15 de agosto de 2011

PLENARIO DE JOVENES REVISIONISTAS (26 DE AGOSTO DE 2011)



Tenemos el agrado de invitarlo al Plenario de Jóvenes Revisionistas, que se llevará a cabo el próximo viernes 26 de Agosto de 2011, a las 17:30 horas, en el Instituto Nacional de Investigaciones Históricas "Juan Manuel de Rosas" (calle Montevideo 641, Ciudad de Buenos Aires).

A este fin, la Comisión Directiva desplegará una serie de actividades tendientes al desarrollo que Jóvenes Revisionistas desarrollará, en adelante, para el propósito que perseguimos, esto es, la batalla cultural para la justa reivindicación de la historia argentina y sus verdaderos próceres.


Los temas a tratar, son:


Estructura Organizativa de Jóvenes Revisionistas (JR).
Conferencias.
Homenajes.
Boletines.
Medios de difusión.
Viajes y excursiones.
Financiamiento.
Oficina e instalaciones.
Archivo de Audio y Video "Roberto Rimoldi Fraga".
Relaciones Institucionales con otros organismos.
J R en el Interior del país.
J R en la República Oriental del Uruguay.
Volver a organizar la "Confederación de Entidades Rosistas".
Asesoramientos históricos (Estación de la linea B de Subte "Juan Manuel de Rosas").
Fortalecimiento académico del grupo (cursos y clases).
Acción política y coyuntura.
Reuniones semanales.
Eventos (peñas, reuniones sociales, etc.).
Ideas y aportes.

Asimismo, contaremos, caso sobre el final de la jornada, con la presencia del presidente del Instituto Nacional de Investigaciones Históricas "Juan Manuel de Rosas", Dr. Alberto González Arzac.

Comisión Directiva - JOVENES REVISIONISTAS

10 de agosto de 2011

TRAJES TIPICOS ESPAÑOLES DE EVA PERON, EN EL MUSEO DE ARTE ESPAÑOL "ENRIQUE LARRETA"



Al irse los hombres de esta vida, lo que queda de ellos son sus obras, sus documentos y sus objetos. Éstos dan enriquecedor testimonio de un pasado que siempre merece ser investigado, analizado y divulgado, resultando que de esta magnífica tarea emergen las crónicas históricas, lo que, a su vez, alimenta esa ciencia llamada Historia. La visita a un museo es, desde luego, un acto recreativo que, en mayor medida, nos devuelve la imagen de una antigüedad casi siempre heroica o conmovedora. Poco entenderíamos ese pasado que nos inquieta si no fuera por los museos que exhiben una época que quizás no vivimos y que nos ha llegado por crónicas perdidas u olvidadas.


Algo parecido a lo dicho anteriormente es lo que ocurre en el Museo de Arte Español “Enrique Larreta”, complejo ubicado en el barrio de Belgrano, Buenos Aires, en la intersección de Juramento y Vuelta de Obligado. Allí hay una muestra denominada “Evita y los trajes del pueblo español. Memoria de una colección”, que se inauguró el pasado 23 de julio de 2011, y cuya duración se prolongará hasta el 28 de agosto del corriente año. Esta muestra pone a la expectación del público los 50 trajes regionales españoles que le fueron obsequiados a Eva Duarte de Perón en su gira por España, en 1947.






Una imagen de algunos vestidos que se exhiben. Los dos vestidos del medio son el de Tarragona y el de Guipúzcoa, los cuales guardan estrecho contacto con los conflictos internos de España.



Se trata, sin lugar a dudas, de una faceta prácticamente desconocida de aquel mítico viaje a la Madre Patria que, en ese entonces, estaba gobernada por Francisco Franco Bahamonde. La estadía de Eva Perón comenzaba en Madrid en los primeros días de junio de 1947, y terminaría poco más de dos meses más tarde, el 23 de agosto de 1947, no sin antes visitar otros territorios tales como Italia, Francia y Portugal. El viaje fue, en sí, una muestra cabal de la Argentina hacia la angustiada España que había quedado aislada económica y políticamente del mundo que no le perdonó, entre otras cosas, el haberse mantenido neutro durante la Segunda Guerra Mundial. Al despedir a su señora esposa, el teniente general Juan Perón manifestó: “Dirá Evita a la vieja España que nosotros, aquí, bajo la Cruz del Sur, no desmentimos que pertenecemos a la gloriosa estirpe española de todos los tiempos”.


La recepción que recibió de parte de los españoles jamás volvió a repetirse en la riquísima historia de la Madre Patria. Fotografías y documentales de esos tiempos, dan pruebas suficientes de los millares de españoles que la ovacionaron cuando Eva Perón se asomó desde los balcones del Palacio de Oriente, o cuando, en la noche del 10 de junio de 1947, fue homenajeada en la Plaza Mayor de Madrid. Precisamente, en esta jornada resultó obsequiada la Primera Dama nacional con “un traje típico seleccionado y confeccionado especialmente para su visita” por cada una de las cincuenta provincias españolas que ese día desfilaron ante su presencia.


La recepción de las prendas tradicionales se hizo ante una plaza totalmente desbordada de gente, y en la parte central del lugar “se había levantado un escenario de proporciones monumentales (…) tapizado en rojo y dorado, cubierto de flores naturales y contaba con un magnífico sistema de iluminación”, advierte Patricia Nobilia, guía del Museo de Arte Español “Enrique Larreta”. Las danzas típicas de esas zonas se hicieron ver y escuchar por la multitud agolpada en la ocasión, resaltadas con coreografías fantásticamente elaboradas.


TRAJES E HISTORIA


Los vestidos son un fiel reflejo de las costumbres de España de los últimos siglos. En varios de ellos, se aprecian los elementos distintivos que utilizaban las mujeres españolas, como ser: la peineta, la mantilla, el mantón, el pañuelo, el Rosario y el abanico. Cada región reúne sus propias características. El traje de Navarra que le fue regalado a Eva Perón, “posee una clara influencia francesa inspirada en la moda romántica. El frío de los Pirineos exige el uso de paños abrigados en su confección”. En cambio, los vestidos de Madrid y Granada, están catalogados como “Trajes Goyescos”, pues han “sido inmortalizados en la obra de Francisco de Goya, artista que perpetuó la moda de los majos y majas de Madrid. Con el tiempo los majos fueron apareciendo en otras ciudades, y a principios del siglo XX su forma de vestir fue adoptada por las clases altas, que imitaban a las clases populares”, explica un interesante folleto de la muestra que aquí describimos.


Cada vestido venía envuelto y protegido en un canasto de mimbre, uno de los cuales se conserva impecable en el Museo “Enrique Larreta”. Como se observa en una de las imágenes de esta nota, a su lado está el baúl en que arribaron las joyas de los cincuenta vestidos ofrendados a Eva Duarte de Perón. Esas joyas son, en su mayoría, de oro 14 K y con incrustaciones de berilo.


Una de las piezas más interesantes de la muestra, es la perteneciente a la medalla que iba con el traje regional de Asturias. En el anverso aparece la imagen de la Virgen de Covadonga, en el reverso, la leyenda grabada “Por España y la Argentina. 1-7-47”. Hay algunos trajes que aparecieron en nuestro país cuando languidecía el siglo XIX y despuntaba el siglo XX, cuando las corrientes inmigratorias de entre 1880 a 1910, entre las que podemos nombrar las vestimentas de las regiones de Galicia, Asturias, País Vasco, Cataluña, Andalucía y Cantabria. De este modo, las mujeres de la Madre Patria que se afincaron en Argentina dejaron mucho más que su presencia física; también dejaron sus costumbres sociales como el de las prendas típicas de sus zonas.



Vista panorámica del Museo de Arte Español "Enrique Larreta" y del Jardín de los Naranjos.



Otros diseños, para el caso Toledo, Ciudad Real y Albacete, dejan ver reminiscencias musulmanas, hebreas y cristianas, heterogeneidad cultural que vivenciaron estos lugares a lo largo de la historia de España, por ser una “estratégica ubicación geográfica” de la península en la que se reflejaron “todas las culturas que se asentaron en España”. Las rencillas internas de la Madre Patria también tienen su correlato en los trajes, como en el de Guipúzcoa y Tarragona. “El rechazo hacia las autonomías por parte del franquismo se observa en el traje de Guipúzcoa al que se le cambió el color verde por el amarillo para formar la bandera española. Sin embargo en la falda del traje de Tarragona –habitualmente floreada- la similitud de las franjas con la bandera catalana parece haberse pasado por alto”.


LOS VESTIDOS EN EL PAIS Y EL REVISIONISMO


Con fecha 23 de agosto de 1947, Eva Perón retornaba al país junto a los valiosos trajes regionales que el régimen de Franco le había regalado por su rol de “Embajadora de la Paz”.


Una vez aquí, los mismos fueron expuestos por primera vez en el Museo Nacional de Arte Decorativo bajo el título “Trajes de España. Colección Doña María Eva Duarte de Perón”. Más de 150.000 personas vieron las piezas, lo que constituyó todo un éxito para la época. Entre los que contribuyeron al fomento de esta muestra artística figuró la Comisión Nacional de Cultura, entre cuyos miembros figuraban, entre otros, el senador nacional Dr. Diego Luis Molinari, el diputado nacional Dr. Ernesto Palacio, el Dr. Gustavo Martínez Zuviría y el Dr. Carlos Ibarguren, todos prohombres del revisionismo histórico argentino.





Instantánea que muestra otras prendas.


Acontecido el golpe de Estado de 1955, los vestidos fueron confiscados por las autoridades militares en medio de una situación que invitaba al caos y la turbulencia. Hubo prendas que jamás volvieron a recuperarse, pero la mayoría se salvaron dado que “quedaron incautadas durante años en los depósitos del Banco Municipal de la calle Jean Jaurés”. Años más tarde, en 1966, “el Banco anunció que un lote de prendas que habían pertenecido a Eva, iría a subasta pública. Una protesta, encabezada por varios artistas ligados al peronismo lo impidió. En 1967, mediante el decreto N° 3894, se dispuso que los “trajes hispanos” pasaran a formar parte del patrimonio del Museo de Arte Español Enrique Larreta”. Desde entonces, un total de 800 piezas (entre vestidos, joyas y zapatos) le dan vida a esta colección casi única a nivel mundial.


El Museo “Enrique Larreta” tuvo el privilegio de divulgar estos uniformes españoles por primera vez en 1985, y lo hizo nuevamente ahora, en el presente año 2011. Como dice Patricia Nobilia, “Su exhibición excede la mera presentación estética para convertirse en un disparador que motive una reflexión profunda. Desde su lugar el museo asume el rol de cuidar este patrimonio, y en contra del olvido se convierte en un espacio que preserva la memoria”.


Jóvenes Revisionistas auspicia la visita al Museo de Arte Español “Enrique Larreta”, porque implica un acto de investigación y asomo a la historia argentina y de la Madre Patria, de cuyas tradiciones se ha nutrido nuestra nación para generar a su arquetipo, el gaucho, a sus instituciones, sus modismos, su lengua y su religión.


El paseo por su delicioso Jardín de los Naranjos, obra de un sirio libanés que dejó, para los tiempos, sus licencias de jardinero y arquitecto, también reavivan el interés por el conocimiento historiográfico del terruño. En este oasis que se encuentra en medio de los edificios de Belgrano, hay un árbol traído de Hiroshima, Japón, que sobrevivió a la criminal acción de la bomba atómica arrojada allí en 1945, recibiendo el nombre de “Árbol de la Vida”.




Paisaje del Jardín de los Naranjos. Nótese los cercos laberínticos que hay en él, y la variedad de la vegetación existente. En primer plano, una fuente de sobria confección. Los árboles no dejan ver las edificaciones que dan sobre la calle Cuba.


Ejemplares de cipreses, palmeras de todo tipo y fuentes de exquisita confección, acompañan a un bicentenario ombú que, ubicado en los confines del jardín, fue testigo de todos los acontecimientos patrios habidos y por haber. Dos glorietas que hay allí, le dan un toque romántico a este espacio verduzco que es de ensueño. El toque del sirio libanés está plasmado en los caminos laberínticos que surcan las extensiones del lugar, y en los ventanales que dan a la calle Juramento, acaso el modo de “contactarse con el exterior”, según ha dicho cuando dio por concluida su obra maestra.



Por María del Carmen Amud - Gabriel O. Turone

31 de julio de 2011

JOVENES REVISIONISTAS ES LA RAMA JUVENIL DEL INSTITUTO NACIONAL DE INVESTIGACIONES HISTORICAS "JUAN MANUEL DE ROSAS"



Con enorme satisfacción, y tras un esfuerzo colectivo que embargó a todos los integrantes de Jóvenes Revisionistas (JR), el día 26 de julio de 2011 fuimos corroborados como rama o brazo juvenil del Instituto Nacional de Investigaciones Históricas “Juan Manuel de Rosas”, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Este gesto, largamente esperado por JR, se lo debemos al presidente de tan prestigiosa institución del pensamiento y la cultura nacionales, Dr. Alberto González Arzac. Él escuchó nuestro pedido en una reunión que mantuvo con algunos miembros de la Comisión Directiva de JR en días pasados, no sin antes interiorizarse sobre algunos detalles concernientes al por qué habíamos sido puestos en duda sobre dicha condición que fue confirmada, como exponemos en esta nota, en un documento firmado por el entonces presidente del Instituto Rosas, Jorge Oscar Sulé, en el año 2008.

Despejadas las dudas, González Arzac reafirmó lo expuesto por Sulé tres años atrás, en el documento oficial que colocamos aquí y que tiene por fecha 26 de julio de 2011. De esta manera, Jóvenes Revisionistas refuerza su pertenencia a la orgánica del Instituto Nacional de Investigaciones Históricas “Juan Manuel de Rosas”, y como quedó manifestado en diversas oportunidades, apoyamos con ferviente decisión esta nueva administración del Dr. González Arzac para dar la batalla cultural que tanto nos debemos los argentinos, para dejar de ser una patria sometida a los designios más lúgubres que la pierden y la disminuyen como tal.

Próximamente, estaremos desarrollando con normalidad nuestras habituales actividades de difusión, y exhibiremos un pormenorizado calendario con conferencias, actos y excursiones que haremos alternativamente de aquí al mes de diciembre del corriente año, para regocijo de revisionistas y amantes del federalismo argentino. Desde luego, que nuestras actividades tendrán la aprobación, o no, del Dr. Alberto González Arzac.


Un afectuoso saludo y abrazo para todos.


Comisión Directiva

JOVENES REVISIONISTAS

25 de julio de 2011

LA INFLUENCIA DEL ALAMBRADO EN LOS HOMBRES DE TIERRA ADENTRO

Ilustración de la famosa Estancia "Santa María", cuya huerta estuvo alambrada en 1845 por iniciativa de Richard Blake Newton.


Cuando apareció el alambrado en los campos argentinos, se dice que el gaucho perdió mucho más que su innata libertad para desplazarse por los confines de la extensión. De acuerdo con Elbio Bernárdez Jacques (Fisonomías Gauchescas), el gauchaje tenía en la pampa “todos los sonidos, todas las vibraciones de la tierra. Rumor de pamperos, relinchos de baguales, aleteos de pájaros, silbido de perdices, toda esa música, en ocasiones elegíaca, en otras ruda y sonora, toma parte en el concierto de su gran armonía”. El autor no quiere imponer al lector lo negativo que resultó para el hombre de campo la aparición del alambrado. Así, nos señala: “Los alambrados, tendidos en cuadro, sobre su dilatada superficie, no han logrado pialar su libertad: sirven también de pentagrama en el concierto armonioso del llano. En sus hilos tirantes, como en una inmensa lira, vibra la música del desierto”.

El gaucho, hasta que la campaña fue encerrada por el alambrado, fue bagual sin jinete y ave con sueños de libertad. Recorrió todos los fogones que, de tanto en tanto, se le presentaban en la oscuridad de la naturaleza, y muy cerca de ellos cantó las realidades de su patria, en todas las guitarreadas habidas y por haber. Y si los gauchos no plantaron ningún árbol en esos terrenos ilimitados, fue porque “la pampa no es una zona arbórea y son pocos los árboles que originariamente arraigan en ella”, señala Bernárdez Jacques. Además, otra realidad se hacía patente. El criollo no iba a colocar frutales o leguminosas sabiendo que, por falta de alguna protección o alambrado, podía llegarse hasta el lugar otra persona que le quitara lo que aquél, con tanto esfuerzo, había plantado y sembrado. Suena lógico, por cierto. La agricultura y la ganadería sistematizadas vinieron más tarde, con la imposición del alambre en el campo: aquí, ya nadie podía robar lo ajeno con tanta facilidad.

José Pedroni nos habla de un antes y un después en la vida del criollo desde que hizo su aparición el alambrado. Uno de los versos de su poema “Gaucho”, dice: “Quisiera haber vivido en tu primer instante/ antes de la entrega de la pampa/ antes del encierro de los árboles./ Haber vivido en el alto mediodía de tu lance”. Y nos deleita con esta otra observación, la del gaucho que ha sido despojado de sus más valientes virtudes y prácticas: “Quisiera haber estado (…) antes del encierro de la aguada/ donde entre junco y ave/ alguna vez te proyectó el ocaso montado y con amante./ Antes del alambre con uñas,/ desgarrador de carnes./ Yo no tendría, ahora, este dolor cobarde/ dormiríamos juntos bajo la Tierra Madre”.

Haciendo una respetable crítica a las sociedades modernas que se erigieron, como tales, desde la clausura de los campos por acción de los alambrados, el poeta Pedroni compara la personalidad del hombre urbano con respecto a la que tenían los gauchos de antaño: “Las piernas entre ramas,/ los ojos anhelantes,/ desmontados andamos de tu coraje/ sin cuchillo, sin lazo,/ por amarillas calles./ Viento ladrón de libertad y honra/ metido en los trigales”.

RICHARD NEWTON, ¿EL PRIMER ALAMBRADOR?

En nuestro país, de acuerdo al escritor Noel H. Sbarra, existen dos puntos de partida que dieron origen al alambrado. El primero se remontaría al año 1845, época en que un inglés llamado Richard Blake Newton lo introdujo para cercar la estancia “Santa María”, la cual se situaba a 10 leguas de Chascomús, en la provincia de Buenos Aires.

Así pudo corroborarlo el cronista británico William Mac Cann, autor de un libro formidable titulado Viaje a caballo por las provincias argentinas, quien visitó en 1845 dicha estancia. Una característica de este supuesto primer alambrado en el país, es que su grosor era como el de un dedo, y que fue colocado por un carpintero escocés, Mr. Alejandro Codwell.

Newton provenía de una familia londinense de comerciantes, rubro que lo llevó a afincarse en el Plata por 1819, ante un llamado que le hizo, desde estas costas, su padre. Unos compatriotas de los Newton, los hermanos Juan y Jorge Gibson, pusieron a trabajar a aquéllos en su casa de importación y exportación de cueros de nutrias, los cuales provenían de la provincia de Entre Ríos, principalmente. Tan bueno era este negocio, que los hermanos Gibson logran adquirir 5 estancias en la provincia de Buenos Aires. En la estancia “Los Ingleses”, erigen uno de los mejores criaderos de ovejas.

A todo esto, Richard Newton también va creciendo en su posición social, aunque se vuelve un gaucho gringo. Adquiere terrenos sobre la costa del río Samborombón, partido de Chascomús, y allí se casará con doña María de los Santos Vázquez, con quien tiene quince críos. La estancia donde la investigación histórica ha dicho que se colocó el primer alambre (en su huerta, solamente), hablamos de la “Santa María”, Newton la adquirió el 19 de septiembre de 1834. El nombre se lo puso él en honor a su señora esposa.

Se dice que en 1844, Richard Newton “no olvida la educación de sus hijos. En mayo de 1844 viaja a Inglaterra con dos de ellos, Ricardo y Enrique, a fin de ponerlos pupilos en un colegio”, afirma Sbarra en su obra Historia del alambrado en Argentina. Iban los tres, una tarde, caminando por el condado de Yorkshire cuando Richard Newton “observa en el parque del conde de Fitzwilliams un espacio cercado de grueso alambre de hierro donde pacen varios ciervos. Iluminado –prosigue Sbarra-, piensa en los enormes beneficios que el sistema reportaría en un país como la Argentina, cuya principal industria era la ganadería y cuyos ganados erraban en libertad por los campos dificultando su crianza e invadiendo sembrados y plantaciones”. Así fue como el inglés decide traer a la Confederación Argentina esta innovación, “iniciando una experiencia trascendental para la economía argentina”.

A partir de entonces se desata el éxtasis del alambrado en el Río de la Plata…y el final irremediable del gaucho argentino. Surgen instituciones siempre colocadas fuera de los intereses nacionales, como la Sociedad Rural Argentina, que en 1891, y ante la presencia de Ricardo Newton –hijo mayor del introductor del alambre-, rindió un homenaje póstumo a su padre, Richard Blake.

Hasta 1969, se sabía de la existencia de la estancia “Santa María”, añeja construcción que hospedó hasta su muerte, y por varios lustros, a Richard Newton. Especificaba don Lorenzo Larralde, antiguo dueño del lugar –lo adquirió en 1913-, que por muchos años Newton estuvo enterrado en el parque de la estancia, pues allí había fallecido en 1868. Luego, sus restos fueron trasladados a Buenos Aires, conservándose, no obstante, el espacio donde reposó su cadáver: rodeado el lugar de una sencilla reja y cubierto por una lápida de mármol.

HALBACH, DESPUES DE LA ETAPA ROSISTA

La historia de Richard Blake Newton quedó entronizada como la primera experiencia del uso del alambrado que tuvo la Argentina, sin embargo parece que el primero fue don Francisco Halbach.


Todavía hoy se discute si no fue Francisco Halbach el verdadero introductor y pionero del alambrado en la Argentina, a pesar de que él lo impuso en 1855, es decir, 10 años después que Newton.



Halbach era oriundo de Remscheid, Alemania, y su año de nacimiento había sido 1801. Al igual que Newton, puso pie en las Provincias Unidas del Río de la Plata en 1819, corrido por la quiebra de los negocios de su padre. Francisco Halbach casaría en 1830 con doña Gregoria Bolaños y Alagón, primogénita del coronel José Bonifacio Bolaños, héroe de la Guerra de la Independencia nacional. A partir de 1845, presentó sus credenciales a Juan Manuel de Rosas para ser Cónsul de Prusia en Buenos Aires, cargo que mantuvo hasta su muerte.

En las postrimerías de la Santa Federación (1850), Francisco Halbach adquiere la estancia “Los Remedios”, en Cañuelas. Los campos donde se levantó “Los Remedios” pertenecían, hacia 1758, a la Hermandad de la Santa Caridad, obra fundada por el bisabuelo del general Belgrano, el presbítero Juan Alonso González.

La firma importadora Zimermann, Frazier y Cía., donde había trabajado Francisco Halbach en algún tiempo, compra el lugar en 1825. “Al año siguiente –agrega Noel Sbarra-, Zimermann compra a sus socios la totalidad del establecimiento y, finalmente, en 1850 lo enajena a su cuñado Halbach”.

El tema es que “Don Francisco (Halbach), que en 1854 viaja a Europa, estudia la posibilidad de cercar su estancia, adquiriendo el alambre indispensable; y en 1855 rodea “Los Remedios” –excepto, por supuesto, la parte que da al río- con cuatro hilos de alambre de los números 5 y 6, sujetos con grampas a los “principales” de ñandubay (postes enteros) plantados cada 50 varas y con medios postes cada cinco varas”, afirma Sbarra.

Para ese entonces, Halbach había logrado lo que Richard Newton no pretendió hacer: en lugar de alambrar solamente una parte de la estancia (la huerta), Halbach lo había hecho a gran escala, enteramente. De allí una polémica que tuvo lugar, a partir del cercado de “Los Remedios”, en cuanto a quién pertenece, en verdad, la implementación masiva del alambrado en la República Argentina, si a Newton o a Halbach.

En una tertulia de 1855, un rico hacendado, de la alcurnia de los Terrero, dejó entrever que Juan Manuel de Rosas, “que entre los muchos aciertos que no pueden negarle sus enemigos más acérrimos, está el de haber sido el más práctico estanciero, empezó a cerrar con tapiales una estancia de cuatro leguas”. ¿Pudo haber sido el Restaurador el primer hombre que ideó la forma de cerrar los campos? Este pensamiento puede parecer exagerado, más teniendo en cuenta que Rosas no iba a dejar sin libertad al gauchaje o a sus amigos los indios.

Después de caído el régimen rosista, el alambre figura por primera vez como artículo de importación. En la aduana de Buenos Aires, “es corriente ver ahora entre las cargas de los barcos de ultramar los rollos de alambres consignados a distintas casas, mezclados con pipas de vino, cajones de ginebra, latas de sardinas, cajas de pañuelos pintados, etc.”. El gaucho Fierro huye, y se vuelve matrero. Ya no hay lugar para los hombres de a caballo.


Por Gabriel O. Turone


Bibliografía:

- Benarós, León. “El Desván del Clío” (Richard Blake Newton: el primer alambrado en nuestro país. Alambres del grosor de un dedo), Revista “Todo es Historia”, Año III, N° 29, Septiembre de 1969.
- Pedroni, José. “Gaucho”, poema de su autoría.
- Sbarra, Noel H. “Historia del alambrado en Argentina”, Editorial Raigal, Buenos Aires, julio de 1955.

17 de julio de 2011

"COINCIDENCIAS ENTRE ROSAS Y SAN MARTIN", DISERTACION DEL TCNL (R) HORACIO MORALES, EN SANTOS LUGARES

Un momento de la conferencia. A la izquierda de la imagen, el Dr. Carlos de Santis, presidente del Instituto Rosas de General San Martín, y a la derecha el teniente coronel (R) Horacio Morales.


Fue una mañana agradable la del sábado 16 de julio próximo pasado en los Santos Lugares de Rosas, en la localidad de San Martín. Diríamos, ideal para escuchar la interesante conferencia que otorgó el Tcnl (R) Horacio Morales en el marco de una serie de disertaciones que, habitualmente, organizan los integrantes del Instituto “Juan Manuel de Rosas” de la citada localidad bonaerense. Allí estuvo presente Jóvenes Revisionistas a través de su presidente, Gabriel O. Turone, y de uno de sus Vocales Titulares, Juan Manuel Cardoso.

El tema de la charla era atractivo, y siempre genera una enorme satisfacción para los que nos sabemos simpatizantes del Restaurador de las Leyes y su obra de gobierno, pues, como se sabe, ésta fue premiada cuando José de San Martín le lega a aquél su glorioso Sable Corvo desde Francia.

LOS 5 VIAJES DE LA RELIQUIA HISTORICA

El ocultamiento de la sana relación que mantuvieron Rosas y San Martín tiene como uno de sus puntos de partida la batalla de Caseros. Allí, los vencedores de la Federación tuvieron el tiempo suficiente para fabular sobre todos los aspectos de la vida de don Juan Manuel y sus funcionarios. Se dedicaron, sin más, a hacer pasar por ciertas aquellas mentiras que no tuvieron ninguna clase de asidero o sustento documental. Cuando la realidad de los hechos y testimonios se hacía patente, como ser la amistad entre el Restaurador y el Libertador, los unitarios ganadores emprendieron el ocultamiento pertinaz. “Todos estamos pagando las consecuencias de Caseros, que eliminó la etapa más gloriosa que fue la Confederación Argentina”, espetó Morales.

San Martín adquiere su sable en el año 1811 en la ciudad de Londres, Inglaterra. A partir de entonces, la reliquia será trasladada unas cinco veces de un lado a otro del Océano Atlántico, quedándose definitivamente en Argentina a partir de 1897. El itinerario bien merece ser puntualizado:

1) Estando José de San Martín en Inglaterra, a finales de 1811 adquiere el sable corvo. Un año más tarde, en 1812, ya se encuentra en las Provincias Unidas del Río de la Plata presto para iniciar la campaña libertadora. Aquí se produce el primer cruce trasatlántico de la espada (Inglaterra-Argentina).

2) Amenazado de muerte por los logistas de Buenos Aires, San Martín finaliza su campaña promediando 1824, ocasión que aprovecha para irse a Europa. Desde allá, le encarga a su hija Mercedes que le lleve su sable corvo al viejo continente. Estamos en las postrimerías de 1832, y ella cumple con el deseo de su padre. Segundo periplo trasatlántico (Argentina-Francia).

3) La muerte de San Martín se produce en 1850. Entonces, el sable corvo había pasado a engrosar el patrimonio de su yerno, Mariano Balcarce, y el de su hija Mercedes, quienes vivían en Buenos Aires. Aquí se produce el tercer viaje trasatlántico de la espada (Francia-Argentina).

4) Juan Manuel de Rosas es electo por segunda vez gobernador bonaerense en 1835. Ya en 1844, San Martín dicta su famosa Cláusula 3° donde le legaba su gloriosa espada al Restaurador. Sin embargo, semejante honor tendrá lugar a partir de 1850, cuando se lo hace saber Balcarce mediante una carta que le manda a Rosas el 30 de agosto de ese mismo año. Don Juan Manuel conservará la espada hasta Caseros y se la llevará consigo al exilio de Southampton. Cuarta travesía trasatlántica (Argentina-Inglaterra).

5) Rosas conservará la presea militar más gloriosa de la historia argentina hasta su muerte, ocurrida en 1877. La mantiene guardada en todos esos años dentro de su estuche original, con el único aditamento de mandar hacer una chapa de bronce con la Cláusula 3° (de 1844) que fijará en el mismo. Máximo Terrero y su esposa, doña Manuelita Rosas, se quedan con todos los bienes de Rosas, y se los llevan a Londres, casualmente la misma ciudad capital donde San Martín había adquirido el sable en 1811. En tierras inglesas permanecerá el sable hasta el año 1897, cuando, en el mes de febrero, retorna definitivamente a la patria. Se completa así el quinto viaje oceánico del sable (Inglaterra-Argentina).

La inquina no había diezmado las pasiones políticas en Buenos Aires. Muestra de ello fue la poca atención que mereció el retorno del corvo sanmartiniano a tierras criollas. Ni los periódicos de la época ni tampoco los altos oficiales del Ejército y la Marina estuvieron a la altura del acontecimiento que se vivía. “Solamente un viejo soldado, el antiguo trompa de órdenes de Lucio Norberto Mansilla en Vuelta de Obligado, el ya teniente general Donato Álvarez, se dignó encabezar la ceremonia militar que dio la bienvenida a la reliquia legada a Rosas por San Martín”, sostuvo el teniente coronel retirado Morales en su estupenda alocución.

PUNTOS DE CONTACTO

En vida, José de San Martín había llegado a la conclusión de que la única figura política nacional que se había acercado a sus valores era el brigadier general Juan Manuel de Rosas. “Si vemos la época –agrega Morales-, varias figuras pudieron haber sido honradas con la espada del Libertador. Antiguos colaboradores suyos como Tomás Guido, seguían vivos. El último sobreviviente de la Primera Junta, Juan Larrea, o el jefe máximo de la Armada Nacional, Guillermo Brown, también estaban vivos, y bien pudieron ser los herederos. Sin embargo, San Martín se quedó con Rosas”.


Al término de la conferencia, hubo tiempo para saborear unas empanadas y beber algo de vino y gaseosas. Todo se desenvolvió en un buen clima de camaradería, como se aprecia en la imagen.


Entre estas dos figuras claves de la historia patria hubo afecto, respeto y reconocimiento. El Restaurador le puso a dos de sus estancias nombres ligados al Libertador: a una le llamó “San Martín” y a otra “Ayacucho”. El bergantín “General San Martín”, que fuera robado por las fuerzas navales anglo-francesas en Montevideo, no habría llevado tal denominación si es que don Juan Manuel hubiera aceptado la propuesta que le presentaron sus funcionarios de ponerle “General Rosas”. Aquí, el gobernador desechó su nombre por el del anciano e ilustre general.

Como cada vez que transcurrían los últimos meses del año, Rosas se dirigía a los argentinos con un mensaje que voceaba desde la Legislatura (en la actual Manzana de las Luces de San Telmo). El mensaje de 1849 tenía exactas 240 páginas, lo que demuestra el genio de estadista que fue Juan Manuel de Rosas. En ese año, San Martín ya hacía rato que padecía problemas visuales que lo tenían a mal traer, por eso pidió en su residencia de Boulogne-Sur-Mer que ese mismo mensaje se lo lean en dos oportunidades. Así lo deja entrever San Martín en la última carta que le envía a Rosas el 6 de mayo de 1850: “El objeto de esta es tributar a Ud. mis más sinceros agradecimientos al ver la constancia con que se empeña en honrar la memoria, de este viejo amigo; como lo acaba de verificar en su importante mensaje del 27 de Diciembre pasado; mensaje que por segunda vez me he hecho leer…”.

El Libertador se siente altamente satisfecho al contemplar los importantes conceptos que Rosas a brindado a los habitantes de la Confederación Argentina en 1849: “como argentino –le dice en su última correspondencia- me llena de un verdadero orgullo, al ver la prosperidad, la paz interior, el orden y el honor restablecidos en nuestra querida patria”.

TERGIVERSACIONES Y OMISIONES

Algunos malintencionados han procurado olvidar u ocultar el verdadero significado de todas las cartas que Rosas y San Martín han intercambiado desde 1838 hasta 1850. La versión que más corrió, fue aquella que decía que San Martín “estaba viejo” y que, por lo tanto, “no sabía lo que escribía”. Otros decían que las cartas originales no eran tales porque las mismas habrían sido “cambiadas”; que dichas correspondencias no eran, para ellos, tan benévolas ni amistosas…

Un funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores del entonces presidente Arturo Frondizi, afirmó el 17 de agosto de 1960 que la legación del sable de San Martín a Rosas se debió “únicamente” a que Rosas era en ese momento el representante de las relaciones internacionales de la Argentina, y que hubiese dado lo mismo legárselo a cualquiera si esa representación recaía en ese momento en cualquier otra figura política…


El Dr. Alberto Gelly Cantilo dejó un mensaje en representación del Instituto Nacional de Investigaciones Históricas "Juan Manuel de Rosas", donde ratificó el apoyo de la entidad a sus pares de San Martín, y anunció que actuará del mismo modo su nuevo presidente, el Dr. Alberto González Arzac.


Un confundido Ricardo Rojas insistía en “separar” lo que fue Rosas en su política externa de la interna. Afuera, el Restaurador había sido un excelente defensor del país, sostenía Rojas, pero internamente había sido un “tirano” y un “déspota”. Aquí, Ricardo Rojas le erraba porque jamás se puede separar lo externo de lo interno, más teniendo en cuenta el contexto histórico que había tenido que vivir Rosas. Omitía decir Rojas que la política internacional rosista fue un producto surgido de la acción perversa de los unitarios salvajes que, internamente, se aliaban a las potencias extranjeras para atentar contra la soberanía nacional (guerras intestinas, bloqueos navales, focos de subversión en distintas provincias, etc., etc.). Por eso mismo, en lugares como “en el que estamos, la vieja Comandancia Militar federal, Rosas ordenó fusilar a los unitarios que conspiraban con el extranjero. Ramón Maza fue fusilado aquí, en Santos Lugares”, dijo Horacio Morales.

El teniente coronel (R) Morales dejó, y leyó, para el final una cita que dejó escrita Leopoldo Lugones a los 23 años de edad, en referencia a la repatriación del Sable Corvo que San Martín le cedió por testamento a Rosas en 1844. Al notar la indiferencia de las autoridades argentinas que lo tuvieron que ir a recibir (José Evaristo Uriburu era el presidente de la Nación), Lugones se mostró indignado, dejando unas hermosas palabras elogiosas de la figura del Ilustre Restaurador de las Leyes, don Juan Manuel de Rosas.

Así terminaba esta excelente disertación del militar retirado Horacio Morales. Siguieron, luego, algunas palabras que pronunció el Dr. Alberto Gelly Cantilo en representación del Instituto Nacional de Investigaciones Históricas “Juan Manuel de Rosas”. No solamente felicitó al expositor sino que, además, envió un mensaje de adhesión del flamante presidente de dicha entidad, Dr. Alberto González Arzac, en apoyo a las actividades que desde la localidad de San Martín se desarrollan permanentemente en pos del revisionismo histórico.

La hora de las empanadas y el vino se había hecho presente. El cielo de la tarde era limpio, y las charlas muy amenas. Degustar empanadas en el lugar donde se firmó el Pacto Arana-Mackau, o donde se construyeron o repararon los fusiles de la patria federal, es un honor que algunas veces nos podemos dar los revisionistas.

Jóvenes Revisionistas quiso dar una última vuelta por el interior de la ex Secretaría General de la Comandancia. Ahí mismo, cintillos federales originales, retratos pintados de Encarnación Ezcurra y monedas de la Confederación Argentina se ubicaban en las vitrinas del lugar. Un sótano ubicado en uno de los salones internos, al cual se podía bajar mediante una escalera, sugería que allí pudo haber estado algún salvaje unitario penando por ser un desalmado traidor. No lo sabemos, en verdad.


Viejo sótano que está dentro de lo que hoy es el Museo Histórico Regional "Brigadier General Juan Manuel de Rosas", donde se ubicaba la Secretaría General de la Comandancia de Santos Lugares. ¿Habrá algún unitario salvaje allí, mazorquero?


Salimos del sitio histórico, por la calle Diego Pombo, dejando tras de nosotros ese mojón de patria gaucha que se confunde, hoy, con la moderna urbanidad.

Jóvenes Revisionistas