3 de noviembre de 2011

MULTITUDINARIA JORNADA DE CINE-DEBATE SOBRE ROSAS EN LA CGT (1º DE NOVIEMBRE)


Junto a Aníbal Rucci y gremialistas, se ubican los directivos del Instituto Nacional de Investigaciones Históricas "Juan Manuel de Rosas", Jóvenes Revisionistas e integrantes de la Organización Resistencia Peronista.

Una bella tarde pasamos los Jóvenes Revisionistas el martes 1° de noviembre de 2011, al participar del ciclo de Cine-Debate de la Fundación Rucci dedicado a la reivindicación de Juan Manuel de Rosas por estar transitando el mes donde se conmemora el Día de la Soberanía Nacional. Tuvo lugar en una de las salas de prensa de la Confederación General del Trabajo (CGT), con una convocatoria que superó con creces las expectativas que había al respecto.


A sala llena, como puede notarse en las imágenes aquí volcadas, estuvieron presentes algunas autoridades del Instituto Nacional de Investigaciones Históricas “Juan Manuel de Rosas”, como ser su presidente, el Dr. Alberto González Arzac, y su vicepresidente 1°, Dr. Alberto Gelly Cantilo. Otra figura destacada del revisionismo histórico que no se quiso perder esta histórica jornada fue el Sr. Mario Andrés Fraire, quien lo hizo en representación del Instituto Rosas de Gral. San Martín. Había también varios integrantes de la juventud de la UOM (Unión Obrera Metalúrgica), miembros de la ORP (Organización Resistencia Peronista, entre ellos su conductor Federico Addisi), personas que trabajan en la Fundación Rucci y su presidente, el compañero Aníbal Rucci.




La jornada empezó con la proyección de un documental cuya duración fue de aproximadamente 40 minutos, en donde se transmitían los logros realizados por el Restaurador de las Leyes durante sus dos períodos gubernamentales, resaltándose hechos como el Pacto Federal (1831), su asunción en 1835 con la suma del poder público, la Ley de Aduanas, la Guerra del Paraná (1845-1846) y así hasta llegar a la infamia de la batalla de Caseros de 1852, entre otros temas.


Al término de la película, que fue seguida con suma atención por el público, se originó un sano debate de ideas que tuvo como puntapié inicial la palabra de jerarquía del Dr. González Arzac, quien agregó varios datos que reforzaban el patriotismo y la dignidad de Rosas como gobernador auténticamente argentino, republicano, representativo y federal. Acotaba algunos datos el Dr. Gelly Cantilo, quien estaba sentado al lado del actual presidente del Instituto Juan Manuel de Rosas.




Después le siguieron numerosas preguntas –o reflexiones personales- que los presentes les hicieron tanto a González Arzac como a Gelly Cantilo. Se reflexionó, por ejemplo, en los esfuerzos ingentes que tuvo que hacer Rosas para ordenar e institucionalizar el país en un tiempo donde lo que imperaba era la anarquía y el ataque contra la soberanía nacional, o bien sobre el apoyo popular que tuvo el Restaurador en momentos tan aciagos. O sobre su pionero rol para pedir por los derechos argentinos en las Islas Malvinas, reclamos que lo tuvieron a Rosas como el primero que los hizo anualmente a través de la Legislatura bonaerense.


Haciendo precisas e históricas comparaciones, se llegó a la conclusión de que tanto Juan Manuel de Rosas como Juan Domingo Perón tuvieron mucho en común en cuanto a sus políticas sociales y de defensa nacional, enfrentando a los mismos enemigos bajo otras tácticas y estrategias, pero enemigos idénticos al fin y al cabo.



De izquierda y derecha, dando cátedra sobre la figura del Restaurador: Mario Fraire, Alberto Gelly Cantilo y Alberto González Arzac.


Quedaron para el final, algunos comentarios que vertieron los tres directivos que se allegaron a la CGT, y unas palabras del compañero Aníbal Rucci, quien destacó que hacerle un homenaje a Rosas era como acordarse de su padre, el querido José Ignacio Rucci, “quien era un gran rosista”, dijo. Expresó, asimismo, que “no hay que olvidarse nunca de nuestros próceres y de la historia que ellos hicieron, y de la que nada nos enseñaron en las escuelas”. “Vamos a seguir homenajeando a personalidades que forjaron nuestra identidad como país, con jornadas como ésta, realzando las tradiciones, nuestra cultura”, argumentó Aníbal Rucci.


Como muestra cabal de la admiración que José Ignacio Rucci tenía de la figura del Restaurador, luego de la jornada un grupo de Jóvenes Revisionistas subió al tercer piso de la CGT, que es donde funcionan algunas oficinas de la Fundación Rucci. Allí vimos, entre asombrados y llenos de admiración, el cuadro de Rosas que el ex secretario general de los trabajadores tenía en su oficina. Es un hermoso retrato color, en cuya base hay una pequeña placa que enseña que el mismo fue donado por el Sr. Manuel de Anchorena a su amigo José Ignacio Rucci. Era el año 1973. Una Cruz de los Cerrillos grabada en un costado, le da el toque heroico a esa pieza de leyenda.


Y ni hablar, claro está, de dos hermosos facones camperos que también le fueron regalados a José Ignacio Rucci por Anchorena, hombre que fuera diplomático de Juan Domingo Perón en su tercer gobierno, y uno de los iniciadores de la magistral idea de repatriar –ya entonces- al Restaurador de las Leyes. Hecho, este último, que sucedió recién en septiembre de 1989.




Al final del cine-debate, el público se paró para hacerles preguntas a los directivos que brindaron toda su sabiduría sobre Rosas y la Confederación Argentina.


Comisión Directiva

JOVENES REVISIONISTAS

29 de octubre de 2011

ACTIVIDADES DE JOVENES REVISIONISTAS (MES DE NOVIEMBRE)




MARTES 1° DE NOVIEMBRE, a las 18 horas, en la C.G.T. (Azopardo 802, Buenos Aires): Disertación del Dr. Alberto González Arzac, "Juan Manuel de Rosas: Héroe Nacional o Tirano Sangriento". Se proyectará, además, un documental sobre el Restaurador de las Leyes, en homenaje al Día de la Soberanía.


VIERNES 4 DE NOVIEMBRE, a las 18:30 horas, disertación del Sr. Ignacio Pérez Borgarelli, "Luis Alberto de Herrera y su actuación en Hispanoamérica". En el Salón Oval del Instituto Nacional de Invstigaciones Históricas "Juan Manuel de Rosas", calle Montevideo 641, Buenos Aires.



Comisión Directiva
JOVENES REVISIONISTAS

25 de octubre de 2011

1810-1850, PARQUE DE LOS PATRICIOS

Imagen de Parque de los Patricios de 1920.

Entre 1810 y 1850 los terrenos que luego ocuparía el barrio de los Corrales Viejos (hoy Parque de los Patricios) correspondían a una zona periférica poblada de lagunas, quintas que se conservaron hasta ppios. del S.XX y caminos polvorientos transitado por ganado y carretas, que la noche tornaba misteriosos y peligrosos, donde siempre existía algún valiente jinete que se atrevìa a cruzarlos desafiando el oscuro paisaje campestre. En estos parajes donde la pampa infinita asomaba su rostro, muchos años después aparecerían las pulperías y sus canchas de bochas y la presencia de gallinas y perros.

La actual avenida Caseros era denominada Zanjón de las Quintas, y tenìa su significado: anchos caminos repletos de cultivos. El camino que atravesaba los quintones, conociò el paso de los boyeros con sus carretas que a veces, cuando llovía tres días o más, se quedaban empantanados dado que, todo era un lodazal.

La lectura de la novela histórica Amalia de José Mármol, nos indica que cómo era esa zona pintoresca que hoy es la avenida Caseros otrora antes conocida como Alvear del Sur, por sus edificios a la manera de cascos de estancia, trabajados portones de hierro forjado, muchos árboles y miradores, desde donde se veìan los mástiles de los buques anclados en el Riachuelo. Por 1830, se lo veía cabalgar al poeta Esteban Echeverría, rumbo a una quinta de Bar, donde vivía su amada.

Con el correr de los años el zanjón fue desapareciendo y de ser un camino polvoriento pasó a ser calle ancha y avenida luego.

Hasta el año 1859 en los planos aparece com partido de San José de Flores de la Provincia de Buenos Aires. En esa fecha (1810-1850) la familia Escalada ya había comprado una quinta que se encontraba en Caseros y Monasterio. En ese lugar, transcurrieron los últimos días de la vida de María del los Remedios de Escalada, señora del general D. José de San Martín y fue allí donde el general fue a buscar a su hija Mercedes, antes de partir a su exìlio en Europa. A pocos metros estaba la quinta de la familia Bunge y allí nacieron y descansaban habituamente, el diseñador de la Casa de Rosas, el que fue intendente en 1896 y muchas personalidades ilustres de nuestra historia.

Muy cerca de la quinta de Escalada, en Caseros 2526 vivió y murió otro prócer de la Argentina: el marino Tomás Espora. Allí lo visitaban sus compadres: Brown y Rosas. Todavía subsiste la construcción y es una de las más antiguas en pie de todo el sur de la ciudad.

Frente a la quinta de Espora se instaló en 1850 la familia Gowland (Caseros, entre Jujuy y Alberti) siendo uno de sus integrantes, Daniel el promotor fundamental del Ferrocarril al Oeste. Era tan famoso Gowland que la actual Avda. La Plata usada por él como camino de retorno a su quinta era llamada por entonces "Camino de Gowland".


Por Javier Molina Salas


Bibliografìa consultada:

  • Amalia, de José Mármol.
  • Breve Reseña Històrica de Parque de los Patricios, Foro de la Memoria de Parque de los Patricios.
  • Archivo Histórico Nacional.
  • Ayer y Hoy de Boedo, de Diego A. del Pino.

15 de octubre de 2011

JORNADA DE CINE-DEBATE DE JOVENES REVISIONISTAS: PROYECCION DE "EL CID" (14 DE OCTUBRE)



Afiche promocionado por Jóvenes Revisionistas para la proyección del film "El Cid", en su primera Jornada de Cine-Debate.


Cumpliendo con uno de los puntos hablados durante el Plenario del 26 de Agosto de 2011, Jóvenes Revisionistas desarrolló exitosamente su Primera Jornada de Cine-Debate en lo que va del presente año. La misma tuvo lugar el viernes 14 de Octubre en la sala de conferencias del Instituto Nacional de Investigaciones Históricas “Juan Manuel de Rosas”, a cuyas autoridades agradecemos de corazón el habernos facilitado no solamente las instalaciones en sí, sino también el cañón proyector que el mismo dispone para este tipo de eventos.

Entre el público presente, debemos destacar la presencia del Dr. Carlos Manuel Torreira, actual Pro-Secretario de la Asociación Cooperadora del Museo Regional “Juan Manuel de Rosas”, de General San Martín (ex Comandancia de los Santos Lugares de Rosas), y miembro del Instituto Nacional “Juan Manuel de Rosas” de Buenos Aires, quien ha asistido con su señora esposa. Tan digna presencia, nos llena de orgullo y nos incita a continuar con la batalla cultural para levantar a nuestra querida patria de su letargo.

Antes de pasar la película “El Cid”, que cuenta con las destacadas actuaciones de Sofía Loren y Charlton Heston, el presidente de Jóvenes Revisionistas, Gabriel Turone, explicó sucintamente cuál es la modalidad que guía los pasos de las Jornadas de Cine-Debate. Se exhibirá 1 película por mes y, de acuerdo a la efemérides patria más cercana, la temática de aquélla será afín. Considerando, pues, que Octubre es el Mes de la Hispanidad, qué mejor idea que proyectar algún film donde se hable sobre la legendaria figura del Cid Campeador. Para el mes de Noviembre, Mes de la Tradición, está contemplado proyectar una película que verse sobre el Martín Fierro. Y así, hasta cubrir los doce meses del calendario.

Luego, Turone leyó algunas líneas que había preparado para la ocasión, con la idea de introducir al público presente sobre lo que se iba a mostrar:

“En un periódico de 1910 (que hace una extensa referencia a la Argentina en sus primeros 100 años de vida), leemos de Ricardo Rojas lo que sigue:

“Tres fuerzas del alma, realizaron en las Indias la fusión de las dos razas progenitoras: el amor, la religión y la muerte (…) La daga y el arcabuz castellanos trajeron al servicio de la conquista más indios que el número de los heridos por ellos. (…) La sugestión evangélica fue otra fuerza eficaz de acercamiento entre esos pueblos hostiles, ya sonara hecha música en el rústico rabelillo de Francisco Solano, o llevara virtud de proselitismo en la voz del jesuita Ruiz Montoya. Los apóstoles de Indias abrían en la conciencia del aborigen idólatra y del soldado supersticioso, la senda celeste de la fraternidad y del amor. Desde el padre Bartolomé de las Casas, protector de los indios, hasta el último misionero, podían hablar al más rico feudatario en nombre de las ordenanzas de Valladolid que garantizaban la vida de los naturales o del Evangelio que aconsejaba la caridad. Asimismo los predicadores que buscaban analogías entre los mitos indianos y los dogmas católicos, aprendían el quichua o el guaraní para enseñar en esas lenguas la doctrina y se aparecían en las tribus, pacíficos, misteriosos, taumaturgos, como una transfiguración de sus hechiceros”. Nada obscurece “la gloria del cristianismo en América, donde al mediar entre ambas razas, acercábalas dignificando la conciencia del indio y suavizando la voluntad del soldado”.

“Si trazamos un paralelismo del Conquistador Español y el Cid Campeador “la tierra no se acordaba de hombre alguno que se hubiese aventurado a poseerla con tan mágica fuerza en los ademanes, con ensueño más alto en el propósito, con avidez mayor en el deseo. (…) De tal modo la proeza le engrandecía, que perseguido quizás en Sevilla por los justicias y verdugos del rey, llegó a ser en las Indias, justicia y verdugo de reyes. Sujeto de abandonar la patria y lanzarse por ella a lo desconocido, en frágiles naves, fue capaz de quemarlas, cerrando a sus espaldas todo camino, pues su arrojo no conocía sino dos: el del triunfo y el de la muerte, los dos adelante”. Y sigue diciendo Rojas: “Las proezas de Granada contra el moro, los abordajes de Lepanto contra el turco, los degüellos de Flandes contra el hereje, no fueron sino tanteos de su expansión, ensayos de su heroísmo, iniciaciones de su fe. Su raza era la elegida de Dios para misión más preclara; y él era el elegido de su raza, flor y compendio de virtudes guerreras”. El Conquistador trajo a América “el verbo y el credo de una civilización más extensa y más alta. Por ellos nos acercó a la armonía y la felicidad de los hombres”.

“Al decir del profesor Jorge Oscar Sulé, “El hecho más importante del Renacimiento es el descubrimiento de América”. Y “DESCUBRIR es hacer patente (…) algo que era desconocido, es destapar lo que está cubierto, es dar a luz a lo que está en la sombra…”. Del descubrimiento nace “una nueva cultura, la HISPANOAMERICANA (…) que NO ES una SUPERPOSICION. Es una INTEGRACION de los elementos que se encuentran, aunque la fusión integradora reposa sobre los guiones culturales españoles” (religión, lengua, derecho, etc., etc.).”


LA PELICULA

El film “El Cid” es del año 1961 y fue un largometraje de algo más de 3 horas de duración. De acuerdo a la selección hecha para el Cine-Debate, representa la mejor película del género retratado, bastante bien lograda en cuanto a escenas, personajes y relatos.

Parte de la escenografía puesta para la ocasión.


Díaz de Vivar aparece como la encarnación del héroe español que, en lucha contra la dominación de los Moros, se coloca al servicio, primero, del rey Sancho II (de Castilla y de León), y luego, con variadas intermitencias, bajo el monarca Alfonso VI (sucesor de Sancho II tras su muerte en 1072).

La primera desavenencia del Cid Campeador (Díaz de Vivar) deviene por su carácter caballeresco en el buen combate, al perdonarle la vida a unos jefes musulmanes que había capturado y que los presentó, encadenados y todo, en Castilla. Bajo la promesa de que los moros (o una facción de ellos, al menos) no volviera a atacar nunca más a los cristianos, el Cid los dejó en libertad. Una actitud semejante, fue tomada en su tiempo como una “traición”, si bien primó en el héroe épico la caridad cristiana ante el vencido o derrotado. La situación empeoró para el Cid cuando, en duelo judicial, dio muerte a un caballero navarro, Don Jimeno Garcés, padre de quien fuera esposa de Díaz de Vivar en 1074, doña Jimena Garcés.

Contratados sus servicios por el rey de Zaragoza, al-Muqadir, moros amigos ya de los cristianos a los que juraron no atacar jamás, el Cid Campeador (Cid en lengua árabe quiere decir Señor, y Campeador probablemente derive de campi doctor, instructor de reclutas) volvió, al mismo tiempo, a hacer las paces con el rey Alfonso VI. De allí en más, y hasta su destierro definitivo, Rodrigo Díaz de Vivar logrará reunir en sus incontables batallas por los reinos cristianos a españoles que le siguieron y a moros por igual. Combatió, y derrotó, a aquellos musulmanes levantiscos que prometían llevar adelante una ‘guerra santa’ en nombre de Alá hasta acabar con todo cristiano.

Mientras tanto, su familia (compuesta por su esposa Jimena y dos hijas) se plegaron a las aventuras épicas del Cid, quien, como dijimos, sufrió exilios y el peligro inminente de la muerte en los campos de batalla por los reinos de Castilla y León. Sin importar las consecuencias de una vida en constante peligro de muerte, la actitud compañera de Jimena nos recuerda a la que tuvo, por citar sólo un caso, doña Victoria Romero cuando lo acompañó, hasta el martirio, al caudillo federal Ángel Vicente Peñaloza en Olta, o cuando recibió en una batalla un hachazo certero que, al decir de los cronistas, le desfiguró su rostro en momentos en que su amado “Chacho” yacía rodeado de tropas enemigas. Ese espíritu, que viene allende los siglos, es el que legaron nuestros gauchos, y en el cual se forjaron sus familias.

El Dr. Carlos Manuel Torreira junto a su señora esposa nos acompañaron en la Jornada de Cine-Debate. El Instituto Rosas de Gral. San Martín estuvo presente en su honrosa persona.


El rol de doña Jimena, que recibe como última misión de un ya moribundo Cid Campeador (tras las acciones contra los moros levantiscos que querían reocupar el reino de Valencia, ganado por el Cid a España en 1089) para que forme la educación y encamine a sus dos hijas, nos habla de un compromiso que trasciende la muerte del hombre protector, padre y guerrero a la vez, y de la mujer en su cabal sentido de madre igualmente protectora que no dejará de cumplir su más tierno y sincero desempeño en la sociedad, como lo es la crianza de sus hijos. Rol, acaso, que la modernidad globalizada ha desdeñado para que la fémina rinda mejores ganancias al sistema capitalista y, en cambio, afeminó el porte del hombre o varón. Roles invertidos, si se quiere, devenidos de una dialéctica que acusa y condena -con enormes trágicas consecuencias- el papel de la familia cristiana.

La reiteración de escenas en las que Rodrigo Díaz de Vivar monta a caballo, y galopa por las mesetas españolas en busca de la gloria de la raza, también tiene una gran similitud con el gauchaje de nuestras pampas, luchador infatigable al que sólo le bastaba el empeño de la palabra para saber obrar con dignidad y honor. Lo mismo que el Cid, nuestro hombre de tierra adentro fue jinete sin par, hombre de la tierra, guerrero indómito.

La película “El Cid” merece ser vista más de una vez, pues de ella se pueden sacar mayores conclusiones, al tiempo que comprender cómo es que Occidente, en general, ha dejado de lado un legado que supo ser majestuoso y trascendental.



Comisión Directiva

JOVENES REVISIONISTAS

13 de octubre de 2011

BAJO QUE SIGNOS NACE UNA SOCIEDAD INVESTIGADORA, POR RAMON DOLL (1939)

Ramón Doll

Cuando el contralmirante Leblanc a principios del año 1838 da orden de bloquear el Río de la Plata, puede decirse que comienza una década, la más peligrosa, la más llena de riesgos que hay podido vivir nuestra nacionalidad. Una vacilación, cualquier maniobra equivocada hubiera terminado con nuestra soberanía para siempre dando ventajas a las aventuras imperialistas de una potencia que en esos momentos andaba por el mundo provocando a los países débiles con ánimo de recuperar su poderío colonial. Y el riesgo fué doblemente grave en cuanto a la intervención francesa del primer momento, se acopló luego la inglesa, acaso con la manifiesta intención de vigilar a su aliada y exigir su parte en el botín de una de las zonas más ricas de ambos continentes. Estratégica y diplomáticamente, a pesar de los enemigos de adentro y de afuera, el triunfo mantuvo nuestra soberanía, nuestra dignidad y nuestra emancipación nominal y real. La Providencia nos deparó al hombre del destino que no era un Bey de Argelia y el país fue salvado de milagro.

Coincidencia de épocas. También a principios de 1938, en el escenario de la década que abarca la invasión anglofrancesa detenida por Rosas, el país empieza a sentir el peso brutal de la opresión extranjera, esta vez en forma de enfeudamiento económico y de enajenación espiritual. El proceso de recolonización y descastamiento aconsejado y realizado por la generación de los proscriptos llega a un período agudo, decisivo, de inminente crisis, y que si se abandona al solo juego y gravitación natural de las fuerzas económicas terminará, no ya con las briznas de libertad y emancipación real que aún nos queda, sino con la independencia nominal y simbólica que nos concede el Himno y la Bandera.

Espíritus argentinos muy avisados, nos dicen que sólo queda la oportunidad de los diez años que ahora han comenzado para realizar la obra de resurgimiento nacional que detenga aquella solución calamitosa de la crisis en que el proceso colonizante de 1853, ha colocado al país. Si no se empieza a trabajar ahora mismo con fe, la última capa, la definitiva costra geológica de extranjería, de babélica confusión, de campo de concentración internacional, aplastará para siempre los últimos conatos de reacción y las reservas nacionales ya no podrán, ni estarán en condiciones de ser y resistir más...

Antes de pasar adelante conviene advertir que si el signo ostensible de la iniciación de la peligrosa década 1838-1848, fué el bloqueo francés, ahora el signo inicial no es menos ostensible y debe llamar crudamente la atención de los argentinos. Ha comenzado, efectivamente nuestra Metrópoli financiera y económica, a abandonar los métodos liberales de colonización, que consistían en exigir al Estado argentino para los capitales y empresas particulares extranjeros, una rigurosa neutralidad. Un ferrocarril, una empresa petrolera, un teléfono se conformaban con que el Estado argentino le asegurara una buena justicia, sencillamente porque en el libre juego de la economía mundial nuestros amos tenían el control de los resortes no sólo financieros, sino psicológicos.

Pero las cosas han cambiado fundamentalmente y ahora la complejidad internacional, resaba los cuadros y fuerza hasta hacerlos saltar, esos resortes de la economía liberal. He aquí que el capitalismo extranjero se presenta ante el Estado argentino y después de 85 años de desdeñosa indiferencia por él, le pide que adquiera sus concesiones, sus artefactos y sus monopolios.

Y el Estado argentino ha empezado a comprar, asegurándole a su vendedor una renta vitalicia, con la garantía del tesoro nacional. Es decir, el Estado argentino nacionaliza los ferrocarriles o las instalaciones petroleras pero no para el país, sino para los extranjeros, ahorrándoles el trabajo de explotación y los riesgos del negocio.

Esta conversión de relaciones del derecho privado como eran las que mantenía el capital extranjero con el Estado, en un vínculo que puede afectar nuestra soberanía, pues desde ahora está comprometida la solvencia de la Nación soberana y su incumplimiento afectaría a todo el país, esa conversión de una economía libre en una economía dirigida e instrumentada a favor de los mismos amos, nos coloca frente al mismo abismo de 1838.

Este signo es igual a la orden del Contralmirante Leblanc. Y ambos a un siglo justo de distancia.

Ya puede advertirse por qué sin consignas previas un grupo de ciudadanos se encontró de pronto reunido, constituído y organizado en una Sociedad tendiente a investigar la época de Rosas. El espectáculo de la Nación amenazada por el enemigo de hoy, hizo volver las cabezas hacia el pasado en busca del ejemplo inspirador; el temor, la patriótica indignación, la santa ira provocada por los que quieren destruirnos siempre, nos devolvió a la Historia Nacional, a la verdadera, a la que refiere cuáles fueron nuestras dignidades; no a la otra, a la Historia oficial, que sólo habla de nuestras humillaciones y nuestros baldones.

En presencia del peligro, la Historia deja de ser una cháchara insulza de académicos papeleros que se reúnen para contar chistes de alcoba de los personajes y sus queridas; ni es un mero regodeo estético de intelectuales; ni siquiera una ilustración coloreada de propaganda doctrinaria para justificar la Tiranía o para cohonestar la Democracia. En presencia del peligro, la Historia es un recurso para sortearlo, es un elemento vital, es una manera de vivir para salvarse. El hombre escudriña y luego intuye el pasado, reviviéndolo con su propio patetismo y no reverencia sino lo que le sirva como inspiración para protegerse de los enemigos presentes.

Nadie puede asegurar que Rosas corporice tal o cual sistema político.

La derecha rosista puede decir que Rosas es un argumento para la instalación de un gobierno fuerte; sin embargo, podría contestársele que el argumento extraído de las mismas afirmaciones interesadas de los enemigos de Rosas, puede tener su misma inconsistencia y además, su misma falta de probanzas.

La izquierda rosista, puede afirmar que Rosas era una encarnación del sistema democrático, jefe de las masas federales y taumaturgo demagógico de la negrada y el gauchage; ¿qué valdría todo esto, si efectivamente es cierto, para informar un credo político con el ejemplo de aquél César? ¿Acaso un jefe de masas o un grupo oligárquico no pueden igualmente salvar o vender a la Nación en un momento determinado?

Si nos quedáramos en ese punto de vista, todo lo que podríamos afirmar es que siendo Rosas un verdadero estadista, no se pagó de sistema alguno y se sirvió de todos los elementos sociales, simultánea o consecutivamente, cuando con ellos podía realizar los grandes fines del Estado. Apoyado en una oligarquía de hacendados o en las masas populares, su obra está ahí, defendiendo el país contra la destrucción, la muerte o la anarquía.

He aquí las únicas “vivencias” que en la historia rosista pueden encontrar todos los argentinos: déspota o no, Rosas es el auténtico y esforzado defensor de los intereses argentinos.

Y bien; esas “vivencias”, ese motivo inspirador de la defensa nacional, ha aflorado justo a un siglo de la invasión anglo-francesa con una unificación muy honda, porque el anhelo de un resurgimiento nacional y de reincorporar la argentinidad interesa a órganos y tejidos vitales para la superviviencia del país.

Algo debe haber comprendido la trama antinacional que nos aherroja porque también, justo a un siglo del comienzo de la defensa de nuestra soberanía, aquélla decidió organizar un plan de aturdimiento y de estrépito alrededor de la figura de quien había sido más traidor. Se quiso distraer la atención de un pueblo que podía, quizás, ante la efemérides, ante la indicación de un almanaque, resolverse e investigar como era eso de que los argentinos en Martín García, en Vuelta de Obligado, morían defendiendo al país, dirigidos por un Jefe de Estado que los condujo en definitiva a grandes triunfos...Y se hizo ruido, mucho ruido con el nombre del que en esos momentos o después renegó de la ciudadanía argentina, en Chile, se hizo ruido con el apónimo de la traición.

Esa bullanga es el otro signo bajo el cual nació una sociedad justiciera.