que implicaba que era necesariamente sinónimo de sustitución. Pero ese proyecto de sustitución no les salio del todo bien, en primer lugar, porque lo que aspiraban sustituir, gracias a Dios, sobrevivió y reclamo y aun reclama su lugar en la historia, y en segundo lugar, por que aquí no llegaron los blancos nórdicos sino marginados del sur de Europa, los judíos, italianos, irlandeses, turcos, etc.

En realidad las zonceras tienen un claro sentido como es el desprecio hacia el país. Cuando uno analiza el discurso que se reproduce cotidianamente sobre todo los sectores medios y altos de nuestro país, encuentra múltiples zonceras que se desprenden de esa zoncera madre que significa; una civilización representada en Europa o Norteamérica y una barbarie asentada en Suramérica. Ahora yo me pregunto, durante el siglo pasado ¿Europa puede dar ejemplo de civilización después de dos guerras mundiales atroces? Cuanto menos cabe la duda.
Pero entonces, concretamente, ¿cuál es la función de las zonceras? Las Zonceras o aforismos sin sentido, así las denominaba Manuel Ortiz Pereyra, surgieron a partir de una profunda lectura que este autor realizó principios del siglo pasado, sobre el discurso de las elites intelectuales de Buenos Aires. Ortiz Pereyra, descubrió tras ellas mecanismos tardíos que contribuían a generar un clima de repudio al país para justificar el repoblamiento. La idea era despreciar para llegar a la autoconvicción de la necesidad de la sustitución. Cuando un país poderoso decide a invadir a otro, generalmente lo primero que hace es cuestionar sus pautas culturales. Las zonceras persiguen un efecto auto denigratorio en las personas y sus comunidades. ¿Que significa esto? Concretamente, una pérdida total de la autoestima y de la capacidad de realizar cosas.

¿Y los veteranos?

Transcurrieron 25 años y, por ejemplo, ellos no recibieron, hasta el momento, un merecido reconocimiento del conjunto. Los veteranos son argentinos que arriesgaron su pellejo por la patria, Estábamos en una dictadura atroz, eso es cierto, pero como vimos anteriormente el evento de 1982 no puede ser circunscrito a la fase del proceso militar.
A lo largo de todo este transcurso de tiempo aparecieron numerosos libros, textos, artículos, ensayos, y otros productos culturales como “Iluminados por el fuego”, donde un jovencito fue sustraído para conducirlo hacia el infierno. Similar situación con los “Chicos de la Guerra” y demás sucedáneos. Estas miradas, lamentablemente, aparecen como universalmente aceptadas, como las únicas, como síntesis histórica. Sin embargo, la posibilidad de conversar cotidianamente con los veteranos da la pauta que, una parte sustancial de ellos, sienten orgullo de haber participado en el conflicto. Creo que la mayoría de nuestro pueblo siente que existe una deuda respecto a ellos, y además, reconoce que Malvinas fue una causa justa a pesar de sus impulsores
Desgraciadamente, vivimos en un sistema donde ciertos intelectuales, comunicadores o profesionales de las ciencias, en vez de consultar “democráticamente” a nuestros veteranos para que expresen sus expectativas, autoritaria y unilateralmente han resuelto victimizarlos despojándolos de su verdadero y gran capital. Por el contrario, traigo aquí un párrafo de Pierre Closterman, héroe Francés de la segunda Guerra Mundial que dice textualmente: “A vosotros jóvenes argentinos compañeros pilotos de combate, quisiera deciros con toda mi admiración. A la electrónica mas perfeccionada, a los misiles antiaéreos, a los objetivos mas peligrosos que existen -es decir los buques- hicisteis frente con éxito. A pesar de las condiciones atmosféricas mas terribles que puedan encontrarse en el planeta, con una reserva de apenas pocos minutos de combustible en los tanques, al límite extremo de radio del hachón de vuestros aparatos, habéis partido en medio de la tempestad con vuestros Mirage Etendart, A4, vuestros Pucara con bandera celeste y blanca. A pesar de los dispositivos de la defensa antiaérea de los SAM de los buques de guerra poderosos, alertados por anticipación por los AWAT y por los satélites norteamericanos, habéis arremetido sin bacilar. Nunca en la historia de las guerras desde 1914 tuvieron aviadores que afrontaran una conjunción tan terrorífica de obstáculos mortales, ni aun la Real Fuerza Aérea sobre Londres 1940, ni la Lutzwafe en 1945. Vuestro valor nos ha deslumbrado, no solo el pueblo argentino no debe olvidarlos, sino muchos de los que en el mundo estamos orgullosos de que seáis nuestros hermanos pilotos”.
Han transcurrido 25 años de la guerra, y la falta del merecido reconocimiento a nuestros veteranos es consecuencia de una estrategia de victimización que en definitiva los condujo al menoscabo. Sobre este fenómeno (victimización) se puede decir que consiste en transformar en víctimas a una serie de sujetos que no desean serlo, y esto, mas que conducirlos al panteón de los héroes, los esta encaminando hacia el olvido.
A modo de conclusión y síntesis, quiero resaltar que le falta de aplicación del sentido común al fenómeno Malvinas se manifiesta, entre otras: 1.- En la ausencia de referencia en la mayoría de los análisis académicos y mediáticos, a las relaciones históricas de desigualdad existentes entre nuestro país y Gran Bretaña, y en tanto, en la asimilación absoluta de las hostilidades de 1982 al proceso militar; 2.- En la victimizacíon de los veteranos (en los que incluyo también oficiales y suboficiales). Se ha victimizado lo que en principio no desea ser victimizado y en tanto se lo ha minusvalidado; 3.- En el desconocimiento de la significación vital que el heroísmo adquiere en la historia de los pueblos. Los héroes son muy importantes en la historia de las Naciones. Dan cuenta de una potencialidad, dan cuenta del drama y de la victoria, dan cuenta del sacrificio. La dimensión del héroe es muy importante en la construcción del mito histórico y en la construcción de valores: Podríamos debatir técnicamente sobre la heroicidad, y respecto si la misma resulta aplicable a todos los veteranos. Pero en una argentina tan autodenigrada y tan auto privada de valores, la presencia física de nuestros veteranos justifica tal calificación, y en tanto ellos, deberían adquirir una significación vital en la construcción de la historia argentina moderna.


Compartiendo con Fermín Chávez que pensar en nacional implica ver la argentina desde la argentina, de nuestro propio interés, espero haber mostrado con este pequeño ejemplo, aunque parcialmente, como algunos nacionales miramos la gesta de 1982.
Vayan estas palabras en homenaje a nuestros héroes.

Profesor Pancho Pestanha

LA DEFENSA DE BUENOS AIRES (1807)

LA DEFENSA DE BUENOS AIRES


Desde septiembre de 1806 los oficiales ingleses, entre ellos Beresford y el teniente coronel Denis Pack, jefe del 71, estaban confinados en el cabildo de Luján. Los mismos no tenían mas obligación que presentarse por las noches en su alojamiento.
Ante el peligro cierto de una segunda invasión, por disposición de Alzaga se dispuso a internarlos en Catamarca. Al producirse su traslado; con la colaboración de los criollos Saturnino Rodriguez Peña y Manuel Padilla, dichos oficiales ingleses se fugaron a Montevideo.
La participación de estos traidores en la fuga de los ingleses quedó demostrada ampliamente, desde el momento en que, como retribución a sus servicios, los mencionados recibieron luego de la capitulación de 1807, en Río de Janeiro, una pensión vitalicia otorgada por el gobierno inglés de 1500 pesos anuales cada uno.
El 11 de junio, se reunían en Colonia la totalidad de las fuerzas inglesas que operarían contra Buenos Aires. El conjunto de las tropas inglesas superaba los 12000 hombres.
El 28 de junio las fuerzas piratas volvían a pisar suelo patrio desembarcando en la Ensenada de Barragán. Allí no encontraron más obstáculo que la lluvia y lo anegadizo del terreno.
En la altura llamada Las Lomas, situada una legua adentro de la Ensenada (hoy ciudad de La Plata) se reunieron las tropas inglesas la noche del 28 al 29. Desde allí, divididos en tres columnas marcharon los ingleses hasta la Reducción de Quilmes donde se encontraron el 1 de julio. Su camino no resultó libre de obstáculos. Los invasores fueron permanentemente hostigados por las montoneras irregulares que jamás se acercaban a tiro de los fusiles británicos y los hostilizaban hasta el punto de hacer prisionero a un oficial agregado al estado mayor de Gower.
Mientras todo esto ocurría, Liniers pasaba revista a las tropas el 24 de junio. Estas alcanzaban a unos 7000 hombres.
El 1 de julio, teniendo la noticia de la presencia de los ingleses en Quilmes,
Liniers decidió marchar a enfrentarlos con todas las tropas al puente de Gálvez. Se suponía que los ingleses llegarían por ese lugar, tal cual había sucedido el año anterior.
Sin embargo, el riesgo tomado por Liniers al efectuar esta maniobra era enorme, ya que el número de efectivos que quedaban en la ciudad era tan pequeño que en caso de que el caudillo resultara derrotado, Bs As quedaría en manos del enemigo. Frente a lo difícil de la situación, fue en ese momento cuando apareció en toda su dimensión la figura clave de la Defensa; Martín de Alzaga.
Si la primera invasión y la Reconquista habían tenido como héroe indiscutido a Don Santiago de Liniers, en la Defensa el papel fundamental le tocaría desempeñarlo a Don Martín.
Alzaga pasó a los hechos y se apresuró a reunir al Cabildo en sesión permanente hasta que el curso de las acciones se decidiera a favor o en contra de los patriotas. Allí alzó su voz de protesta por el virtual estado de indefensión en que había quedado la ciudad. Pero no era cuestión sólo de lamentos, ya que enseguida procedió a ordenar que se repartiesen espadas a los pardos y morenos; además reunió gran cantidad de candiles para iluminar la Fortaleza y la plaza y dispuso servicios auxiliares para que nada faltara al ejército. Parecía que cualquier contingencia estaba prevista en la mente de Alzaga. Entre sus instrucciones no faltó la orden de amasar a los panaderos e introducir ganado en la ciudad para estar preparados frente a la eventualidad de tener que afrontar el sitio de la ciudad.
Entre tanto, caído el anochecer de aquella jornada, Liniers cruzó el Riachuelo con sus tropas y las desplegó en orden de batalla. El inglés Levenson Gower, que marchaba a la vanguardia de los invasores buscaba vadear el Riachuelo porque suponía que el puente de Gálvez había sido quemado. Al visualizar a las fuerzas criollas decidió flanquear el Riachuelo y buscó tomar a Liniers por la retaguardia, llegando al mediodía del 2 de julio a los corrales de Miserere (hoy plaza Once) y deteniendo su marcha a la espera de órdenes.
Por las inclemencias del tiempo, Liniers perdió contacto con parte de sus fuerzas y fue sorprendido por los ingleses. Gower desplegó a los suyos en batalla y cortando la retirada de los criollos ordenó la carga a bayoneta. La dispersión de los patriotas fue total. Se trató de un verdadero desastre. Gracias a la Providencia, la llegada de la noche impidió la aniquilación total de los defensores; sin embargo, se perdieron la totalidad de los cañones y cayeron a manos inglesas más de 200 prisioneros. Liniers, apenas logró escapar refugiándose en la Chacrita de los Colegiales (barrio de Chacarita-Colegiales). Mientras Gower y Craufurd derrotaban a Liniers en Miserere, el grueso de los británicos conducidos por Whitelocke marchaba retrasado por la lluvia pudiéndose reunir con la totalidad de sus hombres en la tarde del 3.
Con el correr de las horas, llegaban a Bs As algunos fugitivos del combate de Miserere y la brigada que había perdido contacto con Liniers, al mando de Elío. Se desconocía que había sucedido con Liniers, y se lo daba por muerto o prisionero. El desaliento cundía en las tropas y la población.
El cuadro de situación se tornaba cada vez más crítico pero Don Martín de Alzaga no perdía la calma. Además de las disposiciones que ya había ordenado, instruyó al Cabildo para que se levantaran las piedras de las calles y se las suba a las azoteas para usarlas como proyectiles. Planificó la defensa de la ciudad, constituyéndola en una fortaleza, con un foso exterior, alrededor de todo el perímetro, que consistía en una zanja llamada “exterior” con parapetos de tierra. A su vez, mandó cavar trincheras de seis varas de ancho y cuatro de profundidad alrededor de la plaza. También dispuso que los patricios se posicionen en improvisados cantones en las azoteas, hizo traer los carros y municiones del Retiro y colocó la artillería pesada que se encontraba en el puente de Gálvez en los sitios estratégicamente más convenientes. Esa noche nadie durmió en Bs As. Todos trabajaban por igual, sin importar edades, sexos o clases sociales. Allí estaban hermanados en la defensa de la Patria los esclavos y libres, los blancos y los negros y mulatos, hombres y mujeres, ancianos y niños. Era la nación en armas. De la noche a la mañana se convirtió el centro en una fortaleza guarnecida.
En la mañana del 3 se recibieron por fin, noticias de Liniers desde Chacarita. El Cabildo le informó las medidas tomadas y le hizo saber la satisfacción de saberlo con vida. Liniers aprobó todo lo actuado y se puso en marcha con todos los dispersos que pudo reunir y llegó al mediodía entre las aclamaciones del pueblo. La confianza y la moral de los defensores estaban altas e intactas.
Mientras todo esto ocurría, los ingleses se encontraban en un consejo de oficiales, discutiendo los pasos a seguir. Un plan de ataque, propuesto por Whitelocke sostenía que era una imprudencia el ataque sobre la ciudad, siendo lo aconsejable seguir hasta la ribera norte hasta tomar contacto con los buques y allí amenazar a los sitiados con un bombardeo y asalto sobre el Fuerte. Por el contrario, Leveson Gower proponía dividir el ejército en trece columnas y deslizarse por las calles de la ciudad sin entrar en combate hasta conseguir apoderarse de los edificios próximos a la ribera y desde allí converger en un ataque final contra el Fuerte. Ante el asentimiento de jefes y oficiales, Whitelocke se dejó convencer por el plan de su segundo.
El 4 por la tarde, se envió a los patriotas una intimación a la rendición de la plaza. La misma fue rechazada altivamente por los defensores.
Lo que quedaba del día fue empleado por unos y otros, ajustando el plan de ataque por las calles de la ciudad; y completando la estrategia de defensa.
Las instrucciones de los defensores eran las de resistir en la primera línea de trincheras mientras sea posible, y luego replegarse sobre la segunda.
Los vecinos se preparaban colocando piedras y todo tipo de objetos pesados en sus azoteas, así como agua caliente para arrojar a los invasores; mientras las azoteas inmediatas a la plaza eran ocupadas por las tropas con armas, municiones y granadas.
Al fin, el día 5 de julio por la mañana los agresores se aprontaron para iniciar el ataque. Las tres brigadas de infantería que componían el ejército invasor, al mando de Auchmuty, Lumley y Craunfurd debían subdividirse en trece columnas de acuerdo a lo estipulado. A las 6 de la mañana se dio la orden de avance. Los jefes de columnas sabían que no debían trabar combate, debiendo, si encontraban obstáculos eludirlos hasta llegar a la ribera; punto desde el cual convergerían todos sobre la Fortaleza.
Las columnas de los extremos cumplieron con lo planeado pero las del centro fracasaron. El avance por las calles se hacía combatiendo, intentando tomar casa por casa con un alto costo en vidas y materiales por parte de los ingleses. La defensa de los vecinos estaba acabando con los ímpetus de conquista de la Pérfida Albión.
El Regimiento 88, después de haber cruzado la primer trinchera defensiva, totalmente diezmado, se rinde a los arribeños. La situación no era mejor para las columnas de los flancos, porque si bien alcanzaron sus objetivos no podían acercarse a la Plaza Mayor fuertemente custodiada. Ante esta situación los criollos salieron de las trincheras y azoteas y pusieron sitio a los invasores que se hallaban en Santo Domingo, en la casa de la Virreina Vieja o en los edificios de la ribera. Comprometidos, los ingleses empeñaron su reserva inútilmente, quedando acantonada esta en una quinta cerca de la calle larga de Barracas (Montes de Oca).
Al llegar la noche, cesó el fuego por ambas partes.
Los invasores habían perdido, entre muertos, heridos y prisioneros, casi la mitad de sus efectivos. Los criollos tenían 4694 bajas, entre heridos y prisioneros, más 1404 muertos. Pero habían triunfado.
Liniers, que dirigía la batalla pensaba ofrecerle a los ingleses una capitulación bajo las condiciones del reembarque y devolución de los prisioneros. Ocurre que tal proposición, extremadamente blanda, era fruto de la desconfianza de Liniers de haberse alzado finalmente con el triunfo. Alzaga, mas convencido, se opuso a la idea del héroe de la Reconquista, dado que la victoria le parecía total, y sugirió pedir, además de la rendición, el retiro y reembarque, la devolución de Montevideo y la Banda Oriental ocupados. La redacción del documento corrió por cuenta del propio Alzaga bajo intimación de “no responder del enardecimiento de las tropas, que harán experimentar a las suyas todo el ardor de la guerra”.
Los ingleses recibieron la intimación pero la rechazaron y propusieron, en cambio, una tregua. Ante eso, Liniers y Alzaga, se negaron rotundamente y mandaron a decir que en un cuarto de hora se reiniciarían los combates. Transcurrido el plazo se reanudaron los cañoneos, frente a lo cual Gower personalmente accedió a la capitulación, aceptando la propuesta anteriormente efectuada por Alzaga.
En la mañana siguiente, y ya con la capitulación en su poder conferenciaron Whitelocke y Murray, quienes estuvieron también de acuerdo en la rendición, llegando a decir Whitelocke que era inútil continuar con la empresa “porque América del Sur nunca sería conquistada por Inglaterra.”
Era el mediodía del martes 7 de julio de 1807, y los ingleses se habían rendido. Conocida la noticia, las campanas de la ciudad se hicieron sonar como nunca antes, los criollos se abrazaban emocionados en las calles y las tropas descargaban sus fusiles al aire. El carácter de Bs As había sido nuevamente probado y salía airoso, más la algarabía no impidió la generosidad para con el vencido. Se recogieron los heridos del enemigo y se los llevó al hospital, los conventos y hasta a casa de familias que actuaban de improvisados sanatorios. A los muertos se les dio sepultura.
Los ingleses desalojaron la ciudad el día 13 por la tarde, y el 7 de septiembre lo hicieron de Montevideo.
La conducta de la soldadesca inglesa dejó bastante que desear. Los asaltos a las quintas y casas de las orillas fueron abundantes y constantes entre el 3 y 4 de julio. Durante la entrada a la ciudad hubo saqueos con muerte de niños y violación de mujeres, profanaciones y muertes en Santo Domingo y Las Catalinas, donde las monjas fueron sacadas de la clausura. Era la rapiña habitual propia de la piratería para la cual habían empleado 14.273 hombres y 30 buques de guerra.
El saldo total que causaron las dos invasiones inglesas fue de 6503 bajas patriotas, de las cuales 1488 eran muertos. Buenos Aires había ofrecido la vida de sus mejores hijos en aras de la libertad y su soberanía.


FEDERICO GASTON ADDISI.-


Bibliografía:

- ROBERTS, Carlos, Las invasiones inglesas, Bs. As, Emecé, 2000.
- GRAHAM-YOOLL, Andrew, Ocupación y reconquista, 1806-1807. A 200 años de las invasiones inglesas, Bs. As, Lumiere, 2006.
- Rosa, José María, Historia Argentina, Tomo II, Bs. As, Oriente, 1992.