29 de octubre de 2008

SAN MARTIN, ROSAS, PERON. UN HOMENAJE A FERMIN CHAVEZ

EL 26 DE NOVIEMBRE A LAS 19 HS SE PRESENTA EN EL INSTITUTO JUAN MANUEL DE ROSAS (MONTEVIDEO 641) EL LIBRO:



"SAN MARTIN, ROSAS, PERON. UN HOMENAJE A FERMIN CHAVEZ", EDITORIAL FABRO, Y ESCRITO POR FEDERICO GASTON ADDISI.





SE VENDERAN EJEMPLARES AL PUBLICO, Y SE LES FIRMARA EL MISMO A QUIEN LO DESEE; A CONTINUACION HABRA UN VINO DE HONOR PATRIOTA Y FEDERAL.

Sobre el libro expresó el eminente historiador Pablo Hernández, autor de entre tantas obras, de sus eminentes "Conversaciones con..." y quien será el encargado, junto al Profesor Sulé, Presidente del Instituto de presentar el libro:

" ¿Es “San Martín – Rosas – Perón” una línea histórica o en cambio, tal vez desde un abordaje menos pretencioso, solo una consigna militante?
El dilema, así planteado, puede inducirnos al error. La mesura y la verdad serán las que resulten beneficiadas, por el contrario, si es que volvemos la mirada a la frase de George Winter que Arturo Jauretche rescata en su magistral Política nacional y revisionismo histórico: “la historia es la política del pasado y la política la historia del presente”.
Fue a partir de 1955, por de pronto, que los obreros argentinos abroquelados en sus sindicatos recurrieron a la imagen de Rosas para simbolizar a la de Perón prohibida por la autodenominada Revolución Libertadora. Eran los personeros de esa feroz dictadura quienes, paradójicamente, al tildar al gobierno peronista de “segunda tiranía” hicieron más por la difusión del pensamiento revisionista que el compacto grupo de valiosos investigadores que venía bregando por la revisión de la historia.
Los jóvenes sectores de la clase media que promediando los sesenta empezaron a acercarse a lo popular continuaron la picada abierta por el sindicalismo. La bandera azul y blanca con el rostro de los nombrados, transformada a veces en carteles que empapelaban las paredes de la ciudad, daban cuenta del accionar de quienes venían del nacionalismo. Los de mayores urgencias, en tanto, atronaban actos y marchas con su propuesta contundente: “San Martín, Rosas, Perón / para la liberación”.
La militancia peronista era respaldada en lo intelectual, desde luego, por historiadores que también eran militantes. José María Rosa le dio carácter popular a esa revisión en la doble dimensión de entender al pueblo como protagonista y de transformar en masiva la venta de las publicaciones que se ocupaban del tema. Rodolfo Ortega Peña y Eduardo Duhalde, en agosto de 1968, al mismo tiempo que como abogados defendías a lso trabajadores y a los presos políticos, editaban San Martín y Rosas, política nacionalista en América, una singular selección de textos precedida por un agudo ensayo que ya en su título adelantaba la existencia de “la línea nacional americana”.
En esta primera década del siglo XXI viene bien, entonces, un libro como el de Federico Gastón Addisi, que aparece para plantear cuestiones que en su momento parecieron definitivamente resueltas y que sin embargo reclaman hoy nuevos (aunque antiguos) debates.
La muy sólida antología presentada como primer capítulo del volumen, demuestra con nombres plurales la existencia y la riqueza de esa línea histórica que, sin embargo, aparece incompleta y más ligada a la consigna que a la historiografía, si es que no aclaramos que en rigor, forma parte de una tendencia más amplia que incluye hombres imprescindibles como José Gervasio Artigas e Hipólito Irigoyen. Fermín Chávez, el homenajeado en el libro, ya había hecho también el aporte al listado: varios de sus libros son biografías de los caudillos del interior y la Confederación Argentina posterior a Caseros fue por él rescatada como una posibilidad nacional que sería vencida recién en Pavón.
Los capítulos y el apéndice dedicados al autor entrerriano son antológicos, entendiendo al término no sólo como selección sino como un contundente adjetivo calificativo.
El reportaje que le realiza Federico Gastón Addisi – uno de los últimos contestados por Fermín – vale, entre otras cosas, como cimiento de esa futura biografía que ya tiene como antecedente el delicioso Fermín Chávez, poeta, dibujante, historiador, que publicara Alberto González Arzac.
La entrevista que apareciera en Crisis en mayo de 1975, obra del talentoso escritor Jorge B. Rivera, es a su vez, una fiesta para la lectura y un mérito adicional del compilador del volumen, pues el rescate de esa pieza periodística para los nuevos lectores, nos lleva con su contundencia, otra vez al principio: es imposible separa la línea histórica de lo que es incitante propuesta al debate y apertura a las consignas que demanda el presente y lo por venir.
Valga, por último, una muestra de la combativa vigencia de Fermín Chávez. Con su rotunda defensa del industrialismo, este valioso hombre del mejor Entre Ríos – el del gaucho Antonio Rivero entre otros – señala que es el trabajo el camino que conduce a la felicidad del pueblo y a la grandeza de la patria americana. No estaría mal que lograran reparar en ello esos comprovincianos de Fermín que quizá aturdidos por la algarabía de la comparsa y obnubilados por alguna circunstancial “pirata del oficio”, hablan absurdamente hasta de “contaminación visual” mientras bregan, hermanados en los hechos con José Alfredo Martínez de Hoz, por voltear cualquier chimenea que se parezca a aquéllas que levantó Perón".

Pablo José Hernández
Temperley, 17 de octubre de 2008



Sobre el mismo tema, y entusiasmado por seguir contribuyendo a la difusión de libros del Pensamiento Nacional expresó el Editor:


"La presente antología tiene como intérprete a Federico Gastón Addisi, un joven con “pensamiento nacional”, de esos que no abundan y de los que sería bueno cultivar. Federico se anima con mucha pasión y solvencia a discernir sobre un tema históricamente espinoso: la simetría San Martín, Rosas, Perón. Y aún más, nos introduce a un merecido homenaje a uno de los hombres más importantes de nuestra historia contemporánea, el “Maestro Fermín Chávez”, reconocido no sólo por su excelente desempeño en su labor académica, historiográfica, periodística, política, sino por su intachable conducta como ser humano. Si bien nos queda el vacío de no tenerlo cerca físicamente, permanece en nosotros todo el saber y el respeto que este gran hombre de nuestra cultura nos ha transmitido.
Nuestra editorial comienza sus trabajos editando los “últimos dos libros” del homenajeado y nos complace continuar en la senda de los grandes protagonistas del Pensamiento Nacional.
Esperando que las autoridades dispongan de un homenaje con todos los merecimientos del caso, (ya que en vida, como ha sucedido con la mayoría de estos “hombres nacionales”, fue muchas veces silenciado y condenado al ostracismo), Federico Gastón Addisi hace punta y nos muestra el camino".


Fabián D’Antonio
Director Editorial

15 de octubre de 2008

BOLETIN "LA RECONQUISTA", AÑO 2, N° 9





JOVENES REVISIONISTAS.
“LA RECONQUISTA”. Año 2. N. 9.

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11 de Octubre de 1833. “Día de la Lealtad Rosista”.
La Revolución de los Restauradores.



El mes de Octubre en la Historia Argentina es un mes asociado a la Lealtad del pueblo argentino para con sus líderes naturales.
Un 17 de octubre de 1945 el pueblo argentino rescató de su cautiverio al por entonces Coronel Perón, constituyendo de ahí en más lo que actualmente se conoce como “Día de la Lealtad”.
Varios años antes, un 11 de octubre de 1833, el pueblo de la ciudad y la campaña de Buenos Aires se levantaron ante la autoridad constituida para impedir que se juzgara al “Restaurador de las Leyes”, constituyendo lo que se conoce en la Historia Argentina como la “Revolución de los Restauradores”. Por sentido común y analogías de la historia, sugerimos llamar a esta conmemoración como “Día de la Lealtad Rosista”. Y es a este acontecimiento histórico al que vamos a referirnos.
Hacia mediados de 1832 el partido Federal estaba ferozmente dividido entre los "doctrinarios", "cismáticos" o "lomos negros" y los leales al Restaurador, los "ortodoxos" o "apostólicos". La Legislatura de Bs. As le ofreció varias veces a Rosas que ejerciera nuevamente el cargo de gobernador. Este rechazó la oferta, y en cambio comenzó a preparar una expedición al desierto para extender y asegurar las líneas de frontera, rescatar cautivos, y afianzar la política con los indios amigos.
El resultado de su expedición fue la conquista para nuestro país de cerca de 100.000 kilómetros cuadrados de territorio hasta Neuquén y Río Negro en los Andes, rescatando también a dos mil blancos cautivos de las tolderías.
Desde la ciudad no llegaban noticias alentadoras, pues la misma se encontraba en un clima de ebullición política. Juan Ramón Balcarce había asumido la gobernación de Buenos Aires y desde el principio mismo de su gestión tuvo problemas, sobre todo, con la designación como ministro de Guerra del general Enrique Martínez, referente y director de la facción federal sin Rosas, sin los hombres de Rosas y sin la política de Rosas.
El aire enrarecido llegó a su punto más álgido cuando un tribunal iba a sesionar para enjuiciar al “Restaurador de las Leyes”, claro que no se trataba de Juan Manuel de Rosas, sino del diario que llevaba ese nombre y que constituía el órgano de prensa de los apostólicos. Ese día la ciudad amaneció empapelada con grandes afiches que en letras tipo catástrofe de color rojo anunciaban: "Hoy juzgan al Restaurador de las Leyes".Una multitud se congregó en el Cabildo, sede de la administración de justicia, ocupando las galerías y el patio. El griterío y las consignas hicieron imposible que se lleve adelante la sesión. El pueblo común, la “chusma”, el gauchaje, era el núcleo esencial del levantamiento. No eran los “federales de categoría”, aunque también ellos participaron, sino el conjunto de un pueblo agradecido que pedía por su conductor. Moviendo los hilos de la “Revolución de los Restauradores”, se encontraba nada menos que la Heroína de la Federación, Doña Encarnación Ezcurra. Ella misma se lo expresaba a Don Juan Manuel un tiempo antes del levantamiento: “Cada día están mejor dispuestos los paisanos, y si no fuera que temen tu desaprobación, ya estarían reunidos para acabar con estos pícaros antes que tengan más recursos" (23/ago/1833). Rosas no contestaba. "Yo les hago frente a todos y lo mismo me peleo con los cismáticos que con los apostólicos... aquí a mi casa no pisan sino los decididos" (14/sep/1833). Rosas guardaba silencio.
La “Revolución de los Restauradores” fue no sólo una revolución política, sino también social. En la misma, como quedó dicho, participaron caudillos de barrio y sus séquitos de hombres de avería con soldados y guerreros de la independencia, a gauchos de "hacha y chuza" con hacendados de la viejas familias patricias como los Anchorena, Arana y Terrero. Había hecho su “debut” la Sociedad Popular Restauradora, más conocida como “La Mazorca”.

Mariano Rolón, y el General Agustín de Pinedo fueron los jefes militares de la revolución.
El 1º de noviembre Pinedo dio la orden de avanzar sobre la ciudad. Sus fuerzas sumaban 7.000 milicianos armados. La Legislatura, pidió veinticuatro horas. Al día siguiente cayó el gobierno de Balcarce. A este lo sucedió Viamonte quien también duró poco en el poder. El vacío político que producía gobernar sin la voluntad mayoritaria –que quería a Rosas en el poder- hacía imposible cualquier gestión.
A la caída de Viamonte le sucedió en la dilación de la resolución de la crisis el interinato de Manuel Maza, presidente de la Legislatura. Pero en febrero del año siguiente, fue asesinado vilmente el general Quiroga en Barranca Yaco.
La Legislatura de Buenos Aires sancionó entonces la ley del 7 de marzo de 1935, por la que se otorgaba el gobierno a don Juan Manuel de Rosas por cinco años, y con la suma del poder público. Pero Rosas no aceptó. Para hacerlo pidió que se convoque a un plebiscito que dotará de legitimidad un gobierno de tales características.
El plebiscito del 26 de marzo de 1835 arrojó un resultado aplastante: 9.316 votos a favor y 4 en contra. Era el triunfo definitivo de Rosas y de la “Revolución de los Restauradores” iniciada el 11 de octubre de 1833.

FEDERICO GASTON ADDISI.


Bibliografía:

- RIVANERA CARLES, Raúl, Rosas, Liding S. A, Bs. As, 1979.
- Revista Revisión, Agosto de 1959, p. 6.
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12 DE OCTUBRE: DIA DE LA RAZA, DIA DE LA HISPANIDAD

La Libertad y la Igualdad vienen de la Conquista y no por la siniestra Revolución Francesa



Hasta la llegada al poder del Brigadier General Juan Manuel de Rosas bien entrado el siglo XIX, y tras su caída en 1852, la desinformación liberal divulgó la idea de que Argentina y el resto de los países iberoamericanos tenían una cultura afrancesada y para nada hispánica. No faltaron ejemplos para tal comprobación en el orden local: desde presidentes argentinos (Bernardino Rivadavia, Domingo Faustino Sarmiento y Bartolomé Mitre, por nombrar algunos), pasando por la arquitectura de los palacios de las familias más acomodadas y recalando en los modismos y giros lingüísticos que los círculos de dirigentes preferían utilizar, todo pareció importante para borrarle al pueblo argentino sus orígenes criollos e hispanistas.
Pero la desfiguración no quedó allí, pues al reemplazo forzoso le siguió el desprestigio más contumaz y despiadado contra el legado de la España monárquica. Para entonces comenzaba a tomar forma el mito de la “Leyenda Negra” de la Conquista de los siglos XV y XVI. Y aunque recién en las décadas de 1960 y 1970 se plasmó la corriente subversiva del “indigenismo progresista”, también en el siglo XIX ya podía oírse despotricar satánicamente a los hidalgos conquistadores por el supuesto maltrato que le “propinaban” a los indígenas de América.
No obstante la maliciosa propaganda emanada de las usinas modernistas, nos encontramos que fue la colosal y civilizadora empresa conquistadora la que se anticipó por mucho a la Revolución Francesa en el otorgamiento de los derechos de Libertad e Igualdad de sus pueblos. Las Leyes de Indias fueron promulgadas para fomentar la igualdad entre indios y españoles, y para facilitar el matrimonio entre ellos. A su vez, la legislación para el Nuevo Mundo contemplaba la mezcla de las razas y la conjunción de las instituciones y los sistemas políticos.
Lejos de atribuirle a la Conquista el carácter de empresa “de pillaje y aventuras del clero, la nobleza y el ejército”, como pretenden los mitómanos de la era globalizada, hay que recordar los datos del geógrafo Juan López de Velazco quien a fines del siglo XVI calculó en no más de 160.000 los españoles que estaban en tierras americanas. De ellos, 4.000 eran encomenderos, mientras que el resto se distribuían en campesinos, comerciantes, mineros y soldados. Nada nos dice sobre hombres del clero o de la nobleza.
Otro rasgo significativo a destacar es que no hubo indios esclavizados que repartir, sino que lo que se repartieron fueron las tierras, que fueron distribuidas en solares, quintas, chacras y estancias, originándose, de tal modo, una incipiente clase media propietaria, pues la tierra era un bien al que todos pudieron acceder. Se fijó, asimismo, que el valor de las porciones de tierra estaba dado por el trabajo que se le daban. Nada más justo que un tal sistema.
El abate Juan Nuix y Perpiñá expresó cierta vez que “el concordar el cultivo con la libertad y conveniencia de los Indios, fue el mayor negocio y el importante objeto que ocupó gloriosamente por espacio de muchos años toda la atención de nuestra Corte. Y fue tanta la generosidad de España, que algunas veces se puso a pique de perder las Colonias por conservar y aliviar a los Indios”.
Podemos inferir que derechos esenciales como la Libertad y la Igualdad se establecieron porque a América se la consideró, desde un principio, como parte integrante de la monarquía española. Es más, los Reyes Católicos habían jurado mantenerlas unidas para su mayor perpetuidad, y esto implicaba la prohibición total de su enajenación, así como el otorgamiento de derechos e ideas fundamentales para sus habitantes.


Hernandarias, el legado ejemplar de la Conquista

Aunque Hernando Arias de Saavedra nació en Asunción, fue él quien heredó de sus antepasados –su padre había sido un oficial del descubridor de las Cataratas del Iguazú, Álvar Núñez Cabeza de Vaca- la cosmovisión y el ideario de la Conquista. Observamos que como Gobernador del Río de la Plata, en 1602, decide estimular y defender la constitución de la familia, al tiempo que prohíbe terminantemente el trabajo de menores de quince años y a los mayores de sesenta, sean éstos hombres blancos o indios.
En el mismo sentido, el Conquistador y Gobernador Hernandarias obliga a los encomenderos a vestir y alimentar a los indios, e impone castigos a los que hagan escándalo y fomenten el juego y la bebida. Respecto de los indios caciques, sus mujeres y sus hijos, Hernandarias llamaba a que se guarden y respeten sus preeminencias, privilegios y libertades, declarándolos exentos de otros servicios que no fueran los de su pueblo y tribu.
En cuanto a los sueldos y salarios de los encomenderos, recuérdese que antes de que Hernandarias sea gobernador del Plata, los indios trabajaban sin percibir sueldo alguno, si bien eran enseñados en el oficio. Por eso cuando llega al poder, Hernandarias prevé el caso de los indios “que sirven sin sueldo y salario cierto y determinado”, ordenando “que se les provea de todo lo necesario para el sustento de su vida”.
Estos hechos de auténtica igualdad entre los hombres anteceden casi tres siglos a los que pudo haberse proclamado durante y después de la sanguinolenta y masónica Revolución Francesa de 1789. Sin embargo, la versión oficial de los hechos descarta completamente la obra visionaria de la hispanidad.
Hernando Arias de Saavedra actuó con un grandioso ideal de justicia y caridad cristiana, el cual estaba basado en los principios de una confraternidad precursora del vínculo nacional que culmina en la hora de la discrepancia y de la revolución emancipadora de mayo de 1810.

Gabriel Oscar Turone


Bibliografía:

· Candioti, Luis Alberto. “Hernando-Arias de Saavedra”, Editorial Castellyi, Santa Fe, 1945.
· Levene, Ricardo. “Las Indias no eran Colonias”, Corregidor, Bs. As, 1991.

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Breve síntesis de las leyes del Derecho Hispano.

Las leyes aplicadas en los dominios hispanos, fueron de dos tipos: las peninsulares (que regían en España e islas adyacentes y en el África) y las ultramarinas o indianas.

Legislación Española.

Los Fueros: Documentos concedidos por el Rey (Fueros Reales) y posteriormente por la nobleza (Fueros Señoriales) los cuales contenían privilegios por los que se eximían de tributos, servicios, gravámenes, se regulaban las relaciones de quien los concedía a los habitantes.
El Fuero Viejo: Durante el reinado de ALFONSO III (866-910 d.C.), los nobles castellanos solicitaron al monarca la confirmación de sus fueros. Contiene 240 leyes, en cinco libros y 33 títulos.
El Fuero Real: Promulgado en 1255 por el Rey ALFONSO X de Castilla y León. Esta codificación fue conocida como Fuero del Libro de los Consejos de Castilla. Se encuentra dividido en 4 libros, 72 títulos, y 550 leyes, que abarcan temas sobre el oficio del rey, la ley, el Derecho Penal, los matrimonios y la materia judicial.
Las Leyes de Estilo: Las decisiones originadas en el Fuero Real, fueron recogidas con fines didácticos en las 252 llamadas Leyes de Estilo o Declaración de las Leyes del Fuero.
Las Siete Partidas: Dictadas bajo el reinado de ALFONSO X "El Sabio", tuvieron gran influencia del Derecho Romano. Las mismas contaban con 2.208 leyes, divididas en siete partes: a- Primera Partida: Trata sobre las fuentes del Derecho, del Derecho Eclesiástico y del dogma. b- Segunda Partida: Incluye aspectos político-administrativos como la sucesión a la Corona, los funcionarios y otras. C- Tercera Partida:Contiene normas procesales y algunas de Derecho Civil y Mercantil. d- Cuarta Partida: Contiene normas sobre Derecho de Familia (matrimonios, filiación, paternidad, adopción, patria potestad), aspectos sobre las personas y normas sobre la organización social de la España medieval (relaciones entre los vasallos y los feudos). e- Quinta Partida: Dedicado al Derecho de Obligaciones y Contratos, las cuales marcan gran influencia del Derecho Romano. f- Sexta Partida: Contiene normas sobre Derecho Hereditario y sucesiones. g- Séptima Partida: Contiene normas de Derecho Penal y procedimientos en esta materia (Derecho Procesal Penal).
El Fuero de Nájera: En 1138, el Rey ALFONSO VII "El Emperador", aprobó el llamado "Fuero de Nájera", que contiene el reconocimiento del monarca de los privilegios de la nobleza castellana.
El Ordenamiento de Alcalá: Promulgadas en 1348 por ALFONSO XI en las Cortes de Alcalá de Henares con el interés de unificar la legislación existente. Contiene 125 leyes abarcadas en 32 títulos dedicados a diversos temas jurídicos (procedimientos judiciales, leyes penales, bienes, contratos, sucesiones).
El Ordenamiento Real o de Montalvo: Por orden de los REYES CATÓLICOS, el jurista ALONSO DÍAZ DE MONTALVO, concluyó en 1484 esta colección que fue conocida además como Ordenanzas Reales de Castilla. Las fuentes de este documento se encuentran en el Fuero Real y en el Ordenamiento de Alcalá. Se divide en 1.063 leyes, en ocho libros con ciento quince títulos: a- Libro I: Derecho Eclesiástico; b- Libro II: Derecho Político (oficios reales y de la Corte); c- Libro III: Derecho Procesal; d- Libro IV: Derecho Político; e- Libro V: Derecho Civil (matrimonios, sucesiones, ventas, etc.); f- Libro VI y VII: De las rentas regias y Derecho Administrativo; g- Libro VIII: Derecho Penal y Procesal Penal.
Las Leyes de Toro: La obra de DÍAZ DE MONTALVO no logró resolver la anarquía legislativa, por lo que la Reina ISABEL LA CATÓLICA formó otra comisión a tales efectos. En 1502 durante las Cortes de Toledo, se dictaron varias leyes. Sin embargo, fueron promulgadas en las Cortes de Toro en 1505, por el Rey FERNANDO EL CATÓLICO. Esta obra legislativa consta de 83 leyes.
La Nueva Recopilación de las Leyes de España: El Rey FELIPE II en 1567 puso en vigencia este cuerpo legislativo, que recogió normas del Fuero Real, el Ordenamiento de Alcalá, el Ordenamiento de Montalvo, las Leyes de Toro y algunas más. Este código excluyó aquellas disposiciones que contradecían el espíritu político impuesto por la Casa de Austria, monarquía reinante en España. Posteriormente, bajo el reinado de FELIPE V (de la casa de BORBÓN), se le agregó en 1732 un tomo de autos o resoluciones del Consejo.
La Novísima Recopilación de las Leyes de España: Esta obra fue ordenada por el Rey CARLOS IV, promulgada en 1805. Las 4.020 leyes estaban recogidas en doce libros dispuestos de la siguiente forma: a- Libro I: De la Santa Iglesia, sus derechos, bienes y rentas; prelados y súbditos; y el Patronato Real; b- Libro II: De la jurisdicción eclesiástica, ordinaria y mixta, y de los tribunales y juzgados en que se ejercen; c- Libro III: Del Rey, su Real Casa y la Corte; d- Libro IV: De la real jurisdicción ordinaria y de su ejercicio en el Supremo Consejo de Castilla; e- Libro V: De las cancillerías y audiencias del reino, sus ministros y oficiales; f- Libro VI: De los vasallos, su distinción en estados y fueros, obligaciones, cargas y contribuciones; g- Libro VII: De los pueblos y su gobierno civil, económico y político; h- Libro VIII: De las ciencias, artes y oficios; i- Libro IX: Del comercio; j- Libro X: De los Contratos, obligaciones, testamentos y herencias; k- Libro XI: De los juicios civiles, ordinarios y ejecutivos; l- Libro XII: De los Delitos y sus penas, y de los juicios criminales.
Legislación Indiana

El Derecho Indiano o Derecho en Indias, consistió en "El conjunto de normas jurídicas o disposiciones legales que surgen por voluntad de los monarcas españoles o por las autoridades legítimamente constituidas en América, como delegación de los reyes, y que tuvieron como objetivo fijar y regular las relaciones políticas, administrativas, penales, civiles, económicas y sociales entre los pobladores de las Indias Occidentales".

. Leyes de Burgos, sancionadas el 27 de diciembre de 1512, las cuales surgen en razón de la preocupación de la Corona por el constante maltrato a los indígenas, de acuerdo a los informes de los padres dominicos. A tales efectos, FERNANDO el CATÓLICO ordenó la formación de una junta de teólogos y juristas, a fin de encontrar solución al problema. Si bien es cierto que la inclinación de los miembros de la junta, determinaba que los indios eran seres libres y merecían tratamiento de seres humanos, se observaba que este debía estar sometido a la conducción española en procura de la total evangelización.

. Leyes Nuevas. Ante la problemática surgida a raíz del sistema de encomiendas, el Emperador CARLOS V dispuso convocar una junta de juristas a fin de resolver la controversia. En ellas surgen las llamadas LEYES NUEVAS, promulgadas en Barcelona el 20 de noviembre de 1542. No obstante, su aplicación causó grandes conflictos en los virreinatos de Nueva España y del Perú. El Rey FELIPE II ordenó recopilar las disposiciones que la Corona había dado para los dominios coloniales. En 1596 se logró tal fin, resultando que esta primera recopilación solo incluyó lo concerniente al Consejo de Indias y sus ordenanzas.

. Sumarios de la Recopilación General de las Leyes. Se publicaron en 1628.

. Recopilación de Leyes de las Indias. Durante el reinado de CARLOS II, se publicó finalmente en 1680 dicha recopilación. La edición impresa durante el reinado de CARLOS IV, contiene un total de 9 libros y 218 títulos con más de seis mil leyes, que contenían temas sobre la fe católica; de las leyes y la organización de la justicia; el dominio político (Autoridades y milicia); de los descubrimientos y poblamiento; división administrativa; asuntos policivos, penales y penitenciarios; Hacienda Pública; y de la Casa de Contratación.

DAMIAN OVIEDO.


Bibliografía:

- SIERRA, Vicente, Así se hizo América, Dictio, Bs. As, 1977.
- SIERRA, Vicente, El sentido misional de la conquista, Dictio, Bs, As, 1980.

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LOS REYES CATOLICOS Y SU TESTAMENTO:
LA JUSTICIA A SUS SUBDITOS INDIGENAS

1. El testamento de Isabel la Católica, mandato de evangelización, justicia y consideración para con los aborígenes de América (1504)

El testamento original de la reina se conserva en el Real Monasterio de Santa María de Guadalupe. Una copia se envió al monasterio de Santa Isabel de la Alhambra de Granada. Y otro, a la catedral de Toledo, aunque desde 1575 pasó al Archivo General de Simancas. En él, dejó dicho que sus sucesores debían esforzarse en conquistar para el cristianismo el Norte de África, siguiendo la reconquista peninsular, pero el descubrimiento del Nuevo Mundo hizo que los esfuerzos de los reinos castellanos se alejasen de ese objetivo. Su empeño como defensora de la igualdad de sus súbditos americanos con los del Viejo Mundo, le han ganado el título de Precursora de los Derechos Humanos por importantes historiadores (ello a pesar de haber decretado en Castilla la conversión obligada de los judíos, so pena de expulsión, Decreto de Granada, y más tarde, empujada por su marido y por el papado, a romper Las Capitulaciones de Granada, pactadas con Boabdil, y obligar a la conversión a los musulmanes). A su muerte le sucedió la hija de ambos Juana, pero por poco tiempo, ya que fue declarada incapaz de reinar por "locura" y pasando el reino, primero al marido de ésta (Felipe I el Hermoso) y muy pronto al hijo de este matrimonio, y nieto de los Reyes Católicos, Carlos I.
El testamento en su parte referente a la defensa de los derechos de los súbditos aborígenes dice así: “Por cuanto al tiempo que nos fueron concedidas por la Santa Sede Apostólica las Islas y Tierra Firme del Mar Océano, descubiertas y por descubrir, nuestra principal intención fue al tiempo que lo suplicamos al Papa Alejandro Sexto, de buena memoria, que nos hizo la dicha concesión, de procurar inducir y traer los pueblos de ellas y convertirlos a nuestra santa fe católica, y enviar a las dichas Islas y Tierra Firme, prelados y religiosos y otras personas doctas y temerosas de Dios, para instruir [a] los vecinos y moradores de ellas en la fe católica, y enseñarlos y doctrinarlos [en] las buenas costumbres, y poner en ello la diligencia debida, según más largamente en las letras de la dicha concesión se contiene; por ende suplico al Rey mi señor muy afectuosamente, y encargo y mando a la dicha Princesa mi hija y al dicho Príncipe su marido, que así lo hagan y cumplan y que este sea su principal fin, y en ello pongan mucha diligencia, y no consientan ni den lugar que los Indios vecinos y moradores de las dichas Indias y Tierra Firme, ganadas y por ganar, reciban agravio alguno en sus personas ni bienes, mas manden que sean bien y justamente tratados, y si algún agravio han recibido lo remedien y provean por manera que no se exceda en cosa alguna lo que por las letras apostólicas de la dicha concesión nos es infungido y mandado”.

2. Leyes de Indias.

Toda organización humana deriva siempre de una posición jurídica. Perseguir el conocimiento de la serie de acontecimientos que integran la historia argentina sin referencias precisas sobre el origen y el proceso formativo jurídico importa renunciar a comprender su génesis y, lo que es más grave, esa su trascendencia que se ha prolongado en los siglos y que llega a nuestros días para continuarse en el porvenir.
La conversión de los indios a la fe de Cristo y la defensa de la religión católica en estos territorios fue una de las preocupaciones primordiales en la política colonizadora de los monarcas españoles. Esta actitud se reflejó ampliamente en las llamadas Leyes de Indias.
Las leyes de Indias no eran obligatorias por el solo hecho de haber sido ordenadas y selladas. No las dictaron teóricos que esperaban inventar o reformar una sociedad con una ley escrita, sagrada e inmutable: el culto a la letra de la ley no caracterizaba a los juristas españoles de los siglos XVI y XVII, ni tampoco tenían una estimación exagerada de sus genios legislativos, ni una adherencia irreflexiva a las teorías, ni, sobre todo, un desapego de las modalidades propias y apego a las foráneas que era en el fondo la característica de quienes buscaban reformas integrales.
La inefable América cinco veces centenaria, que no irrumpe en la historia universal sino más bien permite concebir la primera ecúmene de carácter planetario, tiene rasgos plenificantes desde la catolicidad hispana que primariamente la define. Hispanoamérica fue la resultante de una visión religiosa de la vida, del mundo y de la dimensión sobrenatural de la persona humana, generadora de la conciencia colectiva de responsabilidad ante Dios y de caridad hacia el semejante, reflejada en una legislación protectoria de los pueblos nativos. Lo que constituyó la más formidable experiencia histórica de los tiempos modernos, desde la fundante y nutricia evangelización.
Desde la segunda década del siglo XVI Indias el término generalmente aceptado para indicar las tierras incorporadas a la corona de Castilla. Las leyes son de Indias, el nuevo código es de Indias, los pasajeros van a Indias y lo mismo la flota. A nadie se le ocurre hablar de Hispanoamérica, Latinoamérica o Colombia. Y es definitorio que este nombre Indias sea sinónimo de institución jurídica pública ubicada en el hemisferio occidental ejerciendo tal fuerza que cuando Ovando preparó su famoso libro de las Leyes, al hablar ya del aparato jurídico si no de la base social, mencionaba la “República de los Indios” en oposición a la “República de los Españoles” y al hablar del aparato jurídico habla del “Estado de las Indias”. Todo ello nos proporciona una terminología exacta que ni siquiera incluye en ellas las islas Filipinas, ya que incluso en la Recopilación, las leyes de ésta son especiales; ni las Canarias que poseen, no obstante, ser el punto inicial para las Indias, su especial régimen jurídico, por ser diversos los elementos autóctonos. Por lo tanto, creemos, pues, perfectamente justificable el calificativo de Indiano, como derivado de la voz latina Indias, ya que esto corresponde exactamente a nuestro concepto de cultura y civilización pretérita.

SANDRO OLAZA PALLERO


Bibliografía:

GIMENEZ FERNANDEZ, Manuel, “Instituciones canónicas indianas (Apuntes para explicaciones de clase)”, en Anuario de Estudios Americanos XVIII, Escuela de Estudios Hispano-americanos, Sevilla, 1961.
LAFAYE, Jacques, Los conquistadores. Figuras y escrituras, Fondo de Cultura Económica, México, 1999.
OTS CAPDEQUI, José María, El estado español en las Indias, Fondo de Cultura Económica, México, 1965.
PESADO PALMIERI, Carlos, “El Quinto Centenario del Descubrimiento y Evangelización de nuestra América”, en Revista del Instituto de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas Nº 29, Buenos Aires, Octubre-diciembre 1992.
ROSA, José María, Historia Argentina. Los tiempos españoles (1492-1805), Oriente, Buenos Aires, 1978, t. I.
SIERRA, Vicente D., Historia de la Argentina. Introducción conquista y población (1492-1600), Científica Argentina, Buenos Aires, 1970, t. I.

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COMENTARIO BIBLIOGRAFICO


En el año 2007 apareció reeditada, bajo el sello editorial de Corregidor esta obra del profesor Jorge Oscar Sulé titulada Rosas y sus relaciones con los indios, editada originalmente en 2003 por el Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas. En 1996 apareció ya un primer esbozo de este libro titulado Rosas y la problemática del indio (Instituto de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas, Buenos Aires, 127 p.), donde el autor afirmaba que "el modesto trabajo que presentamos es apenas una introducción al gran trabajo que se merece este capítulo de la historia patria como son las relaciones entre las distintas comunidades aborígenes entre ellas y especialmente con ese gran gobernante que fue don Juan Manuel de Rosas". Sulé nos introduce en una versión aumentada, respaldada por amplia documentación y con sus correspondientes rectificaciones. No es exagerado decir que esta es considerada "la gran obra" del profesor Sulé, sujeta desde ya al aprecio y la crítica historiográfica. Su autor sigue siempre manteniendo interés por la temática abordada, lo que bien se refleja en la edición que suscita este comentario. El libro se sitúa en la "línea revisionista", como dice su autor Esta declaración le permite afirmar que "el Revisionismo estaba en deuda con este tema. Y si este esfuerzo no lo ha podido saldar totalmente, creemos que lo ha amortizado en gran medida. El elemento sociológico tiene una suma importancia para comprender el período posterior a Caseros, analizando los procesos históricos simultáneos siguiendo a Max Weber, para arribar a conclusiones finales de alta confiabilidad. Pone de relieve el respeto por Rosas a las etnias nativas y el reconocimiento de sus derechos existenciales. Así destaca una preocupación fundamental del caudillo bonaerense, como fue la introducción de la vacuna antivariólica entre los indios. La Sociedad Real Jenneriana de Londres, encargada de velar la memoria del inventor de la vacuna, le hace llegar su reconocimiento nombrándolo Miembro Honorario "en obsequio de los grandes servicios que ha rendido a la causa de la humanidad". Dentro de este orden de ideas, se lo puede considerar a Rosas como un precursor del sufragio universal sin restricciones, pues en carta de Manuel Corvalán, edecán del gobernador, fechada en noviembre 27 de 1837 y dirigida al Comandante del Fuerte Independencia expresaba respecto de las elecciones para Diputados del día 2 de diciembre: "y también deben votar todos los indios de tropa siendo de sargento para arriba". Por otra parte, recordemos que el buen tratamiento de los indígenas fue contemplado por la legislación castellana e indiana. Siguiendo esa línea, Rosas siempre prefirió conversar, negociar, consensuar. Vivió entre gauchos e indios y supo que estos últimos no eran renuentes a razones convincentes y generalmente esperaban a ser convocados para colaborar en las empresas de los "huincas”. En este trabajo, cabe apreciar la labor antropológica de Rosas, su autoría de una Gramática y Diccionario de la Lengua Pampa, lo que nos retrotrae a la metodología que empleó la Compañía de Jesús en su labor de acercamiento a los aborígenes.Entre la bibliografía general consultada por Sulé y mencionada al final por este insigne investigador están los siguientes autores: Juan Beverina, Lino Carbajal, G. Cuadrado Hernández, Beatriz C. Doallo, Alcides Dorbigny, Tomás P. Falkner, Jorge Fernández, Ernesto Fitte, Julio Benencia, Thomas Harrington, Federico Ibarguren, H. Mabragaña, Carlos Martínez Sarasola, Néstor Luis Montesanti, Mario O`Donnell, Narciso Parchape, Silvia Rato, Juan Manuel de Rosas, Luis Rimondi, Paul Rivet, Miguel Angel Scena, Dionisio Schoo Lastra, Alejo Vignati Milciades, Mario Visiconte, William Yates, etc. Entre los archivos oficiales y privados y repositorios en institutos oficiales consultados se encuentran: Archivo Histórico de la Provincia de Buenos Aires, Biblioteca del Congreso Nacional, Academia Nacional de la Historia, Biblioteca Nacional Militar, Archivo General de la Nación, etc. Los diarios y revistas especializadas mencionadas por Sulé se encuentran: El Lucero, Colección Revista-Libro del Instituto de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas, Revista de la Junta de Estudios Históricos de Bahía Blanca, etc. Esta obra del prestigioso escritor Sulé ofrece a los lectores una interesante muestra sobre la cuestión indígena, de por sí un tema atrapante y avalada por la compulsa de más de 4.000 documentos. Jorge Oscar Sulé es nacido en Punta Alta (Provincia de Buenos Aires), es profesor en Letras, doctor en Sociología, miembro del cuerpo académico y Presidente del Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas.

Sandro Fabricio Olaza Pallero

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Darwin Passaponti
“EL PRIMER PERONISTA”
Gritó ¡Viva la Patria! y recibió un tiro como respuesta.
Cuando se recuerda a Darwin Passaponti rápidamente se nos viene a la mente ese recurso cobarde que tienen los enemigos de la patria para enfrentar a sus más fieles defensores. De la vereda de enfrente familiares y compañeros reclamando simplemente justicia reciben excusas incoherentes o diatribas defensivas. Por lo pronto sus familiares de justicia ni hablar; solo el consuelo de miles de compañeros que a pesar del paso del tiempo, los recuerdan y los levantan como bandera. Darwin Passaponti nació un soleado día 1º del mes de noviembre de 1927, en Zenón Pereyra, un pueblo de Santa Fé. Descendiente de Cayetano Retamar y de Cándida Quiroga, una entrerriana, ferviente católica, mujer de avanzada, si pensamos que ella estudiaría en la Universidad de Tucumán, donde conoce a Trento Passaponti, que había nacido en Santa Fé, también farmacéutico.
El hilo conductor que antecede y acontece en este tipo de crímenes, como el de Darwin Passaponti, no es más que la efectivización del odio en respuesta del pedido de independencia, soberanía y justicia social de distintos compatriotas a lo largo de nuestra historia, y que efectivamente se vislumbra en determinados procesos históricos de liberación nacional. Siempre están dirigidos a compatriotas que no piden nada para sí, sino que pelean incansable y públicamente por una causa noble, el bienestar de un conjunto que no por casualidad siempre es el pueblo.

EL PRIMER PERONISTA
Era 17 de Octubre de 1945, el liberado Coronel ya había salido al balcón y anunciado el proceso de reconstrucción nacional que se avecinaba. La muchedumbre volvía a sus hogares después de esa movilización única, multitudinaria, espontánea y firmemente consciente que se vivió en el país.
La desconcentración se producía en paz. De pronto cuando la muchedumbre pasaba frente al diario “gorila” Crítica sonó una estampida. El tiro cobarde y certero tumbó a Darwin Passaponti.
Darwin contaba con tan solo 17 años cuando recibió esa descarga mortífera. Hoy asombra que un joven de tan temprana edad participase de una marcha por la liberación de un “simple Coronel”.
Con la efectiva conciencia de una cuna nacional decidido a cambiar el rumbo que en ese momento tenia la Patria, Darwin concurrió a defender la revolución que se iniciaba. ¿Se imagina hoy, 53 años después, a un joven de la misma edad, consciente, reclamando por la liberación de un Coronel que ansia la grandeza e inmortalidad de la Patria? Cómo cambian los tiempos!
Seguramente esa bala no estaba firmada con una sentencia personal, lo que se intentaba amedrentar era a ese gran movimiento que crecía a pasos agigantados, y que venia a brindarle al pueblo dos simples palabras: JUSTICA SOCIAL.
Ése cúmulo era el subsuelo de Patria que sublevado se hacía presente en “Plaza de Mayo” para reclamar la libertad de quien los estaba liberando de más de una década de oligarquía maléfica: ni más ni menos que un Coronel del ejército argentino. En definitiva la certera bala tenía como destino el pueblo, pueblo sentenciado por el solo hecho de comenzar a tomar conciencia de sus derechos, el pecho lo puso Darwin.
Ahora bien, el por qué debemos reconocer a Darwin como el primer peronista, la respuesta la tiene una carta enviada a su padre Trento Passaponti fechada en Madrid, el 20 de diciembre de 1967 acusando recibo del libro escrito por su padre, por parte del mismísimo Juan Domingo Perón quien dice:
"Querido compañero:
He recibido y le agradezco el envío de su libro La Chacra del Mangrullo, como las generosas palabras de su dedicatoria.
No sabe usted el placer que he tenido al leerlo porque yo he nacido en la estancia de mi padre en Lobos y he crecido después en otra estancia en la Patagonia, de manera que todo cuanto usted menciona me es casi familiar.
Muchas gracias por el buen rato que me ha proporcionado con tantos recuerdos.
Su amabilidad me ha traído el recuerdo de su hijo Darwin Passaponti, nuestro primer peronista, muerto el 17 de octubre de 1945 frente a Crítica y desde aquí me uní al homenaje que el Peronismo en su tumba rindió con motivo del aniversario de su fallecimiento y que en esta ocasión rememoro con emoción.
Le ruego acepte, con mi saludo más afectuoso, mi agradecimiento por todo.
Un gran abrazo”

LOS MISMOS ENEMIGOS HOY EVOLUCIONADOS
Hoy los recursos que se utilizan para desestabilizar a los movimientos genuinamente patrióticos evolucionaron. Ya no utilizan la fuerza de las balas y las bombas; los mismos enemigos de ayer; hoy se hacen de poder a través de otros medios, con actores similares: políticos rastreros, economistas cipayos, medios de comunicación masiva, etc. Aunque nos pese, a esos poderosos vendepatrias y sus sirvientes oligárquicos y entreguistas les resulta hasta mucho más barato “vender y comprar”.
Estos mismos que ayer asesinaron a Darwin, y que se rotulan de distintas maneras, son aquellos que mataron a Felipe Vallese, a Bertoglio, Minitiello, (acontecimiento detalladamente narrado en el excelente libro de reciente aparición de Juan Esteban Orlandini). También, esos mismo enemigos, asesinaron a José Ignacio Rucci, al padre Mugica, a Dirk Klosterman, a Alonso, a Oscar Smith, a todos los que pasaban por “Plaza de Mayo” el 16 de Junio de 1955 y recibieron la descarga de las bombas sobre sus cabezas, a los fusilados de junio del 56 y a los 30.000 desaparecidos, y otros tantos mas. Todos los asesinos de estos defensores de la Patria, directa o indirectamente, de la izquierda o derecha, responden siempre a los mismos intereses.
DARWIN PASSAPONTI, MILITANTES DE LA UNES, DIFÍCILMENTE HAYA QUERIDO PASAR A LA POSTERIDAD COMO EL PRIMER MÁRTIR QUE DIO EL PERONISMO. NOSOTROS TENEMOS EL DEBER MORAL COMO TALES, DE NO CLAUDICAR EN EL RECUERDO, Y EL MEJOR PEDIDO DE JUSTICIA QUE PODEMOS HACER, ES RESPETAR TODO EL RESTO DE VIDA ARRANCADA, A TRAVES DE NUESTROS PROPIOS ACTOS. ASÍ SE HONRA A QUIEN REALMENTE SE QUIERE. Y LOS VERDADEROS PERONISTAS SOMOS PROFESIONALES DEL SENTIMIENTO.

Patricio Guillermo Mircovich

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EQUIPO DE LA RECONQUISTA: Federico Gastón Addisi, Sandro Olaza Pallero, Andrés Mac Lean, Esteban del Sar, Gabriel Turone, Damián Oviedo, Patricio Mircovich, Marcelo Micheli, Natalia Jaureguizahar. Web:
www.jovenesrevisionistas.blogspot.com Agradecimientos: Profesor Jorge Sulé, Profesor Gelly Cantilo, Padre Hugo Esquives, Casa Honestidad y Trabajo de la UOM (Caseros), Agrupación Arturo Jauretche. Reuniones: Lunes a las 19 hs en la sede del Instituto (Montevideo 641),
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23 de septiembre de 2008

BOLETIN "LA RECONQUISTA", AÑO 2, N° 8

JOVENES REVISIONISTAS.
BOLETIN “LA RECONQUISTA”. Año 2. N. 8.
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MENTIRAS INDIGENISTAS SOBRE CEFERINO NAMUNCURA.

La decisión de la Iglesia Católica, a través de Su Santidad Benedicto XVI de declarar Beato a Ceferino Namuncurá, durante el pasado año, dividió a la comunidad aborigen respecto de la opinión que este suceso les merecía.
Mientras gran parte de los aborígenes sintieron una profunda alegría, hubo otro sector que levantó las peores falacias históricas para denostar tan santo y feliz episodio. Como muestra de este último grupo se puede mencionar al Sr. Jorge Nahuel, titular de la Dirección de Pueblos Originarios de la Secretaría de Ambiente de la Nación y responsable de la Coordinadora de Organizaciones Mapuches. El mismo expresó hirientes y falsos argumentos en contra de la beatificación, que nos dan lugar a refutar por su intermedio, las mentiras indigenistas sobre nuestro querido Ceferino Namuncurá, como así también, señalar verdades que por el contrario se ocultan.
Sobre el tema dijo el nombrado Nahuel: “Para nosotros es un acto de manipulación del Vaticano: toman una figura simbólica para propaganda con una cosmovisión totalmente distinta del pueblo mapuche”, y consideró que Ceferino “es un símbolo de una persona arrancada de su tierra y su familia por la Iglesia, que lo terminó llevando a Roma, pero murió a los 18 años de tuberculosis, una de las enfermedades contagiadas a los pueblos originarios por soldados y misioneros”.
Hasta aquí la falacia indigenista, ahora la verdad histórica.

Primeramente debemos señalar que las investigaciones y observaciones que la Iglesia ha efectuado sobre la vida y obra de Ceferino, son de muchos años atrás (luego de años de investigaciones eclesiásticas, en 1972 el Papa Pablo VI dictó el decreto de Heroicidad de Virtudes y declaró Venerable a Ceferino) y recién después de 35 años, en 2007, el Papa Benedicto XVI declaró a Ceferino Namuncurá Beato. El sentido común lleva a la conclusión de que por la seriedad y el tiempo que llevó la “manipulada” beatificación esta no fue tal sino un verdadero acto de amor y reconocimiento de parte de la Iglesia para con uno de sus hijos. Y si lo expuesto no basta, cabría preguntarle a los indigenistas que hablan de “manipulación” ¿por qué la Iglesia no declaró Santo a Ceferino en lugar de la “menos marketinera” figura de Beato?

En segundo lugar, se dice que se eligió a un “figura con una cosmovisión totalmente distinta”. Esto tampoco es cierto porque gran parte del pueblo de Ceferino, al cruzar de Chile hacia la Argentina (hacia 1830), fue convirtiéndose a la fe católica. En especial, esta conversión tuvo lugar por la acción realizada por los salesianos en la región de Aluminé, donde hasta el mismísimo Jefe de la tribu, Manuel Namuncurá recibió la Confirmación y la Primera Comunión, y su tribu fue catequizada y bautizada. Monseñor Juan Cagliero refirió que en aquella jornada el cacique, con júbilo, iba diciendo: “yo muy contento, yo vivir cristiano, mi familia también, yo buen argentino, y mi gente queriendo ser cristianos todos; ahora poder morir feliz, morir ahora buen cristiano”. Años antes (exactamente el 24 de diciembre de 1888) el Padre Domingo Milanesio, misionero conocido como “el apóstol de los aborígenes”, había bautizado al hijo del cacique y de Rosario Burgos: Ceferino Namuncurá. Todo esto parece ser desconocido, u omitido maliciosamente por los indigenistas que se empeñan en negar la cristianización y el mestizaje que sufrieron al mezclarse con “el hombre blanco”. Por supuesto no desconocemos que debe haber un importante número de aborígenes que aún mantienen sus antiguas creencias religiosas, pero esto no autoriza a hablar de cosmovisiones totalmente opuestas en un lenguaje dialéctico donde se enfrenta al cristiano con el aborigen.

En tercera instancia, decir que Ceferino “es un símbolo de una persona arrancada de su tierra y su familia por la Iglesia” es una patraña digna de ignorantes. Es célebre, y se encuentra en todas las biografías sobre Ceferino la frase que este pronunciara a su padre teniendo sólo 11 años, pidiéndole que lo lleve a Buenos Aires a estudiar, porque —le dice— “quiero ser útil a los de mi raza”. Ante dicho pedido, el viejo cacique Namuncurá lleva a su hijo a la ciudad de Buenos Aires en donde a instancias del General Luis María Campos, ingresa en los Talleres Nacionales que la Marina tenía en Tigre. ¿Dónde esta el despojo de la Iglesia “arrancando de su tierra y su familia” a Ceferino? Esta vida no resultó del agrado de Ceferino quien pidió nuevamente a su padre que lo cambie de lugar, y es por intermedio de su padre que él ingresa en 1897 en el Colegio “Pío IX” del barrio de Almagro. En 1898, luego de prepararse a conciencia, Ceferino recibió la Primera Comunión en la Iglesia Parroquial de San Carlos, y un año después, la Confirmación. Su devoción por Nuestro Señor y por la Iglesia Católica eran tan grandes que su conducta era digna de ser imitada. Muestra de esto es la carta que a continuación reproducimos.
¡ Viva Jesús, María y José!
Viedma, junio 23 de 1904.

R. P. Juan Beraldi, Pbro.

Cumplo con el deber de amor y gratitud que debo a V. R. por medio de esta humilde cartita. Mañana es el día de su onomástico, día de su santo protector muy querido, San Juan Bautista.
Quisiera ser un gran orador para demostrarle mi mucho agradecimiento, pero no lo soy y aunque lo fuera no bastaría para cumplir y satisfacer todo entero su amor, benevolencia y cariño que hacia mi humilde y pobre persona tiene V. R. ¿Podré yo numerar los favores que día a día me hago deudor, especialmente los favores espirituales de vuestra Reverencia?
Ciertamente, que no, es imposible. Y ¿qué haré? ¿Le regalaré muchos dineros? No. ¿Muchas y grandes extensiones de campo? Tampoco. ¿Muchos animales de todas clases? Menos, porque ninguno de esos bienes poseo. Acudiré a Cosas Superiores. ¿Haré la Santa Comunión por vuestra Reverencia? Sí. ¿Muchas oraciones? Perfectamente.
Esto me contesta mi ángel Custodio. Y me sugiere que lo segundo le agrada mucho más a su reverencia que si le hubiera dado todos los primeros.
Reciba, amadísimo Padre, mis felicitaciones, muchas prosperidades y bendiciones del Todopoderoso y El se digne concederle muchos años de vida para bien de la humanidad.Agradézcole de todo corazón por los preciosos regalitos de crucifijos, medallitas, estampitas y demás chiches que me dio a manos llenas en este corto tiempo que está en esta santa casa.
Preséntole al mismo tiempo los agradecimientos de mi pobre familia que habita en Junín de los Andes por los favores espirituales que V.R. dignóse hacerles en el año 1901 estando en Misión. Ruégole filialmente que no se olvide en sus fervorosas oraciones en modo especial en la Santa Misa.
A este su humilde hijo en Jesús y María.


Ceferino Namuncurá


N.B: - Pase muy buena fiesta.¡¡¡ Viva San Juan Bosco!!!
¿Puede una persona sentir tanto amor y agradecimiento por aquellos que “lo arrancaron de su tierra y su familia?
La cuarta afirmación, es quizás la más falaz de todas. Endilgar la enfermedad y muerte de Ceferino a “los 18 años de tuberculosis, una de las enfermedades contagiadas a los pueblos originarios por soldados y misioneros”, es una frase irresponsable que se olvida de señalar que la propia Iglesia llevó a Ceferino a Italia para tratar de reestablecer su salud (además de continuar sus estudios). Por otra parte, el tema de los contagios de enfermedades entre españoles y aborígenes no fue algo que se dio de manera unilateral, sino que por el contrario, ambas culturas sufrieron los beneficios y perjuicios del proceso iniciado en 1492, con el Descubrimiento. Además desconocen estos indigenistas la campaña de vacunación contra la viruela, que efectuó Juan Manuel de Rosas siendo distinguido en 1932 por la Sociedad Real Jenneriana de Londres, eligiéndolo como Miembro Honorario de dicho instituto enviándole el diploma que rezaba: “por los servicios que ha prestado a la humanidad, introduciendo la vacuna entre los indios”. ¿No era que los soldados y el hombre blanco eran culpables de la enfermedad? No sólo no eran culpables sino que se procuraba mejorar su salud y vacunarlos.

Lo que los indigenistas ocultan.

1- Los mapuches no son una etnia con origen en la Argentina, por lo que no puede hablarse de ningún modo de “pueblo mapuche”, aunque sí eran oriundos de Chile, y recién aparecen en nuestro territorio hacia 1830 con Calfucurá que según los autores era o bien Pehuenche, o Araucano.
2- La madre de Ceferino, Doña Rosario Burgos era una cautiva cristiana por lo que Ceferino no era aborigen sino mestizo.
3- Ceferino Namuncurá era nieto de Calfucurá. Este, en 1830 cruzó de Chile a las pampas argentinas. Calfucurá luego de una época de saqueos y exterminio sobre aborígenes de la Argentina (Tehuelches y Pampas fueron testigos de su ferocidad), entendió que el saqueo y la guerra permanente no podía ser sostenida. Así con el Acuerdo del Pino, en 1836 se acercó al Brigadier General de la Confederación Argentina, Don Juan Manuel de Rosas, para afianzar una frontera segura, abandonar toda acción de guerra y contribuir con la custodia de esas fronteras. Por ese compromiso, que Calfucurá cumplió fielmente, este fue nombrado coronel de la Confederación Argentina. Mantuvo la alianza con Rosas y creó una confederación de pueblos cuya capital se situó en Salinas Grandes. A resultas de la alianza con Juan Manuel de Rosas, algunos indios guerreros de Calfucurá participaron en la batalla de Caseros, donde Rosas fue derrotado por Urquiza. Tiempo después, Calfucurá envió a su hijo Manuel Namuncurá a la ciudad de Paraná, capital de Entre Rios, para realizar una alianza, esta vez con Urquiza, manteniendo –si se quiere- una coherencia política. De todo esto resulta a las claras que el abuelo de Ceferino fue Coronel de Juan Manul de Rosas, y por lo tanto federal; y su padre, Coronel de la Confederación. Por supuesto que estos datos son silenciados por los indigenistas que no podrían soportar “que sus pueblos” hayan estado a las órdenes del “Tirano Sangriento”.
4- Los indigenistas “mapuches” deberían explicar por qué existe una sede internacional de apoyo a los reclamos indígenas y en particular mapuche, con sede en Bristol, Inglaterra, que trabaja en estrecha vinculación con las redes indigenistas de cada país de Hispanoamérica. Sobre todo Chile y Argentina.

FEDERICO GASTON ADDISI.-
Bibliografía y otras fuentes:

- Gálvez, Manuel, El santito de la Toldería, Buenos Aires, 1947.
- http://www.mapuche-nation.org/espanol/nosotros.htm
- http://www.obradedonbosco.org.ar/notas/nota.asp?IdNota=44&IdSeccion=54
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A 61 AÑOS DEL VOTO FEMENINO.

El 9 de Septiembre de 1947 los derechos políticos de la mujer son sancionados por la Ley 13.010, la denominada ley del voto femenino se promulga por el gobierno de Perón el 23 de Septiembre. Es un glorioso día para la mujer Argentina y Evita quien impulsara dichos derechos en emotivo discurso dice: "Mujeres de mi Patria; Recibo en este instante, de manos del Gobierno de la Nación, La Ley que consagra nuestros derechos cívicos. Y la recibo ante nosotras, con la certeza de que lo hago en nombre y representación de todas las mujeres argentinas".

Con estas palabras, Evita anunciaba que las mujeres argentinas adquiríamos el derecho de expresarnos en las urnas, derecho que luego, nos seria negado a todos, durante años de incesantes dictaduras. Quizás ahí aprendimos a valorar la posibilidad de elegir.

Un dato curioso, que habla de nuestra coquetería: en el año 1948 fue modificado el artículo 4°, que indicaba que se confeccionarían los padrones femeninos en la misma forma que se habían realizado los de los varones, sufrió el siguiente agregado: "Con la sola excepción de que en la impresión del padrón femenino no se consignará el año de nacimiento".

En un mensaje radial del viernes 9 de noviembre de 1951, Evita, ya muy enferma dijo: “Yo aprovecho esta oportunidad que se me brinda para pedir a todos los compañeros y compañeras peronistas de todo el país que me disculpen y me perdonen si esta vez no estoy al frente de la batalla como otras veces. Les pido que cada uno me sustituya en cada rincón del país y en el puesto que ocupe”

La acción política dirigida a la mujer cosechó sus frutos en las elecciones del 11 de noviembre de 1951. Votaron 3.816.654 mujeres. El 63,9% lo hizo por el Partido Peronista, el 30,8% por la unión Cívica Radical.

En 1952, las primeras 23 diputadas y senadoras ocuparon sus bancas, representando al Partido Justicialista. El resto de los partidos ignoraron la posibilidad de que sus mujeres tuviesen los mismos derechos aunque alguno de ellos lo hubiesen pregonado durante muchos años.

“Mejor que decir, es hacer…”


NATALIA JAUREGUIZAHAR.


Bibliografía:

- Chávez, Fermín, Perón y el peronismo en la historia contemporánea, II Tomos, Oriente, Bs. As., 1975.
- Chávez, Fermín, Perón y el justicialismo, Theoría, Bs As, 1984.

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Martín Miguel de Güemes, el subteniente del Regimiento Fijo
que jamás fue retratado.



Podríamos imaginar la indiferencia que habrá causado la muerte del valeroso gaucho y general Martín Miguel de Güemes en la alta sociedad porteña, cuando La Gaceta de Buenos Aires publicó, el 19 de julio de 1821, que “murió el abominable Güemes al huir de la sorpresa que le hicieron los enemigos. Ya tenemos un cacique menos…”. Desgarradora y errada conclusión para quien en vida dio lo mejor de sí, su cristalina condición de gaucho noble y arrojado, desde que se inició en el riesgoso camino de las armas.

Si el final de una vida de servicios a la Patria tenía ese “reconocimiento”, nada podría esperarse del hallazgo de algunos hermosos datos que ayudarían a contrarrestar, sin lugar a dudas, las varias veces distorsionada biografía del gaucho paladín que la enseñanza de la escuela liberal nos impuso desde pequeños. De allí la hechura de este artículo, de allí la necesidad de devolverle a Güemes apenas un poco de lo mucho que él nos dio para asegurar el suelo que pisamos.

Güemes, cadete y subteniente en el Regimiento Fijo de Buenos Aires.

Para grata sorpresa de muchos, Martín Miguel de Güemes revistó como cadete y subteniente del entonces denominado Regimiento Fijo de Infantería de Buenos Ayres, según consta en diversos documentos comprendidos entre 1808 y septiembre de 1809. Uno de ellos, que yace en la Sala IX-26-7-6, libro 8, foja 394 y siguientes del Archivo General de la Nación, contiene un listado de oficiales y cadetes del glorioso regimiento de Infantería de Buenos Aires, que al referirse a nuestro gaucho salteño dice “Cadete don Martin Guemes”, ubicado en el puesto número 11 en la jerarquía del mencionado listado. Lo encabeza el Ayudante Mayor don Pedro Durán, seguido del Capitán José Piris.

Cabe recordar que tras la Segunda Invasión Inglesa al Plata, en 1807, Buenos Aires vivió momentos de relativa calma, de aparente tranquilidad, la cual se rompe en mayo de 1810, como se sabe. Durante ese trienio, y por las extraordinarias acciones llevadas a cabo por el joven Martín Güemes contra los ingleses, éste gozaba de un prestigio más que considerable. Lo demuestra el hecho de que aparte de ser cadete en el regimiento porteño, Güemes ostentaba el grado de Teniente del Cuerpo de Granaderos del Virrey de Buenos Aires, General Santiago de Liniers. Incluso fue su edecán.

Ya incorporado Martín Miguel de Güemes al Regimiento Fijo de Buenos Aires como cadete, el 10 de marzo de 1808 remite una carta al Virrey Liniers con la idea de gestionar un viaje de urgencia a Salta capital, con motivo del fallecimiento de su padre. Argumenta, entre otras cosas, que “me es preciso pasar a dicha ciudad por el termino que la bondad de Vuestra Excelencia tenga vien hasta evacuar imbentarios, partidas y por ultimo dar cumplimiento a la ultima disposicion de mi dicho finado padre”. Añadimos que el padre del insigne prócer, hablamos del señor Gabriel de Güemes Montero, había sido ministro de Real Hacienda de la ciudad de Salta. En dicha carta, también alega el gaucho Güemes estar algo enfermo, situación que aseguró su anhelado viaje al terruño natal.

Güemes parece sentir el rigor de una incipiente hemofilia que afecta de a poco su salud. Recién volverá a la ciudad portuaria los primeros días de septiembre de 1809, dado que su licencia por enfermedad tenía carácter de “ylimitada”. Tiempo atrás, más precisamente el 13 de enero de 1809, la Suprema Junta Gubernativa del Reino de España, ubicada en Sevilla, le expidió a Martín Miguel de Güemes el ascenso a subteniente efectivo del Regimiento de Infantería de Buenos Aires.

Poco antes de que expire el poder virreinal de don Santiago de Liniers, Güemes le manda decir que como “para mi curacion y subsistencia necesito tener los auxilios precisos de mi pequeño sueldo, se ha de servir el piadoso corazon de / Vuestra Excelencia mandar que en ésta Tesorería de Real Hacienda de Salta, se me asista con el precitado y correspondiente sueldo, que goso segun el cese que tube del que percibi en mi Cuerpo”. Concretamente: Güemes, aquél héroe de la Reconquista y Defensa de Buenos Aires, percibía un magro sueldo que no le servía de mucho para paliar los problemas de salud que lo aquejaban desde hacía un tiempo, y que por ello pide se le reintegren los sueldos que durante su ausencia debió percibir, sea en el Regimiento de Infantería de Buenos Aires como en el Cuerpo de Granaderos del Virrey Liniers. El justificativo era que Martín Güemes, si bien estuvo en Salta, seguía figurando en los listados de ambos cuerpos armados como oficial.

Sin embargo nuevos ecos revolucionarios regresaban a la cuenca del Río de la Plata, y al frente del Virreinato estaba ahora Baltasar Hidalgo de Cisneros, el cual desoirá el justo reclamo de Martín Miguel de Güemes. En oficio del 23 de septiembre de 1809, queda sentado el rechazo a la petición del gaucho patriota. A partir de 1810 Güemes iniciará la Guerra Gaucha, épica gesta que merece todo nuestro respeto, reconocimiento y admiración.


El prócer sin retrato original

Pero si el olvido y el maltrato de la figura de Martín Miguel de Güemes no fuera aún suficiente, agregaremos que pesa sobre él la triste particularidad de que nunca fue retratado en vida. Resulta sorprendente y hasta lamentable que uno de nuestros mejores hombres, hacedor de innumerables patriadas, no haya quedado plasmado para la posteridad en alguna pintura u óleo que lo refleje.

Por ende, es acertado suponer que la fisonomía de Güemes está más bien idealizada, como la que popular y erradamente se tiene del soldado de Granaderos –jamás fue sargento- Juan Bautista Cabral, al cual se lo suele representar de tez blanca, cuando en verdad era moreno.

El retrato más cercano a la realidad que posiblemente exista sobre el general Güemes, es el confeccionado por el artista francés Ernest Charton a don Carlos Murúa Figueroa Güemes, sobrino nieto del patriota, de importante parecido con aquél. El retratista se instaló en la casa del doctor Juan Martín Leguizamón con todo su taller de pintura, y allí efectuó la obra utilizando el lápiz como técnica.

Dicho retrato, que data de 1876, fue el primero que se hizo en honor del ilustre salteño. Se destaca, asimismo, que en aquel momento el señor Murúa Figueroa Güemes tenía más edad que la que tuvo don Miguel Martín al momento de morir, por eso en la iconografía corriente aparece su rostro como si fuera más longevo. El general Güemes vivió hasta los 36 años, mientras que Carlos Murúa Figueroa Güemes andaría por los cuarenta o cincuenta años de edad cuando le propusieron posar.

El subtítulo de este apartado, por lo tanto, no cae en el error: Martín Güemes, el indomable gaucho del norte argentino que llegó a general tras el nombramiento concedido por José de San Martín, es un prócer sin retrato original. ¡Cuántos falsos próceres, sin merecerlo desde luego, fueron exaltados en vida por el arte!

Tenemos la súbita reacción de exaltar la figura de Güemes cada vez que intentamos buscar, con su ejemplo, el camino para afianzarnos en la auténtica reconstrucción y liberación que todavía nos debemos los argentinos. Y este acto reflejo, que nace del corazón, difícilmente pueda lograrse con aquellos logiados que el engaño y la confusión ensalzaron como “patriotas ejemplares” de nuestra historia.



Gabriel Oscar Turone




Bibliografía:


Revista del Archivo General de la Nación, Año IV, N°4, Buenos Aires 1974.
Romero Sosa, Carlos María. “Güemes”, Diario “La Nación”, Agosto 2008.
Yaben, Capitán de Fragata (R), Jacinto R. “Biografía Argentinas y Sudamericanas”, Tomo II, 1938.

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En el 70º aniversario del Instituto Juan Manuel de Rosas, 1938-2008



El 6 de agosto de 1938 un grupo de militantes nacionalistas fundó el Instituto de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas. En la asamblea convocada en el restaurante Edelweiss con la participación de Julio Irazusta, Rodolfo Irazusta, Alberto Contreras, Juan Bautista Ithurbide, Ernesto Palacio, Evaristo Ramírez Juárez, Pedro Vignale, Alberto Ezcurra Medrano, Isidoro García Santillán y Raúl de Labougle, resolvieron “provocar un movimiento de revisión histórica” para investigar y esclarecer la época de nuestra historia que comprende el ascenso, gobierno y caída del brigadier Juan Manuel de Rosas. “No se trata –aclaraba la institución- de invitarlo a Rosas a participar en el festín de 1853 y de incorporarlo al panteón haciéndole un lugar junto a Sarmiento, Mitre, Urquiza. Por lo contrario, los blasones de Rosas son completamente distintos a los de aquéllos, y el primero, por no decir el único es el de servir como ejemplo de todo lo que debe afirmarse, y enfrentarse contra una experiencia de 85 años que ha sido destronada para la integridad y soberanía de la Argentina”. Fue el “rosismo” la rehabilitación del caudillo federal, a quien la tradición liberal había caracterizado desde tiempo atrás como el maldito de la historia oficial. El revisionismo no venía a innovar ni a resultar original, sino a retomar una historia deliberadamente inconclusa tras la derrota de Caseros, y a recordarles a sus compatriotas las raíces que les habían tergiversado u omitido. Pero sin proponerlo fue innovador, y fue original, del mejor modo que se puede ser: restituyéndose al origen. El logró hacer pesar ante la opinión pública, y aún ante los estudiosos del pasado, ese valioso legado rectificador que yacía silente en algún archivo privado o en ciertos círculos restringidos de especialistas. La primera importante recusación de la escuela liberal surgió en la década de 1880, en forma de una restringida y moderada exhortación a favor de un juicio equilibrado sobre la época rosista. Un presupuesto esencial del derecho a la identidad es el acceso a la verdad histórica, hecho que nos obliga a revisar ciertos aspectos de la nuestra y a recuperar parte sustancial de nuestro pasado común. En la prmera etapa del Instituto Juan Manuel de Rosas, que abarcó 46 años, desde 1938 a 1974 en que se logró la promulgación de leyes que reivindicaron al Restaurador y dispusiera la repatriación de sus restos, el Instituto realizó una tarea fundamental en el esclarecimiento histórico de la Argentina. Durante ese tiempo pasaron figuras como José María Rosa quien fue Presidente en varias ocasiones, Ramón Doll, Justo Díaz de Vivar, Carlos Ibarguren (h), Juan Pablo Oliver, Federico Ibarguren, Rodolfo Lestrade, Atilio García Mellid, Enrique Guerrero Balfragón, Vicente D. Sierra, Jorge María Ramallo, Gabriel A. Puentes, Carlos Ibarguren, Manuel Gálvez, Carlos Steffens Soler, Jorge Luna Valdés, Daniel García Mansilla, Mario Amadeo, Lucio Moreno Quintana, Bruno Jacovella, Pedro de Paoli, Arturo Jauretche, Raúl Roux, Fernando García Della Costa, Alberto A. Mondragón, Ricardo Font Ezcurra, Héctor Sáenz Quesada, Víctor Saá, Fermín Chávez, Benjamín Villegas Basavilbaso, Lauro Lagos, Enrique Pavón Pereyra, Josué T. Wilkes, Juan Manuel de los Ríos, Julio Castellanos, Homero Saldeña Molina, Eduardo Corvalán Posse, Julio César Corvalán Mendihalarzu, Mario César Gras, Luis Soler Cañas, Josué T. Wilkes, Jaime Gálvez, Félix G. Barreto, Enrique Stieben, Juan Miguel Hogan, Francisco Compañy, José Luis Muñoz Azpiri, Marcos P. Rivas, Raúl Oyhanarte, Leonardo Castellani, Roberto de Laferrere, Orlando Sanguinetti, Alfredo Ortiz de Rozas, Diego Luis Molinari, Rómulo D. Carbia, Manuel Benito Somoza, Roberto Tamagno, Guillermo Furlong, Guillermo Losteau Heguy y John W. Cooke. La segunda etapa del Instituto se inició en 1984, cuando un grupo de intelectuales y militantes nacionales reunidos en el café Tortoni y encaezados por Alberto Contreras resolvieron retomar las actividades interrumpidas por motivos políticos hacía una década. Recién se había salido de un gobierno de facto que había cambiado por decreto la avenida “Brig. Gral. Juan Manuel de Rosas” por “Monroe”, más afín al pensamiento de los civiles y militares del Proceso. En erl Boletín Nº 1 del Instituto, del 1º de noviembre de 1984 se afirmaba: “Mucho sucedió en el país en estos diez años. Equívocos, frustración, sectarismos y represiones demenciales, intentos de reculadas como si el tiempo fuera reversible, manipuleos de ignominia que dejaron la República como al cabo de una guerra perdida, manoseo de anhelos populares irredentos, una perpleja manera de querer administrar los hechos, sin poderlo”. La comisión directiva encabezada por Contreras e integrada por varios de los asistentes al Tortoni estaba integrada por Jorge Francisco Perrone, René Orsi, Enrique Oliva Vélez (Francois Lepot), José Alberto Pradelli, Carlos Alberto Abalsamo, Carlos French, Valentín Thiebaut, Luis Angel Cersócimo, Arturo Jorge Podestá, Juan Carlos Elizalde, Ariel Keller, Enrique Alberto Breccia, Víctor Tosto Valenzuela, Luis Fernando Calviño. Otros destacados colaboradores en la reorganización del Instituto fueron Luis Soler Cañas, Arturo Peña y Lillo, Fernando García Della Costa, Enrique Arturo Bonomi quien fue más tarde Presidente del Instituto Nacional y Fermín Chávez. Al poco tiempo el Instituto se mudó a la sede de Hipólito Yrigoyen 788 y se sostenía por el aporte patriótico de ssu socios y amigos. En 1989 el P.E.N. junto ala Comisión de Repatriación de los Restos de Rosas presidida por el Dr. Manuel de Anchorena y el Instituto lograron retornar los restos de don Juan Manuel. Culminando así el largo exilio a que fue sometido en vida y después de muerto el que fuera gobernador de la provincia de Buenos Aires, Jefe de la Confederación Argentina y campeón de la soberanía, y culminó asimismo uno de los cometidos esenciales que dieron nacimiento al Instituto en 1938. Volvió a salir la Revista del Instituto Nº 24 en mayo de 1991, realizándose el Primer Congreso Nacional de Institutos Juan Manuel de Rosas en Mar del Plata, con la asistencia de Rubén Bini, Alberto Molfino, Miguel Ortiz de Rozas, Romano López Osorio, Humberto Fernández, Laura Giacnacovo de Gallardo, Alfredo Elizagaray, Carlos Bosano Ansaldo, Ricardo Elorza, etc. Se iniciaron dos veces al año las clásicas Jornadas de Historia de los Gobernadores Bonaerenses con la colaboración del Archivo y Museo Históricos del Banco de la Provincia de Buenos Aires, donde participaron destacados expositores como Fermín Chávez, Lauro Destéfani, Alberto de Paula, Carlos Pesado Palmieri, Jorge Bohdziewicz, entre otros. El 10 de enero de 1997 por el decreto Nº 26/27 del P.E.N., el Instituto fue nacionalizado dependiendo de la Secretaría de Cultura de la Nación. Se constituyó un cuerpo académico presidido pro el Brig. Carlos Rubén French y pr el cual pasaron Enrique Bonomi, José Castiñeira de Dios, Oscar J. C. Denovi, Jorge Oscar Sulé, Luis C. Alén Lascano, Arturo Pellet Lastra, Norberto Chindemi, Roberto Liñares, Haydeé Frizzi de Longoni, Carlos Tagle Achával, Héctor Julio Martinoti, Manuel de Anchorena, Carlos Ortiz de Rozas, Roberto Fernández Cistac, Roque Aragón, Rubén González, Enrique Mayochi, Mario Tesler, Carlos Pesado Palmieri, Enrique Oliva Vélez (Francois Lepot), Miguel Unamuno, José Pradelli, Francisco Hipólito Uzal, Alberto Gelly Cantilo quien fuera Presidente, Aurora Venturini, Carlos Steffens Soler, Federico Ibarguren, etc. Han colaborado con el Instituto y la Biblioteca Popular Adolfo Saldías, inaugurada el 12 de agosto de 1993, año del bicentenarario del de Rosas, las siguientes personas: Nicolás Antonio Carrizo, Robín Víctor Mezquida, Ernesto Vieytes, Néstor Walter Alauzet, Guillermo Greig, César María Castex, María Eugenia Varas de Ferrante, Miguel Angel Lentino, Filomena Dabusti de Tomassini, Fernando Irigaray, Federico Addisi, Diego Bras Harriot, Eduardo Rosa, Francisco Pestanha, Graciela French, René Orsi, Norberto Chiviló, José Luis Muñoz Aspiri (h), Gustavo Lambruschini, Pedro García Mansilla, Miguel Angel Ramírez, Carlos Torreira, Fernando Hrycak, entre otros. La Comisión Directiva de la Biblioteca Popular Adolfo Saldías y el Instituto Histórico Juan Manuel de Rosas (Asociación civil), están presididos por Antonio Testa, por otra parte creador y director de la Muestra Itinerante La Guerra del Paraná y sus banderas que ha sido declarada de interés cultural por los municipios de San Miguel del Monte, Campana, Las Flores, Puerto Gral. San Martín (Santa Fe), Córdoba, Salta, etc.
Sandro Olaza Pallero.
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11 septiembre. (1811-1888)
Muere Sarmiento, hijo de la masonería y personero de la antipatria.

El 15 de febrero de 1811 nació Faustino Valentín Quiroga Sarmiento, tal era su verdadero nombre, alias “Domingo Faustino”, el “padre del aula”, el “alumno ejemplar”. Como demostraremos en este artículo con las propias palabras de “Don Faustino” se verá que no fue más que un renegado social. Renegó de su sangre, de su patria y de su raza. Sarmiento fue racista, un traidor, un cipayo, un terrorista de estado, y tantos otros adjetivos que no hemos de usar por darnos vergüenza ajena. Sarmiento renegó de la herencia hispánica, América libre y en definitiva, de la propia Argentina.


El 11 de septiembre de 1888 murió “Don Faustino”, pasando a morar en otras latitudes, no precisamente celestiales, teniendo en cuenta su tendal de asesinatos y el compás y escuadra que llevaba a cuestas, cuan masón que fue.
Sarmiento tenía una “visión de estadista” que lo llevó a decir de la Argentina: “El mal que aqueja a la Argentina es la extensión.“ (Sarmiento, Facundo, 1845). En "La Crónica” del 11 de marzo de 1849 dice. “Un territorio limítrofe pertenece a aquel de los Estados a quien aproveche su ocupación (…) Para Buenos Aires es una posesión inútil. ¿Que haría el gobierno de Buenos Aires con el estrecho de Magallanes, país remoto, frígido, inhospedable? (…) ¡Que pueble el Chaco y el sur hasta el Colorado y el Negro y deje el estrecho a quién lo posea con provecho….¡ Magallanes, por lo tanto, pertenece a Chile por el principio de conveniencia propia sin darlo a terceros”. Para Sarmiento los Argentinos son "una dañosa amalgama de razas incapaces e inadecuada para la civilización" (Sarmiento, Obras completas. Ed Belin Hnos. Parias 1909). El 1° de abril de 1869 le escribe a Mrs. Mann diciendo que soñaba formar “con emigrados de California una colonia en el Chaco que puede ser el origen de un territorio, y un día de un territorio yanqui” (JMR. La guerra del Paraguay. p.319). “Los que cometieron aquel delito de leso americanismo (apoyar la invasión francesa), los que se echaron en brazos de la Francia para salvar la civilización europea, sus instituciones, sus hábitos e ideas en las orillas del Plata, fueron los jóvenes, en una palabra, ¡fuimos nosotros! ... Somos traidores a la causa americana, española, absolutista, bárbara... De eso se trata, de ser o no ser salvajes” (Sarmiento). "He contribuido con mis escritos aconsejando con tesón al gobierno chileno a dar aquel paso... El gobierno argentino, engañado por una falsa gloria, provoca una cuestión ociosa que no merece cambiar dos notas, Para Buenos Aires tal posesión es inútil. Magallanes pertenece a Chile y quizá toda la Patagonia... No se me ocurre después de mis demostraciones, como se atreve el gobierno de Buenos Aires a sostener ni mentar siquiera sus derechos. Ni sombra ni pretexto de controversia les queda". (El Progreso 11 al 28 de Nov. 1842 y La Crónica 11/3 y 4/8/1849). "Son pobres satélites que esperan saber quien ha triunfado para aplaudir. La Rioja, Santiago del Estero y San Luis son piltrafas políticas, provincias que no tienen ni ciudad, ni hombres, ni cosa que valga. Son las entidades mas pobres que existen en la tierra" (El Nacional, 9/10/1857). "El día que Buenos Aires vendió su Escuadra hizo un acto de inteligencia que le honra. Las costas del Sur no valdrán nunca la pena de crear para ellas una Marina. Líbrenos Dios de ello y guardémonos nosotros de intentarlo". (El Nacional, 12/12/1857 y 7/6/1879) "La Inglaterra se estaciona en las Malvinas. Seamos francos: esta invasión es útil a la civilización y al progreso" (El Progreso, 28/11/1842).
Todo lo dicho bastaría para que un buen argentino se sienta escandalizado por el hecho de que tamaño personaje sea considerado como un prócer de la Nación. Pero esto no es todo. Hay mucho más.
Así hablaba Sarmiento y su Ministro Avellaneda sobre el tema de la educación: "En Buenos Aires solo logré fundar dos escuelas" (Carta a M. Mann, 15/5/1866). "En la ciudad de Buenos Aires se han construido solo dos edificios de escuelas en estos veinte años (de 1858 a 1878). Mientras tanto no se intenta nada. En la única escuela normal de varones el 95% son ineptos; el 30% debió ser expulsado, y el resto solo concurre por el aliciente del viático con que se premia su asistencia a clase. De las dos escuelas normales de mujeres se debió suprimir una" (Informe de 1878). "La plana (libreta escolar) era abominablemente mala, tenia notas de policía (conducta deficiente), había llegado tarde, me escabullía sin licencia (se rateaba) y otra diabluras con que me desquitaba del aburrimiento" (Mi defensa, año 1843). "Bajo mi ministerio – dice Avellaneda – se dobló en número de los colegios, se fundaron las bibliotecas populares, los grandes establecimientos científicos como el Observatorio, se dio plan y organización a los sistemas escolares, y provincias que encontré como La Rioja sin una escuela pública llevaron tres mil o cuatro mil alumnos... Es la página de honor de mi vida pública y la única a cuyo pie quiero consignar mi nombre. ¿Cuál fue la intervención del señor Sarmiento en estos trabajos, que absorbieron mi vida por entero durante cinco años? El nombre del señor Sarmiento al frente del gobierno era por sí solo una dirección dada a las ideas y ala opinión en favor de la educación popular; su firma al pie de los decretos era una autoridad que daba prestigio a mis actos. Su intervención se redujo, sin embargo, a esta acción moral. Supo el señor Sarmiento que había bibliotecas populares y una ley nacional que las fundaba cuando habían aparecido los primeros volúmenes del Boletín de las Bibliotecas, y éstas convertídose en una pasión pública. El señor Sarmiento no se dio cuenta de la ley de subvenciones y de su mecanismo sino en los últimos meses de su gobierno. Esto es todo y es la verdad". (Nicolás Avellaneda, Escritos y discursos, VIII, 397).
Pero no sólo Sarmiento proponía entregar nuestro territorio y reconoce no haber hecho nada por la educación sino que además era un hombre que gustaba de aplicar el terror y el asesinato en masa de sus paisanos. Lo expresaba en forma contundente: "Tengo odio a la barbarie popular... La chusma y el pueblo gaucho nos es hostil... Mientras haya un chiripá no habrá ciudadanos, ¿son acaso las masas la única fuente de poder y legitimidad?. El poncho, el chiripá y el rancho son de origen salvaje y forman una división entre la ciudad culta y el pueblo, haciendo que los cristianos se degraden... Usted tendrá la gloria de establecer en toda la República el poder de la clase culta aniquilando el levantamiento de las masas". (En Buenos Aires, 1853; Sarmiento en carta a Mitre del 24 de Septiembre 1861) "Necesitamos entrar por la fuerza en la nación, la guerra si es necesario" (año 1861). “Sandes ha marchado a San Luis... Si va, déjelo ir. Si mata gente, cállense la boca. Son animales bípedos de tan perversa condición que no sé qué se obtenga con tratarlos mejor”. (Carta de Sarmiento a Mitre, marzo de 1862.) "Nuestra base de operaciones ha consistido en la audacia y el terror que, empleados hábilmente han dado este resultado admirable e inesperado. Establecimos en varios puntos depósitos de armas y encarcelamos como unos veinte extranjeros complicados en una supuesta conspiración; algunas bandas de soldados armados recorrían de noche las calles de la ciudad, acuchillando y persiguiendo a los mazorqueros; en fin: fue tal el terror que sembramos entre toda esta gente con estos y otros medios, que el día 29 triunfamos sin oposición." (Sarmiento, carta a Domingo de Oro, 17 de junio de 1857, en Peña, Milcíades, "La era de Mitre", Bs. As., Fichas, 1973).
El tumultuoso temperamento de Sarmiento, que llevó a que muchos de sus contemporáneos lo apodaran “el loco” no estaba ajeno al racismo:"Fuera esa raza semítica (los judíos) ¿o es que no tenemos derecho como alemanes y polacos para hacer salir a estos gitanos bohemios que han hecho del mundo su patria?" (Sarmiento, Obras completas. Ed Belin Hnos. Paris 1909). “Estamos por dudar de que exista el Paraguay. Descendientes de razas guaraníes, indios salvajes y esclavos que obran por instinto o falta de razón. En ellos, se perpetúa la barbarie primitiva y colonial... Son unos perros ignorantes... Al frenético, idiota, bruto y feroz borracho Solano López lo acompañan miles de animales que obedecen y mueren de miedo. Es providencial que un tirano haya hecho morir a todo ese pueblo guaraní. Era necesario purgar la tierra de toda esa excrecencia humana, raza perdida de cuyo contagio hay que librarse”. (Carta Mitre. 1872. Artículo de "El Nacional", 12.12.1877). "¿Lograremos exterminar los indios?. Por los salvajes de América siento una invencible repugnancia sin poderlo remediar. Esa canalla no son más que unos indios asquerosos a quienes mandaría colgar ahora si reapareciesen. Lautaro y Caupolicán son unos indios piojosos, porque así son todos. Incapaces de progreso, su exterminio es providencial y útil, sublime y grande. Se los debe exterminar sin ni siquiera perdonar al pequeño, que tiene ya el odio instintivo al hombre civilizado". (El Progreso, 27/9/1844; El Nacional, 25/11/1876). "Si los pobres de los hospitales, de los asilos de mendigos y de las casas de huérfanos se han de morir, que se mueran: porque el Estado no tiene caridad, no tiene alma. El mendigo es un insecto, como la hormiga. Recoge los desperdicios. De manera que es útil sin necesidad de que se le dé dinero. ¿Qué importa que el Estado deje morir al que no puede vivir por sus defectos?. ¿Los huérfanos son los últimos seres de la sociedad, hijos de padres viciosos, no se les debe dar más que de comer". (Discurso en el Senado de Buenos Aires, 13 de Septiembre de 1859). "Se nos habla de gauchos...La lucha ha dado cuenta de ellos, de toda esa chusma de haraganes. No trate de economizar sangre de gauchos... Es lo único que tienen de humano. Este es un abono que es preciso hacer útil al país. La sangre de esta chusma criolla incivil, bárbara y ruda, es lo único que tienen de seres humanos". (Carta a Mitre de 20 de Septiembre de 1861 y "El Nacional"3/2/1857). Y ni el Padre de la Patria, el General Don José de San Martín escapó a su furia: "San Martín, el ariete desmontado ya que sirvió a la destrucción de los españoles; hombre de una pieza; anciano batido y ajado por las revoluciones americanas, ve en Rosas el defensor de la independencia amenazada y su ánimo noble se exalta y ofusca... Fastidiado estoy de los grandes hombres que he visto... Hace tiempo que me tienen cansado los héroes sudamericanos (como si él fuera europeo), personajes fabulosos todos... La expatriación de San Martín fue una expiación. Sus violencias se han vuelto contra él y lo han anonadado... Pesan sobre él ejecuciones clandestinas... Dejemos de ser panegiristas de cuanta maldad se ha cometido. San Martín, castigado por la opinión, expulsado para siempre de la América, olvidado por veinte años, es una digna y útil lección". (Año 1845. La Crónica, 26/12/1853; carta a Alberdi 19/7/1852; y año 1885).
Y por supuesto que si San Martín fue blanco de su ira, no tenía por qué “salir ileso” nuestro escritor gauchesco, autor del libro nacional por antonomasia, el Martín Fierro, ya que Sarmiento siendo Presidente ofreció $1.000 patacones por la cabeza de José Hernandez
, que acababa de publicar el "Martín Fierro". Este era el verdadero Sarmiento, al que lamentablemente se sigue honrando como patriota y prócer….por eso la “intelligentzia” estableció el día de su fallecimiento como “Día del Maestro” y algunos dicen, “Día de la Civilización”. Frente a tanta estupidez nosotros gritamos con el pecho erguido de orgullo criollo:
¡¡ SARMIENTO EN EL DIA DE LA CIVILIZACION LA BARBARIE TE SALUDA !!

FEDERICO GASTON ADDISI.


Bibliografía:

- DE PAOLI, Pedro, Sarmiento. Su gravitación en el desarrollo nacional, Theoria, Bs. As., 1964.
- SUAREZ, Matías, Sarmiento, ese desconocido, Theoría, Bs. As., 1964.

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RAMON DOLL: UN FRANCOTIRADOR NACIONAL Y POPULAR.
SINTESIS DE LA CONFERENCIA DICTADA EN EL II CICLO DE PENSADORES NACIONALES POR LOS JOVENES REVISIONISTAS, CUYA EXPOSICIÓN ESTUVO A CARGO DEL DR. ALFREDO MASON.

Vamos a hablar de Ramón Doll en su casa. ya que él fue miembro fundador del Instituto de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas y formó parte de la primera comisión como Secretario General en 1939.
Ramón Doll nació en La Plata el 12 de septiembre de 1896 y muere en Buenos Aires en 1970; era abogado de profesión, ensayista, polemista, periodista y crítico literario por vocación. Escribió entre otras cosas:
Reconocimientos (Premio Municipal de 1932); Policía Intelectual; Liberalismo en la literatura y la política; Acerca de una política nacional; Del servicio secreto inglés al judío Dickman; Itinerario de la Revolución Rusa; Lugones, el apolítico y otros ensayos.
En lo periodístico; fue redactor de la Revista "Claridad" (socialista), colaboró en años posteriores y ya en el nacionalismo en: Nuevo Orden, La Voz del Plata, El Pampero, Cabildo, y en el Semanario Política, dirigido por Ernesto Palacio y de filiación peronista.
Se inicia en la militancia política en el socialismo. En 1927 cuando se dividió el partido socialista se fue
con los socialistas independiente de Antonio De Tomaso y Federico Pinedo pero luego advirtió que viraba hacia la derecha, por lo que retornó al viejo partido de Nicolás Repetto.
En esta época sostendrá (1929): El proletariado tiene personería propia en el pleito económico y político, nadie se asusta de la lucha de clases sino tal vez los parásitos que bajo la ruda ley del trabajo se encuentran indefensos y atrofiados. Ya no hay machete ni nadie lo pide para los socialistas y comunistas y anarquistas y los estudiantes de derecho que en 1909 se presentaban babeantes de servilismo a pedir puestos honorarios de pesquisas del departamento por incendiar bibliotecas, hoy en plena Facultad han manifestado su repugnancia por la intromisión "académica" de los militares en las aulas.
Como muchos pensadores jóvenes de los años treinta formados en la izquierda, abandona los cánones de un socialismo cipayo, y al igual que Manuel Ugarte buscar sin prejuicios aunar su sensibilidad por lo popular y su amor a la patria por lo que junto a Ernesto Palacio se incorporan al nacionalismo en 1936.
A partir de 1943 ocupará cargos en el gobierno revolucionario y se sumará al Movimiento Justicialista cosa que es también celosamente ocultada y ello hace que algunos de sus amigos nacionalistas se alejen de su compañía, quedándose en soledad. Entre ellos Julio Irazusta quien recién lo vuelve a tratar después del triunfo del golpe de estado de 1955. Tal como sostiene proféticamente Doll: La historia de la inteligencia argentina es un historia de deserciones, de evasiones. Jamás en país alguno las clases cultas y la inteligencia, viven y han vivido en un divorcio igual con la sensibilidad popular, es decir con su propia sensibilidad. Al tratar de colocar a este pensador en un contexto intelectual, lo podemos ubicar formando una familia de concepciones y estilo con Ignacio Anzoátegui y Arturo Jauretche.
Como intelectual de las décadas del treinta y cuarenta Doll reconoce un doble relato: de la realidad y de la historia; planteando que en las raíces populares existen tendencias democrática y quien no las encuentra es porque muy bien no busca. A su vez el origen de los males argentinos radica en la tradición iniciada por Sarmiento y Alberdi, de no adecuar la inteligencia a la realidad y de querer por el contrario modificar la realidad según los dictados de la inteligencia aún donde ésta, lejos de tener jurisdicción sobre aquella, comete una evidente usurpación. En este sentido aparece una fuerte denuncia de las consecuencias del pensamiento utópico y la necesidad de un realismo político. Doll encuentra también, algo que se puede llamar "aparatos ideológicos", entre los que sitúa a la prensa, el Poder Jucial, y como máxima expresión, a la Corte Suprema de Justicia.
Para Doll, la oligarquía era hija del roquismo, y no tuvo del estado la idea de que ese aparato debía abarcar todos los intereses de la Nación sino que por mucho tiempo en la Argentina debería ser una mera gerencia del progreso importado por medio de capitales y brazos. También señala aquello que Jauretche llamó "zonceras", según la cual le debemos al capital inglés la construcción de la Argentina moderna. Freante a ésto sostiene: No se ha aplicado en la Argentina un solo penique inglés que no estuviera acondicionado a un plan de dominación extranjera (...) si se quiere un ejemplo, mírese el mapa de los ferrocarriles argentinos.
Nuestro biografiado expresa con total claridad la situación de desgarro de los intelectuales de su época, que no son lo que quieren ser -esto es europeos- y no asumen lo que son; hijos mestizos de una América morena. Frente a ello Ramón Doll no sólo denuncia la ambigüedad constitutiva sino también a los intelectuales genuflexos, que se arrodillan frente a los aparatos ideológicos. Como actitud afirmativa reclama más que un compromiso abstracto -que hoy estaría expresado por el intelectual "progre", tipo Feinmann, Pigna- sino la sincera vinculación con las masas. Nadie puede ser parte de ellas si no siente y piensa como ellas. Por ende, para Ramón Doll el compromiso del intelectual es no alejarse del "sentir" de las masas, y no perder el realismo político.
Por ejemplo, Doll, ante la crisis del radicalismo con posterioridad al derrocamiento de Irigoyen, Doll hace un análisis en donde aprecia muchos elementos populares que expresara el radicalismo, como el surgimiento de la clase media, los hijos de inmigrantes, etc, pero le reclama por sus falencias, pues decía: No se tocó uno solo de los dispositivos constitucionales y legales que el patriciado criollo había puesto en vigencia durante la era del 53 y que habían sido una de las herramientas de la enajenación y decadencia nacional. Ya hemos dicho que Doll está imbuido de realismo político y por eso, la crítica al radicalismo no está centrada en sus aspectos doctrinales sino en las consecuencias de sus acciones.
Finalmente, cabe preguntarse qué importancia tiene seguir hablando hoy en día de Ramón Doll…y es que se trata de encontrar ejemplos que permitan seguir sosteniendo que es posible reconstruir un movimiento nacional desde la acción política realista y no desde el marketing o con figuras mediáticas. Un movimiento enraizado en nuestra cultura y nuestros proyectos, que conciba la construcción de poder como una relación persona a persona y no ejercer un clientelismo que nos retrocede hasta la “década infame”; un movimiento donde su entramado sea una vinculación llamada “lealtad” y no la relación laboral del “conchavo”. Esto es lo que según mi visión hace importante hoy a Doll.

ALFREDO MASON.

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