Mostrando entradas con la etiqueta Actividades. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Actividades. Mostrar todas las entradas

31 de marzo de 2012

PEGATINA DE AFICHES POR 30 AÑOS DE MALVINAS



Adjuntamos algunas imágenes de la pegatina que el día de ayer, Sábado 31 de Marzo, hemos realizado un grupo de compañeros del Centro Cultural “Alejandro Olmos” y de Jóvenes Revisionistas en plaza San Martín y por la zona adyacente al monumento de Julio Argentino Roca, en Capital Federal.



La jornada fue tranquila y concluyó satisfactoriamente, pudiéndose pegar los afiches que días atrás nos habían entregado los integrantes del centro cultural, como también unos autoadhesivos que en la misma oportunidad nos ofrecieron.



Bajo la consigna “HACER NEGOCIOS CON INGLATERRA ES TRAICION A LA PATRIA”, esta salida y acción nocturnas intentaron, con humildad, demostrar que hoy por hoy el boicot económico-financiero es el único que puede doblegar a nuestro enemigo histórico como primer paso para una posterior devolución de las islas Malvinas. Despertar conciencia, de eso se tratan estos afiches y autoadhesivos. Y también, es el grano de arena que aportamos desde el rudimento de nuestros medios y el amor infinito que sentimos por nuestra patria, a 30 años del comienzo de las acciones en el Atlántico Sur.



Jóvenes Revisionistas no es solamente un grupo dedicado a la labor intelectual e investigativa; es un grupo de muchachos que llevan a cabo acciones patrióticas saliendo a la calle, rozándose con la realidad nacional y efectuando tareas en común con otras entidades que persiguen los mismos objetivos que nosotros.




Comisión Directiva
JOVENES REVISIONISTAS

16 de marzo de 2012

ACTO POR EL 135° ANIVERSARIO DEL FALLECIMIENTO DE JUAN MANUEL DE ROSAS, EN LA RECOLETA

El miércoles 14 de marzo de 2012, las autoridades del Instituto Nacional de Investigaciones Históricas “Juan Manuel de Rosas”, organizaron un acto en el cementerio de La Recoleta para conmemorar un nuevo aniversario del paso a la inmortalidad del brigadier general Juan Manuel de Rosas.


Un nutrido número de personas se hizo presente en el sitio donde se ubica la bóveda de la familia Ortiz de Rozas, entre ellas varios representantes de instituciones militares y culturales. Hubo oficiales del Ejército Argentino, de la Armada, de la Fuerza Aérea, de Prefectura, de la Policía Federal Argentina y tres efectivos, con uniforme histórico, del Regimiento de Granaderos a Caballo “Gral. San Martín”, uno de los cuales ofició de trompa.


A su vez, hubo miembros del Instituto Rosas de Gral. San Martín, del Instituto Rosas de Lanús y funcionarios de la Secretaría de Cultura de la Nación. Por parte del Instituto Rosas de Buenos Aires, organizador del acto, se hallaban su presidente, Dr. Alberto González Arzac, su vicepresidente 1°, Dr. Alberto Gelly Cantilo, el secretario general Oscar Denovi, el Dr. Diego Gutiérrez Walker, el Dr. Sandro Olaza Pallero, el Miembro Acádemico y ex presidente de la entidad, Prof. Jorge Sulé, y miembros de la Comisión Directiva de Jóvenes Revisionistas, su brazo juvenil. El evento se concretó acorde a lo que había estimado el personal de Protocolo y Ceremonial del Instituto Rosas, que también se hallaba en el lugar.


Como presentador ofició Gutiérrez Walker, quien llamó a todos los concurrentes a entonar las estrofas del Himno Nacional. Tras el posterior depósito de una ofrenda floral en la entrada de la sepultura de Rosas y del sermón ofrecido por un cura párroco de la Iglesia del Pilar, Gutiérrez Walker presentó al orador, profesor Jorge Sulé, para que dirija unas palabras a la concurrencia sobre por qué, cada 14 de marzo, es deber de todo buen argentino honrar la memoria del Restaurador de las Leyes.

El discurso tuvo como ejes la obra de gobierno de Rosas -como hacedor de pueblos, como pacificador de la patria y como gobernador honesto y defensor de la soberanía- y la posteridad de Caseros, que lo encontró exiliado y a su gobierno censurado y vituperado. Sobre el final, alegó que si bien la figura de Rosas se acrecienta cada vez más en el relato historiográfico, todavía persisten los mismos apellidos y las mismas censuras que no permitieron, a muchas generaciones de argentinos, el llegar a comprender cabalmente quién había sido don Juan Manuel. Y que, en ese sentido, el revisionismo histórico tiene que continuar su digna batalla cultural.

Un solemne toque de silencio, hecho por el trompa de Granaderos, fue la antesala perfecta para la finalización de este acto emotivo. Un acto justiciero que nunca debe pasarse por alto en las efemérides patricias.


Comisión Directiva

JOVENES REVISIONISTAS

5 de febrero de 2012

JOVENES REVISIONISTAS DESAGRAVIO A ROSAS EN EL "HUECO DE LOS SAUCES" (3 DE FEBRERO DE 2012)

Imagen del momento en que Gabriel Turone, presidente de Jóvenes Revisionistas, se dirigía al público presente en ocasión de reivindicarse a Juan Manuel de Rosas en el mismo sitio donde, luego de las acciones de Caseros, redactó su renuncia tras ser derrotado por brasileños, uruguayos, entrerrianos, correntinos y mercenarios alemanes.

Cumpliendo con la primera actividad de este año 2012, Jóvenes Revisionistas reivindicó y desagravió la figura de Juan Manuel de Rosas en el mismo sitio donde, luego de la batalla de Caseros, redactó su renuncia, siendo ese gesto el comienzo de nuestra debacle como nación, que ahora se dejaba deslumbrar por las ideas foráneas.

Al pie de un mástil, un grupo que se hizo presente en el lugar, depositó una ofrenda floral (corona de laureles con una cinta color rojo punzó) y un retrato del Restaurador de las Leyes acompañado con un cintillo punzó. Hubo integrantes del Instituto Rosas de General San Martín, como la señora Lucía Sambataro de D’Aurizio, y también del Instituto Rosas de Lanús. A ellos, nuestro más sincero agradecimiento por haber asistido al acto, que se hizo en un lugar prácticamente desconocido y olvidado y en un horario semanal que, a muchos, resultaba complicado.

A continuación, se transcriben las palabras pronunciadas en plaza Garay (ex Hueco de los Sauces) por el presidente de Jóvenes Revisionistas, Gabriel O. Turone, a 160 años del escarnio, del triunfo de los traidores a la patria:

“Camaradas, compañeros, señoras y señores:

En este sitio convertido hoy en plaza pública, hace 160 años se produjo un hecho que marcó, definitivamente, los destinos nacionales. Un gaucho con prendas de brigadier general, abandonado y agotado, daba su último galope en la patria que ayudó a engrandecer y que, esa misma tarde, sucumbía merced a los intereses de malos argentinos que entregaban su honor, su historia y sus tradiciones a la vorágine extranjera.

Llamado entonces como “Hueco de los Sauces”, este espacio agreste fue testigo imperturbable de la Renuncia de la Patria, del hombre que había batallado sin descanso por el mantenimiento de una dignidad que nunca más, desde el 3 de febrero de 1852, volvió a presentarse por estos pagos de la América sureña. Ese hombre era Juan Manuel de Rosas quien, clandestino pero viril, intentó que hasta sus últimos instantes como gobernador guardasen el decoro y la investidura. Por eso, debajo de un gran ombú hoy desaparecido, pidió un lápiz y una hoja no muy prolija para atestiguar ante su ayudante, Lorenzo López, que daba por concluida su obra de gobierno y diciendo, con un magnífico realismo, que “si más no hemos hecho, es porque más no hemos podido”. Con suma caballerosidad hasta pidió disculpas por la defectuosa letra que dejó sentada en ese papel que apoyaba sobre el lomo de su caballo, al tiempo que deseaba que las nuevas autoridades tengan, a partir de allí, la mejor de las venturas. ¡Vaya modo de comportarse la de este gaucho que así se despedía para siempre de su patria, la Confederación Argentina!

La historia dirigida celebra hoy, 3 de febrero, el supuesto inicio de nuestra “organización nacional”, y por eso sus personeros desarrollan actos y homenajes a la figura de Justo José de Urquiza, protagonista principal de nuestro ocaso como nación. Pero nosotros, Jóvenes Revisionistas, estamos aquí no para celebrar a los traidores que vencieron a la patria, sino para desagraviar al Restaurador de las Leyes y para objetar los logros de la llamada “organización nacional” que no organizó nada y que tampoco fue siquiera nacional.

La renuncia de Rosas no fue simplemente la caída de un hombre, sino el extravío de nuestro destino como país. Una patria de raigambre criolla daba lugar a otra que miraba al exterior en busca de valores postizos, en donde, como luego se comprobó históricamente, era menester la eliminación del negro, del mestizo, del gaucho y del indio, amigos todos de Juan Manuel de Rosas. Socialmente, la Argentina que se iba daba espacio a otra que importaba capital humano extraño, ocurriendo el desplazamiento sangriento y genocida de los grupos sociales nativos, método racista que la “civilización” acometió sin piedad contra lo que ellos, los vencedores de Rosas, llamaban la “barbarie”.

Así fue como, en los años posteriores a la Federación, los malones acudieron a ensombrecer los pueblos fronterizos, hechos que habían prácticamente desaparecido cuando el rosismo, y todo en razón de las injusticias que ahora se sucedían contra sus tribus. La población negra fue ‘carne de cañón’ para las batallas intestinas que durante el régimen de Rosas habían mermado sensiblemente luego de 1841, y por eso hoy nuestro país ha sepultado los bailes y costumbres de los negros que, justamente, efectuaban memorables candombes en lugares como éste en donde hoy nos encontramos. No por nada, en los censos bonaerenses de 1854, 1882 y 1890 no se dan a conocer datos sobre la población negra en nuestro país, y en pleno auge de la “organización”, año 1895, a los negros se los da por “desaparecidos”.

El gauchaje debió hacerse matrero en medio de una guerra jurada por los elementos de la “civilización” unitaria triunfante. Así, las tropas de línea porteñas, pronto desparramaron sus batallones y fusiles para enfrentar a las montoneras de lanza y tacuara, en una lucha desigual que, a la larga, tuvo un claro vencedor. El drama del “Martín Fierro” tiene su origen a partir de la renuncia de Rosas, lo mismo la derrota de Santos Vega ante Mandinga, en aquella payada última y definitiva en que vence el progreso.

Después de Rosas, las administraciones subsiguientes tendrán un comportamiento que hoy ya es moneda corriente, pues pusieron en práctica la corrupción como método para gobernar. Y ni hablar de las confiscaciones que también utilizaron con saña sin igual, práctica que Rosas había abolido por un decreto del 20 de mayo de 1835. Declarados enemigos del Restaurador, harán con posterioridad elogios por la corrección y mesura con que fueron manejados los fondos del erario público cuando gobernaba. Por ejemplo, José María Ramos Mejía dirá: “…no me hubiera animado en otro tiempo a llamar las cosas por su nombre, es decir en alta voz, que en el manejo de los dineros públicos y a la luz de la documentación, Rosas no fue un ladrón vulgar como afirmaron sus enemigos (…) en el manejo de los dineros públicos, Rosas no tocó jamás un peso en provecho propio, vivió sobrio y modesto y murió en la miseria”. De las acusaciones que pesaron sobre el Rosas renunciante, exiliado y pobre, de que fue “ladrón” o “corrupto”, jamás se ha presentado una prueba de ello, ni siquiera en el juicio-espectáculo que le endilgaron, en ausencia, los unitarios liberales.

Los funcionarios de Rosas proponían soluciones autóctonas y eminentemente criollas. Es que los federales fueron una garantía para la tradición, y una custodia fiel del territorio, al punto de ser Rosas el primer mandatario que se ocupó por bregar, año tras año, por los derechos argentinos sobre las islas Malvinas. Los federales suponían fidelidad al orden constituido y abogaban por un sistema nacional y evolutivo de economía política, como la famosa Ley de Aduanas, cuyos tempranos contenidos preceden al desafío de la economía cosmopolita de Adam Smith, puesta en práctica en 1840 por Federico List con su Sistema Nacional de Economía Política.

Recetas telúricas, carentes de abstracciones filosóficas, evitaron por décadas que nos veamos postrados a la innoble condición de “colonia próspera”, como caímos ya entrado el siglo XX, o de perpetuo subdesarrollo como nos ha catalogado el mundo desde entonces. Ya sin el sello argentino que a su obra de gobierno le impregnaron los dirigentes federales, obra que buscaba nutrirse de sus propias realidades históricas y sin echar mano a programas ideales o exóticos con desarraigo popular, el rumbo de la Patria ha sido insignificante y bochornosamente confundido en el concierto de los demás países. Y todo pese a que Rosas había derrotado el flagelo de la anarquía, germen con el que se había vivido desde 1810 hasta su arribo a la gobernación de la provincia de Buenos Aires en 1829, todo lo cual dejó el camino libre para la sanción de una Constitución Nacional.

Con la caída del hombre que “Cultivó su campo y Defendió la patria”, la Confederación Argentina vivió escarnecida y monopolizada por el insensible poder financiero británico y la oleada cultural afrancesada. Estos anclajes, que todavía subsisten en nuestro presente, vienen merodeando desde hace 160 años en la vida nacional, y como todavía insuficiente contrapeso a tanta barbarie, se alzó el revisionismo histórico para dar una batalla cultural que aún le es adversa.

Aquí, en este sitio del sur de la Capital Federal, inhóspito para muchos pero sufriente para el pueblo argentino, cuelga el pendón ennegrecido de nuestra desdicha más profunda. ¡Aquí renunció la patria, señores! Por eso estamos en este sitio, porque como buenos y leales federales que somos, Jóvenes Revisionistas pretende, una vez más, estar en las buenas y en las malas del lado de los que como Juan Manuel de Rosas dieron todo de sí, hasta la muerte y el exilio, por un preciado bien que todavía es una deuda pendiente.

Muchas gracias.”

16 de enero de 2012

REIVINDICACION DE ROSAS EN EL "HUECO DE LOS SAUCES" (1° ACTIVIDAD DE 2012 DE JOVENES REVISIONISTAS)

Plaza Garay, en 1940.


El 3 de febrero de 2012, y en el mismo sitio donde redactara su renuncia (plaza Garay, ex Hueco de los Sauces), Jóvenes Revisionistas va a rendir un humilde homenaje y reivindicación al brigadier general Juan Manuel de Rosas, en el día que comenzaba su vil difamación por haber sido el defensor heroico de la soberanía nacional y las tradiciones de la patria.

Para eso, exaltaremos su figura como dirigente y gobernador, al tiempo que defenestraremos la versión de que a partir de Caseros comenzó la “organización nacional” por parte del unitarismo triunfante.

Mientras que cada 3 de febrero celebran el aquelarre de 1852 los beneficiados con el oprobio que significó derrocar al gobernador patriota, nosotros, Jóvenes Revisionistas, saldremos en día tan infausto para la patria a revalorizar al Restaurador de las Leyes.

LUGAR: Plaza Garay (ubicada en Avenida Juan de Garay y Pte. Luis Sáenz Peña, Ciudad de Buenos Aires).

DIA Y HORARIO: Viernes 3 de Febrero, a las 10:30 AM.

ADHIERE Y ORGANIZA: Jóvenes Revisionistas.


¡Están todos invitados!

Por la Patria y la Verdad.

17 de diciembre de 2011

JORNADA DE CINE-DEBATE DE JOVENES REVISIONISTAS: "YO MATE A FACUNDO" (1975)

Una escena de la Jornada de Cine-Debate sobre Juan Facundo Quiroga y la Carta de la Hacienda de Figueroa, escrita por Rosas al Tigre de los Llanos el 20 de diciembre de 1834.



El viernes 16 de diciembre, Jóvenes Revisionistas terminó sus actividades culturales por este año 2011, proyectando la película “Yo Maté a Facundo”, cuyo protagonista principal era Federico Luppi (hace de Santos Pérez). Este film se estrenó en mayo de 1975 y estuvo dirigida por el gran Hugo del Carril.

El énfasis está puesto en las semanas previas al asesinato del general Juan Facundo Quiroga y en la azarosa existencia de su vil matador, el gaucho Santos Pérez, miliciano que hasta antes de su crimen había reportado en las filas del federal Juan Bautista Bustos, y luego en las del santafecino Estanislao López. Tal es así, que se recuerda su participación en la campaña para captura o matar al “manco” Paz en Córdoba, hacia 1831.

Con una actuación memorable de Luppi, Santos Pérez refleja a un gaucho inocentón que es incentivado por sus amigos, los hermanos Reynafé, hechos con el poder cordobés tras el derribo de Paz, para que mande matar al Tigre de los Llanos. Éste, convertido en la mano derecha de Juan Manuel de Rosas en el noroeste argentino para imponer la Federación, debe efectuar un viaje para pacificar las provincias de Salta, Jujuy (en plena rebeldía y estado de escisión) y Tucumán, a finales de 1834, pasando por el viejo camino de postas que lo conducirá, primeramente, a Santiago del Estero. Tanto a la ida como a la vuelta de su viaje en galera, Quiroga tenía que pisar el hostil territorio cordobés, y aprovechando esta circunstancia es que se organiza su crimen.

Santos Pérez fue, como bien lo manifiesta la película, la figura escogida para provocar la fractura del federalismo y permitirle a los unitarios su vuelta al poder. La eliminación del blanco elegido, Facundo Quiroga, se creía podía llevar a buen término ambos propósitos. A su vez, despertaba cierto recelo en otros caudillos del interior, como Estanislao López, a quien se lo menciona como conspirando, brevemente, en el diálogo que Rosas y Quiroga mantuvieron en la Hacienda de Figueroa el 19 de diciembre de 1834, cuando intercambiaban opiniones respecto al futuro del país. Una vieja reyerta mantenía enfrentados al riojano y López: el caballo moro que éste no le devolvió jamás a aquél cuando fue recuperado de las fuerzas del “manco” Paz en Córdoba. Pero, además, Estanislao López tenía un ministro de Gobierno que luego se demostró era traidor: Domingo Cullen, amigo, a su vez, de los Reynafé.

CAPITAN DE MILICIAS Y MUERTE

Aunque en el film aparece revestido por Francisco Reynafé como “Capitán de Milicias de Tulumba”, lo cierto es que Santos Pérez habitaba en Portezuelo. Este grado envalentona a Pérez quien, ya para ese entonces, tenía un buen grupo de gauchos que le seguían. Su principal aliado era uno llamado Junco.

Afiche original de la película dirigida por el cantante de tangos y peronista don Hugo del Carril. Una joya de nuestro cine nacional que está olvidada.


Con chaquetilla militar, gorro y sable, el capitán Santos Pérez fue encomendado –como se ha dicho- para matar a Facundo Quiroga. Al mismo tiempo, vemos que el asesino se enamora perdidamente de la “Gringa”, hija de un hombre llamado Fidel Yofre, el cual tenía unas quintas en la zona por donde andaba Pérez. Ella y su padre simpatizaban con los federales.

También en “Yo Maté a Facundo”, queda bien expuesta la valiente porfía de Quiroga, que no acepta custodia de parte de su amigo el caudillo santiagueño Juan Felipe Ibarra, cuyas tierras fueron las últimas que visitó el riojano antes de emprender el viaje de retorno para Buenos Aires, donde encontrará la muerte.

El “¡Carguen, nomás!” que grita Santos Pérez a sus caballerías, y el galope consiguiente para salir al paso de la galera que transportaba a Quiroga y al general secretario José Santos Ortiz, dan alta emotividad a un momento clave en la historia argentina del siglo XIX.

Luego de la ultimación del general riojano y su comitiva, el capitán Pérez sabe que ahora vendrán por él, más allá de las recompensas que le hacen los Reynafé por el servicio prestado. Un buen día, Junco ve como huyen éstos a matacaballo de la provincia, quedando Santos Pérez a la buena de Dios: habían cambiado los tiempos.

Los últimos minutos de la película dejan ver a partidas de milicianos federales que ante el gauchaje leen proclamas pidiendo por los asesinos del general Facundo Quiroga, y de todo aquel que colabore con los mismos. Una tarde de pulpería, en donde Santos Pérez despuntaba unas ginebras, entiende que los federales ya vienen tras él. Así se lo comunica Junco. Y efectivamente, tres hombres uniformados, ungidos con cintillos punzó, se trenzan en pelea con ambos a cuchillo limpio.

Santos Pérez gana el monte con el moro de Quiroga (esto, en los hechos, no fue tal, hay que agregar) y, totalmente ensangrentado, se refugia y piensa en el crimen que ha cometido. Exhausto, sucio y aturdido, el caballo guía a su infausto jinete al pueblo, en donde es apresado por las autoridades de la Confederación Argentina. Aquí también hay varias licencias de los autores de la película, que son respetables. En verdad, el capitán Pérez fue tomado durmiendo; cuando despertó, estaba rodeado de puñales y trabucos.

La película termina con su fusilamiento, el de la “Gringa” (por cómplice) y el del gaucho Junco, en un paredón de Tulumba. Como se sabe, Pérez fue ajusticiado y ahorcado en la plaza de la Victoria (actual plaza de Mayo) junto a dos de los 4 hermanos Reynafé: José Vicente y Guillermo.

Hay que rescatar –si se puede- que Santos Pérez pudo haberse escapado de Córdoba en momentos en que recuperaba el poder un gobierno federal. Sin embargo, fiel al destino que se había ganado, estaba decidido a morir peleando. Muy lejos, acaso, de lo que hicieron los poderosos Reynafé, quienes huyeron a toda prisa cuando el clima político variaba. En este caso, la conducta del capitán Santos Pérez fue un fiel reflejo de lo que la historia evidenció. Mal encaminado y convencido por los unitarios salvajes, el personaje encarnado por Luppi se quemó en su ley y no escapó a su destino.

LA TRASTIENDA

Jóvenes Revisionistas tuvo el inmenso privilegio de contar, entre el público asistente a la Jornada de Cine-Debate, con la presencia de Juan Domingo García Mellid, hijo de aquel eminente hombre del revisionismo histórico y del peronismo doctrinario, don Atilio García Mellid. Éste fue embajador argentino en Canadá durante el primer gobierno del teniente general Juan Perón, país en donde adoptó a su hijo Juan Domingo.

Fotografía en la que aparecen el presidente de Jóvenes Revisionistas, Gabriel Turone, junto a Juan Domingo García Mellid, primogénito de don Atilio García Mellid, prohombre del revisionismo histórico con cuyos libros muchos nos hemos formado para mejor comprender la realidad nacional. Un orgullo.


Por este noble gesto que tuvo en el acompañamiento, Jóvenes Revisionistas le obsequió un cintillo federal punzó y varios ejemplares del último número de nuestro Boletín “La Reconquista” (edición N° 18), de flamante aparición.

¡Muchas gracias, Juan Domingo García Mellid, por su visita al Instituto Nacional de Investigaciones Históricas “Juan Manuel de Rosas”! Sepa que es su casa, lugar donde su padre fue directivo y académico en décadas pasadas.


Comisión Directiva

JOVENES REVISIONISTAS

20 de noviembre de 2011

HOMENAJE DEL INSTITUTO ROSAS POR EL DIA DE LA SOBERANIA NACIONAL (20 DE NOVIEMBRE)



Postal del acto en conmemoración del 166° Aniversario de la batalla de Vuelta de Obligado.


Al pie del monumento ecuestre que recuerda al Ilustre Restaurador de las Leyes en plaza Seeber, en Av. del Libertador y Sarmiento, autoridades del Instituto Nacional de Investigaciones Históricas “Juan Manuel de Rosas” le rindieron su homenaje por un nuevo aniversario de la batalla de Vuelta de Obligado, suceso que derivó, con los años, en el Día de la Soberanía Nacional.

Entre los participantes, hubo representantes del Instituto Rosas de Gral. San Martín y de Jóvenes Revisionistas, el brazo juvenil del instituto de la Capital Federal.

El Dr. Alberto Gelly Cantilo dijo unas palabras respecto de la importancia del que luego fue considerado Día de la Soberanía Nacional.


El acto fue sencillo y duró apenas unos minutos, ocasión en la que el Vicepresidente 1° del Instituto Nacional de Investigaciones Históricas “Juan Manuel de Rosas”, Dr. Alberto Gelly Cantilo, dirigió unas palabras alusivas a las acciones de Obligado y la importancia del mismo en el almanaque patrio. Explicó, asimismo, que como nunca se estaban llevando a cabo numerosos homenajes al 20 de Noviembre de 1845 en todo el país, lo que evitó efectuar un solo acto masivo.

Previo al discurso, se había depositado una hermosa ofrenda floral en honor del Restaurador y su heroica defensa de la Soberanía Nacional, en la más importante de las acciones libradas dentro de la Guerra del Paraná (1845-1846).

Rosas rojas y laureles puestos en la base del monumento al Restaurador de las Leyes.


Si bien el recuerdo oficial tuvo lugar el día 18 de noviembre próximo pasado, a orillas del río Paraná, en un acto al cual asistieron funcionarios del Gobierno Nacional, creemos que las fechas patrias como la que aquí consignamos no deben festejarse en una jornada distinta a la que en verdad sucedió. Las tradiciones –entre ellas, las efemérides de nuestras proezas de antaño- han de ser inamovibles y conmemoradas no saliéndose de su natural y primigenia concepción. Pues, de lo contrario, ya dejarían de ser recuerdos tradicionales para pasar a ser acomodaticias jornadas desvirtuadas de su origen puro y remoto. O, para peor, días que sirven para perpetuar el descanso de la ciudadanía y para satisfacer el consumo que demanda el mercado del ocio.

Soberbia fotografía del monumento ecuestre ubicado en donde estaba el palacio San Benito de Palermo.



20 de Noviembre: ¡Día de la Soberanía Nacional!


Comisión Directiva

JOVENES REVISIONISTAS

13 de noviembre de 2011

LA CGT ABRIO SUS PUERTAS EN "LA NOCHE DE LOS MUSEOS" (13 DE NOVIEMBRE)

Entre libros e historia: Gabriel Turone (presidente de Jóvenes Revisionistas) y Federico Addisi (director de Cultura de la Fundación Rucci). Todo ese material estaba disponible en el tercer piso.

Invitados, como fuimos, a la CGT (Confederación General del Trabajo) que abría sus puertas al público en la versión 2011 de “La Noche de los Museos”, Jóvenes Revisionistas fue testigo de una jornada donde se veía reflejada, a través de documentos, libros, archivos y objetos, la historia del sindicalismo argentino y de sus más encumbrados personajes. Esta iniciativa estuvo inspirada en el buen tino de quienes conducen y dirigen la Fundación Rucci, cuya sede se encuentra en el mismo sitio donde funciona la central de los trabajadores, ahí en Azopardo y Avenida Independencia.

Para neófitos y entendidos, este edificio emblemático posee piezas y testimonios de incalculable valor desde que reconocemos que allí han transitado sus pasillos y oficinas Eva Duarte de Perón, Juan Domingo Perón, José Ignacio Rucci, Saúl Ubaldini y tantos otros dirigentes que tuvieron una innegable ingerencia en los destinos políticos argentinos en buena parte del siglo XX.

Para esta nueva edición de “La Noche de los Museos”, la CGT y la Fundación Rucci pusieron a disposición de la gente varios atractivos, divididos por pisos y en donde se pasaron videos históricos, discursivos, etc., etc.

SECTORES DE LA MUESTRA

En la planta baja, el visitante se encontraba con varios paneles a color que, colocados cronológicamente, iban comentando la vida del ex secretario general de la CGT, José Ignacio Rucci, desde los nombres de sus antepasados hasta su vil asesinato en 1973, resaltándose su hombría de bien, su importante rol en la resistencia y como uno de los principales baluartes en la normalización de la CGT intervenida tras 1955. En el semicírculo que formaban los paneles, fueron ubicadas diversas vitrinas que protegían verdaderas reliquias pertenecientes a Rucci: su libreta de enrolamiento, la cédula de identidad, las cartas originales que le mandó Juan Perón desde el exilio, un poncho que utilizaba con frecuencia, dos facones de soberbia hechura (uno, obsequio de SMATA y el otro del ex embajador Manuel de Anchorena), un añejo ejemplar del “Martín Fierro” que se lo dedicó a su hijo, Aníbal, para que sea su guía en el porvenir, y todo esto hasta llega a la observación del mítico paraguas que empleó José Ignacio Rucci el día de la vuelta al país de Perón, el 17 de noviembre de 1972.


Acompañaba a esta escenografía, la proyección de fragmentos de videos en los que aparecía Rucci hablando a los trabajadores así como también distintos momentos de su vida militante.

En el 1er. Piso, se podía acceder a otro sitio harto histórico: el Salón “Felipe Vallese”, el cual lucía impecable y bellamente decorado. Con una capacidad para 250 personas, en este lugar se proyectaban, desde las 20:30 PM hasta la 1:00 AM, cuatro películas que saciaban las diferentes expectativas del público que se acercaba a la CGT en busca de datos y referencias de la Argentina Potencia.

Un piso más arriba se hallaba el Museo Testimonial “Eva Perón”. Aquí funcionaba, entre otras cosas, la oficina que utilizó Evita para atender los reclamos de los desposeídos cuando la Fundación “Eva Perón”. De manera infatigable, y desde este despacho, ella personalmente se encargaba de paliar la difícil situación de quienes no tenían un juguete, alimentos o una vivienda digna.


Entrar al hoy Museo Testimonial, significaba adentrarse a un espacio dedicado a la memoria de la “Abanderada de los Humildes”, puesto que allí mismo, en un lugar que yacía cerrado, el doctor Pedro Ara la embalsamó para la posteridad. Según nos han dicho, todavía se conserva parte del instrumental utilizado por Ara.

Pero lo más emotivo estaba en la misma oficina donde Eva Perón atendía el reclamo de los descamisados, puesto que al morir en 1952, esa habitación fue transformada para alojar su ataúd. Ese había sido su deseo si fallecía: estar en el mismo edificio de la CGT. Como se sabe, al sobrevenir el golpe de Estado de septiembre de 1955 y, con ello, la intervención de la CGT, su cadáver fue robado y llevado bajo un nombre falso a Europa. Sus restos regresarían al país en los últimos meses de 1974. En “La Noche de los Museos”, este reducto lucía como un auténtico altar, con un crucifijo y velas encendidas, y un enorme cuadro de Eva Perón de fondo. Flanqueaban a los elementos, dos banderas: la nacional y la del peronismo. Las paredes estaban cubiertas por periódicos antiguos, la mayoría de los días en que fallecía la ilustre esposa de Juan Perón, y de cuando fueron devueltos sus restos casi dos décadas más tarde.

En un tercer salón, se exhibían objetos que pertenecieron a Eva Duarte (un juego de copas, libros, etc.), como también paneles y periódicos en los que se ponía de manifiesto la obra caritativa llevada a cabo por la Fundación que llevaba su nombre no solamente en nuestro país sino por todos los países del continente americano.

DOCTRINA Y ARCHIVOS

El tercer piso –y último del recorrido ofrecido para el evento- estaba dedicado a cuestiones que tenían que ver con el adoctrinamiento y los archivos históricos.


Cuadro de Juan Manuel de Rosas que perteneció a José Ignacio Rucci, y que se expuso en la CGT. En la chapa inferior, se lee: "A JOSE RUCCI DEL CENTRO FEDERAL Y DE LA COMISION PRO-REPATRIACION DE LOS RESTOS DE ROSAS".

El pasillo que daba al salón donde funciona la biblioteca de la CGT (biblioteca cuyos mejores ejemplares fueron quemados por los militares de la “libertadora” que entraron al edificio), tenía decenas de paneles que enumeraban los episodios más resonantes de la vida institucional de la CGT, cuyo origen se remonta al año 1936. Antes de esta fecha, existieron otras centrales de obreros que estuvieron en manos de anarquistas y socialistas.

Una vez dentro, el lugar se dividía en dos: a la izquierda, estaba una mesa de grandes proporciones en las que se habían ubicado numerosos libros que hablaban sobre la historia del peronismo. Demás está decir que la selección de dichos ejemplares abarcaba a todas las tendencias que un movimiento de las proporciones del peronismo podía llegar a tener. Por lo que bien se puede decir que era ecuánime. La selección de los libros corrió por cuenta del señor Federico Gastón Addisi, eximio hombre de lectura que por estos días es director de Cultura de la Fundación Rucci. Nos ha confiado que esa noche llevó alrededor de 500 a 600 libros, pero que por no haber lugar para mostrarlos a todos, tuvo que poner apenas un cuarto de los mismos.

Memorias y Balances de la CGT de los años 1946 a 1990. Este tipo de material, como el que había anterior a la CGT nacionalizada, nunca vio la luz hasta ahora.

La idea era que la gente que acudía a la CGT, tenga un pantallazo lo más completo posible de la bibliografía que hay sobre el peronismo. Estamos seguros que Addisi sacó a la luz a varios autores que por estos tiempos, quizás, no son muy tenidos en cuenta, como por ejemplo Atilio García Mellad, ex embajador de Perón en Canadá durante su primera presidencia, o bien, intelectuales de la talla de Alberto Buela, entre otros.

Además, los libros fueron puestos en forma cronológica: textos completos de Juan Perón (reunidos en 25 tomos); intelectuales que contribuyeron a sus dos primeros gobiernos (Arturo Jauretche, Scalabrini Ortiz, Enrique Santos Discépolo, etc.) y al sostenimiento de sus principios doctrinarios (Leonardo Castellani, Alberto Buela, etc.); sobre Eva Perón; Resistencia Peronista; correspondencia Cooke-Perón; organizaciones armadas de los años 60 y 70; Isabel Perón y movimiento sindicalista; menemismo; y vida y obra de José Ignacio Rucci.

En el lado derecho de la sala, podían verse libros de “Balance y Memoria” de la CGT(de 1946 a 1990), gacetillas de la época del “Plan de Lucha” (década de 1960) y, tras antiguas vitrinas, documentos de los más variados y significativos. Uno de ellos, tenía el decreto mecanografiado de cuando la “Revolución Libertadora” intervino la CGT, por medio del capitán Carlos Alberto Esparrach, a través del “decreto ley N° 3032/55”. Otro documento valioso, es el que redactaron los gremios cuando fue asesinado el coronel Ramón L. Falcón por el anarquista León Radowitsky en 1909. Con una caligrafía escrita a pluma, se lee:

“(…) como represalia del drama horrendo de la Avenida de Mayo, cayó el causante principal de los estragos de que fue víctima el proletariado, el más asesino e intolerable de los verdugos de nuestra clase: el coronel Falcón.

“La prensa burguesa ha hecho la apología del ajusticiado. Nosotros hacemos la historia teniendo en cuenta su sanguinaria actuación con la vida e intereses proletarios, y concluimos por justificar la ejecución realizada”.


Recinto donde estuvo la oficina de Eva Perón cuando atendía los reclamos que llegaban a la Fundación "Eva Perón", y donde, con posterioridad, se ubicó el ataúd de ella hasta su robo, en 1955. Hoy luce de esta manera el lugar.

Así, de esta forma, se ha escrito el devenir histórico del sindicalismo argentino desde fines del siglo XIX. Claro, eran tiempos en que los sindicatos yacían en manos de personas con ideologías internacionalistas…hasta que llegó Juan Perón y los nacionalizó. Desde luego, que no hay que olvidar lo transcurrido ni en una época ni en la otra, y para eso abrió sus puertas la CGT, para echar un manto de luz acerca de lo que fue para nuestro país el desarrollo del movimiento obrero. Con y en todas sus variantes y matices, con sus héroes y villanos (que los hubo, como en todos los sectores). La propuesta de la CGT fue excelente, y Jóvenes Revisionistas la acompañó.


Comisión Directiva

JOVENES REVISIONISTAS

9 de noviembre de 2011

JORNADA DE CINE-DEBATE DE JOVENES REVISIONISTAS (11 DE NOVIEMBRE)



El Viernes 11 de Noviembre de 2011, Jóvenes Revisionistas estará realizando una nueva Jornada de Cine-Debate conmemorando el "Mes de la Tradición y la Soberanía", proyectando el film "Martín Fierro, el ave solitaria".

La misma se llevará a cabo en la Sala de Conferencias del Instituto Nacional de Investigaciones Históricas "Juan Manuel de Rosas", cito en Montevideo 641, Ciudad de Buenos Aires, a partir de las 18 horas.

Entrada libre y gratuita.

¡Los esperamos!


Comisión Directiva
JOVENES REVISIONISTAS

5 de noviembre de 2011

CONFERENCIA DE JOVENES REVISIONISTAS: "LUIS ALBERTO DE HERRERA Y SU ACTUACION EN HISPANOAMERICA" (4 DE NOVIEMBRE DE 2011)



Ignacio Pérez Borgarelli, Vocal Titular de Jóvenes Revisionistas, en plena disertación.


El 4 de noviembre de 2011, Jóvenes Revisionistas organizó la conferencia “Luis Alberto de Herrera y su actuación en Hispanoamérica”, dada en el Instituto Nacional de Investigaciones Históricas “Juan Manuel de Rosas” a través del Sr. Ignacio Pérez Borgarelli, integrante (Vocal Titular) de nuestra Comisión Directiva y joven promesa de la República Oriental del Uruguay.

La disertación era largamente esperada, pues iba a brindarse en el mes de agosto del corriente año y luego en octubre. Por fortuna, pudimos escuchar a Pérez Borgarelli ahora, en noviembre, ¡y vaya si valió la pena tal espera! Nunca se ha expuesto la vida y obra del eminente revisionista uruguayo Luis Alberto de Herrera en nuestro país, pese a las amistades que aquí cosechó, sea en la historia o en la política. Esto enorgullece a Jóvenes Revisionistas, como cuando en septiembre también sacamos a la luz la obra política de Gaspar Rodríguez de Francia, otra figura de la que tampoco se había hablado anteriormente.

LA CONFERENCIA

El disertante centró básicamente su plática en tres ejes: Formación y evolución ideológica de Luis Alberto de Herrera; Escenario en el que vivió Herrera; y Actuación de Herrera en su vejez.

El Partido Blanco “tiene 5 grandes figuras: Manuel Oribe, Leandro Gómez, Aparicio Saravia, Luis Alberto de Herrera y Wilson Ferreira Aldunate”, comenzó diciendo Ignacio Pérez Borgarelli, poniendo énfasis en que los tres primeros formaron parte del Partido Blanco “histórico”, mientras que los últimos dos –entre ellos, Herrera- lo fueron del Partido Blanco “moderno”. Considerando que Luis Alberto de Herrera empezó a militar en dicho partido en 1904, empuñando las armas junto a Saravia en Masoller, y que falleció en 1959, diremos, entonces, que cincuenta y cinco años de su vida los dedicó a la militancia en el Partido Blanco. Y siempre con honestidad y humildad.

Los blancos uruguayos han sido los nacionalistas en ese país, pero tanto Herrera como Methol Ferré van a decir que en Uruguay no hubo un nacionalismo acentuado como en Argentina, y ello porque el imperialismo fue en cierta medida “benevolente”. En Argentina, el imperialismo expolió nuestra economía y deformó nuestra cultura: fue violento. En la ex Banda Oriental, en cambio, si bien persistía un estado de semicolonia, “se respetaba la legislación laboral, la incipiente industria uruguaya, etc., etc.”, agregó Pérez Borgarelli. De allí el poco arraigo nacionalista del uruguayo promedio, y de allí también las dificultades de implementar políticas nacionalistas desde el gobierno.

Una instántanea que muestra parte del público que presenció la conferencia.


En lo personal, Luis Alberto de Herrera “no era un gran orador pero tenía llegada a la gente. Le hablaba a su pueblo sin adulaciones y con la verdad”, sostuvo el disertante. Aquél era votado por el sentimiento paternalista que impregnaba en el alma del pueblerino. Esa cualidad le permitió granjearse la amistad de hombres de la izquierda y de la derecha. “Conoció a Ernesto “Che” Guevara –agregó- en un mitin por 1950, en donde le expresó que Herrera y Aparicio Saravia le parecían ‘guerrilleros de alma’. Y Francisco Franco, desde una posición de derecha, también hablará bien de él”.

Un escritor sueco que estuvo en Uruguay cuando la época del battlismo, se quedó admirado de Herrera porque “podía mezclar lo literato con lo gauchesco”. Otro forastero de Suecia, más profundo, expuso que el uruguayo no se enriqueció con la militancia y que era complejo políticamente hablando. Quizás, esto último se refería a la formación educativa que tuvo Herrera en su infancia y adolescencia, libresca e impregnada de anglofilia. De hecho, su madre era inglesa.

ETAPAS E IDEAS

De 1904 a 1928, Luis Alberto de Herrera “tiene una etapa ligada al cipayismo”, esbozó Pérez Borgarelli, dado que “era partidario de la Doctrina Monroe, a la cual invocó en 1914 cuando fue invadido México”. El año 1928 va a ser clave en la vida de Herrera. Ese año publica su obra “Sin Nombre”, volviéndose antiimperialista y denostador de los Estados Unidos por sus frecuentes intervenciones contra las soberanías de los países hispanoamericanos. Para la misma época, simpatiza con el Sandinismo –Herrera expresará que Sandino era un “héroe y continuador de los libertadores de América”-.

Sin dudas, Herrera fue un hombre contradictorio. Por ejemplo, tenía diversas opiniones respecto del divorcio, unas a favor y otras adversas. En los acontecimientos de la Segunda Guerra Mundial también fue dual. Por un lado, “mostraba admiración por Benito Mussolini, pero ante la invasión de los nazis a Francia (1940) se va a poner a favor de los franceses”, manifestó Ignacio Pérez Borgarelli. Y así en varios temas más.

Sobre los dos partidos más importantes del Uruguay, el orador sostenía que “para Herrera lo telúrico, lo tradicional o apegado al suelo correspondía al Partido Blanco, mientras que el partido de la Defensa, el que sólo se quedaba con Montevideo y que miraba a Europa era el Partido Colorado”. En esa misma tesitura, Herrera tenía una frase que sintetizaba lo antedicho: “Miro hacia la tierra y veo la filosofía que no está escrita”.

Asimismo, empleaba el concepto de “raza” no en términos racistas o biológicos sino como “el de unión humana, sentimental, hacia el caudillo, que trasciende las ideologías”. Entre sus admirados, solía evocar Luis Alberto de Herrera a caudillos tales como Juan Manuel de Rosas, el doctor Francia, etc., etc.

Herrera ponía especial atención en la formación política de los caudillos rioplatenses. Decía que eran los europeos, y no los hispanoamericanos, quienes imprimían libros sobre doctrinas políticas, y que nutrirse de ellos implicaba, sí o sí, copiar ideas provenientes del Viejo Mundo. Por el contrario, los caudillos nuestros elaboraban fórmulas propias, para nada librescas, que luego ponían en práctica en sus regiones o países. Rescataba la originalidad y el criollismo de los caudillos, y en tal sentido la poca o nula predisposición que mostraban de apropiarse de las ideas vanguardistas europeizantes. “Rosas fue antimoderno”, decía Luis Alberto de Herrera. Aborrecía de la democracia, “a la que consideraba dogmática, y los dogmas emanaban de los libros de origen e ideas europeas”, decía Pérez Borgarelli.


Muy bueno fue el tratamiento dado por Pérez Borgarelli sobre la figura de Luis Alberto de Herrera.


Herrera fue adquiriendo una real dimensión e importancia del americanismo. Actuó casi por inercia, por instinto, al atropello que los norteamericanos cometieron en la Nicaragua de Sandino (1928), a quien salió rápidamente a apoyar. El ataque al terruño permite la aparición espontánea de la reacción, casi siempre proveniente del pueblo sin erudiciones ni academicismos fantásticos, el cual comprende el daño terrible que eso significa para la dignidad de los pueblos y las naciones. Pérez Borgarelli esbozó que “al gaucho le jodía cuando le atacaban su terruño, y no era necesario hacer teorizaciones al respecto para entender que eso era alevoso y que había que salir a defenderlo”. En tal sentido, el americanismo para Herrera es un sentimiento que nace del instinto del hombre de pueblo.

FUSIONISMO

El “fusionismo” fue una política surgida luego de la Guerra Grande (1839-1851), donde el Partido Blanco quería unirse al Partido Colorado con la idea de dejar a un lado las guerras intestinas, que tantas muertes y postergaciones había provocado al país. No por nada, a Uruguay lo llamaron “el país púrpura o purpúreo”, que es el color que toma la sangre vertida y expuesta a las condiciones del clima ambiental. A esta nueva corriente de concordia adhirió Luis Alberto de Herrera.

Hubo quienes vieron en el “fusionismo” una política rayana al cipayismo que, a grandes rasgos, implicaba un abandono de los cintillos, de los lemas y los estandartes. Esta definición es apresurada, si se comprende que fue “Manuel Oribe el que impulso el ‘fusionismo’ en Uruguay tres años antes de su muerte”, advierte Pérez Borgarelli. El objetivo principal del “fusionismo” consistió en “aunar las facciones en pugna, hacer un Gran Partido Nacional”, siguió diciendo. Esto era una copia de lo que en Estados Unidos fue el republicanismo, concepción que ya estaba en la mente de Oribe. Además, el “fusionismo” era “una política que salvaguardaba los derechos de los ciudadanos”, de acuerdo a lo que expresaba un autor citado por el disertante.

Resulta interesante saber que el título “Defensor de las Leyes” que le fue otorgado a Manuel Oribe antes de 1851, guarda relación con la naturaleza que se le quiso impregnar al “fusionismo”. Aquí, la libertad se encontraba garantizada en las leyes, por lo tanto éstas no la debían ni podían avasallar a aquélla, como sí lo hacían los liberales –cuyas ideas emanaban de la Revolución Francesa-.

Luis Alberto de Herrera veía bastardeado el término “democracia”, por eso prefería el de “republicanismo”. Por otro lado, Herrera se declaraba nacionalista y antiimperialista, en ese orden. Abogaba por la concordia con los uruguayos colorados (sean battlistas o riveristas) para que no haya un solo oriental más que muera a manos de otro coterráneo. Tan grande fue su llamado a la “fusión”, que al ser derrotado en las elecciones de 1926 a través de un fraude electoral, Herrera manifestó que “es preferible que se lleven todo menos la paz de la República Oriental del Uruguay”. O sea, en lugar de evitar desbordes y protestas violentas por el fraude que le hicieron, lo más trascendente para él es instar a la paz social entre los uruguayos y dejar todo como está. “Luis Alberto de Herrera en esta etapa era conciliatorio, fusionista”, remata Pérez Borgarelli.

REALIDAD CIRCUNDANTE

Ya en 1907 “Herrera había presentado un proyecto para que haya 8 horas laborales, pero el mismo fue tapado por los colorados”, describe el orador. Este dato es relevante, dado que un proyecto similar se aprobará recién en 1913 en Uruguay, y dos años más tarde hará lo propio Inglaterra.

Herrera estuvo solo en su lucha política, si bien el pueblo lo quería. En la Segunda Guerra Mundial se manifestó neutralista, partidario de que su país se mantuviera neutral en el conflicto. “No tenemos que pedir permiso en nuestros pensamientos y posturas”, solía vocear.

La soledad de la prédica y la lucha de Herrera tenía un por qué: durante 93 años, es decir, entre 1865 y 1958, dominó la escena política uruguaya el Partido Colorado, y contra todo ese sistema consolidado se tuvo que enfrentar. Tarea para nada fácil, por cierto. Sin embargo, el pueblo no era adepto a las directivas emanadas de los colorados. ¿Por qué? “El Partido Colorado –dice Pérez Borgarelli- aplicaba retenciones al campo y las distribuía en las metrópolis (políticas “urbistas”) con la excusa de permitir la industrialización del país que se aglutinaba en 4 o 5 industrias, nada más. Entonces, teníamos ruralistas empobrecidos y ciudades enriquecidas, lo que enardecía a los primeros”.

Otra característica que envilecía al campo uruguayo y las clases más populares fue la práctica del ‘dumping’. Mientras que un par de zapatos en Uruguay se vendía a $ 8.-, la producción en masa de Estados Unidos colocaba ese mismo par de zapatos en el mercado uruguayo a $ 5.-. Si a esto se le suman las políticas de retenciones o detracciones, los sectores sociales más pobres, como el campo, llevaban todas las de perder.

En esta coyuntura político-social, Luis Alberto de Herrera fue “ruralista”, y “hubo quienes dicen que pensaba en un nacionalismo agrario”, dice Pérez Borgarelli, y agrega: “Herrera comprendía la situación de los más necesitados; recorría rancho por rancho y visitaba a los campesinos más desilusionados. Los visitaba por medio de un “tren-relámpago””. En sus recorridos, también aceptaba adentrarse en jineteadas y festividades camperas.

En sus últimos años, Herrera mantuvo una insobornable solidaridad con distintos presidentes de Hispanoamérica. Le brindó ayuda a Jacobo Arbenz, presidente de Guatemala que fuera depuesto del gobierno en 1954, y acompañó a Juan Domingo Perón al asistir, hacia 1952, a los funerales llevados a cabo en honor de Eva Duarte de Perón en Buenos Aires.


Al final de la charla, algunos de los presentes le hicieron interesantes preguntas al orador. Todos salieron satisfechos.



Tras un último intento por ver restablecido al Partido Blanco en el poder –cuya última experiencia había sido en la antesala de la Guerra de la Triple Alianza-, Luis Alberto de Herrera teje una alianza con Benito Nardone (alias “Chicotazo”) el cual va a traicionar todas las promesas de prosperidad que tenía pensado poner en práctica una vez hecho con el Consejo Nacional de Gobierno.

Herrera muere el 8 de octubre de 1959 traicionado por “Chicotazo”, en pleno gobierno ‘blanco’ que, pese a todo, no hizo la reforma agraria y dejó morir al campo. Otros síntomas fueron la pauperización de la clase media, la juventud sin fe y los partidos tradicionales e históricos arrastrados al más aberrante desprestigio. La realidad actual del Uruguay valida buena parte de ese legado macabro que fuera obra del incumplimiento de la palabra empeñada.

Por Jóvenes Revisionistas

3 de noviembre de 2011

MULTITUDINARIA JORNADA DE CINE-DEBATE SOBRE ROSAS EN LA CGT (1º DE NOVIEMBRE)


Junto a Aníbal Rucci y gremialistas, se ubican los directivos del Instituto Nacional de Investigaciones Históricas "Juan Manuel de Rosas", Jóvenes Revisionistas e integrantes de la Organización Resistencia Peronista.

Una bella tarde pasamos los Jóvenes Revisionistas el martes 1° de noviembre de 2011, al participar del ciclo de Cine-Debate de la Fundación Rucci dedicado a la reivindicación de Juan Manuel de Rosas por estar transitando el mes donde se conmemora el Día de la Soberanía Nacional. Tuvo lugar en una de las salas de prensa de la Confederación General del Trabajo (CGT), con una convocatoria que superó con creces las expectativas que había al respecto.


A sala llena, como puede notarse en las imágenes aquí volcadas, estuvieron presentes algunas autoridades del Instituto Nacional de Investigaciones Históricas “Juan Manuel de Rosas”, como ser su presidente, el Dr. Alberto González Arzac, y su vicepresidente 1°, Dr. Alberto Gelly Cantilo. Otra figura destacada del revisionismo histórico que no se quiso perder esta histórica jornada fue el Sr. Mario Andrés Fraire, quien lo hizo en representación del Instituto Rosas de Gral. San Martín. Había también varios integrantes de la juventud de la UOM (Unión Obrera Metalúrgica), miembros de la ORP (Organización Resistencia Peronista, entre ellos su conductor Federico Addisi), personas que trabajan en la Fundación Rucci y su presidente, el compañero Aníbal Rucci.




La jornada empezó con la proyección de un documental cuya duración fue de aproximadamente 40 minutos, en donde se transmitían los logros realizados por el Restaurador de las Leyes durante sus dos períodos gubernamentales, resaltándose hechos como el Pacto Federal (1831), su asunción en 1835 con la suma del poder público, la Ley de Aduanas, la Guerra del Paraná (1845-1846) y así hasta llegar a la infamia de la batalla de Caseros de 1852, entre otros temas.


Al término de la película, que fue seguida con suma atención por el público, se originó un sano debate de ideas que tuvo como puntapié inicial la palabra de jerarquía del Dr. González Arzac, quien agregó varios datos que reforzaban el patriotismo y la dignidad de Rosas como gobernador auténticamente argentino, republicano, representativo y federal. Acotaba algunos datos el Dr. Gelly Cantilo, quien estaba sentado al lado del actual presidente del Instituto Juan Manuel de Rosas.




Después le siguieron numerosas preguntas –o reflexiones personales- que los presentes les hicieron tanto a González Arzac como a Gelly Cantilo. Se reflexionó, por ejemplo, en los esfuerzos ingentes que tuvo que hacer Rosas para ordenar e institucionalizar el país en un tiempo donde lo que imperaba era la anarquía y el ataque contra la soberanía nacional, o bien sobre el apoyo popular que tuvo el Restaurador en momentos tan aciagos. O sobre su pionero rol para pedir por los derechos argentinos en las Islas Malvinas, reclamos que lo tuvieron a Rosas como el primero que los hizo anualmente a través de la Legislatura bonaerense.


Haciendo precisas e históricas comparaciones, se llegó a la conclusión de que tanto Juan Manuel de Rosas como Juan Domingo Perón tuvieron mucho en común en cuanto a sus políticas sociales y de defensa nacional, enfrentando a los mismos enemigos bajo otras tácticas y estrategias, pero enemigos idénticos al fin y al cabo.



De izquierda y derecha, dando cátedra sobre la figura del Restaurador: Mario Fraire, Alberto Gelly Cantilo y Alberto González Arzac.


Quedaron para el final, algunos comentarios que vertieron los tres directivos que se allegaron a la CGT, y unas palabras del compañero Aníbal Rucci, quien destacó que hacerle un homenaje a Rosas era como acordarse de su padre, el querido José Ignacio Rucci, “quien era un gran rosista”, dijo. Expresó, asimismo, que “no hay que olvidarse nunca de nuestros próceres y de la historia que ellos hicieron, y de la que nada nos enseñaron en las escuelas”. “Vamos a seguir homenajeando a personalidades que forjaron nuestra identidad como país, con jornadas como ésta, realzando las tradiciones, nuestra cultura”, argumentó Aníbal Rucci.


Como muestra cabal de la admiración que José Ignacio Rucci tenía de la figura del Restaurador, luego de la jornada un grupo de Jóvenes Revisionistas subió al tercer piso de la CGT, que es donde funcionan algunas oficinas de la Fundación Rucci. Allí vimos, entre asombrados y llenos de admiración, el cuadro de Rosas que el ex secretario general de los trabajadores tenía en su oficina. Es un hermoso retrato color, en cuya base hay una pequeña placa que enseña que el mismo fue donado por el Sr. Manuel de Anchorena a su amigo José Ignacio Rucci. Era el año 1973. Una Cruz de los Cerrillos grabada en un costado, le da el toque heroico a esa pieza de leyenda.


Y ni hablar, claro está, de dos hermosos facones camperos que también le fueron regalados a José Ignacio Rucci por Anchorena, hombre que fuera diplomático de Juan Domingo Perón en su tercer gobierno, y uno de los iniciadores de la magistral idea de repatriar –ya entonces- al Restaurador de las Leyes. Hecho, este último, que sucedió recién en septiembre de 1989.




Al final del cine-debate, el público se paró para hacerles preguntas a los directivos que brindaron toda su sabiduría sobre Rosas y la Confederación Argentina.


Comisión Directiva

JOVENES REVISIONISTAS

29 de octubre de 2011

ACTIVIDADES DE JOVENES REVISIONISTAS (MES DE NOVIEMBRE)




MARTES 1° DE NOVIEMBRE, a las 18 horas, en la C.G.T. (Azopardo 802, Buenos Aires): Disertación del Dr. Alberto González Arzac, "Juan Manuel de Rosas: Héroe Nacional o Tirano Sangriento". Se proyectará, además, un documental sobre el Restaurador de las Leyes, en homenaje al Día de la Soberanía.


VIERNES 4 DE NOVIEMBRE, a las 18:30 horas, disertación del Sr. Ignacio Pérez Borgarelli, "Luis Alberto de Herrera y su actuación en Hispanoamérica". En el Salón Oval del Instituto Nacional de Invstigaciones Históricas "Juan Manuel de Rosas", calle Montevideo 641, Buenos Aires.



Comisión Directiva
JOVENES REVISIONISTAS

15 de octubre de 2011

JORNADA DE CINE-DEBATE DE JOVENES REVISIONISTAS: PROYECCION DE "EL CID" (14 DE OCTUBRE)



Afiche promocionado por Jóvenes Revisionistas para la proyección del film "El Cid", en su primera Jornada de Cine-Debate.


Cumpliendo con uno de los puntos hablados durante el Plenario del 26 de Agosto de 2011, Jóvenes Revisionistas desarrolló exitosamente su Primera Jornada de Cine-Debate en lo que va del presente año. La misma tuvo lugar el viernes 14 de Octubre en la sala de conferencias del Instituto Nacional de Investigaciones Históricas “Juan Manuel de Rosas”, a cuyas autoridades agradecemos de corazón el habernos facilitado no solamente las instalaciones en sí, sino también el cañón proyector que el mismo dispone para este tipo de eventos.

Entre el público presente, debemos destacar la presencia del Dr. Carlos Manuel Torreira, actual Pro-Secretario de la Asociación Cooperadora del Museo Regional “Juan Manuel de Rosas”, de General San Martín (ex Comandancia de los Santos Lugares de Rosas), y miembro del Instituto Nacional “Juan Manuel de Rosas” de Buenos Aires, quien ha asistido con su señora esposa. Tan digna presencia, nos llena de orgullo y nos incita a continuar con la batalla cultural para levantar a nuestra querida patria de su letargo.

Antes de pasar la película “El Cid”, que cuenta con las destacadas actuaciones de Sofía Loren y Charlton Heston, el presidente de Jóvenes Revisionistas, Gabriel Turone, explicó sucintamente cuál es la modalidad que guía los pasos de las Jornadas de Cine-Debate. Se exhibirá 1 película por mes y, de acuerdo a la efemérides patria más cercana, la temática de aquélla será afín. Considerando, pues, que Octubre es el Mes de la Hispanidad, qué mejor idea que proyectar algún film donde se hable sobre la legendaria figura del Cid Campeador. Para el mes de Noviembre, Mes de la Tradición, está contemplado proyectar una película que verse sobre el Martín Fierro. Y así, hasta cubrir los doce meses del calendario.

Luego, Turone leyó algunas líneas que había preparado para la ocasión, con la idea de introducir al público presente sobre lo que se iba a mostrar:

“En un periódico de 1910 (que hace una extensa referencia a la Argentina en sus primeros 100 años de vida), leemos de Ricardo Rojas lo que sigue:

“Tres fuerzas del alma, realizaron en las Indias la fusión de las dos razas progenitoras: el amor, la religión y la muerte (…) La daga y el arcabuz castellanos trajeron al servicio de la conquista más indios que el número de los heridos por ellos. (…) La sugestión evangélica fue otra fuerza eficaz de acercamiento entre esos pueblos hostiles, ya sonara hecha música en el rústico rabelillo de Francisco Solano, o llevara virtud de proselitismo en la voz del jesuita Ruiz Montoya. Los apóstoles de Indias abrían en la conciencia del aborigen idólatra y del soldado supersticioso, la senda celeste de la fraternidad y del amor. Desde el padre Bartolomé de las Casas, protector de los indios, hasta el último misionero, podían hablar al más rico feudatario en nombre de las ordenanzas de Valladolid que garantizaban la vida de los naturales o del Evangelio que aconsejaba la caridad. Asimismo los predicadores que buscaban analogías entre los mitos indianos y los dogmas católicos, aprendían el quichua o el guaraní para enseñar en esas lenguas la doctrina y se aparecían en las tribus, pacíficos, misteriosos, taumaturgos, como una transfiguración de sus hechiceros”. Nada obscurece “la gloria del cristianismo en América, donde al mediar entre ambas razas, acercábalas dignificando la conciencia del indio y suavizando la voluntad del soldado”.

“Si trazamos un paralelismo del Conquistador Español y el Cid Campeador “la tierra no se acordaba de hombre alguno que se hubiese aventurado a poseerla con tan mágica fuerza en los ademanes, con ensueño más alto en el propósito, con avidez mayor en el deseo. (…) De tal modo la proeza le engrandecía, que perseguido quizás en Sevilla por los justicias y verdugos del rey, llegó a ser en las Indias, justicia y verdugo de reyes. Sujeto de abandonar la patria y lanzarse por ella a lo desconocido, en frágiles naves, fue capaz de quemarlas, cerrando a sus espaldas todo camino, pues su arrojo no conocía sino dos: el del triunfo y el de la muerte, los dos adelante”. Y sigue diciendo Rojas: “Las proezas de Granada contra el moro, los abordajes de Lepanto contra el turco, los degüellos de Flandes contra el hereje, no fueron sino tanteos de su expansión, ensayos de su heroísmo, iniciaciones de su fe. Su raza era la elegida de Dios para misión más preclara; y él era el elegido de su raza, flor y compendio de virtudes guerreras”. El Conquistador trajo a América “el verbo y el credo de una civilización más extensa y más alta. Por ellos nos acercó a la armonía y la felicidad de los hombres”.

“Al decir del profesor Jorge Oscar Sulé, “El hecho más importante del Renacimiento es el descubrimiento de América”. Y “DESCUBRIR es hacer patente (…) algo que era desconocido, es destapar lo que está cubierto, es dar a luz a lo que está en la sombra…”. Del descubrimiento nace “una nueva cultura, la HISPANOAMERICANA (…) que NO ES una SUPERPOSICION. Es una INTEGRACION de los elementos que se encuentran, aunque la fusión integradora reposa sobre los guiones culturales españoles” (religión, lengua, derecho, etc., etc.).”


LA PELICULA

El film “El Cid” es del año 1961 y fue un largometraje de algo más de 3 horas de duración. De acuerdo a la selección hecha para el Cine-Debate, representa la mejor película del género retratado, bastante bien lograda en cuanto a escenas, personajes y relatos.

Parte de la escenografía puesta para la ocasión.


Díaz de Vivar aparece como la encarnación del héroe español que, en lucha contra la dominación de los Moros, se coloca al servicio, primero, del rey Sancho II (de Castilla y de León), y luego, con variadas intermitencias, bajo el monarca Alfonso VI (sucesor de Sancho II tras su muerte en 1072).

La primera desavenencia del Cid Campeador (Díaz de Vivar) deviene por su carácter caballeresco en el buen combate, al perdonarle la vida a unos jefes musulmanes que había capturado y que los presentó, encadenados y todo, en Castilla. Bajo la promesa de que los moros (o una facción de ellos, al menos) no volviera a atacar nunca más a los cristianos, el Cid los dejó en libertad. Una actitud semejante, fue tomada en su tiempo como una “traición”, si bien primó en el héroe épico la caridad cristiana ante el vencido o derrotado. La situación empeoró para el Cid cuando, en duelo judicial, dio muerte a un caballero navarro, Don Jimeno Garcés, padre de quien fuera esposa de Díaz de Vivar en 1074, doña Jimena Garcés.

Contratados sus servicios por el rey de Zaragoza, al-Muqadir, moros amigos ya de los cristianos a los que juraron no atacar jamás, el Cid Campeador (Cid en lengua árabe quiere decir Señor, y Campeador probablemente derive de campi doctor, instructor de reclutas) volvió, al mismo tiempo, a hacer las paces con el rey Alfonso VI. De allí en más, y hasta su destierro definitivo, Rodrigo Díaz de Vivar logrará reunir en sus incontables batallas por los reinos cristianos a españoles que le siguieron y a moros por igual. Combatió, y derrotó, a aquellos musulmanes levantiscos que prometían llevar adelante una ‘guerra santa’ en nombre de Alá hasta acabar con todo cristiano.

Mientras tanto, su familia (compuesta por su esposa Jimena y dos hijas) se plegaron a las aventuras épicas del Cid, quien, como dijimos, sufrió exilios y el peligro inminente de la muerte en los campos de batalla por los reinos de Castilla y León. Sin importar las consecuencias de una vida en constante peligro de muerte, la actitud compañera de Jimena nos recuerda a la que tuvo, por citar sólo un caso, doña Victoria Romero cuando lo acompañó, hasta el martirio, al caudillo federal Ángel Vicente Peñaloza en Olta, o cuando recibió en una batalla un hachazo certero que, al decir de los cronistas, le desfiguró su rostro en momentos en que su amado “Chacho” yacía rodeado de tropas enemigas. Ese espíritu, que viene allende los siglos, es el que legaron nuestros gauchos, y en el cual se forjaron sus familias.

El Dr. Carlos Manuel Torreira junto a su señora esposa nos acompañaron en la Jornada de Cine-Debate. El Instituto Rosas de Gral. San Martín estuvo presente en su honrosa persona.


El rol de doña Jimena, que recibe como última misión de un ya moribundo Cid Campeador (tras las acciones contra los moros levantiscos que querían reocupar el reino de Valencia, ganado por el Cid a España en 1089) para que forme la educación y encamine a sus dos hijas, nos habla de un compromiso que trasciende la muerte del hombre protector, padre y guerrero a la vez, y de la mujer en su cabal sentido de madre igualmente protectora que no dejará de cumplir su más tierno y sincero desempeño en la sociedad, como lo es la crianza de sus hijos. Rol, acaso, que la modernidad globalizada ha desdeñado para que la fémina rinda mejores ganancias al sistema capitalista y, en cambio, afeminó el porte del hombre o varón. Roles invertidos, si se quiere, devenidos de una dialéctica que acusa y condena -con enormes trágicas consecuencias- el papel de la familia cristiana.

La reiteración de escenas en las que Rodrigo Díaz de Vivar monta a caballo, y galopa por las mesetas españolas en busca de la gloria de la raza, también tiene una gran similitud con el gauchaje de nuestras pampas, luchador infatigable al que sólo le bastaba el empeño de la palabra para saber obrar con dignidad y honor. Lo mismo que el Cid, nuestro hombre de tierra adentro fue jinete sin par, hombre de la tierra, guerrero indómito.

La película “El Cid” merece ser vista más de una vez, pues de ella se pueden sacar mayores conclusiones, al tiempo que comprender cómo es que Occidente, en general, ha dejado de lado un legado que supo ser majestuoso y trascendental.



Comisión Directiva

JOVENES REVISIONISTAS