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23 de septiembre de 2008

BOLETIN "LA RECONQUISTA", AÑO 2, N° 8

JOVENES REVISIONISTAS.
BOLETIN “LA RECONQUISTA”. Año 2. N. 8.
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MENTIRAS INDIGENISTAS SOBRE CEFERINO NAMUNCURA.

La decisión de la Iglesia Católica, a través de Su Santidad Benedicto XVI de declarar Beato a Ceferino Namuncurá, durante el pasado año, dividió a la comunidad aborigen respecto de la opinión que este suceso les merecía.
Mientras gran parte de los aborígenes sintieron una profunda alegría, hubo otro sector que levantó las peores falacias históricas para denostar tan santo y feliz episodio. Como muestra de este último grupo se puede mencionar al Sr. Jorge Nahuel, titular de la Dirección de Pueblos Originarios de la Secretaría de Ambiente de la Nación y responsable de la Coordinadora de Organizaciones Mapuches. El mismo expresó hirientes y falsos argumentos en contra de la beatificación, que nos dan lugar a refutar por su intermedio, las mentiras indigenistas sobre nuestro querido Ceferino Namuncurá, como así también, señalar verdades que por el contrario se ocultan.
Sobre el tema dijo el nombrado Nahuel: “Para nosotros es un acto de manipulación del Vaticano: toman una figura simbólica para propaganda con una cosmovisión totalmente distinta del pueblo mapuche”, y consideró que Ceferino “es un símbolo de una persona arrancada de su tierra y su familia por la Iglesia, que lo terminó llevando a Roma, pero murió a los 18 años de tuberculosis, una de las enfermedades contagiadas a los pueblos originarios por soldados y misioneros”.
Hasta aquí la falacia indigenista, ahora la verdad histórica.

Primeramente debemos señalar que las investigaciones y observaciones que la Iglesia ha efectuado sobre la vida y obra de Ceferino, son de muchos años atrás (luego de años de investigaciones eclesiásticas, en 1972 el Papa Pablo VI dictó el decreto de Heroicidad de Virtudes y declaró Venerable a Ceferino) y recién después de 35 años, en 2007, el Papa Benedicto XVI declaró a Ceferino Namuncurá Beato. El sentido común lleva a la conclusión de que por la seriedad y el tiempo que llevó la “manipulada” beatificación esta no fue tal sino un verdadero acto de amor y reconocimiento de parte de la Iglesia para con uno de sus hijos. Y si lo expuesto no basta, cabría preguntarle a los indigenistas que hablan de “manipulación” ¿por qué la Iglesia no declaró Santo a Ceferino en lugar de la “menos marketinera” figura de Beato?

En segundo lugar, se dice que se eligió a un “figura con una cosmovisión totalmente distinta”. Esto tampoco es cierto porque gran parte del pueblo de Ceferino, al cruzar de Chile hacia la Argentina (hacia 1830), fue convirtiéndose a la fe católica. En especial, esta conversión tuvo lugar por la acción realizada por los salesianos en la región de Aluminé, donde hasta el mismísimo Jefe de la tribu, Manuel Namuncurá recibió la Confirmación y la Primera Comunión, y su tribu fue catequizada y bautizada. Monseñor Juan Cagliero refirió que en aquella jornada el cacique, con júbilo, iba diciendo: “yo muy contento, yo vivir cristiano, mi familia también, yo buen argentino, y mi gente queriendo ser cristianos todos; ahora poder morir feliz, morir ahora buen cristiano”. Años antes (exactamente el 24 de diciembre de 1888) el Padre Domingo Milanesio, misionero conocido como “el apóstol de los aborígenes”, había bautizado al hijo del cacique y de Rosario Burgos: Ceferino Namuncurá. Todo esto parece ser desconocido, u omitido maliciosamente por los indigenistas que se empeñan en negar la cristianización y el mestizaje que sufrieron al mezclarse con “el hombre blanco”. Por supuesto no desconocemos que debe haber un importante número de aborígenes que aún mantienen sus antiguas creencias religiosas, pero esto no autoriza a hablar de cosmovisiones totalmente opuestas en un lenguaje dialéctico donde se enfrenta al cristiano con el aborigen.

En tercera instancia, decir que Ceferino “es un símbolo de una persona arrancada de su tierra y su familia por la Iglesia” es una patraña digna de ignorantes. Es célebre, y se encuentra en todas las biografías sobre Ceferino la frase que este pronunciara a su padre teniendo sólo 11 años, pidiéndole que lo lleve a Buenos Aires a estudiar, porque —le dice— “quiero ser útil a los de mi raza”. Ante dicho pedido, el viejo cacique Namuncurá lleva a su hijo a la ciudad de Buenos Aires en donde a instancias del General Luis María Campos, ingresa en los Talleres Nacionales que la Marina tenía en Tigre. ¿Dónde esta el despojo de la Iglesia “arrancando de su tierra y su familia” a Ceferino? Esta vida no resultó del agrado de Ceferino quien pidió nuevamente a su padre que lo cambie de lugar, y es por intermedio de su padre que él ingresa en 1897 en el Colegio “Pío IX” del barrio de Almagro. En 1898, luego de prepararse a conciencia, Ceferino recibió la Primera Comunión en la Iglesia Parroquial de San Carlos, y un año después, la Confirmación. Su devoción por Nuestro Señor y por la Iglesia Católica eran tan grandes que su conducta era digna de ser imitada. Muestra de esto es la carta que a continuación reproducimos.
¡ Viva Jesús, María y José!
Viedma, junio 23 de 1904.

R. P. Juan Beraldi, Pbro.

Cumplo con el deber de amor y gratitud que debo a V. R. por medio de esta humilde cartita. Mañana es el día de su onomástico, día de su santo protector muy querido, San Juan Bautista.
Quisiera ser un gran orador para demostrarle mi mucho agradecimiento, pero no lo soy y aunque lo fuera no bastaría para cumplir y satisfacer todo entero su amor, benevolencia y cariño que hacia mi humilde y pobre persona tiene V. R. ¿Podré yo numerar los favores que día a día me hago deudor, especialmente los favores espirituales de vuestra Reverencia?
Ciertamente, que no, es imposible. Y ¿qué haré? ¿Le regalaré muchos dineros? No. ¿Muchas y grandes extensiones de campo? Tampoco. ¿Muchos animales de todas clases? Menos, porque ninguno de esos bienes poseo. Acudiré a Cosas Superiores. ¿Haré la Santa Comunión por vuestra Reverencia? Sí. ¿Muchas oraciones? Perfectamente.
Esto me contesta mi ángel Custodio. Y me sugiere que lo segundo le agrada mucho más a su reverencia que si le hubiera dado todos los primeros.
Reciba, amadísimo Padre, mis felicitaciones, muchas prosperidades y bendiciones del Todopoderoso y El se digne concederle muchos años de vida para bien de la humanidad.Agradézcole de todo corazón por los preciosos regalitos de crucifijos, medallitas, estampitas y demás chiches que me dio a manos llenas en este corto tiempo que está en esta santa casa.
Preséntole al mismo tiempo los agradecimientos de mi pobre familia que habita en Junín de los Andes por los favores espirituales que V.R. dignóse hacerles en el año 1901 estando en Misión. Ruégole filialmente que no se olvide en sus fervorosas oraciones en modo especial en la Santa Misa.
A este su humilde hijo en Jesús y María.


Ceferino Namuncurá


N.B: - Pase muy buena fiesta.¡¡¡ Viva San Juan Bosco!!!
¿Puede una persona sentir tanto amor y agradecimiento por aquellos que “lo arrancaron de su tierra y su familia?
La cuarta afirmación, es quizás la más falaz de todas. Endilgar la enfermedad y muerte de Ceferino a “los 18 años de tuberculosis, una de las enfermedades contagiadas a los pueblos originarios por soldados y misioneros”, es una frase irresponsable que se olvida de señalar que la propia Iglesia llevó a Ceferino a Italia para tratar de reestablecer su salud (además de continuar sus estudios). Por otra parte, el tema de los contagios de enfermedades entre españoles y aborígenes no fue algo que se dio de manera unilateral, sino que por el contrario, ambas culturas sufrieron los beneficios y perjuicios del proceso iniciado en 1492, con el Descubrimiento. Además desconocen estos indigenistas la campaña de vacunación contra la viruela, que efectuó Juan Manuel de Rosas siendo distinguido en 1932 por la Sociedad Real Jenneriana de Londres, eligiéndolo como Miembro Honorario de dicho instituto enviándole el diploma que rezaba: “por los servicios que ha prestado a la humanidad, introduciendo la vacuna entre los indios”. ¿No era que los soldados y el hombre blanco eran culpables de la enfermedad? No sólo no eran culpables sino que se procuraba mejorar su salud y vacunarlos.

Lo que los indigenistas ocultan.

1- Los mapuches no son una etnia con origen en la Argentina, por lo que no puede hablarse de ningún modo de “pueblo mapuche”, aunque sí eran oriundos de Chile, y recién aparecen en nuestro territorio hacia 1830 con Calfucurá que según los autores era o bien Pehuenche, o Araucano.
2- La madre de Ceferino, Doña Rosario Burgos era una cautiva cristiana por lo que Ceferino no era aborigen sino mestizo.
3- Ceferino Namuncurá era nieto de Calfucurá. Este, en 1830 cruzó de Chile a las pampas argentinas. Calfucurá luego de una época de saqueos y exterminio sobre aborígenes de la Argentina (Tehuelches y Pampas fueron testigos de su ferocidad), entendió que el saqueo y la guerra permanente no podía ser sostenida. Así con el Acuerdo del Pino, en 1836 se acercó al Brigadier General de la Confederación Argentina, Don Juan Manuel de Rosas, para afianzar una frontera segura, abandonar toda acción de guerra y contribuir con la custodia de esas fronteras. Por ese compromiso, que Calfucurá cumplió fielmente, este fue nombrado coronel de la Confederación Argentina. Mantuvo la alianza con Rosas y creó una confederación de pueblos cuya capital se situó en Salinas Grandes. A resultas de la alianza con Juan Manuel de Rosas, algunos indios guerreros de Calfucurá participaron en la batalla de Caseros, donde Rosas fue derrotado por Urquiza. Tiempo después, Calfucurá envió a su hijo Manuel Namuncurá a la ciudad de Paraná, capital de Entre Rios, para realizar una alianza, esta vez con Urquiza, manteniendo –si se quiere- una coherencia política. De todo esto resulta a las claras que el abuelo de Ceferino fue Coronel de Juan Manul de Rosas, y por lo tanto federal; y su padre, Coronel de la Confederación. Por supuesto que estos datos son silenciados por los indigenistas que no podrían soportar “que sus pueblos” hayan estado a las órdenes del “Tirano Sangriento”.
4- Los indigenistas “mapuches” deberían explicar por qué existe una sede internacional de apoyo a los reclamos indígenas y en particular mapuche, con sede en Bristol, Inglaterra, que trabaja en estrecha vinculación con las redes indigenistas de cada país de Hispanoamérica. Sobre todo Chile y Argentina.

FEDERICO GASTON ADDISI.-
Bibliografía y otras fuentes:

- Gálvez, Manuel, El santito de la Toldería, Buenos Aires, 1947.
- http://www.mapuche-nation.org/espanol/nosotros.htm
- http://www.obradedonbosco.org.ar/notas/nota.asp?IdNota=44&IdSeccion=54
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A 61 AÑOS DEL VOTO FEMENINO.

El 9 de Septiembre de 1947 los derechos políticos de la mujer son sancionados por la Ley 13.010, la denominada ley del voto femenino se promulga por el gobierno de Perón el 23 de Septiembre. Es un glorioso día para la mujer Argentina y Evita quien impulsara dichos derechos en emotivo discurso dice: "Mujeres de mi Patria; Recibo en este instante, de manos del Gobierno de la Nación, La Ley que consagra nuestros derechos cívicos. Y la recibo ante nosotras, con la certeza de que lo hago en nombre y representación de todas las mujeres argentinas".

Con estas palabras, Evita anunciaba que las mujeres argentinas adquiríamos el derecho de expresarnos en las urnas, derecho que luego, nos seria negado a todos, durante años de incesantes dictaduras. Quizás ahí aprendimos a valorar la posibilidad de elegir.

Un dato curioso, que habla de nuestra coquetería: en el año 1948 fue modificado el artículo 4°, que indicaba que se confeccionarían los padrones femeninos en la misma forma que se habían realizado los de los varones, sufrió el siguiente agregado: "Con la sola excepción de que en la impresión del padrón femenino no se consignará el año de nacimiento".

En un mensaje radial del viernes 9 de noviembre de 1951, Evita, ya muy enferma dijo: “Yo aprovecho esta oportunidad que se me brinda para pedir a todos los compañeros y compañeras peronistas de todo el país que me disculpen y me perdonen si esta vez no estoy al frente de la batalla como otras veces. Les pido que cada uno me sustituya en cada rincón del país y en el puesto que ocupe”

La acción política dirigida a la mujer cosechó sus frutos en las elecciones del 11 de noviembre de 1951. Votaron 3.816.654 mujeres. El 63,9% lo hizo por el Partido Peronista, el 30,8% por la unión Cívica Radical.

En 1952, las primeras 23 diputadas y senadoras ocuparon sus bancas, representando al Partido Justicialista. El resto de los partidos ignoraron la posibilidad de que sus mujeres tuviesen los mismos derechos aunque alguno de ellos lo hubiesen pregonado durante muchos años.

“Mejor que decir, es hacer…”


NATALIA JAUREGUIZAHAR.


Bibliografía:

- Chávez, Fermín, Perón y el peronismo en la historia contemporánea, II Tomos, Oriente, Bs. As., 1975.
- Chávez, Fermín, Perón y el justicialismo, Theoría, Bs As, 1984.

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Martín Miguel de Güemes, el subteniente del Regimiento Fijo
que jamás fue retratado.



Podríamos imaginar la indiferencia que habrá causado la muerte del valeroso gaucho y general Martín Miguel de Güemes en la alta sociedad porteña, cuando La Gaceta de Buenos Aires publicó, el 19 de julio de 1821, que “murió el abominable Güemes al huir de la sorpresa que le hicieron los enemigos. Ya tenemos un cacique menos…”. Desgarradora y errada conclusión para quien en vida dio lo mejor de sí, su cristalina condición de gaucho noble y arrojado, desde que se inició en el riesgoso camino de las armas.

Si el final de una vida de servicios a la Patria tenía ese “reconocimiento”, nada podría esperarse del hallazgo de algunos hermosos datos que ayudarían a contrarrestar, sin lugar a dudas, las varias veces distorsionada biografía del gaucho paladín que la enseñanza de la escuela liberal nos impuso desde pequeños. De allí la hechura de este artículo, de allí la necesidad de devolverle a Güemes apenas un poco de lo mucho que él nos dio para asegurar el suelo que pisamos.

Güemes, cadete y subteniente en el Regimiento Fijo de Buenos Aires.

Para grata sorpresa de muchos, Martín Miguel de Güemes revistó como cadete y subteniente del entonces denominado Regimiento Fijo de Infantería de Buenos Ayres, según consta en diversos documentos comprendidos entre 1808 y septiembre de 1809. Uno de ellos, que yace en la Sala IX-26-7-6, libro 8, foja 394 y siguientes del Archivo General de la Nación, contiene un listado de oficiales y cadetes del glorioso regimiento de Infantería de Buenos Aires, que al referirse a nuestro gaucho salteño dice “Cadete don Martin Guemes”, ubicado en el puesto número 11 en la jerarquía del mencionado listado. Lo encabeza el Ayudante Mayor don Pedro Durán, seguido del Capitán José Piris.

Cabe recordar que tras la Segunda Invasión Inglesa al Plata, en 1807, Buenos Aires vivió momentos de relativa calma, de aparente tranquilidad, la cual se rompe en mayo de 1810, como se sabe. Durante ese trienio, y por las extraordinarias acciones llevadas a cabo por el joven Martín Güemes contra los ingleses, éste gozaba de un prestigio más que considerable. Lo demuestra el hecho de que aparte de ser cadete en el regimiento porteño, Güemes ostentaba el grado de Teniente del Cuerpo de Granaderos del Virrey de Buenos Aires, General Santiago de Liniers. Incluso fue su edecán.

Ya incorporado Martín Miguel de Güemes al Regimiento Fijo de Buenos Aires como cadete, el 10 de marzo de 1808 remite una carta al Virrey Liniers con la idea de gestionar un viaje de urgencia a Salta capital, con motivo del fallecimiento de su padre. Argumenta, entre otras cosas, que “me es preciso pasar a dicha ciudad por el termino que la bondad de Vuestra Excelencia tenga vien hasta evacuar imbentarios, partidas y por ultimo dar cumplimiento a la ultima disposicion de mi dicho finado padre”. Añadimos que el padre del insigne prócer, hablamos del señor Gabriel de Güemes Montero, había sido ministro de Real Hacienda de la ciudad de Salta. En dicha carta, también alega el gaucho Güemes estar algo enfermo, situación que aseguró su anhelado viaje al terruño natal.

Güemes parece sentir el rigor de una incipiente hemofilia que afecta de a poco su salud. Recién volverá a la ciudad portuaria los primeros días de septiembre de 1809, dado que su licencia por enfermedad tenía carácter de “ylimitada”. Tiempo atrás, más precisamente el 13 de enero de 1809, la Suprema Junta Gubernativa del Reino de España, ubicada en Sevilla, le expidió a Martín Miguel de Güemes el ascenso a subteniente efectivo del Regimiento de Infantería de Buenos Aires.

Poco antes de que expire el poder virreinal de don Santiago de Liniers, Güemes le manda decir que como “para mi curacion y subsistencia necesito tener los auxilios precisos de mi pequeño sueldo, se ha de servir el piadoso corazon de / Vuestra Excelencia mandar que en ésta Tesorería de Real Hacienda de Salta, se me asista con el precitado y correspondiente sueldo, que goso segun el cese que tube del que percibi en mi Cuerpo”. Concretamente: Güemes, aquél héroe de la Reconquista y Defensa de Buenos Aires, percibía un magro sueldo que no le servía de mucho para paliar los problemas de salud que lo aquejaban desde hacía un tiempo, y que por ello pide se le reintegren los sueldos que durante su ausencia debió percibir, sea en el Regimiento de Infantería de Buenos Aires como en el Cuerpo de Granaderos del Virrey Liniers. El justificativo era que Martín Güemes, si bien estuvo en Salta, seguía figurando en los listados de ambos cuerpos armados como oficial.

Sin embargo nuevos ecos revolucionarios regresaban a la cuenca del Río de la Plata, y al frente del Virreinato estaba ahora Baltasar Hidalgo de Cisneros, el cual desoirá el justo reclamo de Martín Miguel de Güemes. En oficio del 23 de septiembre de 1809, queda sentado el rechazo a la petición del gaucho patriota. A partir de 1810 Güemes iniciará la Guerra Gaucha, épica gesta que merece todo nuestro respeto, reconocimiento y admiración.


El prócer sin retrato original

Pero si el olvido y el maltrato de la figura de Martín Miguel de Güemes no fuera aún suficiente, agregaremos que pesa sobre él la triste particularidad de que nunca fue retratado en vida. Resulta sorprendente y hasta lamentable que uno de nuestros mejores hombres, hacedor de innumerables patriadas, no haya quedado plasmado para la posteridad en alguna pintura u óleo que lo refleje.

Por ende, es acertado suponer que la fisonomía de Güemes está más bien idealizada, como la que popular y erradamente se tiene del soldado de Granaderos –jamás fue sargento- Juan Bautista Cabral, al cual se lo suele representar de tez blanca, cuando en verdad era moreno.

El retrato más cercano a la realidad que posiblemente exista sobre el general Güemes, es el confeccionado por el artista francés Ernest Charton a don Carlos Murúa Figueroa Güemes, sobrino nieto del patriota, de importante parecido con aquél. El retratista se instaló en la casa del doctor Juan Martín Leguizamón con todo su taller de pintura, y allí efectuó la obra utilizando el lápiz como técnica.

Dicho retrato, que data de 1876, fue el primero que se hizo en honor del ilustre salteño. Se destaca, asimismo, que en aquel momento el señor Murúa Figueroa Güemes tenía más edad que la que tuvo don Miguel Martín al momento de morir, por eso en la iconografía corriente aparece su rostro como si fuera más longevo. El general Güemes vivió hasta los 36 años, mientras que Carlos Murúa Figueroa Güemes andaría por los cuarenta o cincuenta años de edad cuando le propusieron posar.

El subtítulo de este apartado, por lo tanto, no cae en el error: Martín Güemes, el indomable gaucho del norte argentino que llegó a general tras el nombramiento concedido por José de San Martín, es un prócer sin retrato original. ¡Cuántos falsos próceres, sin merecerlo desde luego, fueron exaltados en vida por el arte!

Tenemos la súbita reacción de exaltar la figura de Güemes cada vez que intentamos buscar, con su ejemplo, el camino para afianzarnos en la auténtica reconstrucción y liberación que todavía nos debemos los argentinos. Y este acto reflejo, que nace del corazón, difícilmente pueda lograrse con aquellos logiados que el engaño y la confusión ensalzaron como “patriotas ejemplares” de nuestra historia.



Gabriel Oscar Turone




Bibliografía:


Revista del Archivo General de la Nación, Año IV, N°4, Buenos Aires 1974.
Romero Sosa, Carlos María. “Güemes”, Diario “La Nación”, Agosto 2008.
Yaben, Capitán de Fragata (R), Jacinto R. “Biografía Argentinas y Sudamericanas”, Tomo II, 1938.

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En el 70º aniversario del Instituto Juan Manuel de Rosas, 1938-2008



El 6 de agosto de 1938 un grupo de militantes nacionalistas fundó el Instituto de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas. En la asamblea convocada en el restaurante Edelweiss con la participación de Julio Irazusta, Rodolfo Irazusta, Alberto Contreras, Juan Bautista Ithurbide, Ernesto Palacio, Evaristo Ramírez Juárez, Pedro Vignale, Alberto Ezcurra Medrano, Isidoro García Santillán y Raúl de Labougle, resolvieron “provocar un movimiento de revisión histórica” para investigar y esclarecer la época de nuestra historia que comprende el ascenso, gobierno y caída del brigadier Juan Manuel de Rosas. “No se trata –aclaraba la institución- de invitarlo a Rosas a participar en el festín de 1853 y de incorporarlo al panteón haciéndole un lugar junto a Sarmiento, Mitre, Urquiza. Por lo contrario, los blasones de Rosas son completamente distintos a los de aquéllos, y el primero, por no decir el único es el de servir como ejemplo de todo lo que debe afirmarse, y enfrentarse contra una experiencia de 85 años que ha sido destronada para la integridad y soberanía de la Argentina”. Fue el “rosismo” la rehabilitación del caudillo federal, a quien la tradición liberal había caracterizado desde tiempo atrás como el maldito de la historia oficial. El revisionismo no venía a innovar ni a resultar original, sino a retomar una historia deliberadamente inconclusa tras la derrota de Caseros, y a recordarles a sus compatriotas las raíces que les habían tergiversado u omitido. Pero sin proponerlo fue innovador, y fue original, del mejor modo que se puede ser: restituyéndose al origen. El logró hacer pesar ante la opinión pública, y aún ante los estudiosos del pasado, ese valioso legado rectificador que yacía silente en algún archivo privado o en ciertos círculos restringidos de especialistas. La primera importante recusación de la escuela liberal surgió en la década de 1880, en forma de una restringida y moderada exhortación a favor de un juicio equilibrado sobre la época rosista. Un presupuesto esencial del derecho a la identidad es el acceso a la verdad histórica, hecho que nos obliga a revisar ciertos aspectos de la nuestra y a recuperar parte sustancial de nuestro pasado común. En la prmera etapa del Instituto Juan Manuel de Rosas, que abarcó 46 años, desde 1938 a 1974 en que se logró la promulgación de leyes que reivindicaron al Restaurador y dispusiera la repatriación de sus restos, el Instituto realizó una tarea fundamental en el esclarecimiento histórico de la Argentina. Durante ese tiempo pasaron figuras como José María Rosa quien fue Presidente en varias ocasiones, Ramón Doll, Justo Díaz de Vivar, Carlos Ibarguren (h), Juan Pablo Oliver, Federico Ibarguren, Rodolfo Lestrade, Atilio García Mellid, Enrique Guerrero Balfragón, Vicente D. Sierra, Jorge María Ramallo, Gabriel A. Puentes, Carlos Ibarguren, Manuel Gálvez, Carlos Steffens Soler, Jorge Luna Valdés, Daniel García Mansilla, Mario Amadeo, Lucio Moreno Quintana, Bruno Jacovella, Pedro de Paoli, Arturo Jauretche, Raúl Roux, Fernando García Della Costa, Alberto A. Mondragón, Ricardo Font Ezcurra, Héctor Sáenz Quesada, Víctor Saá, Fermín Chávez, Benjamín Villegas Basavilbaso, Lauro Lagos, Enrique Pavón Pereyra, Josué T. Wilkes, Juan Manuel de los Ríos, Julio Castellanos, Homero Saldeña Molina, Eduardo Corvalán Posse, Julio César Corvalán Mendihalarzu, Mario César Gras, Luis Soler Cañas, Josué T. Wilkes, Jaime Gálvez, Félix G. Barreto, Enrique Stieben, Juan Miguel Hogan, Francisco Compañy, José Luis Muñoz Azpiri, Marcos P. Rivas, Raúl Oyhanarte, Leonardo Castellani, Roberto de Laferrere, Orlando Sanguinetti, Alfredo Ortiz de Rozas, Diego Luis Molinari, Rómulo D. Carbia, Manuel Benito Somoza, Roberto Tamagno, Guillermo Furlong, Guillermo Losteau Heguy y John W. Cooke. La segunda etapa del Instituto se inició en 1984, cuando un grupo de intelectuales y militantes nacionales reunidos en el café Tortoni y encaezados por Alberto Contreras resolvieron retomar las actividades interrumpidas por motivos políticos hacía una década. Recién se había salido de un gobierno de facto que había cambiado por decreto la avenida “Brig. Gral. Juan Manuel de Rosas” por “Monroe”, más afín al pensamiento de los civiles y militares del Proceso. En erl Boletín Nº 1 del Instituto, del 1º de noviembre de 1984 se afirmaba: “Mucho sucedió en el país en estos diez años. Equívocos, frustración, sectarismos y represiones demenciales, intentos de reculadas como si el tiempo fuera reversible, manipuleos de ignominia que dejaron la República como al cabo de una guerra perdida, manoseo de anhelos populares irredentos, una perpleja manera de querer administrar los hechos, sin poderlo”. La comisión directiva encabezada por Contreras e integrada por varios de los asistentes al Tortoni estaba integrada por Jorge Francisco Perrone, René Orsi, Enrique Oliva Vélez (Francois Lepot), José Alberto Pradelli, Carlos Alberto Abalsamo, Carlos French, Valentín Thiebaut, Luis Angel Cersócimo, Arturo Jorge Podestá, Juan Carlos Elizalde, Ariel Keller, Enrique Alberto Breccia, Víctor Tosto Valenzuela, Luis Fernando Calviño. Otros destacados colaboradores en la reorganización del Instituto fueron Luis Soler Cañas, Arturo Peña y Lillo, Fernando García Della Costa, Enrique Arturo Bonomi quien fue más tarde Presidente del Instituto Nacional y Fermín Chávez. Al poco tiempo el Instituto se mudó a la sede de Hipólito Yrigoyen 788 y se sostenía por el aporte patriótico de ssu socios y amigos. En 1989 el P.E.N. junto ala Comisión de Repatriación de los Restos de Rosas presidida por el Dr. Manuel de Anchorena y el Instituto lograron retornar los restos de don Juan Manuel. Culminando así el largo exilio a que fue sometido en vida y después de muerto el que fuera gobernador de la provincia de Buenos Aires, Jefe de la Confederación Argentina y campeón de la soberanía, y culminó asimismo uno de los cometidos esenciales que dieron nacimiento al Instituto en 1938. Volvió a salir la Revista del Instituto Nº 24 en mayo de 1991, realizándose el Primer Congreso Nacional de Institutos Juan Manuel de Rosas en Mar del Plata, con la asistencia de Rubén Bini, Alberto Molfino, Miguel Ortiz de Rozas, Romano López Osorio, Humberto Fernández, Laura Giacnacovo de Gallardo, Alfredo Elizagaray, Carlos Bosano Ansaldo, Ricardo Elorza, etc. Se iniciaron dos veces al año las clásicas Jornadas de Historia de los Gobernadores Bonaerenses con la colaboración del Archivo y Museo Históricos del Banco de la Provincia de Buenos Aires, donde participaron destacados expositores como Fermín Chávez, Lauro Destéfani, Alberto de Paula, Carlos Pesado Palmieri, Jorge Bohdziewicz, entre otros. El 10 de enero de 1997 por el decreto Nº 26/27 del P.E.N., el Instituto fue nacionalizado dependiendo de la Secretaría de Cultura de la Nación. Se constituyó un cuerpo académico presidido pro el Brig. Carlos Rubén French y pr el cual pasaron Enrique Bonomi, José Castiñeira de Dios, Oscar J. C. Denovi, Jorge Oscar Sulé, Luis C. Alén Lascano, Arturo Pellet Lastra, Norberto Chindemi, Roberto Liñares, Haydeé Frizzi de Longoni, Carlos Tagle Achával, Héctor Julio Martinoti, Manuel de Anchorena, Carlos Ortiz de Rozas, Roberto Fernández Cistac, Roque Aragón, Rubén González, Enrique Mayochi, Mario Tesler, Carlos Pesado Palmieri, Enrique Oliva Vélez (Francois Lepot), Miguel Unamuno, José Pradelli, Francisco Hipólito Uzal, Alberto Gelly Cantilo quien fuera Presidente, Aurora Venturini, Carlos Steffens Soler, Federico Ibarguren, etc. Han colaborado con el Instituto y la Biblioteca Popular Adolfo Saldías, inaugurada el 12 de agosto de 1993, año del bicentenarario del de Rosas, las siguientes personas: Nicolás Antonio Carrizo, Robín Víctor Mezquida, Ernesto Vieytes, Néstor Walter Alauzet, Guillermo Greig, César María Castex, María Eugenia Varas de Ferrante, Miguel Angel Lentino, Filomena Dabusti de Tomassini, Fernando Irigaray, Federico Addisi, Diego Bras Harriot, Eduardo Rosa, Francisco Pestanha, Graciela French, René Orsi, Norberto Chiviló, José Luis Muñoz Aspiri (h), Gustavo Lambruschini, Pedro García Mansilla, Miguel Angel Ramírez, Carlos Torreira, Fernando Hrycak, entre otros. La Comisión Directiva de la Biblioteca Popular Adolfo Saldías y el Instituto Histórico Juan Manuel de Rosas (Asociación civil), están presididos por Antonio Testa, por otra parte creador y director de la Muestra Itinerante La Guerra del Paraná y sus banderas que ha sido declarada de interés cultural por los municipios de San Miguel del Monte, Campana, Las Flores, Puerto Gral. San Martín (Santa Fe), Córdoba, Salta, etc.
Sandro Olaza Pallero.
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11 septiembre. (1811-1888)
Muere Sarmiento, hijo de la masonería y personero de la antipatria.

El 15 de febrero de 1811 nació Faustino Valentín Quiroga Sarmiento, tal era su verdadero nombre, alias “Domingo Faustino”, el “padre del aula”, el “alumno ejemplar”. Como demostraremos en este artículo con las propias palabras de “Don Faustino” se verá que no fue más que un renegado social. Renegó de su sangre, de su patria y de su raza. Sarmiento fue racista, un traidor, un cipayo, un terrorista de estado, y tantos otros adjetivos que no hemos de usar por darnos vergüenza ajena. Sarmiento renegó de la herencia hispánica, América libre y en definitiva, de la propia Argentina.


El 11 de septiembre de 1888 murió “Don Faustino”, pasando a morar en otras latitudes, no precisamente celestiales, teniendo en cuenta su tendal de asesinatos y el compás y escuadra que llevaba a cuestas, cuan masón que fue.
Sarmiento tenía una “visión de estadista” que lo llevó a decir de la Argentina: “El mal que aqueja a la Argentina es la extensión.“ (Sarmiento, Facundo, 1845). En "La Crónica” del 11 de marzo de 1849 dice. “Un territorio limítrofe pertenece a aquel de los Estados a quien aproveche su ocupación (…) Para Buenos Aires es una posesión inútil. ¿Que haría el gobierno de Buenos Aires con el estrecho de Magallanes, país remoto, frígido, inhospedable? (…) ¡Que pueble el Chaco y el sur hasta el Colorado y el Negro y deje el estrecho a quién lo posea con provecho….¡ Magallanes, por lo tanto, pertenece a Chile por el principio de conveniencia propia sin darlo a terceros”. Para Sarmiento los Argentinos son "una dañosa amalgama de razas incapaces e inadecuada para la civilización" (Sarmiento, Obras completas. Ed Belin Hnos. Parias 1909). El 1° de abril de 1869 le escribe a Mrs. Mann diciendo que soñaba formar “con emigrados de California una colonia en el Chaco que puede ser el origen de un territorio, y un día de un territorio yanqui” (JMR. La guerra del Paraguay. p.319). “Los que cometieron aquel delito de leso americanismo (apoyar la invasión francesa), los que se echaron en brazos de la Francia para salvar la civilización europea, sus instituciones, sus hábitos e ideas en las orillas del Plata, fueron los jóvenes, en una palabra, ¡fuimos nosotros! ... Somos traidores a la causa americana, española, absolutista, bárbara... De eso se trata, de ser o no ser salvajes” (Sarmiento). "He contribuido con mis escritos aconsejando con tesón al gobierno chileno a dar aquel paso... El gobierno argentino, engañado por una falsa gloria, provoca una cuestión ociosa que no merece cambiar dos notas, Para Buenos Aires tal posesión es inútil. Magallanes pertenece a Chile y quizá toda la Patagonia... No se me ocurre después de mis demostraciones, como se atreve el gobierno de Buenos Aires a sostener ni mentar siquiera sus derechos. Ni sombra ni pretexto de controversia les queda". (El Progreso 11 al 28 de Nov. 1842 y La Crónica 11/3 y 4/8/1849). "Son pobres satélites que esperan saber quien ha triunfado para aplaudir. La Rioja, Santiago del Estero y San Luis son piltrafas políticas, provincias que no tienen ni ciudad, ni hombres, ni cosa que valga. Son las entidades mas pobres que existen en la tierra" (El Nacional, 9/10/1857). "El día que Buenos Aires vendió su Escuadra hizo un acto de inteligencia que le honra. Las costas del Sur no valdrán nunca la pena de crear para ellas una Marina. Líbrenos Dios de ello y guardémonos nosotros de intentarlo". (El Nacional, 12/12/1857 y 7/6/1879) "La Inglaterra se estaciona en las Malvinas. Seamos francos: esta invasión es útil a la civilización y al progreso" (El Progreso, 28/11/1842).
Todo lo dicho bastaría para que un buen argentino se sienta escandalizado por el hecho de que tamaño personaje sea considerado como un prócer de la Nación. Pero esto no es todo. Hay mucho más.
Así hablaba Sarmiento y su Ministro Avellaneda sobre el tema de la educación: "En Buenos Aires solo logré fundar dos escuelas" (Carta a M. Mann, 15/5/1866). "En la ciudad de Buenos Aires se han construido solo dos edificios de escuelas en estos veinte años (de 1858 a 1878). Mientras tanto no se intenta nada. En la única escuela normal de varones el 95% son ineptos; el 30% debió ser expulsado, y el resto solo concurre por el aliciente del viático con que se premia su asistencia a clase. De las dos escuelas normales de mujeres se debió suprimir una" (Informe de 1878). "La plana (libreta escolar) era abominablemente mala, tenia notas de policía (conducta deficiente), había llegado tarde, me escabullía sin licencia (se rateaba) y otra diabluras con que me desquitaba del aburrimiento" (Mi defensa, año 1843). "Bajo mi ministerio – dice Avellaneda – se dobló en número de los colegios, se fundaron las bibliotecas populares, los grandes establecimientos científicos como el Observatorio, se dio plan y organización a los sistemas escolares, y provincias que encontré como La Rioja sin una escuela pública llevaron tres mil o cuatro mil alumnos... Es la página de honor de mi vida pública y la única a cuyo pie quiero consignar mi nombre. ¿Cuál fue la intervención del señor Sarmiento en estos trabajos, que absorbieron mi vida por entero durante cinco años? El nombre del señor Sarmiento al frente del gobierno era por sí solo una dirección dada a las ideas y ala opinión en favor de la educación popular; su firma al pie de los decretos era una autoridad que daba prestigio a mis actos. Su intervención se redujo, sin embargo, a esta acción moral. Supo el señor Sarmiento que había bibliotecas populares y una ley nacional que las fundaba cuando habían aparecido los primeros volúmenes del Boletín de las Bibliotecas, y éstas convertídose en una pasión pública. El señor Sarmiento no se dio cuenta de la ley de subvenciones y de su mecanismo sino en los últimos meses de su gobierno. Esto es todo y es la verdad". (Nicolás Avellaneda, Escritos y discursos, VIII, 397).
Pero no sólo Sarmiento proponía entregar nuestro territorio y reconoce no haber hecho nada por la educación sino que además era un hombre que gustaba de aplicar el terror y el asesinato en masa de sus paisanos. Lo expresaba en forma contundente: "Tengo odio a la barbarie popular... La chusma y el pueblo gaucho nos es hostil... Mientras haya un chiripá no habrá ciudadanos, ¿son acaso las masas la única fuente de poder y legitimidad?. El poncho, el chiripá y el rancho son de origen salvaje y forman una división entre la ciudad culta y el pueblo, haciendo que los cristianos se degraden... Usted tendrá la gloria de establecer en toda la República el poder de la clase culta aniquilando el levantamiento de las masas". (En Buenos Aires, 1853; Sarmiento en carta a Mitre del 24 de Septiembre 1861) "Necesitamos entrar por la fuerza en la nación, la guerra si es necesario" (año 1861). “Sandes ha marchado a San Luis... Si va, déjelo ir. Si mata gente, cállense la boca. Son animales bípedos de tan perversa condición que no sé qué se obtenga con tratarlos mejor”. (Carta de Sarmiento a Mitre, marzo de 1862.) "Nuestra base de operaciones ha consistido en la audacia y el terror que, empleados hábilmente han dado este resultado admirable e inesperado. Establecimos en varios puntos depósitos de armas y encarcelamos como unos veinte extranjeros complicados en una supuesta conspiración; algunas bandas de soldados armados recorrían de noche las calles de la ciudad, acuchillando y persiguiendo a los mazorqueros; en fin: fue tal el terror que sembramos entre toda esta gente con estos y otros medios, que el día 29 triunfamos sin oposición." (Sarmiento, carta a Domingo de Oro, 17 de junio de 1857, en Peña, Milcíades, "La era de Mitre", Bs. As., Fichas, 1973).
El tumultuoso temperamento de Sarmiento, que llevó a que muchos de sus contemporáneos lo apodaran “el loco” no estaba ajeno al racismo:"Fuera esa raza semítica (los judíos) ¿o es que no tenemos derecho como alemanes y polacos para hacer salir a estos gitanos bohemios que han hecho del mundo su patria?" (Sarmiento, Obras completas. Ed Belin Hnos. Paris 1909). “Estamos por dudar de que exista el Paraguay. Descendientes de razas guaraníes, indios salvajes y esclavos que obran por instinto o falta de razón. En ellos, se perpetúa la barbarie primitiva y colonial... Son unos perros ignorantes... Al frenético, idiota, bruto y feroz borracho Solano López lo acompañan miles de animales que obedecen y mueren de miedo. Es providencial que un tirano haya hecho morir a todo ese pueblo guaraní. Era necesario purgar la tierra de toda esa excrecencia humana, raza perdida de cuyo contagio hay que librarse”. (Carta Mitre. 1872. Artículo de "El Nacional", 12.12.1877). "¿Lograremos exterminar los indios?. Por los salvajes de América siento una invencible repugnancia sin poderlo remediar. Esa canalla no son más que unos indios asquerosos a quienes mandaría colgar ahora si reapareciesen. Lautaro y Caupolicán son unos indios piojosos, porque así son todos. Incapaces de progreso, su exterminio es providencial y útil, sublime y grande. Se los debe exterminar sin ni siquiera perdonar al pequeño, que tiene ya el odio instintivo al hombre civilizado". (El Progreso, 27/9/1844; El Nacional, 25/11/1876). "Si los pobres de los hospitales, de los asilos de mendigos y de las casas de huérfanos se han de morir, que se mueran: porque el Estado no tiene caridad, no tiene alma. El mendigo es un insecto, como la hormiga. Recoge los desperdicios. De manera que es útil sin necesidad de que se le dé dinero. ¿Qué importa que el Estado deje morir al que no puede vivir por sus defectos?. ¿Los huérfanos son los últimos seres de la sociedad, hijos de padres viciosos, no se les debe dar más que de comer". (Discurso en el Senado de Buenos Aires, 13 de Septiembre de 1859). "Se nos habla de gauchos...La lucha ha dado cuenta de ellos, de toda esa chusma de haraganes. No trate de economizar sangre de gauchos... Es lo único que tienen de humano. Este es un abono que es preciso hacer útil al país. La sangre de esta chusma criolla incivil, bárbara y ruda, es lo único que tienen de seres humanos". (Carta a Mitre de 20 de Septiembre de 1861 y "El Nacional"3/2/1857). Y ni el Padre de la Patria, el General Don José de San Martín escapó a su furia: "San Martín, el ariete desmontado ya que sirvió a la destrucción de los españoles; hombre de una pieza; anciano batido y ajado por las revoluciones americanas, ve en Rosas el defensor de la independencia amenazada y su ánimo noble se exalta y ofusca... Fastidiado estoy de los grandes hombres que he visto... Hace tiempo que me tienen cansado los héroes sudamericanos (como si él fuera europeo), personajes fabulosos todos... La expatriación de San Martín fue una expiación. Sus violencias se han vuelto contra él y lo han anonadado... Pesan sobre él ejecuciones clandestinas... Dejemos de ser panegiristas de cuanta maldad se ha cometido. San Martín, castigado por la opinión, expulsado para siempre de la América, olvidado por veinte años, es una digna y útil lección". (Año 1845. La Crónica, 26/12/1853; carta a Alberdi 19/7/1852; y año 1885).
Y por supuesto que si San Martín fue blanco de su ira, no tenía por qué “salir ileso” nuestro escritor gauchesco, autor del libro nacional por antonomasia, el Martín Fierro, ya que Sarmiento siendo Presidente ofreció $1.000 patacones por la cabeza de José Hernandez
, que acababa de publicar el "Martín Fierro". Este era el verdadero Sarmiento, al que lamentablemente se sigue honrando como patriota y prócer….por eso la “intelligentzia” estableció el día de su fallecimiento como “Día del Maestro” y algunos dicen, “Día de la Civilización”. Frente a tanta estupidez nosotros gritamos con el pecho erguido de orgullo criollo:
¡¡ SARMIENTO EN EL DIA DE LA CIVILIZACION LA BARBARIE TE SALUDA !!

FEDERICO GASTON ADDISI.


Bibliografía:

- DE PAOLI, Pedro, Sarmiento. Su gravitación en el desarrollo nacional, Theoria, Bs. As., 1964.
- SUAREZ, Matías, Sarmiento, ese desconocido, Theoría, Bs. As., 1964.

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RAMON DOLL: UN FRANCOTIRADOR NACIONAL Y POPULAR.
SINTESIS DE LA CONFERENCIA DICTADA EN EL II CICLO DE PENSADORES NACIONALES POR LOS JOVENES REVISIONISTAS, CUYA EXPOSICIÓN ESTUVO A CARGO DEL DR. ALFREDO MASON.

Vamos a hablar de Ramón Doll en su casa. ya que él fue miembro fundador del Instituto de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas y formó parte de la primera comisión como Secretario General en 1939.
Ramón Doll nació en La Plata el 12 de septiembre de 1896 y muere en Buenos Aires en 1970; era abogado de profesión, ensayista, polemista, periodista y crítico literario por vocación. Escribió entre otras cosas:
Reconocimientos (Premio Municipal de 1932); Policía Intelectual; Liberalismo en la literatura y la política; Acerca de una política nacional; Del servicio secreto inglés al judío Dickman; Itinerario de la Revolución Rusa; Lugones, el apolítico y otros ensayos.
En lo periodístico; fue redactor de la Revista "Claridad" (socialista), colaboró en años posteriores y ya en el nacionalismo en: Nuevo Orden, La Voz del Plata, El Pampero, Cabildo, y en el Semanario Política, dirigido por Ernesto Palacio y de filiación peronista.
Se inicia en la militancia política en el socialismo. En 1927 cuando se dividió el partido socialista se fue
con los socialistas independiente de Antonio De Tomaso y Federico Pinedo pero luego advirtió que viraba hacia la derecha, por lo que retornó al viejo partido de Nicolás Repetto.
En esta época sostendrá (1929): El proletariado tiene personería propia en el pleito económico y político, nadie se asusta de la lucha de clases sino tal vez los parásitos que bajo la ruda ley del trabajo se encuentran indefensos y atrofiados. Ya no hay machete ni nadie lo pide para los socialistas y comunistas y anarquistas y los estudiantes de derecho que en 1909 se presentaban babeantes de servilismo a pedir puestos honorarios de pesquisas del departamento por incendiar bibliotecas, hoy en plena Facultad han manifestado su repugnancia por la intromisión "académica" de los militares en las aulas.
Como muchos pensadores jóvenes de los años treinta formados en la izquierda, abandona los cánones de un socialismo cipayo, y al igual que Manuel Ugarte buscar sin prejuicios aunar su sensibilidad por lo popular y su amor a la patria por lo que junto a Ernesto Palacio se incorporan al nacionalismo en 1936.
A partir de 1943 ocupará cargos en el gobierno revolucionario y se sumará al Movimiento Justicialista cosa que es también celosamente ocultada y ello hace que algunos de sus amigos nacionalistas se alejen de su compañía, quedándose en soledad. Entre ellos Julio Irazusta quien recién lo vuelve a tratar después del triunfo del golpe de estado de 1955. Tal como sostiene proféticamente Doll: La historia de la inteligencia argentina es un historia de deserciones, de evasiones. Jamás en país alguno las clases cultas y la inteligencia, viven y han vivido en un divorcio igual con la sensibilidad popular, es decir con su propia sensibilidad. Al tratar de colocar a este pensador en un contexto intelectual, lo podemos ubicar formando una familia de concepciones y estilo con Ignacio Anzoátegui y Arturo Jauretche.
Como intelectual de las décadas del treinta y cuarenta Doll reconoce un doble relato: de la realidad y de la historia; planteando que en las raíces populares existen tendencias democrática y quien no las encuentra es porque muy bien no busca. A su vez el origen de los males argentinos radica en la tradición iniciada por Sarmiento y Alberdi, de no adecuar la inteligencia a la realidad y de querer por el contrario modificar la realidad según los dictados de la inteligencia aún donde ésta, lejos de tener jurisdicción sobre aquella, comete una evidente usurpación. En este sentido aparece una fuerte denuncia de las consecuencias del pensamiento utópico y la necesidad de un realismo político. Doll encuentra también, algo que se puede llamar "aparatos ideológicos", entre los que sitúa a la prensa, el Poder Jucial, y como máxima expresión, a la Corte Suprema de Justicia.
Para Doll, la oligarquía era hija del roquismo, y no tuvo del estado la idea de que ese aparato debía abarcar todos los intereses de la Nación sino que por mucho tiempo en la Argentina debería ser una mera gerencia del progreso importado por medio de capitales y brazos. También señala aquello que Jauretche llamó "zonceras", según la cual le debemos al capital inglés la construcción de la Argentina moderna. Freante a ésto sostiene: No se ha aplicado en la Argentina un solo penique inglés que no estuviera acondicionado a un plan de dominación extranjera (...) si se quiere un ejemplo, mírese el mapa de los ferrocarriles argentinos.
Nuestro biografiado expresa con total claridad la situación de desgarro de los intelectuales de su época, que no son lo que quieren ser -esto es europeos- y no asumen lo que son; hijos mestizos de una América morena. Frente a ello Ramón Doll no sólo denuncia la ambigüedad constitutiva sino también a los intelectuales genuflexos, que se arrodillan frente a los aparatos ideológicos. Como actitud afirmativa reclama más que un compromiso abstracto -que hoy estaría expresado por el intelectual "progre", tipo Feinmann, Pigna- sino la sincera vinculación con las masas. Nadie puede ser parte de ellas si no siente y piensa como ellas. Por ende, para Ramón Doll el compromiso del intelectual es no alejarse del "sentir" de las masas, y no perder el realismo político.
Por ejemplo, Doll, ante la crisis del radicalismo con posterioridad al derrocamiento de Irigoyen, Doll hace un análisis en donde aprecia muchos elementos populares que expresara el radicalismo, como el surgimiento de la clase media, los hijos de inmigrantes, etc, pero le reclama por sus falencias, pues decía: No se tocó uno solo de los dispositivos constitucionales y legales que el patriciado criollo había puesto en vigencia durante la era del 53 y que habían sido una de las herramientas de la enajenación y decadencia nacional. Ya hemos dicho que Doll está imbuido de realismo político y por eso, la crítica al radicalismo no está centrada en sus aspectos doctrinales sino en las consecuencias de sus acciones.
Finalmente, cabe preguntarse qué importancia tiene seguir hablando hoy en día de Ramón Doll…y es que se trata de encontrar ejemplos que permitan seguir sosteniendo que es posible reconstruir un movimiento nacional desde la acción política realista y no desde el marketing o con figuras mediáticas. Un movimiento enraizado en nuestra cultura y nuestros proyectos, que conciba la construcción de poder como una relación persona a persona y no ejercer un clientelismo que nos retrocede hasta la “década infame”; un movimiento donde su entramado sea una vinculación llamada “lealtad” y no la relación laboral del “conchavo”. Esto es lo que según mi visión hace importante hoy a Doll.

ALFREDO MASON.

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15 de julio de 2008

BOLETIN "LA RECONQUISTA", AÑO 1, Nº 7

"LA RECONQUISTA" . JULIO 2008. N. 7.


Un 4 de Junio moría el caudillo federal y americanista Felipe Varela


Lejos de su familia y despojado de todo lujo material, pero con el tremendo orgullo de haber dado hasta lo último de su esfuerzo físico y entereza moral por el esquivo triunfo federal en la Argentina, Felipe Varela moría el 4 de junio de 1870 en Copiapó, Chile.

Con su muerte, sus actos fueron silenciados, sus virtudes opacadas y sus nobles intenciones vilmente desfiguradas por las voces de la antipatria. Incluso hoy, pleno siglo XXI, la figura del caudillo federal nacido en Catamarca aún no recibió el reconocimiento que merece, pues se lo estigmatiza con los motes que le propinaban unitarios salvajes como el doctor Félix Frías, embajador argentino en Chile cuando las postrimerías de Varela, que lo trató como poco menos que “malhechor” y de “fatales antecedentes”.

El compromiso con su Patria y América

Sin embargo, la reivindicación del Quijote de los Andes está avalada por la documentación que la historiografía liberal intentó ocultar. Aquella documentación, inobjetablemente, refleja a un Felipe Varela como firme defensor del ideal federal y americanista que no dudó en condenar aquella vergonzante guerra contra Paraguay por parte de las tropas mitristas, las imperiales del Brasil y las de Uruguay. En un tramo de su famoso “Manifiesto del jeneral Varela a los pueblos americanos sobre los acontecimientos políticos de la República Arjentina en los años 1866 y 67”, expresaba: “Cuando los pueblos argentinos penetraban la política del general Mitre a través del humo y de las llamas en que se abrasaba la heroica Paysandú, derramaban lágrimas de indignación, aguardando con ansiedad el desenlace de ese sangriento drama, y estaban todas sus simpatías al lado de los mártires que se sacrificaban defendiendo su suelo patrio y su libertad”. Continuó señalando que “se llevó la guerra al Paraguay: miles de ciudadanos fueron llevados atados de cada provincia, al teatro de aquella escena de sangre; ese número considerable de hombres honrados perecieron víctimas de las funestas ambiciones del general Mitre”, para luego dar un decisivo apoyo al mutilado Paraguay de Francisco Solano López, dado que “por estas incontestables razones que los argentinos de corazón, y sobre todo los que no somos hijos de la Capital, hemos estado siempre del lado del Paraguay en la guerra, que por debilitarnos, por desarmarnos, por arruinarnos, le ha llevado a Mitre a fuerza de intrigas y de infamias contra la voluntad de toda la Nación entera, a excepción de la egoísta Buenos Aires”.
El ideario federal-americanista de Varela quedaba plasmado en otro brillante párrafo del “Manifiesto”, donde califica a la Guerra de la Triple Alianza como “un acontecimiento ya calculado, premeditado”, contienda totalmente “contraria a los santos principios de la Unión Americana, cuya base fundamental es la conservación incólume de la soberanía de cada República”. Por otra parte, la conducta de apego al cumplimiento de la ley por parte de Felipe Varela fue tal que uno de sus batallones se llamaba “Constitución”.

Su ejemplo en la batalla

El Quijote de los Andes fue un verdadero caballero en la lucha, como cuando un día antes de la decisiva batalla de Pozo de Vargas, cerca de La Rioja capital (10 de abril de 1867), invita al general unitario Antonino Taboada, entonces ocupante de la capital riojana, para pelear fuera de ella, “lo menos a tres leguas”, para evitar los horrores de la guerra y sus consecuencias a una sociedad indefensa. La invitación se hizo a través de un oficio cuyos párrafos más importantes dicen así:

(…) “Como V.S. con sus armas sostiene ese poder que yo vengo combatiendo en mi expedición, la gloria del soldado en el Campo de Batalla, debe precisamente decidir del derecho y de la suerte de ambos. Buscando ese fin vengo, y como V.S. ocupa ese pueblo, decía que mi deber me impulsa a llamar a V.S. al campo de batalla, que será lo menos a tres leguas, a fin de evitar el que esa sociedad infeliz sea víctima de los horrores consiguientes a la guerra y el teatro de excesos que ni yo ni V.S. podremos evitar...”.

En el fragor de la pólvora y la tacuara lo siguieron antiguos lugartenientes de Ángel Vicente Peñaloza, a saber: Severo Chumbita, Carlos Ángel, Santos Guayama, Sebastián Elizondo. Todos ellos dieron pruebas de honradez, convicción y coraje, y no puede decirse que hayan actuado de mala fe o a través de acciones de pillaje o malevaje.

Pero así y todo, el valiente caudillo Felipe Varela ya había abierto varios frentes de batalla, no solamente contra el unitarismo liberal masónico, sino contra su progresiva y no atendida enfermedad –lo aquejaba la tuberculosis-, los contratiempos económicos para solventar su precario armamento, y la tenaz persecución que sufrieron sus fuerzas criollas a lo largo de tantos años de sangre y pérdidas irrecuperables.

Tras refugiarse con un puñado de leales federales en Bolivia, el 12 de enero de 1869 Varela protagoniza la batalla de Pastos Grandes, en Salta, donde es vencido por el teniente coronel Julio Argentino Roca. El parte arrojó 5 muertos del lado del Quijote de los Andes y se le hicieron 54 prisioneros, figurando además 8 mujeres. El oficio afirma que Varela “con muy pocos hombres pudo escapar gracias a sus buenas cabalgaduras, en dirección a Antofagasta”.

Promediaba 1869, y en Chile Felipe Varela vive como un mendigo. El general Urquiza, que jamás ayudará al montonero catamarqueño en su cruzada federalista, es ajusticiado el 11 de abril de 1870, lo que le provoca una leve satisfacción. La última que recibirá en vida, ya que alguien también había vengado, por tal motivo, a su antiguo compañero de lucha, el “Chacho” Peñaloza.

Gravemente enfermo, el caudillo federal le escribe una amarga carta de despedida a su esposa, Trinidad C. de Varela, y a su hijo Javier, el 20 de mayo de 1870: “Nada puedo mandar; dispénsenme, estoy pobre, no se agravien conmigo. Respeto mucho mi familia y le deseo la mejor felicidad del mundo”. Y si a tanta hidalguía y descarnada franqueza le sumamos el mensaje que le deja a su crío, entonces, al fin, podríamos acercarnos a una imagen más justa y valerosa de Felipe Varela: “[a mi hijo Javier] si no hay que hacer allí más, que se ocupe de sembrar trigo, todo lo que pueda; al año ya irá a un colegio para que se forme hombre”.

Gabriel Oscar Turone


Bibliografía

BAZAN, Raúl; GUZMAN, Gaspar; PEREZ FUENTES, Gerardo y OLMOS, Ramón R. “Felipe Varela. Su historia”, Plus Ultra, Bs. As., 1975.
CHAVEZ, Fermín. “El Revisionismo y las Montoneras”, Theoría, Bs. As.,1966.
LUNA, Félix. “Los Caudillos”, Planeta, Bs. As., 2000.

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EL PLAN PREBISCH


Octubre de 1955: Paralelamente a la represión política, el gobierno militar del general Aramburu, invitó a nuestro país al Dr. Raúl Prebisch, secretario ejecutivo de la CEPAL (Comisión Económica de América Latina) para que elaborara un diagnostico sobre la situación económica. El informe, entregado un par de semanas después, señalaba que:
- “La Argentina atraviesa la crisis más aguda de su desarrollo económico, mas que aquella que el presidente Avellanada hubo de conjurar, ahorrando sobre el hambre y la sed y mas que la del 90 y que la del 30 en plena depresión mundial (…) – las mismas palabras que pronuncio Martínez de Hoz en 1976, para justificar el endeudamiento. Prebisch siguió con su teoría: “La política económica que se ha seguido en los últimos diez años ha provocado muy serias fallas estructurales. El Estado ha tomado una influencia considerable en las inversiones de capital y no las ha sabido orientar o realizar en la forma más conveniente para acelerar el ritmo de desarrollo del país y atenuar su vulnerabilidad exterior, que ha llegado ahora a su punto extremo”.
De esta forma comenzaba la segunda Deuda Externa.
Arturo Jauretche salió a responderle con su libro: “Plan Prebisch. Retorno al coloniaje” donde refutó toda la información del secretario de la CEPAL.
En su libro explica con detalles las adulteraciones de las cifras y la deformación de la interpretación y como se mintió para alterar la realidad. El análisis de Jauretche es contundente sobre el programa económico de la “Fusiladora” y sus secuaces al declarar:
En solo dos semanas hizo el inventario de la Republica, ¡y eso que no había computadoras todavía!...
Es necesario hacer notar que esta macabra política de sumisión y entrega fue secundada por todos los partidos políticos que acompañaron y saludaron la “gesta fusiladora” de 1955.
Desde 1983 a la fecha, aquellas políticas de entrega y endeudamiento, se profundizo a tal extremo que uno de los que llamó a salvar al país, nuevamente al “endeudador” Prebisch, fue el defensor de los derechos humanos, el inefable presidente Raúl Alfonsín, de seguir así, no estará lejano el día en que nos impondrán el canje de deuda por territorio, mientras nuestros políticos y “representantes”, en consensuado contubernio de cipayaje y de ALTA TRAICION, ignoran el Fallo del Juez Ballesteros de julio del 2000, que declara “ilegítima y fraudulenta la deuda externa” en acción promovida por el ciudadano Alejandro OLMOS en el año 1983.... 24 años después, promediando el 2007, nada ha pasado.
Es evidente de que poco podemos hacer, estamos en manos de estas “corporaciones políticas”, (verdaderas mafias organizadas), que nos llevan “como ganado al matadero” al acto eleccionario para convalidar sus fechorías...
Así como están planteadas las cosas, esta “seudo-democracia” será, sino lo es ya, el “certificado de defunción” de la Republica, preparémonos para convertirnos en esclavos y sin Patria en pleno siglo XXI.
Así comenzó este drama.... en 1955.... Jamás denunciado por la famosa Organización de los Derechos Humanos, solo preocupados por defender a “idealistas” del 70.


Natalia Jaureguizahar.




Bibliografía:

JAURETCHE, Arturo, El Plan Prebisch, retorno al coloniaje, Peñalillo, Bs. As., 1974.
CHAVEZ, Fermín, Alpargatas y libros - diccionario de peronistas de la cultura; II Tomos, Bs As, Theoría, 2003-2004.


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La santidad fue su programa de vida y un legado para su pueblo

Ceferino Namuncurá, el príncipe de las Pampas

“Magnífico sería para nuestra patria la beatificación
del hijo de la pampa.”
Manuel Gálvez, El santito de la toldería (1947).

La dinastía de los Curá


Hacia 1830, el Gran Cacique mapuche Calfucurá (“piedra azul”), abuelo de Ceferino Namuncurá, cruzó a las Pampas acatando la convocatoria del gobernador Juan Manuel de Rosas de unírsele como aliado.
Rosas, gran conocedor del mundo indígena, intentó promover una política de pacificación de los aborígenes que comprendía alianzas con sus caciques para posibilitar el avance hacia el sur. Su proyecto contempló la educación en el trabajo y la asistencia sanitaria y humanitaria para los aborígenes, en el marco de un plan para integrarlos plenamente a la nación. Asimismo, Rosas tenía como objetivos extender las fronteras pacificadas, brindar más seguridad a los pobladores de las zonas limítrofes y generar condiciones favorables para el desarrollo económico, especialmente agrícola.
Calfucurá, a quien se le había otorgado el rango de Coronel del Ejército de la Confederación Argentina, asistió a Rosas con guerreros en la batalla de Caseros (1852). Tras la caída del gobierno de Rosas, entre otras penosas consecuencias, fueron abandonadas las políticas de integración de los aborígenes, para dar lugar a disposiciones que propiciaban la exclusión y eliminación del elemento indígena. En consecuencia, recrudecieron los malones y los enfrentamientos.
En 1872, ante el incumplimiento de pactos de paz acordados, Calfucurá declaró formalmente la guerra al masónico gobierno de Domingo Faustino Sarmiento, pero fue derrotado en la batalla de San Carlos. Murió en 1873 y lo sucedió en su campaña y como Gran Cacique en el reino de Salinas Grandes su hijo Manuel Namuncurá, “pie de piedra” (1811 – 1908), quien igual que su antecesor sería conocido como “rey de las Pampas”. Namuncurá se alzó contra Buenos Aires, pero en 1878 fue vencido por Nicolás Levalle, subordinado de Julio Argentino Roca. En 1884 se rindió definitivamente. En Buenos Aires recibió el grado de Coronel de la Nación y se le otorgaron tierras en Chimpay (Río Negro); luego se retiró a las tierras de San Ignacio, en Aluminé (Neuquén).
Durante una misión realizada por los salesianos a la región de Aluminé, siendo un hombre anciano, Namuncurá recibió la Confirmación y la Primera Comunión, y su tribu fue catequizada y bautizada. Monseñor Juan Cagliero refirió que en aquella jornada el cacique, con júbilo, iba diciendo: “yo muy contento, yo vivir cristiano, mi familia también, yo buen argentino, y mi gente queriendo ser cristianos todos; ahora poder morir feliz, morir ahora buen cristiano”.
Algunos años antes, el Padre Domingo Milanesio, misionero conocido como “el apóstol de los aborígenes”, había bautizado al hijo del cacique y de Rosario Burgos: Ceferino Namuncurá, nacido en Chimpay el 26 de agosto de 1886. Sobre el bautismo de Ceferino, celebrado en vísperas de Navidad en 1888, señaló Manuel Gálvez: “(…) ese 24 de diciembre será un día glorioso para las pampas, para los indios y para la Patria Argentina. Porque ese día queda marcado como cristiano (…) el más maravilloso y perfecto de los cristianos que ha habido en estas tierras”. En efecto, aquel día signaría el destino de Ceferino, vástago de la aguerrida estirpe de los Curá y príncipe de las Pampas.


Semblanza de Ceferino


“Quiero estudiar para ser útil a mi pueblo”, sintetizaba Ceferino, revelando su vocación de servicio. Anhelaba formarse y ser sacerdote para regresar entre los suyos y contribuir al crecimiento espiritual y cultural de su pueblo aborigen, como había visto hacer a los misioneros salesianos en su tierra.
Ceferino se formó académicamente con los salesianos. En 1897 ingresó al colegio Pío IX de Almagro, en Buenos Aires. El anecdotario recuerda que integró el mismo coro que Carlos Gardel, quien también cursó estudios en el colegio Pío IX, por entonces escuela de Artes y Oficios. Como alumno, Ceferino fue ejemplar. Se destacó por su condición de aventajado estudiante y excelente compañero, alegre y entusiasta: “sonreía con los ojos”, se decía de él. Fue conocido por su paciente actitud de escucha, por su digno y discreto comportamiento y por su notable disposición a superarse a sí mismo, que se manifestaba en el esfuerzo con que emprendía sus tareas. Además de manejar su lengua aborigen (mapudungun), se aplicó con empeño a perfeccionar el español y a aprender latín, y más tarde, italiano.
En 1898, luego de prepararse a conciencia, Ceferino recibió la Primera Comunión en la Iglesia Parroquial de San Carlos, y un año después, la Confirmación. Comulgaba con singular devoción y en los recreos invitaba a sus compañeros a hacer visitas al Santísimo Sacramento, para compartir con ellos su fervor eucarístico.
Al poco tiempo de manifestarse su vocación sacerdotal, aparecieron los primeros síntomas de la tuberculosis. En 1904, luego de una breve estadía en Viedma, Ceferino partió con Monseñor Cagliero rumbo a Italia, con la expectativa de lograr un tratamiento eficaz para su enfermedad y mantener la continuidad en los estudios. En Turín, el hijo del cacique Namuncurá, símbolo de la obra misionera salesiana en la Patagonia argentina, fue recibido con afecto por el Beato Miguel Rúa, Rector Mayor de los salesianos y primer sucesor de Don Bosco (San Juan Bosco); también lo acogieron los mil alumnos del colegio San Francisco de Sales.
El 27 de septiembre de 1904 Ceferino asistió a una audiencia privada con el Papa San Pío X, junto a sacerdotes salesianos. En esa oportunidad pronunció un breve discurso en italiano con emocionadas palabras y le obsequió al Sumo Pontífice un quillango de guanaco. Conmovido, San Pío X lo incitó a seguir practicando la fe y a convertir a sus hermanos de la Patagonia al cristianismo; bendijo a Ceferino y a su pueblo y le entregó una medalla ad principes, (para los príncipes). Los diarios de Roma registraron la visita “del hijo del rey de las llanuras patagónicas” al Santo Padre.
Ceferino prosiguió sus estudios en el colegio salesiano de Villa Sora, en Frascati (provincia de Roma). La tuberculosis que lo aquejaba continuó empeorando y en 1905 el joven quedó internado en el hospital de los Hermanos de San Juan de Dios, donde a pesar de la gravedad de su situación, se preocupaba por confortar a otros enfermos. Al comprender que su cuadro era irreversible, con gran fortaleza espiritual manifestó la plena aceptación de la voluntad divina: “¡Bendito sea Dios y María Santísima! Basta que pueda salvar mi alma, y en lo demás hágase la santa voluntad del Señor”.
Ceferino Namuncurá murió el 11 de mayo de 1905. Tenía dieciocho años. Fue sepultado en un cementerio popular de Roma (Campo Verano) bajo el amparo de una simple cruz de madera con su nombre. Sus restos fueron repatriados en 1924 y descansan en el Santuario de María Auxiliadora, en Fortín Mercedes, provincia de Buenos Aires.


Legado


Luego de años de investigaciones eclesiásticas, en 1972 el Papa Pablo VI dictó el decreto de Heroicidad de Virtudes y declaró Venerable a Ceferino Namuncurá, en reconocimiento a la radicalidad con que el joven había practicado las virtudes teologales, cardinales y anexas reconocidas por la Iglesia Católica. Ceferino vivió inspirado por la santidad, y así lo revelan su perseverancia en la fidelidad a Cristo en la prosperidad y en la adversidad, la constancia en el cumplimiento de los propios deberes, su profunda piedad, la alegría que lo animaba y que procuraba infundir a los demás, su pureza, el compañerismo y disposición a la entrega al prójimo con diligencia, y la notable fortaleza demostrada por él incluso ante la muerte.
Para la aprobación del decreto de beatificación era necesaria la constatación de un milagro documentado, sometido a examen riguroso por parte de especialistas competentes (médicos, teólogos). En el año 2000 –año de Jubileo Cristiano- el milagro se produjo: la curación inmediata, total y permanente del cáncer de útero que amenazaba la vida de una joven cordobesa, sin otra explicación posible que la intercesión de Ceferino. En 2007, el Papa Benedicto XVI declaró a Ceferino Namuncurá Beato; para la canonización (reconocimiento como santo), se requiere la constatación de un segundo milagro posterior a esta instancia.
Los argentinos podemos encontrar en Ceferino un bello ejemplo de amor a nuestra tierra. Tanto las referencias de quienes lo conocieron como los escritos y el epistolario conservado dan fe del grado de compromiso de este joven mestizo y criollo para con su pueblo. Con armonía entre su identidad aborigen y su condición de fervoroso católico, tuvo por anhelo ser sacerdote y regresar a la Patria junto a sus hermanos de sangre para emprender con ellos la acción transformadora de la historia, bajo el signo de la cruz. Hoy, su testimonio ilumina a la Argentina toda y se proyecta al mundo como modelo para la juventud.
Desde la vertiente de su espiritualidad, Ceferino nos interpela al recordarnos con sencillez conmovedora que la santidad es un llamado para cada uno de nosotros y la vocación de todo bautizado. Nos ha legado la responsabilidad heroica de buscar servir a nuestra Patria forjando los valores cristianos. Y con su ejemplo nos muestra que aun las circunstancias ordinarias, vividas de manera extraordinaria, por obra de la Gracia, pueden adquirir dimensiones épicas.


CAMILA.



Bibliografía:

Gálvez, Manuel, El santito de la Toldería, Buenos Aires, 1947.


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SCALABRINI ORTIZ, FORJA Y PERON.


Mucho se escribe y se dice sobre la relación de Scalabrini Ortiz con FORJA, y luego con el peronismo. A veces se confunden las aguas, y otras, deliberadamente, se miente u oculta la verdad.
Lo cierto es que Raúl Scalabrini Ortiz era “el norte ideológico de FORJA”, pero se negaba sistemáticamente a afiliarse a la misma. ¿Y por qué? Simplemente porque FORJA, desde su fundación, hasta la ruptura de 1940 mantenía entre sus estatutos, la condición de ser afiliado radical para poder ser miembro de la misma. Y era lógico. Originalmente, FORJA fue pensada como la matríz ideológica del verdadero radicalismo, que retomaba el rumbo de su creador, Hipólito Irigoyen, para volver a hacer de la UCR el partido nacional y revolucionario que fuera otrora. Pero Scalabrini, hombre que si bien se identificaba con Irigoyen descreía absolutamente de la fuerza revolucionaria del radicalismo, consideraba que esto era un error estratégico, ya que la constitución de una nueva fuerza nacional no debía “pasar” por el radicalismo, y condicionar la membresía a ser afiliado radical. Eso era perder caudal revolucionario, y hombres de valía.
Así estaban planteadas las cosas, mientras que a FORJA la conducían oficialmente Dellepiane – Del Mazo, en tanto que Jauretche y Scalabrini aportaban la vida intelectual y política de la agrupación.
Efectivamente, Scalabrini se negaba a afiliarse, y de aquí puede provenir algún equívoco, por los motivos ya explicados. Pero Scalabrini trabajaba sin cesar en FORJA y era “la mitad” de la misma según Jauretche. Sin embargo, las condiciones se mantuvieron como fueron descriptas hasta el estallido de la 2 Guerra Mundial. A raíz de esta, FORJA comienza una fuertísima campaña por la neutralidad, y Raúl consigue sacar a la calle un periódico llamado “Reconquista”. Lamentablemente, sólo pudo mantenerse en la calle poco más de un mes. A raíz de “Reconquista”, la Embajada alemana se contactó con Scalabrini para ofrecerle financiamiento a cambio de la dirección del diario, por lo que Scalabrini declinó la oferta. Sin embargo, este ofrecimiento; más ciertas notas de nacionalistas conservadores que publicaban en el periódico le valieron a Raúl el rótulo de “nazi”.
Pero más grave aún fue la crisis interna que desató en FORJA.
Dellepiane no aceptaba esta tarea de Scalabrini y veía preocupado cómo se asimilaba el nombre de “Recoquista” a FORJA, y como se los comenzaba a acusar de “nazis” a todos ellos. Pero en el fondo, la cuestión era personal entre Dellepiane y Scalabrini. Y estalló la crisis. Por lo que Delllepine y Del Mazo presentaron su renuncia a FORJA, por los motivos expuestos y por la negativa de Jauretche de mantener el requisito de afiliación a la UCR. Dellepiane y Del Mazo seguían pensando a FORJA como una “especie de vanguardia” radical que retomaría las banderas históricas del irigoyenismo.
Frente a la renuncia del presidente Dellepiane; a Jauretche no le quedó otro remedio que aceptar la presidencia de FORJA, conducción que ejerció hasta su disolución. Esta mayoría de edad de FORJA respecto al radicalismo replanteó la cuestión de Raúl Scalabrini Ortiz, que al eliminarse la condición de afiliación radical ya no podía seguir negando su afiliación que se convirtió casi en un deber moral. Así fue cómo Scalabrini se afilió a FORJA el 26 de septiembre de 1940 en el documento que se cita textualmente:

“Buenos Aires, Sep. 26 de 1940.

Señor Presidente de FORJA:
Los que suscriben afiliados a la institución que Ud preside, presentan de adcuerdo al art 3 inciso A, al señor Raúl Scalabrini Ortiz, domiciliado en la calle Diagonal Norte N 1124, de nacionalidad argentino, de 42 años de edad, estado civil casado y de profesión escritor, afiliado a la UCR en la Circunscripciñon (tachado) para ser inscripto en los registros de FORJA de acuerdo al art 5 de los reglamentos”.

Presentaban a Raúl, los afiliados Arturo Jauretche y Oscar Becerra y la solicitud fue llenada de puño y letra por Jauretche; al pie de la misma podía leerse, “aprobado el 26 de septiembre de 1940”.
El historiador Miguel Angel Scenna, quien labró la más completa obra sobre FORJA, incluye esta nota y además publicó copia de la misma en la Revista Todo Es Historia N 38 de junio de 1970.
Así concluye el primer escolio sobre Scalabrini. Efectivamente fue afiliado de FORJA, y además integró su comisión directiva el 26 de septiembre de 1942. La misma se componía de la siguiente manera: Presidente: Arturo Jauretche; Vocales Titulares: Oscar Meana, Atilio García Mellid, Raúl Scalabrini Ortiz, y Oscar Correa; Vocales Suplentes: José M Cané, Jorge Del Río y Miguel López Francés. Claro que el inquieto Scalabrini renunció a su cargo en la Comisión rápidamente, el 27 de octubre de 1942.
Tal vez, las confusiones sobre el tema radican en las negativas mencionadas; y además en que Raúl presentó en poco tiempo su renuncia a la organización forjista (a la afiliación, no a la Comisión Directiva que ya la había presentado). De hecho, con motivo de la revolución del 4 de junio de 1943, Raúl Scalabrini presentó su renuncia. Y de aquí, y de su posterior apoyo al desarrollismo puede darse el otro equívoco sobre Raúl, en lo que hace a un supuesto antiperonismo. Pero nada de eso hay. Scalabrini renunció a FORJA por la revolución del 4 de junio no por Perón, sino por no estar de acuerdo con un pronunciamiento militar incierto y que no se sabía para donde iba, por lo tanto no estaba de acuerdo en la aceptación que FORJA prestaba al movimiento de junio. El 8 de junio de 1943 Raúl Scalabrini Ortiz presentó su renuncia a FORJA y se apartó definitivamente de ella. La renuncia jamás fue tratada por las autoridades forjistas.
Y con lo dicho creemos aclarado lo que a hace a Scalabrini y FORJA.
Respecto a Perón y Scalabrini, algo hemos comentado a raíz de la desconfianza de Raúl al movimiento juniano, que de ninguna manera era personal contra Perón.
En el mismo sentido puede decirse que Scalabrini fue uno de los intelectuales que más participó e influyó en Perón, nada menos que con la nacionalización de los ferrocarrilles. Además los cuadernos de FORJA donde Raúl abordaba este tema eran conocidos por el GOU y su lectura recomendada junta a libros de José Luis Torres. Cierto es que Scalabrini no ocupó cargo alguno durante los gobierno del General Perón, pero esto no obedecido a ninguna antipatía o diferencia ideológica, todo lo contrario.
En el exilio y para despejar toda duda, dijo Perón a Pavón Pereyra en su libro “Coloquios con Perón” tomados entre 1961-63, sobre Scalabrini: “Quiero detenerme ante un hombre símbolo, el de Raúl Scalabrini Ortiz, que personifica la mejor tradición civil de los argentinos (…) Era un luchador de raza y yo particularmente, le soy acreedor de las ideas madres transcriptas en “La fuerza es el derecho de las bestias” y en “Los Vendepatrias”. Ejerció en cierto modo, la primera magistratura moral de la República, y cuando le tocó partir de este mundo él me hizo depositario de su Testamento político”.
Con todo lo señalado creemos aclaradas estas pequeñas confusiones en torno a este eminente patriota llamado Raúl Scalabrini Ortiz.

Federico Gastón Addisi.


Bibliografía:

PAVON PEREYRA, Enrique, Coloquios con Perón, Ediciones Internacionales, Madrid, 1973.
GALASSO, Norberto, Vida de Scalabrini Ortiz, Ediciones del Mar Dulce, Buenos Aires, 1970.


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EL PADRE CASTELLANI AL SERVICIO DE LA PATRIA Y LA CRUZ

(Conferencia pronunciada en el I Ciclo de Pensadores Nacionales, organizada por los Jóvenes Revisionistas)



Es para mí, un gran honor el que me convocara el Instituto de Investigaciones Históricas J.M.R, para esta disertación.
Conocí a Castellani a través de mi padre, quién estaba unido a Don Leonardo a través de una profunda amistad. Vaya entonces esta humilde exposición en recuerdo agradecido de mi padre.

SU VIDA

El Padre Castellani nació un 16 de noviembre de 1899 en el pueblo de Reconquista, en el Chaco santafesino, toda una premonición y un símbolo de quien vivió permanentemente en pos de reconquistar el Santo Sepulcro.
Murió en Bs. As. el 15 de marzo de 1981. Contaba con 81 años.
Su familia paterna, era florentina. Su padre, don Luis Castellani llegó al país a los 3 años. De profesión periodista, dirigía un periódico llamado “El Intransigente”. Era liberal garibaldino. Lo asesinaron a balazos por motivos políticos lugareños; tenía 32 años.
De él heredaría Castellani su vocación periodística.
Su madre, doña Catalina Conte Pomi, provenía del Friuli.
Fue una piadosa mujer que supo llevar dignamente esta tragedia.
Su abuelo –también llamado Leonardo- era arquitecto y construyó algunas Capillas en el norte Santafesino.
Tuvo 3 hermanos.
El P.C. decía de sí mismo: “Yo soy Romano, nací en la Provincia de Santa Fe, Argentino del Reino del Señor…Federal… del Mariscal Don Estanislao López; y por lo tanto es justo esté derrotado”.[1]
Sus estudios primarios los comenzó en un colegio de hermanas en su ciudad natal.
A los 9 años pasó a un establecimiento privado que dirigía José Parodi, el cual era masón y tenía una forma muy particular de enseñanza que Castellani consideró “algo brutal”, pero no mala.
La mujer de Parodi, en esas paradojas que tenemos los argentinos, enseñaba religión en el mismo establecimiento.
A los 13 años entró al Colegio Jesuita de la Inmaculada de Santa Fe. Se destacó rápidamente, siendo el primero de su curso.
Allí comienza a leer entre otros a Aparici Guijarro, Donoso Cortes, Balmes, Menéndez y Pelayo, Pereda, Santa Teresa de Jesús.
Castellani quedará siempre agradecido por estas lecturas. Fue compañero de quienes serían sus grandes amigos, Horacio Caillet Bois y Alberto Graffigna.
Se recibe de Bachiller en 1917. Al año siguiente ingresó a la Compañía de Jesús, sobresaliendo en sus estudios. Los superiores lo envían a Roma, para que los concluya en la Universidad Gregoriana.
En el mes de julio de 1930 es ordenado sacerdote. Comentará que la emoción y el sentimiento de aquél día jamás se le borraron de su memoria.
Un año después (1931) se doctora en la Universidad Gregoriana en Filosofía y Teología.
Tendrán una enorme influencia en él, las obras del Cardenal Luis Billot, a quién considera “el mayor teólogo de nuestros tiempos”.
Sus notas serán sobresalientes. Se postuló al examen “ad gradum” obteniendo el título de doctor Sacro Universal, “cum licentia ubique docendi”, con el sello de plomo del Papa Pío XI, que utilizaba en sus bulas pontificias; y la suscripción del prepósito General de la Compañía de Jesús P. Walladimiro Ledochewski. Ello lo habilitaba para enseñar filosofía y teología en todos los lugares en que estuviera establecida la Compañía, sin necesidad de revalidarlo.
En 1932 viajó a Francia asistiendo a la Facultad de Filosofía de la Sorbona como alumno regular, siendo uno de sus profesores Emile Brehier.
Allí obtiene el diploma de estudios superiores de Filosofía y Psicología.
Participó en los cursos de exámenes clínicos de enfermos mentales en París bajo la dirección del eminente psiquiatra George Dumas, quién será su padrino de tesis en “La catarsis católica en los ejercicios espirituales de San Ignacio de Loyola”, aprobándola con mención de honor.
En ese mismo año –1932- asiste a una serie de conferencias en la “Ecole de tropologie” de París, dictadas por el R.P. Marcel Jousee, SJ, de las que nos ha dejado un testimonio valioso en su “Breve introducción a los Evangelios”. Abarca con admirable autoridad y poder de síntesis desde la “Composición de los evangelios”. hasta la “Cronología de la vida de N. S Jesucristo y concordia evangélica”, pasando por temas tan arduos como “La cuestión sinóptica” y “La aplicación de la nueva psicología lingüística a la crítica bíblica”.
Realiza estudios en la Universidad de Lovaina, recibiendo lecciones de Filosofía y Psicología Religiosa del R. P. Joseph Marechal.
Con el patrocinio de la Embajada Argentina en Francia visitó las escuelas de retardados mentales y reformatorios infantiles en Milán, Munich, Innsbruck y Viena. En esta labor durante casi 2 años efectúa investigaciones psicológicas con pacientes que padecían afecciones mentales.
También concurrió a la Universidad en Londres donde estudió Literatura Inglesa.
En este aspecto podemos decir que conocía a toda la literatura clásica y moderna de dicho país, incluso en sus autores de novelas policiales. Poseo algunos ejemplares de dichas novelas con comentarios al margen efectuados por el Padre.
A propósito de esto, es de destacar que Castellani también escribió novelas policiales, entre las que se destacan “El enigma del fantasma en coche”; “Martita, Ofelia y otros cuentos de fantasmas”; “Las nueve muertes del Padre Metri”, “El crimen de Ducadelia y otros cuentos del trío”.
A su vez, estudió exhaustivamente la literatura francesa, la Castellana, la italiana y la alemana, aunque de estas tres últimas –con modestia- decía que “las conocía poco”.
Además del idioma castellano, manejaba el latían, griego, alemán francés, inglés, portugués e italiano. Conoció el catalán y estudió el danés, para comprender mejor a Kirkegord; de allí saldría su magnifico libro: “De Kierkegord a Tomás de Aquino”.
En 1935 regresa a nuestro país y realiza una infatigable labor docente ejerciendo las cátedras de Historia, Lógica, Filosofía, Metodología y Psicología entre otras.
A partir de este año, intensifica en forma portentosa sus escritos. Es redactor de la revista “Estudios” de la Compañía de Jesús, de la que será director. Fue colaborador de la Revista “Criterio”, de los diarios “Cabildo”, “Tribuna”, “La Nación” y de otras numerosas publicaciones.
En el lapso de una década (1935/46) publica a razón de dos libros por año.
Todo ello sin descuidar en ningún momento su labor sacerdotal.
En 1945 es propuesto como candidato a diputado nacional por la Alianza Libertadora Nacionalista.
Comenta lúcidamente D´ Angelo Rodríguez: “Su candidatura costaría muy caro al P. Castellani, que sería condenado sin juicio, recluido en Manresa (España) y finalmente excluido de la Compañía de Jesús que muy poco después admitiría indisciplinas al lado de las cuales la de Castellani –si es que las hubo- no era nada”.[2]
Con posterioridad a las elecciones de 1946 recibe del Provincial de la Orden una comunicación para que abandone “voluntariamente” la Compañía; dándole a entender que “de no hacerlo sería expulsado “.
Tiempo antes había sido incorporado a la Orden con votos públicos, con el grado de “Profeso” o sea de “Doctor” y “Gobernante”.
A partir de allí se desencadenará un largísimo y penoso proceso; que será un calvario para el P.C.
No es del caso extenderse en esa dolorosa “noche oscura”, por la que atravesó durante 15 años.
Acota D´Angelo Rodríguez: “La Compañía de Jesús en crisis lo expulsaba de su seno porque, en definitiva, no podía tolerar a alguien distinto a la mediocridad que comenzaba a reinar en sus filas”.[3]
En mi opinión considero que la sanción fue inicua, injusta e inmisericorde. En una carta que le enviara el General Janssens, éste le impetra: “Su vida en la Compañía será desde hoy dura, inhumana, intolerable”, y a fe de verdad que esto ocurrió.
En los dos años que estuvo en Manresa sus dolencias se acrecentaron seriamente. De ello dan cuenta los certificados médicos que lo atestiguan. Padeció un “delirio afectivo” y una “neurosis de situación”. Se le presentó una diabetes nerviosa grave y en un año tuvo tres ataques severísimos.
El P.C., ayudado por cuatro amigos y ciertas personas que lo asistían huye de Manresa, entendiendo que de lo contrario corría un gravísimo riesgo no sólo de perder su vida, sino también su alma.
Entre otros, su confesor y uno de sus médicos le aconsejaron que abandonara Manresa “cuanto antes”.
El mismo, en forma “detectivesca”, preparó la fuga de dicho lugar, que siempre consideró como una verdadera reclusión. El episodio final concluyó con la corrida del avión que estaba a punto de carretear, logrando mediante señas, que se detuviera y así pudo abordarlo; allí comentó: “Si lo pierdo, me agarran, porque habían dado parte a la policía de que yo me había escapado”.
A los pocos meses de su llegada a Bs. As., después de la Santa Misa, el 18 de octubre de 1949 es expulsado de la Orden; y suspendido en su Ministerio Sacerdotal. Ello implicaba la imposibilidad de celebrar Misa, de predicar, de administrar sacramentos. En definitiva, no podía ejercer su sacerdocio.
Contaba en ese momento con 50 años de edad. Su salud se encontraba seriamente dañada. Había muerto para la Iglesia y también para la sociedad civil.
Fue recibido benévolamente por el Obispo de Salta, Monseñor Tavella y allí recuperó momentáneamente la facultad de celebrar la Santa Misa. En dicha oportunidad fue visitado por el escritor rumano Vintilia Horia, quién comentó: “Sus tormentos estaban marcados sobre su rostro”.
Ante el re-agravamiento de su salud, en 1952 retorna a Bs. As., luego de haber pasado un tiempo con su familia en Santa Fe. Ya en la Capital comienza a enseñar en un Colegio normal, y con ello se gana la vida.
En ese mismo año, en condición de simple peregrino, viaja Lourdes para pedir su curación a la Virgen.
En el año 1961 es autorizado a celebrar Misa en Bs. As. En 1966, por decisión del Nuncio Apostólico, se le restituye el ejercicio pleno del sacerdocio.
De todas formas, le será muy difícil conseguir alguna Parroquia que le permita celebrar la Santa Misa. De hecho no será admitido regularmente en ninguna.
Estuvo diez años privado de ejercer su Ministerio.
Pese a todo, jamás perdió la Fe ni faltó a sus votos, como tampoco nunca se resintió. Como solía decir, pertenecía a la Corte de los “Humillados y Ofendidos, no a la de los resentidos”.
Como alegó el padre Sánchez Abelenda: “La médula de su talante a todas luces religioso es la vivencia de la Fe acendrada existencialmente”[4].
Si bien siempre defendió sus derechos, ante el “castigo con torturas raras”; a que fue sometido –según sus propias palabras “por no poder sufrir el ser mediocre y el delito de no tener dos caras”.
Comenta Juan Luis Gallardo: “Sólo un hombre religioso es capaz de aferrarse a su condición sacerdotal y mantener la práctica de todo aquello que la fe prescribe, aún en circunstancias extremas a que Castellani se vio enfrentado”[5].
Sostuvo el Cardenal Quarraccino: “Su vida fue singular y muy dolorida, pero en ningún momento se quebró su Fe, amó a la Iglesia, esto hay que decirlo bien claro porque en ocasiones fue considerado como un rebelde, al margen de la Iglesia”.[6]
Acierta Fermín Chávez al sostener: “En don Leonardo veía y sigo viendo a un formidable testimonio de Fe”.
También debe destacarse que dictó cursos, ciclos y conferencias en forma infatigable.
Imposible mencionarlos a todos; pero fueron especialmente memorables los dictados en la Sociedad Científica Argentina (1952-53), dando origen al libro “Psicología Humana”. En el “Teatro del Pueblo” (1954-1955), publicadas en el libro “San Agustín y Nosotros”. En 1965 en el Colegio Champagnat. En 1968/69 en el Salón Parroquial de Nuestra Señora del Socorro. Los de 1974, ´75, ´76 dictados en “Patria Grande”, que trataron sobre “Kirkegord y Santo Tomás de Aquino”, “El Verbo Encarnado” y “El Apocalipsis”.
En 1967 funda, dirige y será el factotum, de la entrañable revista “JAUJA”, que saldrá mensualmente hasta el año 1970. Los “Directoriales” de los 36 números, se editaron en 1997 con el título “Reflexiones Políticas”, reeditándose en el año 2000, bajo el nombre “Un País de Jauja”. Allí, además de los “Directorales” se publicó la sección denominada “Periscopio”, que eran comentarios que el Padre hacía de la lectura de los diarios. Los mismos son imperdibles. Allí se demuestra el increíble saber del Padre, su notable perspectiva, su notoria clarividencia, en la que se adelantó a todos los males que padecimos años después.
También, a través de su lectura se demuestra su valentía y coraje. Sin tapujos criticó lo que entendía como gruesos errores del Gobierno de Onganía, y predijo, con suma antelación su derrumbe y caída.
Desde aquél combativo “Periscopio”, desenmascaró al Gobierno Mundial, a quién consideró precursor del anticristo. Denunció al liberalismo y fariseísmo como la raíz de los males de la Iglesia y de la Patria.
Además reveló la indebida ingerencia en nuestra política del sionismo, la masonería, el Fondo Monetario Internacional, la UNESCO, etc.
A modo de ejemplo, el 26 de Enero de 1967 apunta: “privatizaciones de los Ferrocarriles, el Petróleo, el Gas, los Teléfonos… amenaza del gobierno y por que no también, puestos a eso, los Correos, la Aduana, la Policía, los Tribunales. Fácil manera de sacudirse las pulgas, pero ellas no mueren con eso, al contrario, vuelven con más angurria… los liberales se meten a hacer todo lo que no deben porque saben que están haciendo mal – o nada – lo que deben”.
En 1975 es nombrado “Doctor Honoris Causa” de la Universidad Nacional de Buenos Aires. Ese mismo año, el gobierno de la Señora María Estela Martínez de Perón; le otorgó el premio “Consagración Nacional”.
El padre Furlong lo instó a reingresar a la Compañía, ofreciendo hacer todos los trámites del caso. El P.C. le agradeció su amable gestión y sus buenas intenciones; pero le contestó que ya era demasiado tarde y que entendía que su vuelta no sería beneficiosa para ninguna de las partes.
Por esas épocas, celebraba Misa los sábados por la tarde –con predicación- en la Capilla del Sanatorio de la “Asociación Española de Socorros Mutuos”. Posteriormente, solía tomar un chocolate en el local de “Patria Grande”, en Entre Ríos 181.
En 1974, siguiendo una idea pergeñada y activada por el Lic. Fernando Cintas, se fundó el “Círculo de Amigos del Padre Castellani”, cuyo primer presidente fue Santiago “Jack” Diaz Vieyra y posteriormente Don Federico Ibarguren. Durante varios años se reunieron semanalmente en el viejo local de “Patria Grande”.
En sus últimos años, acotaba que la mayor parte del tiempo: “Lo tenía ocupado en prepararse para una buena muerte”.
Siendo esto cierto, de todas formas siguió –a requerimiento e insistencia de sus amigos- escribiendo en distintos medios y dando conferencias, seminarios y charlas.
En mi última visita al Padre en su casa, lo encontré sentado en su sillón verificando unas citas de la “Metafísica” de Aristóteles... moriría poco tiempo después.
Vintilia Horia dirá: “Parecía salido de la Edad Media, hasta el punto tenía el aire de un hombre sin desfallecimiento y seguro de sí mismo, contemporáneo y amigo de Dante, enemigo de los Cardenales politicastros y pseudointelectuales, claro y justiciero como una espada del espíritu, antídoto del compromiso y de la mundanidad”.
El Cardenal Quarraccino, en un homenaje póstumo profirió, entre otros elogios: “Castellani es uno de los dos talentos que regaló Dios al país en este siglo. El otro se llamó Leopoldo Lugones”. Con el “ha muerto uno de los mayores escritores argentinos, sino a caso el mayor de todos sin que buena parte del país se enterara”
El Padre Buela, escribirá: “Fue un sacerdote modélico y ejemplar…un superdotado, que siendo él mismo, supo ser profeta, evangelista, doctor, padre y eremita, visionario, patriota, taumaturgo, centinela y soldado, pionero, fundador, baquiano y chasque y, por sobre todo, sacerdote católico, sin crisis de identidad, conocedor como pocos de los hombres y de la cultura de su tiempo. Le fueron sumamente familiares todos los contextos socioculturales, sabiendo defender al hombre y promover su cultura. Asimismo, hizo de su Fe, cultura, porque acogió y concibió plenamente la Fe Católica y la vivió con fidelidad”.[7]

SU OBRA

Con su peculiarísimo estilo, propio y único, con su pluma ágil, amena, valiente, constructiva, insobornable, con fina ironía, un sentido del humor llamativo y una constante y permanente búsqueda de la Verdad y de los valores perennes, el P.C. incursionó en forma notable en todos los estilos literarios: Prosa, Poesía, Novela, Ensayo, Ficción; Monografía, tratado, Fábulas, Cuentos. Abarcó existencialmente y en profundidad diversísimos tópicos: Filosofía, Teología, Psicología, Historia, Política, Periodismo, Sociología; de lo que dan cuenta sus libros que superan los 50 títulos, además de sus traducciones y obras en colaboración.
También escribía todos los días un diario personal. Como decía el Padre Hernán Benitez “Castellani es género único”. El Padre Furlong dirá de “Los Evangelios de Nuestrio Señor Jesucristo”, que era “Un libro sin par en la lengua castellana”. Hugo Wast señaló en el prólogo de “Camperas”, que sus fábulas no se parecían a las de nadie, y “Que acababa de crear un estilo en la prosa argentina”.




EL PERSONAJE

Alto, esmirriado, fibroso. En sus épocas mozas el pelo cortado al rape, unas cejas inconfundibles, tupidas, hirsutas, remarcaban su personalidad. Sus manos eran finas con dedos alargados; tenía un ojo de vidrio (el izquierdo), confieso que nunca me percaté de ello, hasta que alguien me lo contó y aún así no hubiera podido determinar cual era. Un infaltable cinturón militar ceñía su sotana. Solía usar una boina negra. A ello se agregaba su pipa.
Su letra era de una llamativa candidez y asombrosamente clara. No recurría a la máquina de escribir. Redactaba sus escritos de puño y letra.
Sabía oír, no se apresuraba en dar respuestas. Era tímido, si había 4 o 5 personas no solía intervenir en la conversación, salvo que alguien lo interrogase. Ello hizo que algunos pensaran que tenía un carácter hosco.
Recuerdo que un día le hice una intrincada pregunta sobre una cuestión teológico – política; quedó meditando y respondió a medias. Los que estaban presentes, lo interrumpieron, y se largaron a opinar; finalmente, olvidándonos del padre, “nos trenzamos” en una interminable discusión. El P.C. guardaba silencio… Me acordé del proverbio “donde muchos gritan el sabio calla”. Mi asombro fue mayúsculo cuando aproximadamente dos o tres meses después, el P.C. daba su respuesta en un estupendo artículo.
Como semblanza al personaje citaré una de sus fábulas denominada “HUIDA”:
“Una vez atraparon a un monje que venía huyendo a toda furia mirando hacia atrás.
-Párese, Párese! , Don! ¿Adonde va?
El anacoreta estaba que no los sujetaban ni a pial doble.
- ¿Que le pasa? ¿Quién lo corre?
- Lo persigue alguna fiera?
- Peor, dijo el ermitaño?
- Lo persigue la viuda?
- Peor-
- Lo persigue la muerte?
El anacoreta dio un grito:
Algo peor que la demencia!!! Y siguió huyendo.
Venía atrás, al galope, un necio con poder.







SU ORIENTACIÓN TEOLOGICO FILOSOFICA


Siempre se consideró un Tomista de estricta observancia y los que lo conocíamos damos fe de ello. Durante más de dos años su libro de cabecera fue la Suma Teológica e incluso llegó a traducir y comentar 5 tomos de la misma.
Contaba el padre Benitez que tenía el cuarto vecino a Castellani, que apremiado por sus quehaceres diarios, y encontrándose en la tarea “engorrosa” de traducir y anotar la suma teológica, ante el cansancio de sus ojos comentó “Dios Mío, si pierdo la vista traduciendo a Santo Tomás no estará del todo mal perdida”.
A propósito del comentario al Aquinense, dirá Luis Farré en su libro “Cincuenta años de Filosofía en la Argentina”: “Las notas agregadas a la suma… denotan a las claras al pensador y al psicólogo habituado a la lectura y la meditación de filósofos no escolásticos, sin que falten, como habían de faltar!, algunos sabrosos chistes… A la verdad que son chistes, por lo menos la mayoría de ellos, que valen por un comentario”.
P.C. no fue un mero divulgador. Nos traía al Aquinenese, -como corresponde-, a nuestro siglo XX y por supuesto que lo enriquecía con todos lo aportes producidos desde el medioevo, hasta el presente.
Por ello, nunca fue un repetidor de Santo Tomás, sino un recreador. También reconocía su influencia Agustiniana. En cambio, no seguía a
Suárez (lo que le costó serios dolores de cabeza con la Orden).
En cuanto a su doctrina, puntualiza el cardenal Quarraccino: “A mí no me cabe la menor duda, que siempre fue ortodoxo, cien por cien”.
Con acierto, decía el P. Miguel Ángel Fuentes: “Su particular erudición teológica proviene de su exquisito respeto por la tradición; se preocupó por conocerla, profundizarla, re-expresarla en su bello, vigoroso y singular lenguaje, armonizarla, y cribarla, sosteniendo con firmeza las afirmaciones sustanciales, advirtiendo las sugerencias como sugerencias, corrigiendo a unos doctores con otros… hizo teología, aunque no escribió tratados de teología… sin embargo, la mayor parte de su producción es teológica porque repensó teológicamente la realidad, la cultura, la historia, la sociedad, la psicología humana, las miserias y las tragedias del hombre”.
“Muchas de sus novelas hacen ‘teología de la historia’, como por ejemplo ‘Los papeles de Benjamín Benavides’, ‘Juan XXIII (XXIV)’, ‘Su Majestad Dulcinea’... Fue la suya una exégesis erudita, pero expuesta siempre con su estilo especial: accesible a los no iniciados, pletórica de un gran sentido común y de buen humor, con constantes aplicaciones a nuestro tiempo, nuestra historia, nuestra singular problemática”.


HONRADEZ INTELECTUAL

Se destacaba por su honradez intelectual, sin eludir citar a los autores de que se valía (cuando se le preguntaba por la recopilación que hiciera con Fermín Chávez, respondía “en realidad esa obra se debe prácticamente a Fermín”.
A propósito de ella dirá Don Fermín mientras trabajaban juntos en un pequeño libro (Las cien mejores poesías líricas argentinas…) “Se me reveló un Castellani abierto, sin sectarismos, de una comprensión humanística sin límites”.
Siempre valoró las obras que consideraba talentosas: aún cuando discrepara con ellas; o con sus autores.
No olvidaba agradecer a quienes eran sus maestros.

SU VOCACIÓN MARIANA

Afirmaba que el mejor antídoto contra la herejía era la Santísima Virgen María y que todos los dogmas cristianos convergen y se centran en ella:
“La Inmaculada Concepción supone el pecado original, la base de toda dogmática católica”.
“La encarnación de Cristo en y por María, expresa la Redención el otro dogma central correlativo del pecado”.
Finalmente, la fiesta de la Asunción de María a los cielos simboliza la resurrección de la carne”.
Si nuestro país, medio descristianizado y presa de politiqueros y de herejes y pillastros, ha de ser salvado, lo será por la permanente devoción a María Santísima, y la intervención benévola de la Patrona de Bs. As. Y del país todo, venerada en Luján y en diez santuarios del interior”.
“Cualquier acción política sana entre nosotros, deberá colocar a su cabeza a la Madre de Dios, vencedora de todas las herejías y exorcista de los demonios todos”.
Quienes hayan frecuentado al P.C., lo habrán visto muchas veces caminando por el Parque Lezama o en el propio palier de su departamento, desgranando las cuentas de su Rosario.

LA AMISTAD

El P.C. supo valorar la amistad y, lo que es más importante, la practicaba. A título ejemplificativo, cuando su amigo Von Grolman, cayó gravemente enfermo, el Padre solía visitarlo frecuentemente, quedándose con él largos ratos junto a su lecho.
Por responder a esa fidelidad, escribió un libro sobre su amigo Horacio Caillet Bois; cuestión esta, que sabía no era en absoluto redituable, sino al contrario. De modo que sólo lo movió su gesto de amistad.
Este sentido de la amistad, llegó a que se considerara como amigo de Kirkegord y del célebre poeta catalán Jacinto Verdaguer, escribiendo dos estupendos libros sobre ellos donde los reivindica.
No puedo soslayar su fábula titulada “La Amistad”.
“Yo tenía tres amigos. Uno me regalaba plata. Era un buen amigo. El otro una vez me puso la mano sobre la mano y me dijo: Si te matan, yo me haré matar con vos. –Por vos o con vos?, le dije. –Con vos. Y no mentía. El tercer amigo cuando iba a verlo se ponía alegre. Yo también me ponía alegre. Y estábamos alegres todo el tiempo. Era mi mejor amigo”.
Continuamente nos proponía que formáramos un grupo de “amicales”; pues sostenía que ello debía ser el primer paso, para una verdadera empresa política nacional.
Comentaba que su postulación como candidato de la Alianza Libertadora Nacionalista, le costó enormes disgustos y que la aceptó “por amistad… como casi todas las cosas que he hecho en mi vida. Fueron hechas por amistad”.
Resulta conmovedor leer las cartas que recibía el P.C.: gran parte de ellas dejan traslucir esta invalorable cualidad del Padre Castellani.
Solo comentaré la que le enviara el escritor César Tiempo (Israel Zeitlin) el 14 de Julio de 1974, respondiendo a una del Padre señalandole que “…Apareció como un diamante entre harapos su carta fechada el 7, una de las pocas alegrías que me trae el ´74…compruebo felíz y conmovido que mientras yo pensaba en Usted, Usted pensaba en mí. Bien sabe Usted mi sentimientos de devoción, amistad y admiración, pues, desde que empecé a leerlo, empecé a quererlo, respetarlo, admirarlo y difundirlo. Con la fiesta de su carta el domingo es mas domingo. Cuando disponga de algún rato de buen humor, véngase por el Cervantes, que me dará un gustazo verlo y oirlo. Un abrazo con el viejo afecto que no envejece y la mejor calidad de nostalgia”[8].

LA CARIDAD

Permanentemente a través de sus escritos, el P.C. recalcaba lo esencial de esta virtud y como la amistad, supo practicarla. Para él la enseñanza era un acto de amor, pues estaba obligado a enseñar al que no sabe.
Un adolescente, se encontraba padeciendo una grave crisis psíquica, alguien sugirió que lo viera el P.C. quién se hallaba en el comienzo de sus vacaciones.
Dejó de inmediato las mismas, trasladándose para ocuparse de este joven, al que no sólo confortó, sino que además logró una notable mejoría.
También es digno de recordarse, aquél gesto que tuvo con Haroldo Conti.
Había sido invitado por el entonces presidente Videla. La mujer de Conti lo fue a ver para que intercediera ante la desaparición de su marido.
El P.C. terminado el almuerzo, delante del resto de los comensales (Sábato, Borges, Leloir y Fangio) le pidió a Videla que hiciera lo posible para ocuparse de Haroldo Conti; este atinó a decir que tal cuestión no era de su incumbencia. A lo que Castellani respondió: “Pero sí será de incumbencia de algún Jefe de Policía que responde a sus órdenes”. Y le entregó una carta redactada de puño y letra del propio Castellani.
Conviene recordar que se decía que Haroldo Conti había colaborado activamente con el ERP y que esto ocurrió en el año 1976.
Mientras que otros que ahora se desgañitan por los Derechos Humanos, en aquel entonces no solo aceptaron la invitación sino que guardaron absoluto silencio.
Había acuñado un lema en el cual rodeando a un caballero arrodillado con una espada entre sus manos podía leerse “que a todos quieran ayudar” con su firma: “Leonardo Castellani”.
Nos comentaba el padre Hernán Benítez, que C. les solía narrar a los aspirantes a ingresar en el noviciado del seminario, relatos de cuentos policiales o novelas históricas.
Sobre todo guardaba en su memoria aquella que les trasmitiera un día de invierno del año 1921 en las sierras cordobesas: y que fue “Ben-Hur”.
El P.C. rememoraba los episodios turbulentos de los combates e incluso añadía infinitas peripecias, fraguadas allí mismo, a raíz de las preguntas de los aspirantes. Relató largamente, la carrera de Ben-Hur, de tal modo que años después, cuando el padre Benítez vio la película se llevó “una soberana desilusión. No era ni con mucho, el Ben – Hur, aquel inolvidable, que les contara actoralmente el P.C.”.
Agregaba el padre Benítez, que en esas añoradas épocas “pude oír de boca de su creador y todavía en germen alguno de los relatos que, andando el tiempo, publicó Jerónimo del Rey (seudónimo del P.) en “Historias del Norte bravo”, “Las muertes del Padre Metri” y en “Martita Ofelia y otros cuentos de fantasmas”.
Esta faceta muy poco conocida, es una muestra más de la benevolencia del P., que a pesar de sus saberes y sus tareas ímprobas, se dedicaba a esa labor tan meritoria y necesaria de abocarse a los mas jóvenes en sus campamentos, practicando una verdadera docencia que no se borraría de la memoria de los jóvenes novicios.
Otro de los tantos ejemplos, se puede constatar en el poema escrito el 13 de agosto de 1949 a la niña Monserrat Talaverón Muñoyerro, a su pedido, para inaugurar su álbum de autógrafos, pues como no tenía padre, ni madre, le pidió a Castellani que se lo iniciara.
Allí, Don Leonardo escribió primero en nombre del padre de la niña, y después, en el suyo propio un enternecedor poema “Tita”. Años después se publicará en: “El libro de las oraciones”.
No tengo dudas que la joven Tita, habrá conservado como una reliquia las palabras de Castellani, en su corazón como consuelo perenne, para toda su vida.
Acota el Cardenal Quarraccino: “La cólera que a veces manifestaba Castellani en sus juicios, a veces muy duros, en definitiva era la expresión violenta (algunos dirán profética) de su caridad”.


LA VERDAD

Su pasión por la verdad fue constante y permanente; lo que por supuesto le acarreó la conspiración del silencio, el desprecio y la incomprensión, no solo de sus enemigos, sino también, muchas veces, de quienes se decían sus amigos.
Solía transmitir que: "el hombre necesita la verdad más que el pan".
Creía profundamente que “la Nación que peca contra la Verdad, que pierde la reverencia a la Verdad y el horror a la mentira, está perdida, dejada de la mano de Dios” quién se va de la verdad se queda fuera en las tinieblas, como dijo Cristo.
Sostenía que “la mentira llevaba a la cobardía” y que “ambas unidas dan nacimiento a la adulación, a la lisonja, que es uno de los pecados más dañinos y repugnantes que existen… No hay que decir mentiras”, porque la palabra debe identificarse con la verdad, debiendo tener en cuenta que la palabra por excelencia es el Logos, es decir, El Verbo Encarnado.
Así pregonaba: "Preguntará alguno porqué leo libros políticos escribo un diario político, sin por ventura eso es necesario para bautizar o confesar. A mi en Roma me han dado un título de maestro. Yo no soy divulgador de fórmulas remanidas, yo soy un doctor en Teología, o sea un hombre que debe ver la Teología en la realidad y no en los libros -si quiere salvar su alma- y hay algo peor que la causa de la obsesiva imagen de un Hombre maniatado y vestido de blanco, de pie frente a un procurador de Judea me enternece todo hombre que por decir la verdad MARCHE PRESO".
En la moraleja de su fábula "APRIETA" dice que: "Oh! Iguana!, hay momentos en la vida en que Dios quiere que uno agarre con los dientes y apriete hasta romperse la mandíbula, pena de la vida. Dios mío, yo te ruego que si es posible no me pongas en esos trances y me des enemigos pequeños. Pero si no es posible, yo te ruego que me des gracia para apretar y no soltar, para apretar hasta la muerte".
Liliana B. Piniciroli de Caratti dijo que: "LA POESÍA para Castellani se hallaba inseparablemente ligada a una misión específica: ser portavoz de la verdad".
Personalmente, agregaría que toda la vida y la obra del P. Castellani fue ser portavoz de LA VERDAD.

LA PARUSÍA

El tema apocalíptico fue una constante en el P.C.
Desde su infancia se encontró inmerso en el mismo. Relata: "A los nueve años empecé a leer todo lo que había sobre el Apocalipsis porque me cayó en las manos un libro sobre el tema ilustrado por Gustavo Doré. El mismo tenía figuras e ilustraciones y yo, por ver las mismas, acabé por leer el libro que me pareció como cuentos de hadas".
De allí en más, irá interiorizándose sobre toda esa temática.
Estudiará, leerá, meditará y rezará previo a comenzar a escribir.
Opinaba que en el Apocalipsis estaba descripta toda la historia de la Iglesia, "desde su fundación hasta sus últimos años".
Entendía que nos encontrábamos entre la "última o penúltima etapa". Sorprendentemente se adelantó a los tiempos actuales. Entre otros aciertos, consignaba que "El mundo va a la unificación de las naciones en una sola Nación... donde se abolirán las fronteras y se dependerá de un gobierno único". Apoyándose en los Santos Padres, recalcaba que ésta era "la idea del anticristo... ya que no hay unificación posible de todo el mundo, si no es por obra de Jesucristo".
Interpretaba literalmente el capítulo XX del Apocalipsis.
Sostenía que la gran herejía de nuestro tiempo consistía en la negación del dogma de la Segunda Venida de Cristo y con ello se negaba su Reyecía, su Mesianidad y su Divinidad.
Entre sus obras, se refieren al tema escatológico: "Cristo ¿Vuelve o no vuelve?, "Los papeles de Benjamín Benavídes", "Su Majestad Dulcinea" y "El Apocalipsis de San Juan", además de numeroso artículos.
Sin embargo no era una "tremendista", ni un atormentado, por el contrario, mantenía una sana esperanza, en definitiva era un realista.
Un ermitaño urbano, que conocía el horario de los trenes, los precios de la verdura en el Abasto y las penurias diarias del hombre común.

EL NACIONALISMO

El P.C. reconoció al Nacionalismo los siguientes aciertos, que cito textualmente:
1) La reivindicación y apreciación de Don Juan Manuel de Rosas
2) El descubrimiento de la Oligarquía argentina, principiada por los hermanos Irazusta, es decir de la continuidad histórica de una cadena de errores, políticos -económicos, de raíz a la vez ideológico y social, encarnados en una postura de extranjerismo servil, que es lo que llama "La Prensa": la tradición liberal argentina.
El tercer descubrimiento fue hecho por Damón Doll: La discriminación apasionada y fulgurante de los instrumentos de la entrega nacional al extranjero: Prensa Colonial y Juristas amañados.
El cuarto descubrimiento de importancia vital, se debe a Bruno Jacovella y puede llamarse: la vía del Remedio, la iluminación revolucionaria de las masas, la necesaria agitación política dirigida a las clases proletarias.
El quinto descubrimiento es la fealdad del liberalismo, que los complementa y resume a todos.
El sexto descubrimiento por Scalabrini Ortiz, a saber la del mecanismo económico perfectamente tramposo y esquilmatorio, en el cual está sólidamente injerta y sustentada, esta herejía internacional".
Nos recomendaba a los nacionalistas insistentemente, practicar el 5º voto que proponía Maeztu: "No combatir a los afines". Y nos solía repetir que debíamos formar una "Hermandad".
Invariablemente, colaboró prácticamente en todas las publicaciones nacionalistas con su esclarecedora y orientadora pluma.
Conviene aclarar que su visión del Nacionalismo, no era "reduccionista", ni mezquina. Siempre consideró que el Nacionalismo, debía ser católico, dispuesto a insertarse en una política que respondiera al ideal de la Hispanidad y de la Cristiandad, encuadrado en una comunión de ideales con aquellos que en otras patrias defendieran los mismos principios.
Esta aclaración resulta necesaria. En alguna oportunidad lo conversé con el Padre Castellani y, a veces, su críticas a otro tipo de Nacionalismos, hizo que algunos no vieran su postura con nitidez.

LA HISPANIDAD – LA TRADICION

El P.C. bregó, en forma constante, por el Catolicismo Hispánico.
Hace ya más de 55 años afirmaba: "La Argentina es actualmente, por imposición del destino histórico, depositaria en la América del Sur de la idea misionera de España... Para nosotros los sudamericanos, este ideal se formula positivamente en un dilema: Hispanidad o Panamericanismo; Etnarquía Hispánica o Superestado yanqui... Una alianza hispanoamericana, cuya base y cimientos sea España resulta pues, hoy, aspiración necesaria".
Mas tarde dirá: "para nosotros España representa hoy día quizá la última esperanza de la civilización. Si ella sucumbe (es decir, se corrompe), no vemos nada mas por ningún lado -hablando en lo natural- el peñón de Dios".
En cuanto a la Tradición, como no podía ser de otro modo, el P.C. era un defensor acérrimo de ella y, en distintas oportunidades, explicó a través de su obra el profundo significado del término Tradición.
En este aspecto destacaba que, en definitiva, el enfrentamiento se daba entre los tradicionalistas y los anti-tradicionalistas. Así por ejemplo, la Iglesia Católica es tradicionalista por excelencia, limitándose a defender y transmitir lo que ha recibido y lo que tiene. De allí que, sostenía que el modernismo, progresismo y permisismo eran, en realidad, una traición de los católicos y el peor enemigo de la Cristiandad. El los denominaba como católicos “mistongos”.
Las sucesivas rupturas de la Tradición, ya sea religiosa con Lutero, filosófica con Descartes, política con Rousseau y consiguientemente con la tradición social e incluso artística, conllevaban a la destrucción de la Cristiandad.


SUS ENEMIGOS: EL FARISEISMO - EL LIBERALISMO


Fariseo significa "separado". Nació como una búsqueda de una espiritualidad mas elevada, a través de una fiel observancia de la ley y las costumbres.
Sostiene Castellani que en principio, fue bueno, pero con el tiempo se corrompió y en la época de nuestro Señor Jesucristo, habían adulterado gravemente la religión.
Por ello, Jesús los trató de "hipócritas", "necios y ciegos", "raza de víboras", "sepulcros blanqueados", "vistosos por fuera podridos por dentro". Uno de os aciertos mas notables del P.C. fue el de señalar como el mas grave enemigo el Fariseismo. Partiendo de la base que el "Fariseismo fue la Sinagoga que dio muerte a Cristo"; desenmascaró innumerables veces a este mortal enemigo y caló muy hondo en toda esta problemática, señalando a su vez el antídoto.
Solía decir y escribir que el fariseismo había resurgido en estos tiempos como en los primeros y veía en ellos un signo parusíaco. Aclaraba que si bien el fariseísmo estaba dentro de la Iglesia, no era la Iglesia, por ello sostenía: "Cuando condenaban a San Basilio, la Iglesia era San Basilio, cuando condenaban a Juana de Arco, la Iglesia era Juana de Arco y lo mismo en otros diez casos, San Juan de la Cruz, el obispo Carranza, el beato Oriol, el padre Coloma, Jacinto Verdaguer".
Supo desmenuzar esta sutil herejía que él consideraba la última, que de no mejorar, daría lugar al nacimiento del anticristo.
Por ello se definía como un "padre espiritual", "un capellán de una porción del rebaño de Cristo que resistía a la misma". "Yo defiendo directamente la Fe católica".
"Porque este democratismo que se nos impone a la vez con la mentira y la violencia es una cosa religiosa, es el cristianismo de Cristo transformado en el cristianismo de Panchampla, adulterado, tergiversado, vaciado de todo su contenido; y rellenado por Juliano Felsenbrgh de contenido satánico"... "La adoración de Dios está siendo sustituida imperceptiblemente por la adoración del Hombre; y eso sin suprimir a Cristo, sino reduciándolo subdolamente a hombre" (hay que tener en ceta que esto lo escribió en 1950).
Opinó que el actual "ecumenismo carecía de Fe y de Caridad, y era una mazmorra o sea una especie de arreo general de ovejas, cabras, vacas, avestruces y chanchos como los que se hacen en la Iglesia de Fátima (Martínez)".
Algunos han malinterpretado determinadas actitudes y a veces algún párrafo suscito del P.C. enrostrándole cierta heterodoxia.
Ello no es así, por el contrario siempre mantuvo una fidelidad permanente al dogma y la doctrina. Prueba de ello es la magnífica contestación al Líder Comunista Barletta, quién lo invita a abandonar la Iglesia y a utilizar sus talentos en hacer el bien a los demás fuera de ella pues adentro no lo dejaban.
También con su acerada pluma fustigó duramente al liberalismo consignando los crímenes del mismo en la Argentina:
"El liberalismo exterminó al indio. El liberalismo arruinó la educación argentina. Relajó la familia. Esterilizó la inteligencia argentina. El liberalismo nos infundió un animo abatido -o como dicen ahora a lo bárbaro, un complejo de inferior. El liberalismo empequeñeció a la Iglesia argentina. El liberalismo creó gratis el problema judío. El liberalismo rompió la concordia y creó la división espiritual de los argentinos, que ahora se encamina a una crisis dolorosa".
El liberalismo del siglo pasado enarboló la bandera de la libertad y arruinó las libertades, que son las únicas verdaderas libertades que existen... La falsa libertad fomentada por el liberalismo, es peor que la ignorancia, es peor que la mentira, es confusión... Si a la palabra libertad no se le añade para que, es una palabra sin sentido... Libertad es un poder moverse, y en el poder moverse lo que importe es hacia adonde... La libertad nacionalista se dá con una fórmula acuñada en América Latina: libertad para todo y para todos menos para el mal y los malhechores".
También decía que el liberalismo destrozaba "las sociedades naturales en favor de las agrupaciones financieras, arruinando políticamente a nuestra Nación..."
En definitiva el P.C. coincidía con el Padre Sarda y Saldany en que: "El liberalismo es pecado".

LA PATRIA

El amor de Castellani a la Patria se traduce a través de su vida y escritos.
Bastaría con verificar en su mandato: "La inteligencia argentina tiene hoy una tarea y un deber sacros, pensar la Patria".
Como bien decía el Padre Saénz: "Vivió en su cuerpo el drama de la Argentina, denunció su cretinización, aplebeyamiento en marcha hacia un encanallamiento colectivo, exaltó el valor del patriotismo, integrándolo según la gran tradición en el cuarto mandamiento y terminalmente en el primero. Porque el que ama a la Patria en Dios, en última instancia ama a Dios en la Patria".
Consideraba a Dulcinea como símbolo de la Patria y de su hermosura. Nos decía que la belleza es la figura de Dios, y por tanto Dulcinea no era un sueño vano, sino algo real, más real que todas las realidades materiales.
Justamente en su "Majestad Dulcinea", el "cura loco" (es decir Castellani), asume en la clandestinidad, la capellanía de los que luchan por Dios y por la Patria, de los condenados a muerte por Juliano Felsenburgh.
En las palabras que pronunciaría por el P.C. en la cena que se le ofreció como homenaje el 5 de diciembre de 1969, con motivo de cumplir los 70 años de vida y sus 50 de escritor, manifestó que: "La Patria no es la ideología liberal, la plutocracia mercantil ni el imperialismo extranjero; estas cosas no se pueden consagrar al Corazón Inmaculado de María… La Patria no es esta inmensa laguna en la que andamos braceando con desesperación, nadando contra corriente y empantanándonos sin poder ir, ni atrás, ni adelante, esta casona derruida donde respiramos aire gastado, comemos pan duro, estamos inundados de mentiras y pamplinas, leemos o vemos cada día cosas que nos dan en el rostros, estamos vejados por el cretinismo ambiente y creciente, soportando vergüenzas nacionales".
Definía: "La Patria son Uds.", y concluía que, "La lucha es entre los masones, los cuales están triunfantes por medio principalmente de los católicos, llamados mistongos y la sencilla e ingenua fe de los que en otros tiempos enarbolaron un estandarte que decía: ‘Religión o Muerte’, y ahora no se atreven a hacer lo mismo y enarbolan un estandarte que dice ‘Una esclavitud confortable, que sea confortable y además lleve el nombre de Libertad’”.
Apuntaba que la cuestión política y religiosa eran ambas importantes: pero el cambio político es el mas urgente y ninguno de los dos puede darse solo. Instándonos a instalarnos en el terreno de la verdad ya que "Nuestro Dios, es el Dios de las cosas como son, nuestro Dios es el Dios que Es".
En esta comida - en la que tal vez estuvieron presentes algunos de ustedes - el Padre Castellani comentó que éste era su testamento. En nosotros está cumplirlo.

UN PSICOLOGO DESDE LA TRASCENDENCIA

Ya me he referido al título de doctor en psicología obtenido por el Padre Castellani en la Sorbona, a sus maestros y a su actuación durante dos años por los distintos institutos europeos dedicados a esta especialidad.
En nuestro país enseñó durante muchos años psicología en el seminario de Villa Devoto y en Instituto del Profesorado.
Específicamente escribió sobre esta temática además de “Freud en cifra”; “Psicología Humana” y Una reedición sumamente ampliada de Freud.
En el año 1954 participó en el primer Congreso Argentino de Psicología, organizado por la Universidad Nacional de Tucumán, actuando como Vicepresidente y Relator de la Comisión Científica "Problemas Históricos y Epistemológicos de la Psicología".
Se puede decir que gran parte de la portentosa obra del Padre Castellani, de alguna u otra forma es existencial, de modo que la psicología está permanentemente presente en ella. Tengamos en cuenta, que señalaba que sus escritos y conferencias las hacía con sus nervios, es decir, “con el alma” y no con la memoria; y que la primera medicina para curar el mal, es saber la enfermedad.
El psicólogo Alberto J. Fariña Videla sostuvo que el P.C. "Era psicólogo no solo por sus excepcionales condiciones para la comprensión y descripción del misterio del hombre, dramáticamente vivió desde su experiencia en las cimas del dolor y la angustia como en las cimas de la esperanza y el éxtasis, sino que lo era también por específica capacidad académica. La primera dimensión del Castellani psicólogo implica la totalidad de su obra se halla presente en la poesía mística (que he llegado a usar en mi práctica psicoterapéutica con muchos pacientes), en los trabajos antropológicos (por ejemplo: lo que hay en su libro en Kierkegord "Acerca del singular"), en la expresión literaria (donde las descripciones caracterológicas de algunos personajes son francamente inolvidables y antológicas), en la reflexión teológica (cuando ilumina la dinámica psíquica desde la experiencia del pecado o el fin de los tiempos). Y así podríamos seguir con toda su obra".
Comenta el Dr. Fariña Videla la influencia que tuvo el Padre Castellani en su profesión como psicólogo y señala que la Fundación Arché le dedicó su sala de conferencias y salón Principal al Padre, los que lo recuerdan permanentemente su presencia.

SU OBRA POÉTICA

Cantaba bellamente el insigne poeta Hôldering: "Pero a nosotros, los poetas, nos corresponde estar con la cabeza desnuda bajo las tormentas de Dios, y aferrar con nuestras manos el rayo luminoso y trasmitir al pueblo con nuestro canto el don celeste".
Esto le cuadra al Padre Castellani y tal fue su misión.
Sin duda don Leonardo fue el poeta sustancial, ello se trasluce claramente a través de toda su obra, aunque obviamente, la mayoría de ella no esté escrita en verso.
El Padre Castellani consideraba que el Universo no es un proceso natural, sino que es un poema gigantesco, un poema dramático del cual Dios se ha reservado la iniciación, el nudo y el desenlace que se llama teológicamente Creación, Redención y Parusia.
Como pregonaba Aurora Venturini: "Si leo la poesía de Leonardo Castellani, entro tan hondo, que es mi propia poesía la que leo".
Y Liliana Beatriz Pinciroli de Caratti exponía que: "Castellani canta desangrándose en el canto, se da todo él, se entrega enteramente dejando la llaga al descubierto".
Coincidimos con la citada licenciada que la concepción Castellaniana de la poética se hallaba inseparablemente ligada a ser portadora de la verdad.
A propósito de los poetas decía Castellani: "El poeta y el Santo tienen el poder de imaginar las cosas invisibles...”.

LA NOBLEZA

Instaba a recuperar la nobleza y la definía: "Como un hombre de corazón. Un hombre que tiene alma para sí y para otros; son los nacidos para mandar, son los capaces de castigarse y castigar, son los que en su conducta han puesto estilo; son los que no piden libertad sino jerarquía; son los que se ponen leyes y las cumplen; son los capaces de obedecer, de refrenarse y de ver. Son los que odian la ringue rebañera. Son los que sienten el honor como la vida. Los que por poseerse pueden darse. Son los que saben a cada instante las cosas por las cuales se debe morir. Los capaces de dar cosas que nadie obliga y abstenerse de las cosas que nadie prohíbe".
De allí que rescatará los principios caballerescos; y es así como predicaba que había que rogar para que: "Dios vuelva a unir en un haz esas dos grandes creaciones de la Iglesia, hoy desunidas por el liberalismo: el espíritu de caballería-El espíritu de apostolado".
"Los católicos liberales dicen: transijan, transijan, transijan; al fin y al cabo estos masones que gobiernan nos dejarán predicar y eso es lo principal porque predicando nosotros se convertirán, incluso esos mismos masones... creen que es posible el apostolado sin la caballería, que es como decir La Gracia sin Naturaleza".
"El fundamento de una nobleza es el afincamiento permanente en la tierra... La virtud más sólida hablando de las virtudes naturales es la que está en la sangre. Es la virtud consolidada y consustanciada en el honor...".

CONCLUSIÓN AGRADECIDA

Son muchos los que se convirtieron a través del P.C., y también son muchos a los que ha ayudado enormemente a no flaquear en las tormentas y no desesperar en el infortunio, conforme a su apotegma: "Dios no nos pide que venzamos, sino que no seamos vencidos".
Habrá una infinidad de jóvenes que podrán abrevar y enriquecerse con sus enseñanzas.
El diario de la mañana -además de indigestarnos- es ilegible y anticuado por la tarde.
Nuestro benemérito Castellani será siempre un clásico, cuya belleza y frescura, como el buen vino y los amigos, se acrecientan con el tiempo.
El Padre dio el buen combate y mantuvo la FE; nos dejó un tesoro inapreciable a través de toda su obra. En nosotros está hacerlo fructificar.
Como culminación citaré su magnífico poema "JAUJA", que él mismo consideró como el mejor de los suyos, y pienso que efectivamente es así:

"Yo salí de mis puertos tres esquifes a vela
Y a remo a la procura de la Isla Afortunada
Que son trescientas islas, mas la flor de canela
De todas es la incógnita que denominan Jauja
Hirsuta, impervia al paso de toda carabela
La cedió el Rey de Rodas a su primo el de León
Solo se aborda al precio de naufragio y procela
Y no lo hallaron Vasco de Gama ni Colón.

Rompí todas mi cosas implacable exterminio
Mi jardín con sus ramos de cedrón y de arauja
Mis libros de Estrabonio, de Plutarco y de Plinio
Y dije que iba a América, no dije que iba a Jauja,
Pinté verdes los cascos y los remos de minio
Y las velas como alas de halcón y de ilusión
Quedé sin Rey ni Patria, refugio ni dominio
Mi madre y su pañuelo llorando en el balcón.

Muchas veces la he visto, diferentes facciones,
Diferentes lugares, siempre la misma Jauja
Sus árboles, sus frondas floridas, sus peñones
Sus casas maderamen del mas perito atauja.
Su señuelo hechicero de aromas y canciones
Enfebrecía el celo de mi tripulación.
Más desaparecían sus mágicas visiones
Apenas la ardua proa tocaba el malecón.

La he visto entre las brumas, la he visto en laontananza
A la luz de la luna y al sol del mediodía
Con sus ropas de novia de ensueño y esperanza
Y su cuerpo de engaño decepción y folia.
Esfuerzo de mil años de huracán y bonanza
Empresa irrevocable pues no hay volver atrás
La isla prometida que hechiza y que descansa
cederá a mis conatos cuando no pueda más.

Surqué rabiosas aguas de mares ignorados
Cabalgue sobre olas de violencia inaudita
Sobre mil brazas de agua con cascos escorados
Recorrí la traidora pampa que el sol limita.
Desde el Cabo de Hatteras al golfo de Mogados
Dejando atrás la isla que habitó Robinson
Con buena cara al tiempo malo y trucos osados
Al hambre y los motines de la tripulación.

Me decían los hombres serios de mi aldehuela
"Si eso fuero seguro con su prueba segura
También me arriesgaría, yo me hiciera a la vela-
Pero arriesgarlo todo sin saber es locura..."
Pero arriesgarlos todo justamente es el modo.

Pues Jauja significa la decisión total
Y es el riesgo absoluto, y el arriesgarlos todo,
Es la formula única para hacerla real.

Si estuviera en el mapa y estuviera a la vista
Con correos y viajes de ida y vuelta y recreo
Eso sería negocio, ya no fuera conquista
Y no sería Jauja, sino Montevideo.
Dar dos recibir cuatro, cosa es de petardista,
Jauja no es una playa -Hawaii o Miramar.
No la hizo un matemático sino el Gran Novelista
Ni es hecha sino para marineros de mar.

Las gentes de los puertos donde iba a bastimento
risueñas me miraban pasar como a un tilingo
Yo entendía en sus ojos su irónico comento
Aunque nada dijeran o aunque hablaran en gringo.
Doncellas que querían sacarme a salvamento
Me hacían ojos dulces o charlas de pasión-
La sangre se me alzaba de sed o sentimiento
Mas yo era como un Sísifo volcando su peñón.

Busco la isla de Jauja, se lo que busco y quiero
Que buscaron los grandes y han encontrado pocos
El naufragio es seguro y es la ley del crucero
Pues los que quieren verla sin naufragar, son locos-
Quieren llegar a ella sano y limpio el esquife
Seca la ropa y todos los bagajes en paz
Cuando solo se arriba lanzado al arrecife
El bote y atacando desnudo a nado el caz.

Busco la isla de Jauja de mis puertos orzando
Y echando a un solo dado mi vida y mi fortuna.
La he visto muchas veces de mi puente de mando
Al sol de mediodía o a la luz de la luna.
Mis galeotes de balde me lloran ¿Cuándo, cuando?
Ni les perdono el remo, ni les cedo el timón.
Este es el viaje eterno que es siempre comenzando
Pero el término incierto canta en mi corazón.

ORACIÓN

Gracias te doy Dios mío que me diste un hermano
Que aunque sea invisible me acompaña y espera-
Claro que no lo he visto, pretenderlo era vano
Pues murió varios siglos antes que yo naciera
Más me dejó su libro que, diccionario en mano,
De la lengua danesa voy traduciendo yo
Y se ve por la pinta del fraseo baquiano
Que él llegó, que él llegó.

COLOFÓN

Hay quienes vieron enigmáticas las últimas palabras del P.C. previas a su muerte: "No puedo más, me rindo".
Entendí, que justamente en ese instante conquistó JAUJA: tal como lo dejó plasmado en su poema “Cederá a mis conatos cuando no pueda más”.
Se rindió ante Dios Nuestro Señor como corresponde a un Sacerdote-Caballero. En distintas oportunidades nos comentó que no debíamos claudicar, traicionar, ni entregar la ciudadela, "que sólo cabía rendirse ante Dios".
No cabe duda que el P.C. vivió y murió al servicio de la Patria y la Cruz.
Por ello intuyo y creo: "Y se ve por la pinta del fraseo baquiano QUE EL LLEGÓ, QUE ÉL LLEGÓ..."

Juan Antonio Vergara del Carril



Bibliografía:

Camperas 1931,1991.
La catarsis Católica en los ejercicios de San Ignacio, 1934.
Historias del Norte Bravo, 1936;1977.
Reforma de la Enseñanza, 1939.
Martita Ofelia, 1939.
La reforma de la enseñanza en su faz pedagógica, en la Enseñanza Nacional, de Aguilar C. y otros, 1940
Conversación y crítica filosófica, 1941.
Las muertes del Padre Metri, 1942, 1978
El nuevo gobierno de Sancho, 1942, 1991.
Martita Ofelia y otros cuentos de fantasmas, 1944,1977.
Una santa maestrita, 1944.
Crítica literaria, 1945.
Las canciones de Militis, 1945, 1977.
Kant en la obra de José Marechal, 1946.
Rudimentos de Metafísica, 1950 (mimeógrafo).
Elementos de metafísica, 1951.
Cristo, vuelve o no vuelve?, 1951.
El libro de las oraciones,1951, 1978.
El ruiseños fusilado. El místico, 1952,1975.
La muerte de Martín Fierro, 1953.
Los papeles de Benjamín Benavídez, 1954.
Explicación y prueba en Psicología, Actas del Primer Congreso Argentino de Psicología, Universidad de Tucumán, Vol. I, p. 305/322., 1955.
Su Majestad Dulcinea, 1956.
El Evangelio de Jesucristo, 1957.
El enigma del fantasma en coche, 1958, 1976.
Las parábolas de Cristo, 1994.
El crimen de Ducadelia y otros cuentos del trío, 1959.




[1] Catellani por Castellani, P. 372
[2] Leonardo Castellani “Un País de Jauja” P. 20
[3] Castellani, “Un país de Jauja” p. 10.
[4] R. P. Sanchez Abelenda “El sentido Religioso” en “RIIH Juan Manuel de Rosas” Nº 36, P. 56.
[5] Juan Luis Gallardo
[6] Mons. Quarraccino: “Semblanza del Padre Castellani” en “RIIH Juan Manuel de Rosas” Nº 36.
[7] Buela, “Las ideas de mi tío el cura” p. 10.
[8] Carta de Cesar Tiempo en Castellani por Castellani, Pg. 377.